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William Charles Stewart

Por Andrés Álvarez

William Charles Stewart (1833-1872) fue un abogado escocés, soltero como Skues, que como éste, dividía su tiempo entre la práctica de la profesión y la pesca deportiva.
Sus métodos de pesca se adaptan a la región sur de su país y se ven reflejados en su libro The Practical Angler, or The Art of Trout Fishing, More Particularly Applied to Clear Water editado en l857. Claro que un angler de aquel momento era bastante diferente de uno actual, y debía dedicarse, entre otras cosas, a la confección de su propio equipo, y dominar técnicas diversas como pescar con lombrices, gusanos y carnadas naturales como pececillos salados, y además con moscas.
Si bien el enfoque de su libro es evidentemente enciclopédico, dada la diversidad de temas que abarca, el objetivo del autor, expresado en el subtítulo, es describir los métodos de pesca para cuando, finalizado el deshielo y con ríos claros y aguas bajas, las condiciones se tornaban difíciles.
Los ríos de la región sur de Escocia, en la frontera con Inglaterra, donde pescaba Stewart, son de ladera de montaña, cauce de piedra, corriente pronunciada y frecuentes desniveles. Su caudal fluctúa periódicamente conforme los deshielos, que hacen que las aguas estén altas y turbias; o bajas y claras. Y de ahí el objetivo del libro, que se proponía explicar las técnicas apropiadas para aquellas condiciones en que, por la claridad del agua fuera muy difícil aproximarse a un pez sin espantarlo, asumiendo que cuando el río lleva agua y ésta se encuentra turbia, cualquiera pesca.
Precisamente la técnica que recomienda de lanzar aguas arriba, para no ser visto por los peces, es una de las razones que ha hecho a su libro notable, sobre todo teniendo en cuenta la época en que lo escribe, y que está hablando principalmente de moscas húmedas. Cuando la técnica habitual con éstas, ha sido al través y aguas abajo.

Claramente, presentar aguas arriba es una forma que surge casi naturalmente tratándose de secas, dado que la mosca siempre está a la vista del pescador. Pero la dificultad en la detección de los piques cuando pescamos húmedas o ninfas y no vemos la mosca, ha hecho que se tienda a pescarlas aguas abajo, para contar al menos, con una línea tensa que los trasmita. Tendencia que resulta muy difícil de contradecir con argumentos puramente teóricos, como el movimiento poco natural que representa una mosca desplazándose venciendo la corriente de un río.

 

Black Spider atada en palmer sobre el tercio anterior del anzuelo,

del modo propuesto por el autor.

 

 

Dun Spider

 

Estas mismas consideraciones vertía el autor, y lo hacía ciento cincuenta años atrás en la primera edición de su libro –la segunda y última fue en l858- lo que posiblemente explique por qué las moscas que describe sigan siendo eficaces aún hoy, destacando el hecho que ningún insecto tendría la capacidad de desplazarse en un río corriente arriba. Y que ninguna trucha tomaría un artificial que se comportara de esa manera.

Así dice, manifestándose extrañado, que pescadores que ponen tanta atención en los factores imitadores, como la forma, el color o el tamaño, no adviertan que un pez no habrá de tomar como un insecto algo que se comporta como ningún insecto lo hace. –pág 62-. Aquí puede ser mencionado como una regla, que cuando más refleje la artificial los movimientos de la natural en similares circunstancias, más grandes van a ser las posibilidades de éxito. Cualquiera sea la razón por la que la trucha tome la artificial, es obvio que va a ser engañada por el movimiento natural antes que por una que no lo sea. Cuál no sería su sorpresa si viera el insecto que está acostumbrada a comer cuando es arrastrado por la corriente, atravesando ésta con la fuerza y la agilidad de una nutria. –pág 54-

Stewart, si bien no podría sostenerse que es el único, sí es uno de los primeros en afirmar con vehemencia este método de presentación, adecuado a truchas pequeñas y vivaces, que salían velozmente de atrás de las piedras para tomar los insectos traídos por la corriente.
Las moscas que describe, para ser pescadas como húmedas son Spiders (arañas), sosteniendo que de ahí proviene su nombre, dado que si se parecen a algo entre los insectos, sería precisamente a una araña –pág 67- y que consistían en un cuerpo de seda de montaje y un collar de pluma blanda, soft hackle.
El cuerpo, generalmente en dos capas, ocupa las dos terceras partes anteriores de la pata del anzuelo; y el ala, de pluma blanda, montada en palmer. Esta es una diferencia de las moscas escocesas con las Spiders actuales, en las que el cuerpo ocupa toda la pata del anzuelo y la pluma se ata en collar y muy rala, sobre el ojo.
La describe en tres versiones, black, atada con una pluma pequeña de estornino macho y seda marrón; red con una pluma del hombro de gallareta y seda amarilla, y dun atada con una pluma marrón pardo o color ceniza.
El creador de estas moscas es ciertamente desconocido y parecen ser más bien, moscas típicas de esa región. Stewart mismo consigna, con relación a la Black Spider, que a él se la dio un pescador profesional llamado James Baillie, a quien cita en el prefacio de su libro como una de las figuras de la época.
Lo que Stewart buscaba lograr es la apariencia de vida, de un insecto arrastrado por la corriente. Su enfoque impresionista no hace ninguna diferencia con que fueran ninfas o adultos ahogados, ni tampoco trata de imitarlos, pues para pescar en esas aguas de rápida corriente, ni él ni la trucha tenían demasiado tiempo para examinar con detenimiento, qué es lo que estaba circulando por el agua. Esta apariencia la lograba con la silueta de un insecto que imitaba el cuerpo de la mosca, y las fibras de pluma que salían del tercio anterior del anzuelo, simulando patas emergiendo del tórax, en todas direcciones. La estrategia de pesca consistía en que la corriente por sí misma animara a la mosca dando movimiento a las fibras del collar, y dado que ésta en esas aguas pasaba con rapidez, la trucha debía tomar una decisión casi instantánea.

