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Vadear por lo seguro

Por Fernando Uhía

“VADEAR ES EL MEDIO MÁS COMÚN DE CONVERTIR UN PESCADOR DE MOSCA SECA EN UN PESCADOR DE MOSCA MOJADO.” HENRY BEARD Y ROY Mc KIE.

Vadear es cruzar un río a pie y por extensión, para nosotros los pescadores, es también caminar por su lecho.

La práctica del vadeo nos permite desplazarnos por el río y elegir nuestra ubicación para que sea la mas favorable respecto del pez u orilla que intentamos pescar.

Es importante conocer cual es la manera mas segura de vadear, para poder llegar a donde queremos, evitando dificultades innecesarias.

La seguridad comienza por el equipo adecuado: waders, botines de vadeo, cinturón y bastón. y además, prudencia y sentido común, que no están a la venta en los comercios, sino que se adquieren a través de la experiencia propia o transmitida por otros, que es lo que estoy procurando hacer con esta nota.

EL EQUIPO: el wader nos permite vadear sin mojarnos.
Si hace calor y no le importa mojarse, no lo use. Sin embargo, siempre use botines.

El wader debe ser del tamaño que nos calce correctamente y no nos restrinja movimientos amplios, que pueden ser necesarios en medio de un cruce. Si no podemos acucliliarnos con comodidad o levantar una pierna sobre una roca, no tenemos la libertad de movimientos que nos hace falta. Los waders hechos de neoprene son ajustados pero elásticos, aíslan del frío y tienen flotabilidad positiva.
Tómelos en cuenta en el momento de comprar un par extra o reemplazar los que actualmente tiene en uso.

Un cinturón impedirá que los waders se le llenen de agua en caso de una caída. Un chaleco inflable es un buena medida de seguridad aún para los buenos nadadores, ya que el shock por inmersión en agua muy fría puede ser paralizante y el chaleco nos mantendrá a flote.

Lo más importante es usar un buen par de botines de vadeo con suela de fieltro.

Esto es una necesidad en los ríos en que pescamos truchas, que en su casi totalidad tienen en su lecho piedras redondeadas sueltas (a estos ríos o tramo de río se los llama freestone) y con algunas algas adheridas. El plástico, la goma o el cuero que se usan como suela en el calzado común patinan sobre estas piedras mojadas, mientras que el fieltro se afirma y nos permite caminar con seguridad. En caso de necesidad también pueden usarse suela de cáñamo o alfombra (tapizmel) pegados con cemento de contacto, pero son mucho menos durables. El mejor fieltro es el sintético, con los que vienen equipados los botines que compramos en los negocios especializados y que también se vende como repuesto. Este fieltro tiene una vida útil determinada por el desgaste y también porque se compacta con el polvo adquirido por el uso sobre terreno seco y el peso del usuario, perdiendo así parte de su característica principal de afIrmarse sobre
la piedra mojada. Conviene cambiarlo cada dos o tres temporadas, dependiendo del tamaño del pescador y de cuánto camine.
Si las piedras sobre las que caminamos son muy pulidas, o si la población de algas es muy abundante, puede ser necesario el uso de suelas de fieltro con clavos o sandalias con perfiles de aluminio, pero esto se da en muy escasas situaciones en nuestro país. Es importante tomar en cuenta que los botines correctamente ajustados nos protegen pies y tobillos de golpes y torceduras, es decir que nos dan seguridad y comodidad. Por esta razón descartamos los waders con bota, que son cómodos para breves caminatas y para fondos de arena como los que hay en los lagos, pero no son adecuados para caminar entre las piedras de los ríos.
El bastón de vadeo es un artículo de gran valor que no es utilizado en la medida que se merece. El bastón de vadeo nos permite contar con tercer punto de apoyo: es como tener una pierna extra.
Coloque el bastón aguas arriba y afírmese en él al avanzar; esto ofrece dos puntos de sustento aún con un pie buscando ubicación entre las piedras del fondo.
Si la fuerza de la corriente lo hiciera resbalar, podrá rápidamente ganar un nuevo punto de apoyo con el bastón y recuperar la estabilidad; pero si ha colocado el bastón aguas abajo, su cuerpo pivotará sobre el bastón, y Ud. perderá el equilibrio…y ganará una mojadura.
Encontrará útil contar con un bastón cuando el río que intenta pescar tiene piedras grandes en su lecho, o muchas algas, o mucha pendiente con corrientes fuertes,vo pozos que hay que ir tanteando al avanzar, o vados dificultosos. O sea casi siempre.
En los negocios hay pocos bastones que valgan la pena.
Un bastón debe ser fuerte y suficientemente alto, ya que en medio de un cruce, metido en el agua hasta la cintura y tratando de conservar el equilibrio uno no puede agacharse para buscar apoyo.

