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Una aproximación a los flats

La pesca del BONFISH
Por Guillermo Monsalve

1 – Un escéptico del Salt-water

Hace ya unos cuantos años, cuando decidí volver a dedicarme “seriamente” al vicio del fly fishing, me sorprendió el auge y difusión que, para ese entonces, tenía la pesca con mosca en los flats y todo lo vinculado con el mundo del Saltwater.

En ese momento, aplicando un preconcepto “purista”, tuve la impresión que esa difusión del saltwater se debía al desarrollo de un nuevo nicho de Mercado muy apreciado por todos aquellos involucrados en el negocio de la pesca con mosca, pero que nada tenía que ver con la “tradición mosquera”, representada por excelencia en la pesca de salmónidos.

2 – Los Cayos de la Florida

Tuve mi primera impresión de la verdadera dimensión que implicaba esta alternativa del fly fishing en oportunidad de una visita a los Cayos del Florida en la cual, desde Cayo Largo a Key West, comencé darme cuenta de lo apasionante de los flats y que le pesca del bonefish, permit, y aún más, la del tarpón, para eran meros nichos de marketing.
Mi interés se orientó a la pesca del bonefish, pero en aquella oportunidad, por falta de tiempo en la agenda de viaje, la posibilidad de efectuar un intento de pesca con mosca quedó como asignatura pendiente para una próxima visita.

3 – Mi primer bonefish

En Diciembre del año pasado, como parte de un viaje a USA, ontaba con pasar por Miami disponiendo de unos días libres para una escapada a los Keys o a las islas vecinas, y, de paso, intentar el debut con los bonefish. Decidimos ir (con mi mujer) a Turks & Caicos, islas del conjunto de las British West Indies dónde, se encuentran parte de los mejores (y poco explorados) flats e todo el Caribe.
Si bien ésta no era una excursón específica de pesca, con mucha fe puse dentro de la valija una caña 8 de 4 tramos, 1 reel Bonefish de Billy Pate con mucho backing y una linea 8 floating y stop, no tenía otra cosa para llevar, ni leaders ni moscas, ni accesorios, ni nada, ése era todo mi equipo. En Miami obtuve del muy mable de Charlie Richter consejos básicos sobre esta pesca, leaders, y una docena e sus moscas favoritas.
Arribamos a la isla de Provienciales (Provo) por la noche. A la mañana siguiente le dí cuenta que la isla era maravillosa para el turismo con playas y un agua turquesa increíble, pero no todo era flats en su perímetro. Los buenos flats están hacia el sur y al este de la isla donde Provo empalma con el resto de las islas que forman el archipiélago. Tanta improvisación tuvo su correlato, casi no consigo guía de pesca. El Capt. Barr Gardiner, de Bonefish Unlimited, es uno de los guías más reconocidos de la isla y, obviamente, estaba con su agenda completa.
Tenía también el dato de J&B Tours, una de las varias empresas de turismo y buceo en las islas que también ofrecen bonefishing. Nos hospedábamos en el Med, donde conocí a Steve, joven mosquero de New York, con quién coordiné para ir a pescar, al día siguiente, junto a “Reggie” Forbes, guía de J&B Tours.
Era la oportunidad esperada, ya que al día siguiente volvíamos a Buenos Aires.
Salimos bien temprano, según la tabla de mareas. Nos dirigimos en primer lugar a un lugar denominado Mangrove Cay, típico flat con los mangles en toda su orilla.
Bajamos del bote y a caminar por un fondo de arena muy blanda que nos succionaba y enterraba a cada paso. Reggie iba descalzo y nosotros decidimos hacer lo mismo. Caminaba como una garza, levantanda los pies a cada paso, sin hacer ruido ni perder el equilibrio. Nosotros no podíamos imitarlo; el guía nos exigía no hacer ruido para no alertar a los bonefish.
Divisamos (Reggie divisó) los primeros bones en rigurosa patrulla exploratoria, zigzagueando desde el veril. Junto al grupo vimos a las barracudas y a unos tiburones no muy grandes pero sí muy veloces.
El comienzo no fue nada fácil. Tanto Steve como yo éramos novatos y para colmo Steve era hombre de mosca seca, de cast corto y preciso, y pescaba con un equipo muy pesado que le había cedido la agencia. Reggie marcaba los bones para colocarles la mosca a una distancia de 15 a 20 metros de nuestra posición.