Soft Hackle atada con collar al modo actual.

 

Sus spiders siguen siendo muy eficaces hasta el día de hoy pescándolas en las condiciones adecuadas, caídas de agua, correderas, entre piedras y en general lugares con corriente rápida. Y resultan un modo ingenioso de resolver el problema de cómo activar el artificial imitando vida. Parece claro que un insecto alado totalmente formado, posado sobre el agua, un imago, permanece quieto; por lo que para imitarlo, basta concebir un artificial que se mantenga a flote y produzca sobre la película la impronta adecuada. Pero un insecto en sus formas subacuáticas, sí se mueve, aun cuando lo haga muy lentamente. Y este problema de cómo activar una ninfa o emergente para que parezca viva, fue una dificultad que encontraron todos los que pretendieron pescar de esa forma, y llevó a algunos a sostener, que no era posible pescar con ninfas, cuando se la discutía frente a la mosca seca, dado que no era posible conferirle tal movimiento a un artificial. El problema recién habría de ser resuelto cien años después, cuando Sawyer y Kite propician el “induced take”, una leve levantada de la ninfa ante el pez, como un modo de animar ésta simulando su ascenso.
Para conferirle esta ilusión de vida y que la mosca derivara naturalmente arrastrada por la corriente era necesario lanzar aguas arriba, también era necesario hacerlo para ocupar una posición oculta con relación al pez, pues debemos recordar que estamos hablando de un libro escrito a mediados del siglo anterior, y que el angler por más practical que fuera, solamente podía levantar la línea y volverla a posar, pero no realizar un lanzamiento.
Para el atado recomienda la utilización de una pluma blanda, cuyas bárbulas se afinaran hacia la punta, lo suficientemente flexibles como para ondular en el agua. Por ello desaconseja las de gallo por ser muy rígidas, encontrando más apropiadas las de estornino –del cuello o las que cubren al hombro– gallareta, torcaza y en general las de aves pequeñas y no aves de corral. Los anzuelos con curva “round” estimando que los Limerick no resultan apropiados pues la punta no se encuentra en línea con el tiro. Las marcas Barthett & Son y Addlington & Hutchinson lamentablemente no poseen en la actualidad una equivalencia clara; y la medida 00 podría representar actualmente un 16 en lo que a abertura se refiere, aún cuando no resulten comparables ni el largo de la pata ni el calibre del alambre.
Las Spiders escocesas, como modelos adaptados a los ríos de esa región, han permanecido casi inmodificadas a través del tiempo, y es hasta el día de hoy que algunas de ellas siguen conservando su denominación en el dialecto regional, como la Water hen “Bloa” por blue, azul.
Se trata de un patrón de atado muy antiguo, que en sus orígenes formaba parte de las moscas húmedas, en una época, a mediados del siglo anterior, cada región de Inglaterra tenía sus propias moscas.
Si bien por ese motivo no resulta posible establecer una clara línea evolutiva entre esas moscas regionales y los modelos actuales, sí parece claro que se desarrollaron de un modo diferente a ambos lados de la frontera con Escocia, dando lugar a dos líneas diferentes; los patrones escoceses que se han mantenido hasta la actualidad, y los ingleses llamados North Country Flies o North Country Spiders, moscas de la región norte de Inglaterra fronteriza con Escocia; y que se diferencian de las primeras por un cuerpo ligeramente más largo que ocupa todo el largo de la pata y la pluma que actualmente se ata en collar. Estas moscas, en la región sur de Inglaterra, debieron adaptarse a cursos de agua de llanura, con corriente más lenta y mayor cantidad de insectos, y así evolucionaron hacia modelos mucho más imitadores, para ser usados no solamente en aguas que llevaban una mayor abundancia de alimento sino también con truchas que tenían mucho más tiempo para examinarlas, transformándose en las actuales soft hackle, con un abdomen segmentado, un tórax o en ocasiones una pequeña bolilla de dubbing que evita que la pluma se adhiera al cuerpo.
En realidad esta última posibilidad es algo impensado con relación a las spider, dado que están concebidas para ser pescadas aguas arriba y en agua en movimiento que anime las bárbulas.
Ciertamente ninguno de los autores, ni quienes las usaban en sus comienzos, ni quienes luego escribieron sobre ellas, como Skues, aciertan a determinar con precisión qué imitaban. El concepto general es que reflejaban un insecto totalmente desarrollado, arrastrado por el agua. La realidad es que a mediados del siglo anterior, todavía no estaba claro si los insectos que se veían sobre el agua, salían de debajo de ella, o venían volando y se posaban. De ese modo queda en evidencia que no representaban ninfas ni emergentes.
Las observaciones posteriores sobre el ciclo de vida de los insectos, hizo que se desarrollaran patrones de atado más definidos, que guardaran mayores semejanzas con los distintos estadíos por los que aquellos transitaban hasta llegar a adultos. Y esto parece reflejarse en la propia denominación de las moscas, que no llevaban los nombres de insecto alguno, sino de los materiales con que éstas estaban confeccionadas. Partridge & Orange, Snipe & Purple, un método ciertamente arcaico, que luego cambia cuando, como consecuencia de las observaciones en entomología, comienzan a imitarse insectos concretos.
En la actualidad estas moscas se han transformado en modelos clásicos que los atadores reproducen con los materiales originales como las sedas Pearsall`s Gossamer, y su asombrosa eficacia hace que sean permanentemente redescubiertas por los autores, quienes encuentran una síntesis de diseño imaginada ciento cincuenta años atrás.

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