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Y OTRA EXPEDICION DE PESCA MAS…

por Joseph Bruno Levy

LOS HECHOS:
Una mañana de Febrero el grupo se reunió en el Aeroparque.Joe, con su enfoque pesimista sobre la vida en general y sobre la puntualidad de los aviones de Austral en particular, llegó varias horas antes de la salida del vuelo. Cuando ya había consumido su dedmotercer café doble cargado y su undécima medialuna, llegaron los demás.Jorge mantuvo una amable charla con la señorita en el mostrador de Austral, insistiendo que quería llevar dos tubos (conteniendo cañas de pesca, decía el) en la cabina. Los tubos medían unos dos metros y medio, más o menos el doble del tamaño permitido. Para nada impresionada por el argumento de Jorge que él había empezado a volar unos 40 años antes que ella naciera, la señorita dio a Jorge la alternativa: las cañas en la bodega o Jorge en Buenos Aires.

Jorge -como siempre un hombre de principios- optó por las cañas en la bodega.
Un café para todos, y eventualmente despegamoo hacia Barriales, donde los 4 personajes y una enorme cantidad de bolsos de L.L.Bean y otras variadas piezas de equipaje eventualmente llegaron.
Esperándolos había un pequeño auto alquilado, y otro idéntico que cargó un 40% del total de bultos (extrañamente casi todos propiedad de Joe ) y partió, diciendo el dueño que entregaría las cosas en San Martín de los Andes. No dijo cuando las entregaría, ya que tenía que hacer un recorrido complicado.

