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EL TRATADICO DE LA PESCA Y EL MANUSCRITO DE ASTORGA

por Jorge Calandra

En el frondoso catálogo de literatura casi exclusivamente sajona, brillan estas dos gemas españolas de los siglos XVI y XV”.

La abrumadora cantidad de autores británicos en los albores de la literatura de la mosca, hace pensar a muchas personas que ése era el único lugar del mundo donde se practicaba la pesca con mosca, La simplificación es comprensible, ya que hay pocos testigos de esta modalidad en otras partes del mundo.
Pero una cosa es la presencia actual de libros o tratados de esa época y otra las costumbres de pueblos o zonas aisladas cuyos mecanismos seriales ,no conducían naturalmente a escribir tratados o manuales sobre actividades comunes, que “hace todo el mundo”.
También hay que ignorar la trampa tendida por la ausencia de esos libros o manuales. Recordemos el descubrimiento de “The Art of Angling” en 1954 (Tradición Mosquera III). Esta obra, rescatada por atto Yon Kienbusch y donada por él a la Universidad de Princeton (USA), llenó un hueco de más de un siglo donde no se conocía ninguna obra piscatoria, ya que fué publicada en 1577.

Recientemente ha aparecido otra obra importante publicada en 1539 en Zaragoza (España), escrita por Fernando Basurto cuyo título completo es “Diálogo que agora se hazía dirigido al muy Ilustre Señor Don Pedro Martínez de Luna Conde de Morata; señor de la casa de IIluece: con un vivo te lo do: por discante: El qual ha visto Vasurto”. Dentro del “Diálogo”, como se la llama geneJalmente, hay una parte que nos interesa mucho: “El Tratadico de la Pesca”.
En él se describen métodos de pesca, recetas de moscas y su uso, que son muy distintos de la línea expuesta por Dame Juliana Berners cincuenta años antes. Tan profundas diferencias sustentan la lógica conclusión de que la pesca con mosca evolucionó simultóneamente en varias partes del mundo.
El Diálogo pinta un encuentro entre una partida de cazadores y un viejo pescador, donde cada deportista intenta convencer al otro que su deporte es el más completo y satisfactorio, luego de convencer a los cazadores, el pescador promete regresar al día siguiente con un pequeño manual de pesca: el “Tratadico”.

El pequeño manual consta de cuatro capítulos: carnadas para pescar en el mar; carnadas para la pesca en agua dulce; descripción de “la pequeña mosca blanca de cuatro antenas que viene a los ríos y alimenta a los peces”; y el último capítulo donde se habla de otras carnadas y de cómo atar plumas e hilos en los anzuelos para pescar truchas, imitando “insectos voladores que caen al agua o vuelan muy cerca de la superficie” que aparecen al atardecer en abril, mayo, junio, julio y agosto. Describe sus cuerpos como amarillos, marrones o negros.
la instrucciones son lo suficientemente escuetas para no permitir hoy, cuatrocientos años más tarde, atarlas exactamente.
Recomienda usar plumas de capón, o gallo castrado, lo que permite tres teorías de atado.
También recomienda que los colores de la mosca usada debe ser el de las moscas que vuelan en ese momento y que el pescador debe observar atrapando algunos.
Hace muchos años que se tenían noticias de esta obra, por comentarios de estudiosos de la literatura aragonesa de los siglos XVIII y XIX, pero se creía perdida.
Hace quince años se encontró en París, encuadernada junto a un tratado de los linajes españoles.
El que la comentó no era pescador sino experto en literatura hispánica, y, salvo comeAtar que el Diálogo parecía tener la misma estructura del “Compleat Angler”de Walton (casi cien años antes I) no profundizó el tema de la pesca. El descubrimiento pasó desapercibido por los pescadores hasta hace seis años.
La importancia de la obra no puede exagerarse: es la primera obra española conocida de pesca con mosca, y analiza profundamente las razones filosóficas que hacen del deporte de la pesca un medio para el mejoramiento humano, con razones totalmente diferentes de las usadas por Dame Juliana Berners en 1496.

