El alimento-presa que encontraron las truchas en la Argentina

Irene Rut Wais

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Roll Cast de nuestra Asociación en la Primavera de 1987 (agotada desde hace años), y responde al interrogante de cómo se alimentaron las truchas recién llegadas. Su autora, Irene Rut Wais, es una destacada científica argentina especializada en Hidrobiología.

Las truchas salmonídeas, ¿encuentran realmente lo mismo para comer en los ambientes en donde han sido introducidas que en su lugar de origen? Quien alguna vez haya imitado para la confección de moscas de pesca en nuestro sur las ninfas de insectos acuáticos u otros organismos vivos, de los catálogos norteamericanos o europeos, tal vez no haya notado que muchos de ellos diferían considerablemente de los que habitan en realidad en los ambientes acuáticos argentinos. En realidad, de lo único que se dispone en general es de ese tipo de literatura extranjera para la elaboración de moscas artificiales, debido a la falta de catálogos, guías de campo y aún claves científicas para la identificación de muchas de nuestras especies del sur. El Area Andino-patagónica de la Región Neotropical en la que la Argentina está inserta, se caracteriza porque gran parte de su fauna presenta diferencias zoogeográficas marcadas con el resto del mundo, en especial con la Neártica comprendida en Norteamérica y la Paleártica sita en Europa y parte de Asia. El notable ende mismo -alto grado de evolución aislada- de los organismos vivos patagónicos, especialmente evidenciable en insectos acuáticos, por ejemplo, hace que los componentes de los ríos que constituyen el alimento de las truchas sean significativamente distintos de los EEUU o Europa.

Recordemos que los integrantes del reino animal se clasifican, de acuerdo con sus caracterícticas anatómicas principalmente, en diferentes categorías. De la más amplia a la más fina éstas son respectivamente reino, clase, orden, familia, género y especie. Existen otras, como subfamilia, y subgénero, pero no son obligatorias cuando se intenta identificar una forma animal. Muchos grupos de animales acuáticos preferidos por las truchas difieren no sólo en las especies con respecto a las de otras áreas de la Tierra, sino también es su género y aún en la familia a la cual pertenecen. A este nivel taxonómico y sistemático esto significa que su morfología puede ser considerablemente distinta.

LOS PROTAGONISTAS DE LA DIETA EN LA ARGENTINA

Los crustáceos pueden constituir un componente importante de la dieta de las truchas. Este grupo está constituido por, desde los pequeños camarones de agua dulce hasta las langostas, pasando por cangrejos de variado tipo. En nuestro país los primeros no son muy diferentes en aspecto general de los que se encuentan en los lugares de origen de las truchas en el hemisferio norte, aunque desde el punto de vista zoológico aquí no tenemos ejemplars de la familia Gammaridae, pero sí Hyallelidae. Hyallela curvispina, es muy abundante en los ambientes acuáticos sureños. Las langostas son bastante similares también, aunque aquí encontramos la familia Parastacidae en vez de Cambaridae y Astacidae del Hemisferio norte. Sin embargo, existe un grupo de crustáceos, muy abundantes en nuestros arroyos y ríos, llamados falsos cangrejos, que corresponden a la familia Aeglidae, endémica de las aguas dulces de América del Sur. Aegla Riolimayana y A. neuquensis son, efectivamente diferentes a todo cangrejo norteamericano o europeo. No se parecen a nadie (fig. 1).

Vista dorsal del ‘falso cangrejo” del gen Aegla (fam. Aeglidae) de la Patagonia.

Los insectos representan indudablemente la gran mayoría de la dieta de las truchas. Existen algunos grupos en los que todo su desarrollo transcurre en tierra firme, otros en los que los estados pre-adultos se desarrollan en el agua y sus imago en la tierra o en el aire y finalmente los que pasan enteramente su ciclo de vida en los ambientes acuáticos. Todos los grupos son potencialemente ingeribles por las truchas, aunque los estados terrestres y los aéreos que caen en el agua o pescan las truchas en vuelo constituyen el menor porcentaje en los estómagos de estos animales. Sin duda los que tienen mayor importancia como elementos de la dieta son los insectos acuáticos.

LAS NINFAS Y LARVAS QUE LAS TRUCHAS SUPIERON CONSEGUIR EN NUESTRO PAIS

Los principales grupos de insectos acuáticos que habitan en los ambientes donde fueron introducidas o proliferaron las truchas son los conocidos en la literatura e inglés como stoneflies (plecópteros), mayflies (efemerópteros), dragonflies y damselflies (odonatos), caddisflies (tricópteros), water bugs (hemípteros), beetles (coleópteros) y trueflies (dípteros).