La labor del guía de marcar los bonefish es un verdadero arte. Este pez se mimetiza tanto con el medio que lo rodea que a veces es más fácil ver su sombra en el fondo de arena que al pez en sí mismo. A veces se ve una línea o estela de agua a contraluz que avanza por encima del pelo de agua y que delata la presencia del pez. En ocasiones se ve parte de la cola fuera del agua, cuando el pez se encuentra en posición casi vertical hociqueando en el fondo de arena buscando su alimento. Cuando el pescador divisa al pez es preciso que no retire la vista del mismo mientras efectúa el cast y presenta la mosca, porque será prácticamente imposible volverlo a ubicar en posición.
Requiere de mucha experiencia dominar la percepción de los bones en el flato Los lentes polarizados (buenos lentes) son el elemento más importante del equipo de pesca del pescador de bonefish. El segundo elemento en mi opinión es el leader (bien largo y con un butt muy rígido) para presentar la mosca sin errores, pero, mejor veamos como seguía la pesca:
Los bonefish estaban nerviosos y recelosos y, si bien yo pescaba con un leader largo de 12 pies, tippet de 8 libras y mosca Crazy Charlie nº 6 el plop que hacían los ojitos de plomo de la mosca al caer al agua y/o lo próximo (y malo) de mi presentación, los espantaban una y otra vez. No es sencillo presentarle la mosca a un blanco móvil que se mueve a velocidad por el flat y cambia de curso sin aviso. Hay que anticipar la presentación, sin alertar al pez, imitando el movimiento de los crustáceos.
A media mañana ya habíamos hecho demasiado “ruido” en Mangrove Cay y Reggie decidió que era tiempo de cambiar a otro flat, muy propicio a esa hora dado el avance de la marea. Subimos al bote y nos dirigimos a Pine Cay, un flat mucho más amplio, ahora sí ventoso, y con unas vistas espectaculares.

Por pura intuición decidí alargar el tippet llevando el leader a 14 ó 15 pies y cambié la Crazie Charlie rosada por otra que ahora sé es una versión actualizada de las pioneras moscas de bonefish, en anzuelo nº 4. Esta mosca es una suerte de streamer corto, con ala de calftail, íntegramente de color naranja, que no tiene ojos de plomo y cae más suavemente en el agua.
Habríamos caminado unos doscientos metros desde donde anclamos el bote cuando Reggie me marca un bonefish que viene directo hacia nosotros. Saco suficiente línea del reel sin apartar la vista del pez que avanza por el flat. Hago un falso roll en el aire y con la ayuda de un único backcast impulso la mosca hacia la sombra del “fantasma”.
Todavía hoy me asombro de lo bien que salió el casto. Fue un tiro no mayor de 15 metros. Ni bien la mosca se posó en el agua el pez arremetió con determinación. Casi me saca la caña de la mano! En la primer corrida sacó toda la línea junto a la mitad de carga de backing . Tenía el freno del reel en su mínima expresión, casi libre, para evitar el corte del tippet en la corrida.
Es admirable la relación peso/potencia del bonefisn velocidad que desarroll tan sólo 20 ó 30 cm de agua. Acostumbrado a las truchas, tenía la sensación de tener un pescado muy grande y fuerte en el otro extremo de la 1a línea. Quise pararlo con la caña y la respuesta fue una brutal arremetida … cuánto pesa este bonefish?, Paró en el fondo del flat y lo empecé a traer pero aún va a correr dos veces más hasta logre traerlo y Reggie lo levante del agua. No puedo creerlo! Es mi primer bonfish!
Steve hace unas fotos, Réggie me felicita (Buen cast contra el viento, señor!). el bonefish de apenas unas 4 libras vuelve al agua y yo trato de explicarles a Reggie y a Steve que la Patagonia siempre hay viento, que en la “Escuela de Palermo” se castea distancia (y no la presentación), que mis amigos pescadores de Buenos Aires son mejores casters que yo, que si no tiro lejos en el Limay no pesco, y otras cosas que ni Reggie ni Steve ent den, y yo tampoco, porque esa mañana en el flat de Pine Cay, mi mente delira, habré adquirido la “fiebre de los flats”?

