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Sobre guias y guiados

Por Marcos Juan Czerwinski

Unos cuantos años de trabajo como Guía de Pesca profesional y de Turismo No Convencional, las charlas con otros Guías, con los clientes, la lectura de publicaciones sobre el tema, como la revista Fly Fisherman, y el desconocimiento general que hay sobre este tema en particular en nuestro medio, me llevaron a escribir lo que a mi modesto entender deberían tener en cuenta tanto los Guías como sus clientes.

En los últimos 25 a 30 años de mi vida de pescador con mosca y en los mas recientes 15 años de comerciante en el rubro y Guía de Pesca, he visto una transformación y un incremento en la actividad, diría yo, explosivo, para beneficio de los pescadores en general y para los mosqueros en particular.

De la época en que la pesca deportiva no se consideraba siquiera como turismo alternativo y como un importante recurso económico, y, por consiguiente, los accesos a los lugares de pesca eran menos “privados”, rescatamos nombres de Guías de Pesca profesionales como Raúl De Rossi, Jorge Navas, Ginés Gomariz, Diego Guglielmi, Jorge Graziosi, Raúl San Martín, Juan Lincomán, Jorge Trucco, Ramón Aranguren, Schultz en el norte con sus Dorados, por nombrar los mas conocidos entre algunos otros mas, quienes ya no están mas entre nosotros. Quién no ha escuchado historias sobre Allan Fraser o ha leído notas del “Mono” Villa?

En la década del 80 comienza otra historia. Con el aumento importantísimo de pescadores deportivos, mas extranjeros que nacionales, el negocio se transforma y comienzan a crearse hosterías de pesca (comúnmente conocidos como “lodge”), las cuales contratan los servicios de Guías, primero profesionales extranjeros y jóvenes pescadores nacionales, muchos de estos últimos estudiantes universitarios con dominio del idioma inglés quienes tomaban este trabajo de verano como una manera de solventar sus estudios. En la medida que este servicio de pesca se fue desarrollando los Guías se fueron profesionalizando como una exigencia del mercado aprendiendo los Guías jóvenes de los “viejos” mencionados en el párrafo anterior, y de los profesionales extranjeros quienes, muchos de ellos, hacen de este trabajo una ocupación de año completo combinando las temporadas de pesca entre los dos hemisferios.

Esta nueva camada de Guías de Pesca está compuesta por jóvenes que aprendieron a pescar en los recientes 10 ó 15 años con la últimas novedades y técnicas que han aparecido en ese tiempo. Siempre están actualizados, conocen de equipos, muchos son atadores de moscas profesionales, algunos tienen alguna carrera universitaria o, al menos, terciaria, y, la mayoría, son divertidos y personas muy interesantes cuya compañía es agradable y de quienes se puede aprender mucho sobre historia, geografía, fauna y otras particularidades de la zona de pesca donde desarrollan su actividad profesional. Con lo cual las posibilidades de tener una buena experiencia con un Guía se incrementan día a día.

Al tratar de contratar un buen Guía o Servicio de Pesca, es importante hablar con alguien que haya pescado en esa área anteriormente aunque sin tomar al pié de la letra sus comentarios, a menos que ese pescador sea de su confianza y Ud. conozca sus gustos y habilidades como pescador deportivo. Su experiencia puede no ser la que Ud. necesite o la que le convenga. Lo mejor es recurrir a un negocio de pesca con mosca (flyshop) respetable de la zona en cuestión. Si este flyshop tiene una buena reputación sus Guías seguramente la tendrán también.

El gerente o el dueño de ese flyshop o el administrador de alguna operación de servicios de pesca le asignará un Guía quien sabrá interpretar mejor sus gustos y preferencias en las salidas a pescar. Es ese lugar, también, le sabrán informar con mucha anticipación sobre el equipo que necesitará en su pesca y sobre algunas condiciones especiales que podría encontrar. Pero no les pregunte nada mas que eso. Si hace su reserva con meses de anticipación, que es lo aconsejable, no intente averiguar que tiempo le va a tocar, o las condiciones del agua, o que tipo de eclosiones puede haber. Unos días antes de su arribo, ellos van a tener un buen panorama de la situación, pero, como todos estos factores son susceptibles a los cambios bruscos sin previo aviso, no le van a poder dar estos datos con seguridad.