Cada uno de estos grupos corresponde a un orden de la clase de los insectos. De los mencionados, los seis primeros sólo tienen sus estados pre-adultos (ninfas o larvas y pupas) acuáticos y en los otros dos casos la vida de las especies transcurre enteramente en el agua.

Los plecópteros constituyen el orden incluido en los insectos acuáticos que presenta las mayores diferencias a nivel morfológico en nuestras especies y las que suelen observarse en los catálogos de los autores del hemisferio norte. Aunque en ambos casos la mayoría de ellos tiene dos cercos terminales (dos colas), nuestros plecópteros son bien diferentes. De las seis familias de stoneflies sudamericanas sólo una (las pérlidas) se encuentran en EEUU o Europa aunque con especies diferentes a las argentinas. Las otras cinco habitan o bien exclusivamente en el sur de América del Sur (como las diamfipnoideas) o bien tienen una distribución más amplia que abarca la Argentina, Chile, Nueva Zelandia y Australia (eusténidas, gripopterigidas, austropérlidas y notonemúridas).

Estos nombres poco familiares colocados entre paréntesis no son más que la versión castellanizada de la nomenclatura en latín de cada una de las familias de stoneflies de nuestro país, valga la paradoja poco familiar para familias, aunque sólo se trate de un juego de palabras.

Las familias Eustheniidae y Diamphipnoidae comprenden los plecópteros más primitivos que se conocen de los de todo el planeta. Se supone que los stoneflies surgieron a lo largo de la evolución de un antecesor común cuyo prototipo era muy similar a las formas actuales de estas dos familias, en especial de la primera. Por eso se los considera verdaderos fósiles vivientes o relictos evolutivos. ¡Y tenemos el privilegio de tenerlos en nuestra fauna!

Son los plecóperos más grandes y vistosos de nuestros arroyos trucheros andino-patagónicos. Sus ninfas acuáticas pueden alcanzar los siete centímetros, o aún más, y presentan colores brillantes que van desde el naranja fuerte hasta el verde esmeralda en el torax y los primordios alares.

Ninfa (dorsal) de Neuroperla schedingi (fam. Eustheiidae) del Parque Nacional Lanín.

El abdomen suele ser pardo y sus traqueobranquias ventrales por medio de las cuales estos individuos respiran son de un blanco níveo intenso. En el caso de las eusténidas los órganos de ventilación son tubulares (fig. 2) y en las diamfipnóideas (cuatro pares en los cuatro primeros segmentos abdominales respectivamente) son en penacho (fig. 3).

Ninfa (dorsal) de Djamphipnosissp. (fam. Diamphipnoidae) de la provincia de Chubut.

Las stoneflies de la familia Gripopterygidae son más pequeñas (hasta tres centímetros) y presentan un “plumero” caudal como órgano respiratorio (fig. 4).

Ninfa (dorsal) de Senzilloides sp. nov. (fam. Gripopterygidae) de la provincia de Río Negro.

Las correspondíentes a la familia Austroperlídae, de hasta cinco centímetros, son las llamadas plecópteros de cinco colas ya que sus cercos, conjuntamente con otras tres estructuras caudales, se hallan modificados para la función respiratoria de las ninfas en el agua (fig. 5).

Ninfa (dorsal) de Klapopteryx barilochensis (fam. Austroperlidae) de la provincia de Río Negro.

Las Notonemuridae son por otro lado, las stonelies más pequeñas andinopatagónicas y en general no sobrepasan el centímetro de largo. Todas las ninfas de plecópteros, excepto las eusténidas y diamfipnóideas, poseen coloraciones pardoamarillentas en su cuerpo. Las traqueobranquias siempre son blancas.

¿Por qué la gran mayoría de los plecópteros de nuestro sur argentino son tan diferentes a los de América del Norte o Europa y más similares a los de Nueva Zelanda o Australia? De acuerdo con la Deriva Continental de Wegener, la separación entre América del Sur, Nueva Zelandia y Australia fue posterior al desmenbramiento de estas tierras de las del hemisferio norte y así nuestras stoneflies tuvieron oportunidades de mantenerse ligadas hasta etapas posteriores de la historia geológica de la Tierra. Pero a la vez una característica muy interesante de los plecópteros es que sus adultos aéreos son muy torpes voladores y es por eso que se mantienen restringidos en las inmediaciones del arroyo cuyas ninfas requieren para vivir. Si se alejaran los adultos, no podrían regresar a colocar los huevos en el agua.