4 – “Operación Bahamas”:

Vuelto a casa de Turks Caicos, la ocasional expericia del primer bonefish me había marcado. Me dí cuenta que era necesario profundizar sobre el tema a partir de este primer intento y que la próxima excursión debía ser mucho más “profesional” y preparada que la anterior.
Durante el fin de año junté toda la información que pude de distintas publicaciones y pedí unos libros afuera, de los cuales “Fly Fishing for Bonefish” de Dick Brown me pareció el más didáctico de todos. Es el “manual del alumno” del bonefishing y cubre todos los aspectos específicos de esta pesca. Imprescindible para el principiante.
Devoré el libro de Brown en el verano, junto a la guía Lonely Planet de Bahamas, con el objeto de determinar el cúando, dónde, y cómo de la nueva expedición.
Porqué elijo Bahamas y no Los Cayos de la Florida? Digamos que el libro de Dick Brown, con sus referencias a la pesca en las islas, me fue llevando “naturalmente” para allá.

No toda Bahamas es apta para la pesca del bonefish, no te las islas tienen fácil o directo acceso desde Miami, ni todas ofrecen la infraestructura soporte para la pesca del bonefish.
Luego de evaluar distintas opciones (descartar Andros no fue sencillo) opté por flats de Harbour Island Eleuthera como el lugar “Operación Bahamas”. La isla conjuga buenos flats una isla con historias de lonos y piratas, un pueblo 1700 (Dunmore Town), y hermosas playas, como para pasar una buena semana, dado que ésta tampoco iba a ser una excursión exclusiva de pesca (o me olvidé acaso de contar que mi mujer ya se había “anotado” en la expedición).
Del libro de Brown elijo varios modelos de moscas, entre las clásicas Crazie Charlie, Gotcha, Mini Puff, etc, todas en anzuelos del 4 al 8 haciendo especial hincapié en moscas de conejo de Jeffrey Cardenas, guía de Key West, (Rusty Bunny Bone, Bunny Boni Natural y Charlie Bunny Bone) las cuales me parecieron excelentes. Con las recetas de Dick, y un poco de paciencia, pude atar una buena caja de estas moscas, en la cual incluí tambien varias imitaciones de cangrejos, camarones, y toda otra clase de crustaceos que componen la dieta del bonefish en el flat. 

Respecto de los leaders, Dick Brown me enseñó cómo partiendo de un leader sin nudo standard de 12 pies llegar a un leader de 20 pies (sí, 6 metros de leader) prolongando el butt con 3 pies del Mason Hard Nylon de 40 libras (0.032″) y, cortando dos pies del tippet, atar 5 pies de un buen tippet como el Clímax de Saltwater de 8 ó 10 libras, de forma tal que el nudo (un doble surgeon) quede fuera de la vista del pez.
Probé en Palermo todo el equipo, con lineas Monocore 8 y 9 y el butt del leader dabavuelta y presentaba como un resorte con cañas #8 de tres tramos y tramos y otra # 9 de cuatro tramos. No me animé con la 6, porque las que tengo son de dos tramos y son un plomo para viajar en avión (y tuve razón).