El “Manuscrito de Astorga” es una obra muy .diferente. Preparado quizá parcialmente por Juan de Bergara, fué escrito en Astorga (ciudad de León occidental sobre el río Orbigo, afluente del Duero). Mientras el “Tratadico” permaneció ignorado por los historiadores de la pesca hasta 1987 y se encuentra actualmente en París, el “Manuscrito de Astorga” ha sido reproducido en no menos de cuatro obras comerciales (1) y actualmente se lo cree perdido. El “Diálogo” de Basurto es un tratado impreso quasi filosófico sobre la pesca con un pequeño agregado sobre presentación de cebos, incluyendo moscas. El “Manuscrito” es exclusivamente un conjunto manuscrito de recetas de atado de moscas y descripción de los insectos que éstas representan.
Dijimos que el “Manuscrito” se cree desaparecido.
Su historia subraya la azarosa vida de las obras antiguas. Después de ser escrito en 1624 su historia desaparece hasta que otro pescador leonés, Juan Peña adapta algunas de sus recetas en
su manuscrito, en 1825.
Un siglo después. en 1937, un autor francés publica su libro de pesca deportiva en cursos de agua rápida. En el prólogo se menciona que el autor posee fotografías del “Manuscrito”. A mediado de los cincuenta la Federación Leonesa de Pesca ubica el manuscrito en las manos de un ciudadano de León.
Alrededor de 1959 la Diputación de León compra el “Manuscrito” de los herederos del leonés y lo obsequia en 1964 al Generalísimo Franco.
Posteriormente parte de su biblioteca es destruída por el fuego y se supone que el “Manuscrito” fué una de las pérdidas.
En un caso, un libro de 1539 se creía perdido hasta 1980 y hoy está al alcance de todos los estudiosos. En el otro, un manuscrito perfectamente identificado deja un claro rastro hasta desaparecer, quedando únicamente copias fotográficas.

¿Qué contiene el “Manuscrito de Astorga”?
Tiene 33 recetas para la confección de moscas usadas en la pesca de la trucha.
Estas recetas están organizadas cronológicamente. de acuerdo a la aparición de los insectos correspondientes, desde enero a julio.
Detalla muy cuidadosamente el color de las plumas a usar, el cuerpo de seda, el “ribbing” de hilo o seda y una cabeza. También aconseja adaptar el color de las plumas a días soleados, calmos y también nublados.
Especifica plumas de gallos y otras aves que aún hoy se encuentran en la provincia de León y, como aún sucede, le asigna a las moscas el nombre común del insecto.
Quizá sea conveniente a esta altura dar una receta de las moscas mencionadas. para transmitir el tipo de instrucciones contenidas en el “Manuscrito”.

LONGARETAS (Alargaditas)
En enero y febrero hay tres clases de Longaretas. La primera, de enero, lleva una pluma de gallo negrisco fuerte acerado; luego una pluma de color pardo fuerte de tono conejado; luego otra pluma de negrisco como la primera.
El cuerpo es de seda leonada oscura apagada. El “ribbing” blanco, duran en el río hasta abril.
Si bien las instrucciones de atado no figuran en el “Manuscrito” hay suficientes indicios para suponer que algunas moscas imitaban tricópteras y otras efímeras y plecópteras. La mayoría de las plumas mencionadas son clásicas de la zona leonesa y han sido “redescubiertas” en los últimos años por la compañía Orvis, que cobra por ellas un jugoso sobreprecio. Estas plumas con sus innumerables puntos negros alterando el color básico, son realmente excepcionales.

(1) Jesús Pariente Diez -’En torno del Manuscrito de Astorga’ -León 1968.
Jesús Pariente Diez -’La Pesca de la Trucha en los Ríos de León’ -León 1979.

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