Mido 1,76 m. y uso un bastón de 1,40 m. hecho de caña coligüe y con regatón de bronce cargado con plomo para que llegue al fondo más rápidamente. Algunos encuentran que un viejo bastón de ski también resulta útil.

En caso de necesidad cualquier bastón es mejor que nada: una caña cortada al paso sirve como bastón de emergencia; recuerde sin embargo que no deben cortarse cañas dentro de los Parques Nacionales.

El bastón debe tener un trozo de cuerda que permita sujetarlo al chaleco y dejarlo derivando aguas abajo mientras Ud. pesca, ya que necesitará usar de ambas manos para este menester.

Ya sea comprado, hecho por Ud. mismo, prestado, o cortado de un cañaveral al lado del río, pruébelo antes de usarlo para vadear, cargándole todo el peso del cuerpo, porque puede necesitar hacerlo mas tarde a mitad de un cruce en un momento en que de él dependa su estabilidad, y es mejor enterarse antes si puede o no confiar en ese bastón.

Algo más sobre el bastón: hay que recordar que el sonido se trasmite por el agua con una eficiencia cuatro veces mayor que por el aire, por lo que cada vez que bastón golpea el fondo estamos alertando a los peces de nuestra presencia. Avancemos con cuidado y sigilo y tendremos mejor éxito.

ELEGIR EL LUGAR. Lo primero es observar el río para decidir por donde intentar el vadeo. El cauce del río no es homogéneo como lo sería una canaleta de desagüe. Por el contrario. es una sucesión despareja de desniveles que el tiempo y las crecidas han ido trasformando en correderas y pozones a través de la acumulación de material. El río nos ofrece permanentemente variaciones de ancho y profundidad, así como cambios en la textura y conformación del fondo y la velocidad de la corriente. Esto hace que debamos elegir con atención el lugar por donde vadear, planificando el cruce con anticipación y cuidado. Mi costumbre es caminar aguas arriba y luego volver pescando. Así puedo apreciar previamente el río y planificar los cruces en los lugares que me parecen mas convenientes y seguros. Siempre prefiero retroceder quinientos metros o pasar por alto algún lugar interesante antes que vadear por un sitio riesgoso.

Es recomendable cruzar por vados conocidos y tomar buena nota de la altura del agua y la velocidad de la corriente, que pueden alterar la vadeabilidad (se dirá así?) en ese lugar en particular.

Cuando uno pesca ríos que no conoce íntimamente, es conviene contar con el auxilio de un guía o un conocedor que podrá enseñarnos cruces o lugares nuevos para nosotros.

Sea prudente. Recuerdo una escena de la película “Nada es para Siempre”, cuyo argumento está referido a la pesca con mosca, que seguramente muchos han disfrutado y los que no, pueden encontrarla en nuestra videoteca. Uno de los protagonistas -Brad Pitt, El Muchachito habiendo clavado una gran trucha no vacila en seguirla aguas abajo, dejándose llevar por la corriente caña en mano a través de los rápidos,
agua blanca y grandes rocas del Blackfoot, de donde luego emerge sin haber perdido la sonrisa ni el sombrero, para finalmente sacar la trucha que, repito, es grande y ojalá me tocara a mí sacar una como ésa cada temporada.

Pasa esto ante la vista de su hermano y su padre, este último ministro protestante y supuestamente una persona de buen juicio, quienes lo felicitan arrobados y lo reconocen como gran pescador, en vez de reprocharle esta demostración de imprudencia, temeridad y desconsideración por la propia vida. La que poco después va a perder por tener actitudes similares en una mesa de juego donde los que están sentados son tiburones de verdad. Pero bueno, estas cosas sólo pasan en las películas y me sirven como ejemplo para mostrar lo que no hay que hacer en la realidad.

Prefiera vadear donde el río es más ancho, lo que indica que la corriente es menos intensa y la profundidad menor. Esta situación suele encontrarse aguas abajo de un pozón y antes de una corredera, que indica un desnivel.

Observe la superficie del agua. En ella se marcará cualquier obstáculo sumergido como piedras grandes o troncos hundidos. Una superficie lisa indica fondo parejo y corriente constante.

Imagine que podrá tener algún inconveniente durante el cruce y busque una “salida de emergencia”. Esta debe estar aguas abajo, para no tener que esforzarse avanzando contra la fuerza de la corriente. Si el cruce se pone difícil por encontrar corrientes veloces o mayor profundidad que la prevista, no dude en retroceder e intentar cruzar por un vado mejor.

LA TÉCNICA. Cruce la corriente en forma perpendicular o algo aguas abajo. Comience despacio, moviendo primero el pie que está aguas arriba, avanzándolo como medio paso. Es su pie de avance, mientras que el queda aguas abajo es su pie de anclaje. El pie de avance apunta en la dirección de avance y algo aguas arriba, mientras el de anclaje se apoya, formando con el primero un ángulo de 45 grados. De esta manera se obtiene una buena sustentación.