Es así como han evolucionado separadamente y puede suceder que diferentes especies de una misma familia se encuentren aún en lugares relativamente próximos.

¿Y LOS DEMAS INSECTOS?

Los otros grupos de insectos no plecópteros componentes de la dieta de las truchas son, tal vez, algo más similares a los de los catálogos del hemisferio norte, aunque diferentes a nivel específico y muchas veces también genérico, si los comparamos con los plecópteros en los que el grado de ende mismo y evolución separada alcanzó su máxima expresión entre los grupos aquí considerados.

Los efemerópteros -mayflies- más comunes en los ríos y arroyos argentinos en donde suelen vivir las truchas son los de la familia Leptophlebiidae. El género Meridialliaris (fig. 6)

Ninfa (dorsal) de Meridialaris laminata (fam. Leptophlebiidae) de la provincia de Mendoza.
(particularmente M. laminata y M. diguilina, ambas especies sudamericanas)

es el más ampliamente distribuido, desde Tucumán hasta Tierra del Fuego. Los tricópteros -caddisflies- por su parte, pueden presentar una casita móvil o fija, realizada con material vegetal o mineral, aunque también los hay libres.
Entre los primeros son comunes por ejemplo en los arroyos de Neuquén, Río Negro y Chubut los limnefilidos y glossosssomátidos, aunque entre estos últimos no hay Glossossoma sp. como en los EE.UU sino Mastigoptila sp. (fig.7).

Larva de Mastigoptila sp.
A.- Vista superior. B.-vista inferior del habitáculo, donde se observa el desarrollo de la larva próximo a transformarse en pupa) (fam. Glossossomatidae) de la provincia de Neuquén.

Los de tipo libre, es decir sin habitáculo, en la Argentina están representados por Smicridea annulicornis como el más abundante. Su carnoso abdomen es un bocadillo exquisito para las truchas (fig. 8).

Los hemípteros -water bugs-, coleópteros -beetles- y los dípteros -trueflies- son los insectos más similares desde el punto de vista morfológico a los equivalentes ecológicos que se observan en las guías norteamericanas. Muchas especies son en rigor de verdad diferentes, pero desde un punto de vista práctico estos grupos no presentarían mayores diferencias para el pescador a los fines de imitación con moscas.

Larva de Smicridea annulicornis riel río Limay, vista lateral (fam. Hydropsychidae)

Larva de Paltostoma sp. de la prov. de Río Negro (ventral) (se observan las ventosas) (fam. Blepbariceridae)

Sólo habría que señalar las excepciones de Paltostoma sp. (fig.9), un díptero cuya larva provista de ventosas para no ser arrastrada por la corriente es más redondeada que las del hemisferio norte y Chilectopria grandis, un coleóptero en el que la larva redondeada es muy chata dorsoventralmente y en el que el cuerpo entero succiona haciendo vacío para mantenerse pegado a las rocas del fondo de los arroyos cuando la corriente es intensa. En las formas andinopatagónicas no existen penachos respiratorios en los primeros segmentos del vientre sino que las traqueobranquias están protegidas en la zona caudal por una suerte de tapa ventral terminal (fig. 10)

Larva de Chilectopria grandis del río Meliquina (ventral) (fam. Eubriinae).
La flecha indica la posición caudal de las tranqueobranquias.

En realidad, es mucho lo que resta conocerse en materia de insectos acuáticos en nuestro país. Mal pueden elaborarse catálogos o claves cuando muchas ninfas y larvas permanecen aún indescriptas.
Además, ignoramos cuándo son los períodos de hatch en las ninfas claves para las truchas. Las fechas de puesta y eclosión, así como de otras etapas de los ciclos de vida aún se desconocen en la mayoría de las especies de insectos.

Afortunadamente se sabe bastante más de los crustáceos, particularmente de los Aegia. La colección periódica de los insectos acuáticos en nuestros ríos y arroyos trucheros ayudaría a esclarecer muchos de los aspectos relacionados con su desarrollo y de este modo los pescadores podrían contar con mayores detalles no sólo útiles sino indispensables para sus prácticas deportivas.

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“La pesca con mosca se hace con un equipo cuyo lanzamiento es el menos efectivo de toda modalidad conocida. El señuelo, que imita un ser viviente, trabaja en un trayecto bastante reducido. Todo esto hace que observemos más la naturaleza y empecemos a quererla más”.

Jorge Donovan

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