Dick me informa en su libro que los mejores meses para el bonefishing en Bahamas son Abril y Mayo. Organizo todo para Mayo, y allá vamos

5 – Vincent Cleare, un guía de lujo
Instalados en Harbour Island fuí al negocio del famoso guía “Bonefish Joe” Cleare en Dunmore Town.

“Bonefish Joe” con sus cuarenta años de experiencia como guía en los flats es, probablemente, la persona viva con mayor tiempo de vida dedicado a este deporte. Es una leyenda en USA, guió para todos los grandes, desde la época de Joe Brooks hasta el presente, y hoy se encuentra medio retirado para el gran público que aún hoy, como yo, trata de contactarlo. Sin embargo ha dejado la experiencia en su clan familiar y hoy los Cleare son los guías más cotizados y reconocidos de Harbour Island.

Tuve la suerte de encontrar disponible a Vincent, el hermano menor de Joe. Desde el primer momento que hablamos por teléfono y luego ya en su bote me dí cuenta que estaba frente a una persona que realmente sabía de lo que hablaba.
Yo quería pescar caminan por el flat (el bote sería el último recurso) y pretendía que el guía no sólo me marcara los bones sino que también me ayudara a poner en práctica todo lo que había leído en 1 libro de Dick Brown. Me entendí bien con Vincent Cleare desde el principio y todo funcionó a la perfección, para este guía la única forma válida de aproximarse y pese bonefish es vadeando el flat y conocía al detalle las técnicas de presentación.

Debo confesar que nunca ID ha gustado mcho pescar con guías, y que la pesca del bonefish me ha obligado a su servicio. Con Reggie la experiencia había sido regular. Vincent me demostró que con un buen guía (y si el pescador fuera bueno, mejor) es posible formar un “equipo de pesca”, pescar como un verdadero team, una “máquina de pescar”.

Digo máquina de pescar porque Vincent le puso emoción y un ritmo imparable a la salida de pesca. Llegamos al flat, bajamos del bote y ya empezó a marcarme todo lo que acontecía. Caminamos cien metros, nos posicionamos, Vincent me pidió la caja de moscas, eligió una Mini Puff color marrón y comenzamos… A pescar! (A partir de ahora el que narra es Mr. Cleare):
– Siempre elija moscas marrón y oliva para fondos de arena, y blancos y dorados para fondos con vegetación, señor.-
– Buena señal! Vea esas rayas, está subiendo la marea, los bones vendrán en unos minutos, señor! –
– Barracuda! Dos barracudas!. Buena señal para bonefish, señor!-
– Bones, vea cono vienen, vea ese grupo, señor!-
– Bones a las 12!- Castee a la 1, haga un cast bajo, ahora señor!
– Aguante no mueva la mosca, no recoja!
– Espere al pez, no se mueva!- .
– Está viniendo traiga!. Traiga ahora, despacio.-
– Traiga, traiga, siga trayendo, despacio, no se apure!-
– La ha visto!. Ha visto la mosca!. Se acerca-
– Traiga, traiga, traiga ahí viene, traiga y clave AHORA!-
– Lo clavó!. Ok. Señor ahí tiene a su primer pescado de la mañana!-

No habían pasado diez minutos desde que llegamos al flat y un bonefish de 3 ó 4 libras sacaba backing del reel a toda prisa rumbo a mar abierto. Estábamos pescando en los flats de Man Island, al norte de Harbour Island, y yo no podía creer el talento de este hombre y su habilidad para hacerme pescar en equipo con él.
Lo que siguió a partir de aquel momento fue lo que he llamado el “Show de Vincent”, dónde este buen guía de pesca no sólo me enseñó cómo marcar los pescados, clavarlos con el “strip and strike”, y diversas técnicas de presentación, sino que también era capaz de interpretar la intención y la actitud de los pescados cuando zigzageando aparecían en el flat. Él preseleccionaba cuál era el pez al cual debíamos acechar, el apto para el cast, y ése era nuestro blanco de pesca. Si me cuentan esta precisión no la creo, pero por suerte tuve la oportunidad de verlo en acción y compartir su pasión por esta pesca.