Con Jorge al volante, el peculiar grupo partió, siguiendo la Ruta de los Siete Lagos (mas veintisiete ños e innumerable cantidad de otros espejos de agua). Olvidando el hecho que Jorge manejó a una velocidad tan alta que todos -menos él- terminaron con la cara de un espléndido color verde claro, finalmente llegó el grupo a San Martín de los Andes. donde fueron a estacionar justo en frente del Jockey Club. No se equivoquen! El Jockey Club en SM. de los Andes tiene poco que ver con caballos de carrera y otras cooas de las clases privilegiadas. Es una especie de Restaurante, con una parrilla autóctona. El lugar estaba lleno de turistas de los 4 enormes colectivos que estaban estacionados en la puerta. Sin embargo, los muertos de hambre no pueden elegir, y eventualmente conseguieron una mesa. Pedimos y consumimos cantidades industriales de comida, mientras divertidos mirábamos lo que hacían los demás. Iban de mesa en mesa, intercambiando ricos bocados de las partes interiores de vacas, alas de pollo, salchichas llenas de sangre, y ojos de cordero (o por lo menos así me pareció). Alternaban estos pases entre mesas con ocasionales visitas a los baños, desde donde se oía reír a carcajadas. Probablemente la risa era causada por los ojos de cordero.
Todo lo bueno debe terminar, y eventualmente el grupo llegó a la casa que Yu y Guillo les había gentilmente prestado. Usando la antigua arte China de Chi-Gong -o sea doblar el cuerpo en extrañas formas- Jorge pudo por fin prender el piloto del calefón que nos daría agua caliente en menos de una hora. Cammy y Joe, usando todos sus grandes conocimientos de ingenieria, trataron de sacar las persianas de madera exteriores que tenían las ventanas. Fue una tarea imposible hasta que decidieron discutir a fondo el tema persianas, tanto genéricamente como en este caso en particular. Decidieron que la probable causa del problema eran los tornilloo que se sacaban como se mueven las agujas del reloj, en la típica manera del hemisferio Sur. Las persianas bajaron y la luz entró en nuestras vidas.
Todos desempacaron y se ducharon menos Joe, quien con los ojos pegados a los binoculares buscaba rastroo del segundo auto y sus pertenencias. Una tarea solitaria (y un poco triste también), con una lágrima furtiva de vez en cuando cayendo por su mejilla.
Jorge, limpio y con ropa limpia (ambas cosas por última vez durante la estadía) sugirió que él y Joe fueran al supermercado para comprar las provisiones necesarias para los proximos días. Joe ´también un hombre de principios´ dijo que si no llegaban sus cosas no haría absolutamente nada. Usando argumentoo de gran peso (”no venis, no comés”), Jorge consiguió que Joe lo acompañara, y partieron a comprar cosas tan básicas como copos de maíz, sopas instantáneas, pepinoo, leche, vino, aceite y vinagre. Al volver a casa, encontraron que las pertenencias de Joe habían llegado, y todo fue amor, paz y bondad. Tomamos la primera de nuestras muchas copas: “bourbon” para los gringos y escocés para los locales. Comimos algo y fuimoo a la cama para recuperarnos de un día que duró no menoo de treinta horas.
A la mañana siguiente, Jorge prendió nuevamente el piloto para tener agua caliente, y desayunamos. El primer golpe lo recibimos al leer la parte posterior de la caja de copos de maíz. Nos dijo (con ilustraciones y todo) que cada porción de Copos de maíz era equivalente en todos los nutrientes importantes a veintiuna bananas. Ninguno de nosotroo había nunca comido veintiuna bananas juntas. y la idea no nos enloqueáa. Rápidamente calculamos que quince Copos equivalían a una sola banana, y usamos ese dato para servirnos. El calculo también nos demostró que la caja de Copos nos duraba once meses y tres días a ese ritmo. Pero cabía una pregunta ¿fueron satisfechos Cammy y Jorge con ese frugal pero sano desayuno? Ni por las tapas. Siguiendo una antigua receta de las montañas de Virginia cantada en coro y en voces tristes por Katsie y Cammy,Jorge frió en una pequeña sartén: (1) huevos (2) panceta ahumada y (3) fetas de pan lactal. El y Cammy comieron esa extraña preparación, y después hablaron muy poco el resto de ese día. Finalmente, llegó la hora de salir a pescar. Cargamos el auto, prendimos el piloto una vez más, y partimos hacia el río más cercano.
Los tres hombres se pusieron waders, chalecos y otras cosas,Joe no muy convencido. Después de todo su conocido y muy copiado lema es: “lo importante es estar aquí, no es pescar”. Cammy eligió un punto del río, lo ocupó, y echó raíces profundas. No movió un pie por el resto del día.] orge, fiel a su teoría que un río hay que caminarlo, caminó el río.
Joe iba y venía pensando pensamientos bellos y profundos y mojando su línea solo ocasionalmente. Ese día nadie pescó nada. Especialmente Joe.
Volvimos a casa, inmediatamente prendimos el piloto (con toda la practica,Jorge bajó el tiempo requerido a un nuevo récord para Neuquén y alrededores de once minutos).
Jorge y Joe cocinaron la cena mientras los gringos tomaban bourbon y criticaban. Una receta de pasta con carne de salchicha, cebolla y salsa de tomate. Por obvias razones dijimos a los gringos que el nombre del plato era Penne alla Carne Tritata Porcina, Cipolle e Pomodoro, que suena mucho más exótico y rico. Katsie esmDió cada paso de la receta en su cuaderno para después sorprender sus amigas en Pennsylvania y alrededores con tan fino plato.
Un día salimos temprano para visitar nuestros muy queridos amigosAnita y Carlos, ocupadísimos con la construcción de una casa sobre el río Chimehuin. La casa estaba terminada en un 95%. Pescamos cerca de la casa.
Cammy pegado a sus los centímetros cuadrados del fondo del río. Jorge y Carlos caminando el río. Katsie en la casa hablando con Anita.