Esto es una realidad de la pesca, donde quiera que vaya, y un Guía no puede variar esos elementos impredecibles, aunque está preparado para reaccionar con creatividad con planes alternativos, si fuese necesario. Lo mas inteligente que Ud. puede hacer es relajarse y ponerse a disposición del Guía. Deje que él use su mejor juicio profesional ya que si Ud. comienza a dudar de él, proponiendo otros lugares para ir a pescar o a quererse poner en su lugar en otras cosas trastocando sus planes, va a incrementar enormemente las posibilidades de que su excursión resulte un verdadero fracaso.

Si él es un buen Guía le consultará sobre cualquier decisión o nuevo plan, tanto la noche anterior como durante el día de pesca, pero no se olvide que él está a cargo, él es el Guía. No le ordene dónde ir o que hacer, de esta forma perderá el interés en su trabajo al ver que su profesionalismo no es respetado y pensará, con justa razón, “Si este tipo sabe tanto, no me necesita”. Ud. le está pagando para que él tome las decisiones. Deje que lo haga. Y, si no está satisfecho al final del día, lo mejor que puede hacer es no utilizar nuevamente sus servicios.

La pesca es excitante, en parte, porque es azarosa. Ningún Guía está en condiciones de garantizarle una excelente pesca, ni lo hará. Pero si Ud. pone voluntad y cumple sus indicaciones, las posibilidades de lograrlo se incrementan. Puede conseguir información básica con mucha anticipación como, por ejemplo, que tipo de caña se necesita, tipos de líderes, líneas, que moscas debe atar o comprar, indumentaria, etc. Pero esta información tampoco es definitiva, tanto es así que seguramente va a tener que comprar algo cuando llegue al lugar. Y va a empezar la excursión con el pié izquierdo si duda de la buena fe de su Guía al recomendarle éste que compre allí unas pocas moscas. La venta de esas moscas no lo va a enriquecer mas o menos al Guía o al flyshop local. Ud. ya invirtió mucho para llegar hasta allí y en contratar los servicios de un Guía de Pesca profesional o los de algún lodge de la zona, sin mencionar lo que invirtió en su equipo. Si le dicen en el último minuto que tiene que llevar un tipo de mosca determinado, ya que hay una eclosión inesperada, debe creerle a sus Guías. El éxito y buen nombre de ese Guía, de ese flyshop o de ese lodge está en manos suyas, en su éxito, en las truchas que Ud. saca y no en las pocas moscas que les pueda comprar.

Si está pescando en un río o lago y se da cuenta que no tiene la mosca correcta, el Guía se la puede proveer, quien, generalmente, tratará de anticiparse a las posibles eclosiones recomendándole la compra de algunas de ellas antes de salir. O bien puede llevarlas consigo y proveérselas si Ud. las necesita, incluyéndolas luego en la Factura final, a menos que en ese momento le diga lo contrario, como “ésta va sin cargo”. Los Guías llevan una cantidad importante de moscas porque algunos clientes son desconfiados y no compran todas las que se les recomienda, y, a la media hora de estar pescando se les terminan y se tendrían que volver al hotel ante la falta de moscas extra. También es de muy mal gusto tomar algunas prestadas para el día con la condición de devolverlas si no hubiesen sido usadas. Tenga en cuenta que el Guía invierte mucho tiempo y dinero en atar esas moscas y ellas no están incluídas en el precio del servicio, se cobran aparte y son mas caras en el río.

Es de gran ayuda para el Guía o para el que esté a cargo del servicio e incrementa las posibilidades de éxito de su excursión, si Ud. los pone al tanto, en forma anticipada, sobre cualquier circunstancia poco usual que pueda afectar a todos. No hay nada de malo en informarles que tiene dificultades con una pierna y que no puede vadear ríos de mucha correntada, o que su problema radica en que no puede hacer lanzamientos largos. Al contrario, es su obligación informarles sobre estos detalles para que ellos puedan programar con mayor facilidad las salidas. Y, además, el Guía lo puede ayudar a mejorar ese lanzamiento. Normalmente, los buenos Guías son excelentes maestros, ya que conocen prácticamente todos los problemas de pesca imaginables. Aprovéchelos.