Una mañana me marca a ciento cincuenta metros la cola de un bone que sobresalía del agua del flat, -es un pez coleteando, señor! – Le pregunté cómo podía distinguir la cola a tal distancia y me respondió: -La cola brilla como un espejo en el flat- viendo como brilla el agua del flat bajo un sol implacable, distinguir que la cola del bonefish brilla dislinto que el agua para mí era cosa de otro mundo. Es mi trabajo señor, me dice Vincent, una sonrisa.
Pescábamos sólo por la mañana hasta la una, cuando lar marea empezaba a ceder y el que se extinguía.
Para la estadística les cuento que no hubo mañana en no sacara entre cinco o siete pescados, todos con un peso entre 3 y 6 libras. Vimos algunos pescados de 8 a 10 libras a los cuales tenté con una mosca muy especial que imita al “yellow mantis shrimp”, alimento muy apreciado por bonefish, pero no tuve forma, eran muy esquivos y desconfiados.
Pesqué exclusivamente con equipo 8 y nunca sentí estuviera sobredimension, sea en el cast con viento o para controlar las corridas y arrimar los pescados. Creo que equipo 6 puede usarse, debe ser un 6 bien robusto mejor aún, según Vincent, equipo 7 es el ideal.

Las moscas diseño de Jeffrey Cárdenas fueron excelentes, el conejo en el agua tiene acción irresistible para los bonefish.
Según Vince, un buen pescador americano que él guía ha sacado hasta trece bones en una sola mañana ( Él lo recuerda bien porque en aquella ocasión su cliente le dejó un tip de 50 dólares).
En mi caso, si bien no llegué ese récord (y de paso economicé los 50 verdes), me gratificó el no haber perdido ni corrido ninguno de los piques obtenidos, a partir del momento en que comencé a dominar el “strip and strike” en la avada. Pescamos exclusivamente en los fiats, salvo un día le Vince me llevó obligado a los “muds” para pescar desde bote en “agua profunda” (2 a metros de profundidad). Digo obligado porque las barracudas nos espantaron a los bonefish del flat a tal punto una bestia de 18 libras partió al medio delante de nuestras narices a un pescado que habíamos liberado minutos antes. El “mud” fue rendidor pero me aburrió como ategia de pesca. Pero mi mayor satisfacción la tuve la  última mañana que salimos con el guía a buscar vez más la buena marea del flat de Man Island. Los días anteriores intentaba ‘marcarle yo” los bones a Vincent él siempre me “gastaba” mis errores.
Ese día veo, hacia mi derecha, la posición que Vincent no podía apreciar, un grupo de sombras que patrullaban el flat  muy cerca de nuestra orilla, tenían que ser bones, no podía fallar esta vez.
– Bones Vince?
– Seguro, señor! Bonefish a su derecha!
– Hago un cast largo a las dos, y espero?
– Sí, señor! Haga su cast!
– Vince, estoy aprendiendo, que te parece?
– Sí, señor, está aprendiendo … está aprendiendo a divisar los bones!

Ese fue el mejor momento de toda la salida, el que mayor satisfacción me dio: pude avistar mi bonefish, presentarle la mosca y aplicar todo lo aprendido en este viaje. Fue una buena captura, si bien no fue ningún récord, para una disciplina de pesca que, como bien indica Dick Brown en su libro, puede no sólo ser adicitiva, sino que también puede arruinar nuestras otras habituales prácticas del fiy fishing.

De escéptico del Saltwater he pasado a convivir con la “fiebre del flat”.
La próxima (siempre hay que estar tramando una próxima) quizás sea a fin de año. Tal vez en Andros …

Hasta entonces

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