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Mosca seca

En 1950 Vincent Marinero publicó “A Modern Dry Fly Code” del que hemos traducido el siguiente párrafo.

Hay una escena vieja y familiar que obsesiona a todo pescador que ha en¬frentado la eclosión y todas sus perplejidades. Se refiere siempre a un pesca¬dor parado a la vera de un río ¡que ve con creciente excitación el comienzo de una magnífica eclosión de efímeras y, mas maravilloso aún, truchas chapaleando y comiendo en todas partes! ¡Que mezcla de emociones lo embargan en ese momento! Alguna ansiedad tal vez un poco de confianza, sin duda y un anteproyecto de plan de ataque que incluye aproximación, posición, cast y finalmente, el tipo de mosca a utilizar.

Al llegar a este último punto, graves dudas e interrogantes comienzan a asaltarlo. Con toda probabilidad¡ después de una rápida inspección de los contenidos de su caja de moscas¡ seleccionará una que simule razonablemente bien la mosca natural V¡ si esta no atrae a los peces en los primeros casts la cambiará por una oferta diferente, seleccionada con más cuidado que la primera.

Si fracasa nuevamente es probable que, en la desesperación, recurra a una mosca favorita que le haya dado algún resultado en otra ocasión, abandonando así toda tentativa de imitación. Si esta candidato firme demuestra no ser mejor que las otras, su confusión es completa y procede a ofrecer todas y cada una de las creaciones más delirantes del arte de atar, incluyendo las propias. En esta etapa, llevado a la desesperación por su creciente número de fracasos, le sorprende la fa tal percepción de que el tiempo es corto y que se le está escapando la oportunidad.

Su angustia, acompañada de torpezas, nudos mal atados y, errores de casting se. convierten, finalmente en un estado de “fino frenesí”.
Nuestro infeliz pescador aunque sea veterano, casi llega a tirarle la caja de moscas a las truchas. Su esfuerzo agónico solo termina cuando cesa la eclosión y el rise.

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