También es muy útil hacerles saber que tipo de pesca le gusta mas, si con mosca seca, con streamers o con ninfas. Si prefiere aguas calmas, correderas, o pozones profundos. Y es particularmente importante, si Ud. viaja con su familia y su hijo de diez años quiere pescar, o que Ud. quiere que él pesque, lo cual es totalmente diferente desde el punto de vista del Guía. Si quiere que el Guía se concentre en su hijo, hágaselo saber. Por otra parte, el Guía debe estar en conocimiento de cuántas personas va a haber en el grupo pescando, para ver la forma en que divide su tiempo entre todos. Con seguridad esto va a estar aclarado desde un principio ya que los Guías cobran por día y por persona guiada y Ud. le va a tener que pagar sus servicios en forma anticipada. Si Ud. piensa llevar a una persona que no pesca hágaselo saber, ya que esa persona que no pesca también necesita algún tipo de atención por parte del Guía como transporte en el mismo vehículo, comidas, alojamientos.

Cualquier tipo de problema debe ser notificado al Guía antes de salir: problemas con algunas comidas, con el sol, con el frío, la medicación a determinados horarios, problemas cardíacos o de cualquier otra índole.

Debería considerar, también, cualquier asunto particular que requiera de la experiencia del Guía, como por ejemplo, la fotografía. Muchos de los Guías son entusiastas fotógrafos y con mucho gusto le tomarán algunas fotos, a Ud. y a sus capturas, aunque no estén obligados a hacerlo. Su servicio no lo incluye y lo hacen como favor. No los responsabilice si alguna foto sale mal o, lo que es peor, no sale la foto de la trucha de su vida!

El transporte en las salidas a pescar está incluído en el servicio y si Ud. quiere ir en su propio vehículo está bien, pero no sepa que no se le reintegrará dinero alguno por el servicio que no utiliza. Además, seguramente, el vehículo del Guía estará preparado para el tipo de excursión que van a realizar y el suyo puede ser que no.

CUANDO PESQUE CON UN GUIA…

No le tenga miedo. Si a Ud. le falta experiencia o confianza en sí mismo o destreza no se preocupe, el Guía ya ha visto de todo y ha guiado a pescadores mucho peores que Ud. Lo único que él necesita es que Ud. le preste atención y que haga las cosas lo mejor que pueda. Está acostumbrado a acomodar su salida de pesca a las necesidades, fuerzas y limitaciones de las personas a quienes está guiando.

El Guía le va a ayudar con sus bolsos y cañas, a ponerse o quitarse el wader, le va a armar el equipo, le va a atar el líder y la mosca al tippet. Mientras tanto le va a ir explicando las caracterísitcas del río en el sector o pozón que van a pescar en ese momento. También lo va a ubicar a Ud. en el lugar correcto y se quedará a su lado acompañándolo con indicaciones durante sus primeros lanzamientos. Le va a sugerir dónde debe Ud. poner su mosca y que debe hacer para que esa mosca pesque. Si a Ud. le gusta su charla el, seguramente, se quedará a su lado. Pero si Ud. quiere pescar sin tanta compañía el Guía comprenderá y saldrá del agua manteniéndose en las inmediaciones y siempre atento a lo que Ud. hace, deslizando de vez cuando alguna sugerencia. Si Ud. es propenso a realizar “nudos de viento” él los notará en el mismo momento en que Ud. los hace y entrando en el agua, se lo desatará solícito, y, si es necesario, hasta le cambiará el tippet o el líder.