Cuando el pie de avance encuentre un buen apoyo, transfiera el peso de cuerpo y avance el pie de anclaje la misma distancia de medio paso. El de anclaje no debe superar al de avance o se perderá la estabilidad. De esta forma ambos pies brindan sustento, y estamos cortando la corriente con la pierna de avance. Si en algún momento debe darse vuelta, por ejemplo para retroceder, hágalo de cara a la corriente.

Es la mejor posición para recuperar el equilibrio en caso de perderlo. Todo esto se hace mas fácil usando un bastón, que al damos un tercer punto de apoyo nos amplía mucho la base de sustentación, por lo que lo recomiendo nuevamente.

CRUZAR DE A DOS. Vadear en equipo es una manera muy segura de cruzar un río. Tal vez dos cabezas piensen mejor que una, pero segurarnente cuatro piernas son mejores que dos. Si tiene a mano un compañero de pesca propóngale la formación de una sociedad cuadrúpeda transitoria, para encarar cruces difíciles.

El más fuerte, pesado o experimentado irá aguas arriba, cortando la corriente y dirigiendo el cruce. Si hay un bastón debe ser éste quien lo use. El segundo, quien hará de anclaje, deberá coordinar su avance con el primero, manteniendo siempre tres pies apoyados entre ambos.

Los vadeadores se sujetarán y apoyarán firmemente por el brazo, hasta terminar el cruce. A este equipo puede sumarse un tercer pescador pero la coordinación se vuelve más difícil y requerirá mayor atención. Es bueno tener en cuenta esta técnica porque es la más adecuada para ayudar a cruzar a mujeres o niños.

No es siempre necesario vadear. Es más, a veces es desaconsejable o sencillamente no es posible, cuando el río es grande y viene crecido.

Cuando no podemos vadear debemos pensar que el río tiene dos orillas y que algo así como la mitad de las veces ya estamos de hecho ubicados en la orilla favorable.

Sólo deberemos pasar por alto algunos tramos y caminar más, sacando provecho de las oportunidades que vamos encontrando. A principio de temporada, con aguas altas, el vadeo se dificulta y además puede ser inconveniente, ya que los peces de ubican cerca de las orillas y lo aconsejable es pescar la propia orilla y no intentar un cruce improductivo.

Camine los ríos con cuidado y respeto, evitando golpear las piedras del fondo y dando así aviso a las truchas de la presencia de predadores (nosotros, gordo) en la proximidad. Recordemos también que removiendo el fondo estamos produciendo lo que los biólogos llaman “deriva catastrófica”, es decir desprendiendo ninfas por causas no naturales. A propósito, en algunos ríos de Inglaterra no esta permitido vadear ni pisar el lecho por el eventual daño que esto produce a la población de insectos residentes.

SI SE CAE. Al vadear está siempre la posibilidad de perder pie y caer al agua. Si esto le ocurre, una vez recuperado el equilibrio y completado el cruce, deberá cambiarse la ropa mojada o secar la que tiene puesta.

Quítesela, retuérzala y séquela al sol. Esto es importante para no enfriarse y pescarse una gripe. Si ese día llueve y hace frío, bueno, Ud. no ha elegido el mejor momento para irse al agua. Deje de pescar y busque rápidamente abrigo y ropa seca.

Si a pesar de todas las precauciones Ud. cae y además es llevado por la corriente, trate de no entrar en pánico. Si los waders se le llenan de agua, recuerde que el agua dentro de los waders pesa lo mismo que la que está afuera, mientras Ud. este dentro del agua.

Además, la creencia de que el aire atrapado en los waders hará que los pies queden fuera del agua forzando su cabeza hacia abajo y ahogándolo es falsa e irrazonable.

Si está en agua profunda y con corriente suave, trate de impulsarse con los brazos hacia la orilla (Ud. sabe dónde dirigirse por que ya lo ha previsto antes de iniciar el cruce). Poco es lo que podrá ayudarse con las piernas porque los waders le dificultarán la patada. No pierda energía tratando de mantener una posición vertical buscando hacer pie, esto es muy difícil y extenuante con los waders puestos; póngase de costado y nade con los brazos el estilo pecho, over o “perrito” hasta llegar a una profundidad menor.

Si se lo lleva una corriente mas rápida, póngase de espalda, doble las rodillas y apunte los pies aguas abajo, para que sean ellos y no su cabeza lo que se encuentre primero con las rocas, si las hubiera. Con los brazos también, diríjase hacia la zona baja mas próxima.

Concéntrese en salir del agua lo antes posible y no en salvar la caña. Después podrá buscarla o comprarse una nueva.

La seguridad en el vadeo incluye no vadear de noche, ya que la dificultad aumenta con la oscuridad. No vadee de noche salvo en caso de emergencia.

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