Por lo tanto, no trate a su Guía como un lacayo, no es un esclavo tampoco. Si es una buena persona es seguramente un profesional en el completo sentido de la palabra, que ha dedicado mucha parte de su vida en aprender el oficio del guiado y lo hace porque ama los ríos y la pesca con mosca. Por este mismo motivo, no es su trabajo impresionarlo a Ud. con sus habilidades en la pesca. Si es un buen Guía puede pescar muchas truchas pero no tiene la necesidad de demostrarlo. El quiere que Ud. las pesque. Si las cosas están saliendo bien invítelo a participar de la pesca.

Al comprar su Licencia de Pesca pida el Reglamento de la zona y estúdielo. Muchos pescadores, por no conocer el Reglamento, exigen a los Guías algo anti-reglamentario poniéndolo en un compromiso serio frente a las autoridades y la operación para la cual trabajan. Si el Guía se niega a proceder a contravenir el Reglamento no lo presione, no comprometa su trabajo ni su reputación. Lo único que logrará Ud. es crear una atmósfera poco cordial en el grupo.

Si es la primera vez que Ud. pesca en un área determinada y está nervioso o inseguro, tal vez sea conveniente pedirle al Guía que se aleje del lugar para dejarlo solo por un buen rato. Mucha gente se pone nerviosa al tener constantemente a su lado a alguien dándole indicaciones, aunque esa persona lo esté ayudando. Entonces, no lo dude, pídale un poco de privacidad hasta entrar en confianza con el lugar.

Si su Guía está pescando demasiado y no lo ayuda suficientemente, póngase “serio” y recuérdele que él es el Guía. Pero, considere también, que él debe pescar lo bastante como para localizar los peces, ver que están comiendo y ubicarlo a Ud. en el lugar correcto y con la mosca apropiada. Muchos de los Guías trabajan “tiempo completo” todos los días de la temporada y no tienen, muchas veces, tiempo para pescar “para ellos”. En algún momento del día, cuando paran a comer, descansar, tomar mate o para que Ud. se “alivie en los yuyos”, el Guía le va a pedir “probar su caña unos tiritos”. Autorícelo. Es mas, propóngaselo Ud. mismo así, de paso, Ud. puede observar “al profesional en acción” y aprender algunas cosas de él.

Los Guías no deben pescar mientras están a su servicio a menos que Ud. lo autorice. Si están autorizados por Ud. que lo hagan en su presencia, que no lo dejen abandonado a su suerte. De vez en cuando se puede encontrar con Guías poco eficientes, que pueden, o bien no saber comunicarse con Ud. o, simplemente, no conocer su oficio y ponerse a lavar la camioneta en lugar de ayudarlo a pescar. Pero gente como ésta no permanece eternamente en este trabajo y, además, ninguna operación o flyshop tomarán sus servicios o los recomendarán a sus clientes.

Si Ud. acostumbra a llevar un registro de sus capturas en cada salida de pesca, como recuerdo o para seguir una estadística, pese y mida Ud. mismo sus piezas o cerciórese que el Guía lo haga correctamente. Algunos Guías pesan las truchas con “el ojo” lo cual hace, muchas veces, que esa trucha vea aumentado su peso en función de la adrenalina que corrió en el momento de la captura o de la poca experiencia del pecador o de la “picardía” del Guía. Comprobará cuánto pesa realmente un kilo de pescado y verá que ocupa menos volumen de lo que se cree!

No se contrata los servicios de un Guía solamente para conocer los buenos lugares y volver luego en forma particular. Un buen Guía tiene mucho mas que eso para ofrecer, como lectura del agua, la elección de las moscas apropiadas, conocimiento íntimo del río y sus peculiares variaciones en el transcurrir de la temporada, y cientos de otros detalles mas. Lo que hay que aprender de él es, no tanto los buenos lugares y sus accesos, sino cómo pescar esas aguas en las condiciones en que se encuentran en esos momentos. Es un error pensar que si se contrata a un Guía por unos pocos días se aprenderá todo lo que se necesita saber sobre la pesca en esa área determinada y que nunca mas se requerirá de sus servicios. Probablemente su presupuesto le permite pescar unos pocos días y sus conocimientos sobre la pesca son suficientes como para aprovechar bien su estadía. Pero recuerde que el Guía ha estado pescando esa zona todos los días durante muchos años y conoce de memoria los lugares mas productivos, por ejemplo, cuando el río tiene un determinado nivel de agua, o en que lugar se puede pescar cuando el área ha sido afectada por una tormenta sorpresiva enturbiando las aguas de los ríos, y gran cantidad de detalles mas que solamente él conoce por su experiencia. Si Ud. tuviese la suerte de disponer de un Guía todos los días de una temporada completa tendría alguna idea de lo mucho que debe saber un Guía para hacer bien su trabajo.

La extensión del día de pesca no tiene un horario estricto pero también es un asunto a tener muy en cuenta con algunas reglas generales a considerar. En nuestra Patagonia y Tierra del Fuego los días son muy largos, dependiendo de la latitud y de la época en la temporada de pesca. En Tierra del Fuego, por ejemplo, hay noches que no se oscurecen completamente y podemos ver el horizonte suficientemente luminoso como para poder pescar. Hay clientes que a las seis de la tarde anuncian que “hoy, al atardecer, vamos a tener los mejores piques de la vida”. A todo ésto, el Guía lleva catorce horas trabajando, habiéndose levantado muy temprano para preparar el vehículo, el equipo, la vianda, las bebidas y demás menesteres. No hace falta tener mucha imaginación para adivinar la reacción del Guía al escuchar ese comentario.

Ahora, supongamos que Ud. ha pescado todo el día y no ha sacado nada, que los tábanos en el norte lo volvieron loco y el viento en el sur no le permitió realizar un lanzamiento como la gente en todo el día, que se empapó en tres tormentas que no estaban pronosticadas y que su almuerzo se lo comió algún zorro. Y de repente, en el momento en que está pensando en volver al hotel sale el sol, para el viento, desaparecen los tábanos y comienza una eclosión que hace saltar a todas las truchas juntas. Si en ese momento el Guía decide “levantar” todo y volver al hotel … es un “papanatas”, diría mi maestra de la primaria para elegir un calificativo suave. Pero supongamos, también, que Ud. ha estado pescando todo el día, que ha sacado algunas buenas truchas y que se ha divertido mucho, pero que se está haciendo tarde y que se está cansando y ve que su Guía también. Si en ese momento Ud. no decide dar por terminado el día de pesca, el “papanatas” pasa a ser Ud. Sea razonable.

Una flotada de un río es mas fácil de acotar ya que el Guía tiene dos puntos “fijos”, los lugares de entrada y salida del río y puede ir regulando la salida del mismo. El tipo de pesca de vadeo es algo mas complicado, no hay sirenas ni campanas indicando la finalización de la jornada. Por lo general una jornada de pesca de ocho o nueve horas es lo usual, tres o cuatro por la mañana y las restantes por la tarde. Las truchas no tienen horario de comidas y éste es imprevisible para nosotros los humanos. Aunque está ya instituída en la grey mosquera “la hora mágica”: justo antes de la salida del sol y justo después de la puesta del mismo. En algunos casos es cierto, se cumple, pero en muchos otros no. Si Ud. quiere pescar particularmente en esos horarios alguna vez, hágaselo saber a su Guía para que él pueda coordinar y planificar la pesca del día y permítale, además, un descanso al mediodía. De esta manera nadie queda exhausto.

Los ríos y los lagos son, a veces, lugares muy peligrosos. La mayoría de los operadores y Guías de Pesca tienen algunas reglas de seguridad muy estrictas para prevenir circunstancias que pongan en peligro la integridad física de sus clientes y Guías. Los mayores riesgos se corren cuando se ingieren bebidas llamadas “fuertes”. Si Ud. quiere tener unas cervezas en la conservadora arregle esto con su Guía antes de contratarlo. Generalmente las bebidas alcohólicas no están incluídas y se cobran extra. Una cerveza o dos es un refresco gratificante en un día caluroso, como así también, un poco de vino en el almuerzo. El exceso de bebida no solamente es peligroso para la salud, sino que puede ser el origen de una tragedia. Si Ud. ve que su Guía se excede en el consumo de bebidas alcohólicas hágaselo saber.

El almuerzo normal para un día de pesca consiste en algunos sandwiches, fruta, galletitas saladas, queso, galletitas dulces, chocolate, y otras comidas típicas para el evento, además de las bebidas como gaseosoas, agua mineral, te, café, mate. Si quiere algo mas o algo fuera de lo común deberá solicitarlo pero se le cobrará aparte. Algunos Guías se especializan en preparar comidas en el lugar de pesca, carnes asadas, guisos, sopas, etc. lo cual le quita tiempo al día de pesca, aunque puede ser, también, una actividad placentera y parte de esa salida de pesca. Un almuerzo de este tipo insume entre una o dos horas o mas si se considera alguna siesta.

RELACION CLIENTE-GUIA

Cuando tome los servicios de un Guía por algunos días trate de no consumirle todo su tiempo desayunando con él o invitándolo a cenar y a tomar unas copas hasta la madrugada. Si lo hace pensando que le va a poder sacar algunos “secretitos de pesca” se va a llevar una sorpresa, el se dará cuenta inmediatamente de ello y al día siguiente su “rendimiento” en el trabajo va a disminuir seguramente.

Si los dos tienen realmente ganas y quieren pasar mas tiempo juntos no hay ningún problema, pero respete su privacidad, él seguramente tiene una familia, amigos u otros asuntos que atender en ese lugar. La mejor actitud para adoptar es, como regla general, encontrarse únicamente para pescar y, eventualmente, invitarlo a cenar la última noche. Si Ud. le quiere imponer alguna actividad extra o se vuelve demasiado sumiso en su presencia, lo mas probable es que se cansen el uno del otro o que se rompa esa barrera que los proteje a los dos y que es la relación profesional Guía-Cliente. Mientras se mantenga esta relación, el Guía se verá obligado a hacer su trabajo de la mejor manera posible, de otra forma, algunas de sus responsabilidades se diluirían.

Tenga muy en cuenta, también, que el Guía hace este trabajo todos los días de la temporada y no durante una sola semana con Ud. con un descanso posterior a su visita y que, seguramente, le pueden no gustar las jornadas de 18 horas.

PROPINAS

Si ha recibido un buen servicio y está satisfecho con él se acostumbra, y es casi una obligación, darle una propina en efectivo al Guía y al staff del lodge u hotel donde haya parado Ud. Algunos pescadores le dan unas moscas, un libro o algún regalo por el estilo, que puede ser muy lindo pero que no llena el bolsillo del Guía. Para ello necesita del efectivo. Muchos de aquellos regalos, seguramente, los conservará como tesoros si Uds. tuvieron una buena relación, y le durarán mas tiempo que el dinero que le den. No se quiere con esto menospreciar los regalos. Pero no es un secreto que los Guías de pesca con mosca, especialmente aquellos que tienen esta actividad como primaria para su sustento y el de su familia, deben hacer malabares mientras esperan, durante el invierno, a que se abra nuevamente la temporada. Y una invitación a cenar o a unos tragos no reemplaza a una propina que debe ser, por lo general, de un 15% del valor de la excursión o servicio contratados. Obviamente, si Ud. ha tenido un día de pesca sobresaliente y el Guía ha hecho en su trabajo algo que iba mas allá de sus obligaciones, no dude en premiarlo extra si está dentro de sus posibilidades. Cuanto mas gente haga esto, mas Guías se preocuparán en hacer su trabajo de tal manera de hacerse acreedores a estas propinas extra. Es un muy buen incentivo y está en la naturaleza humana trabajar mas duro cuando se sabe que finalmente llega la recompensa por el esfuerzo. También es grande la decepción del Guía cuando ve que su esfuerzo extra no fue recompensado debidamente llevándolo, esto, a decaer paulatinamente en su rendimiento profesional.

GUIAS INDEPENDIENTES

He mencionado en forma general a los Guías que trabajan para los flyshops u otras operaciones de servicios de pesca deportiva, como propietarios de hosterías u operadores de Cotos de Pesca, y a los que trabajan en forma independiente. Los primeros son mayoría pero esto no significa que los independientes, siendo minoría, sean menos profesionales por el hecho que no los “avala” algún operador. Si Ud. por referencias llega a contratar los servicios de uno de ellos, seguramente, también va a tener éxito en sus salidas. Para muchos pescadores, especialmente para aquellos que no tienen acceso a información sobre estos Guías, la manera mas fácil de conseguir uno es recurriendo a un flyshop reconocido en la zona a la que quiere ir. Estas casas de pesca, si no tienen una operación propia montada como para venderle el servicio, seguramente está en contacto con todos los Guías cuentapropistas y los conoce personalmente y su forma de trabajar de tal manera que le puede sugerir el Guía que mejor se adapte a sus necesidades o requerimientos. No se confíe en encontrar por su cuenta y por referencias un Guía sobresaliente, aunque, casualmente, se podría dar que se vea derivado a uno de ellos por alguna casa de pesca. A nadie en el negocio de la pesca deportiva le interesa que a Ud. le vaya mal en su excursión y siempre le van a recomendar honestamente lo que, a su entender, es beneficioso para Ud.

Una de las mayores ventajas de los flyshop que tienen una operación de pesca montada o donde se reúnen la mayoría de los guías, es que, al final del día, tanto Guías como clientes, le comentan al encargado de la operación o del flyshop sus experiencias del día. Es el lugar apropiado para pedir información sobre los lugares de pesca, sobre lo que se está pescando, que equipos se está utilizando, que moscas están funcionando mejor, y otros detalles relacionados con el negocio. Ese flyshop, el que dispone de toda esa información, es el que tiene las mejores posibilidades de no equivocarse al recomendar algo. Un Guía que trabaja en forma independiente o que depende de la recomendación de una casa de pesca, realmente dispone de muy poca información sobre la pesca en toda la zona en general, ya que ningún responsable del flyshop le va a confiar datos que, unos días después, le pueden llegar a su competidor. La llave aquí es la lealtad: los Guías que se apegan a una casa determinada o aquellos que mantienen sus operaciones independientes, son los que tienen las mejores posibilidades de estar bien informados. Los que alternan su trabajo independiente con la dependencia de varios flyshop, puede ser que sean independientes solo porque nadie se quiere asociar a ellos.

Actualmente muchos Guías son contratados por los flyshop como independientes. Esto quiere decir que ellos son los que corren con todos los gastos de su negocio pero tienen acceso a la información recopilada por los otros Guías además de la posibilidad de ser contactados con los clientes del flyshop.

LAS TEMPORADAS SIGUIENTES

Una vez que Ud. se relacionó con un flyshop que le inspira confianza por haberle prestado el servicio que Ud. necesitaba, puede regresar en las siguientes temporadas y contratar el mismo Guía, para lo cual, el que esté a cargo del flyshop se preocupará para allanarle todos los caminos para que Ud. pesque, año tras año, con el Guía de su preferencia y se aloje en el hotel por Ud. elegido.

Muchas veces los clientes y los Guías mantienen una relación profesional y amistosa por muchos años, dentro y fuera de la temporada de pesca. Pescar con un Guía profesional puede ser una experiencia gratificante y memorable. Para un residente en la zona de pesca, aún para el que cree que conoce perfectamente el lugar y que cree saber pescarlo, puede ser toda una revelación. El Guía profesional pesca en mucha mas agua y reconoce muchas mas situaciones que el mas experto de todos los visitantes. Todo pescador debería, tal vez, tratar de pescar aunque sea una sola vez con un Guía, y, seguramente, no hay mejor manera que ésta para alguien que no conoce la zona o que tiene poco tiempo disponible, para aprovechar al máximo las posibilidades de pesca.

Una respuesta a “Sobre guias y guiados”

  1. Jacqueline dice:

    Hola? Quisiera saber dónde imparten la carrera de instructor de pesca con mosca
    Mi hijo es seleccionado nacional de pesca con escollera de pesca de pejerrey y de lanzamiento este año termina el colegio y quiero averiguar opciones en lo que le gusta.
    En Chile no existe esta opción
    Quedo agradeciendo su información

    Saludos

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