Joe tratando de dar la impresión que estaba pescando mientras realmente generaba pen- samientos bellos para su posterior uso en poemas tipo Haiku Japonés. Comimos un espectacular asado, con un cordero sacrificado para el bien de todos. Varias botellas de vino también fueron sacrificadas. A la tarde pescaron, probando unas cañas hechas por Cammy (grafito, seis pies en diez secciones, para línea de cualquier peso entre 1 y 14 -notable lo que puede hacerla nueva tecnología- ) .Joe eligió dormir una tranquila siesta sobre el “deck”, para soñar de pesca. Mas tarde Carlos nos llevó a conocer una parte de la Patagonia en su camioneta “pick-up”, una bonita máquina con olor a embrague y frenos quemados. Jorge y Joe se sentaron sobre una gran caja en la parte abierta posterior de ese aparato. La caja terúa una manija metálica en su parte superior, y ambos pasajeros llegaron a conocer esa manija íntimamente durante el paseo. Más por buena suerte que por buen manejo llegamos enteros (-más o menos- acuérdense de la manija) a la casa, justo con el tiempo de tomar una copa de champagne helada antes de volver a San Martín de los Andes.
Ya en casa, prendimos el piloto y algunos nos duchamos. Jorge insistió que no queria sacar agua caliente a los demás, y que el podía esperar perfectamente hasta mañana para ducharse. La cena fue arroz con arvejas.
Risi e Bisi en el dialecto de Veneda. Riso e Piselli en italiano. Rice and Feas en Inglés. Poliglotas, no es cierto?
La próxima mañana Katsie se quedó en SM. mientras que los 3 chiflados pescadores partieron hada el rio Meliquina. Sin tomar en cuenta numerosas familias con abundanda de niños y perros que se estaban bañando en el, el rio era un lugar de perfecto silencio y tranquilidad. Cammy enganchó un pequeño de unos 4 años, mientras que ]oe enganchó una bonita joven de unos 18 años. Como el Meliquina es “Catch and Release”, ambas presas fueron de vuelta a sus agradecidos padres a pesar de la resistencia y llanto de Joe. Caminamos rio abajo hasta encontrar un lugar tranquilo y sin gente. Sin peces también.
Volvimos a casa donde encontramos a Katsie que no había sabido cerrar la puerta con llave desde afuera, y se había quedado en casa todo el día. Enseguida Joe le dio una magistral clase sobre el tema “Como Cenar Puertas Desde Afuera en Argentina”. Prendimos el piloto (solo 9 minutos), nos duchamos (menos Jorge), tomamos nuestros habituales bourbons/ escoceses y comimos sopa instantánea con ensalada. Como al otro día Katsie y Cammy iban a cocinar su famoso guiso, queriamos mantener intacto nuestro apetito. Necesitábamos comprar los ingredientes necesarios para el guiso, y los 4 partimos hacia el supermercado. Compramos la correcta carne (bola de lomo, o “ban of tenderloin ” como creo la llaman en gringolandia), cebollas, ajos, papas y otras cosas como, por ejemplo, cerveza negra irlandesa. CuandoJoe se quejó que las papas pareáan pocas para 4 ciudadanos superhambrientos, Katsie desapareció, solo para reaparecer con una (1) papa adicional en su bolsita de plástico y con su etiquetita de precio.
Me parece que hay un dicho en Nueva Inglaterra ..Suficiente es mejor que más que suficiente”, o algo parecido.
En el supermercado, un pequeño de 5 años de edad agarró nuestro carrito y no lo soltaba pornada.Joe habló con el joven. Hasta trató de coimearlo con dulces para que largara el carrito y se fuera. No hubo caso. Jorge se hizo cargo, se agachó, y con su mejor sonrisa habló en la oreja del niño. El niño soltó el carrito y velozmente partió en búsqueda de su madre.Joe le preguntó aJorge cuales habían sido las mágicas palabras que le dijo al pequeño. Jorge le contestó que había dicho ..Si no soltás el carrito, pequeño monstruo, te cortaré ambas manos y se las daré a los hambrientos perros que están en la calle, para que desayunen”. Extraña cosa, Joe conocía Jorge hace unos 40 años, y nunca había sabido que Jorge tenía un titulo en sicología avanzada.
Al negar a casa, inmediatamente prendimos el piloto. A esta altura de las cosas ya prendíamos el piloto aún cuando no se había apagado: lo que se dice un reflejo condicionado, supongo. Después de las acostumbradas duchas (menos Jorge) se cambiaron los roles.
Katsie y Cammy cocinaban mientras que Jorge y Joe criticaban. El guiso consistía de las operaciones separadas: papas y cebollas haciéndose en el horno, y el guiso propiamente dicho haciéndose en una olla sobre el gas. El ingrediente mas raro era la cerveza negra irlandesa. Mas raro aún fue encontrar tal cerveza en SM. de los Andes, demostrando que finalmente la Rep. Arg. había llegado al primer mundo. Se olía un interesante olor, y finalmente los gringos nos sirvieron el guiso. Extrañamente, no las papas abajo y el guiso encima, como los locales habían imaginado. Abajo el guiso y encima las papas. Las pocas papas, las muy pocas papas, encima. La cosa no solo se podía comer, era riquisima.joe anotó cuidadosamente la receta en una hbreta, pero multiplicando las cantidades de todo por 3. La idea era eventualmente sorprender sus amigos en Buenos Aires. y alrededores con tan notable y exótico plato.
Un día los tres hombres fueron al río Malleo. No le tengan lastima a la mujer del grupo: se quedó en SM. y encontró en un negocio una lindísima cartera de cuero que Cammy más tarde compró después que Jorge obtuvo todo descuento posible. Después supimos que la tienda quebró y no está más.
Ya en el Malleo, Cammy fue en una dirección, Jorge en la otra, y Joe -como siempre algo indeciso- se quedó en el medio de los otros dos. Más tardejorgevolvió para llevar a Joe al lugar donde las truchas estaban picando.

llegar al lugar fue una clase de supervivencia en la jungla. En cierto momento un pie de Joe (dentro de waders, como se darán cuenta) se agarró en la raíz de un árbol, y Joe empezó a caer hacia adelante. jorge cuenta que jamás había visto una persona caerse hacia adelante, darse vuelta 180 grados en el aire, y aterrizar sobre la espalda.joe dice hasta el día de hoy que no fue nada espedal, y que reflejos preparados por años y años de practica de las artes mardales siempre reaccionan así. Después que Joe pescó unas truchas, él y Jorge volvieron para buscar a Cammy. Encontraron a Cammy sin problemas. Mejor dicho, con problemas y totalmente histérico. Parece que un rato antes, Cammy había pescado una linda trucha de unas 3 horas, y había estado esperando que alguien, cualquiera, pasara para sacar fotos a él ya la trucha. Había estado esperando (y la trucha también, en la red, en el agua) más de una hora. Jorge tomó unos tres rollos de fotos. Cammy con anteojos y sombrero. Cammy con anteojos y sin sombrero. Cammy sin anteojos y sin sombrero. La trucha con y sin los anteojos / sombrero / chaleco / etc. de Cammy. Toda combinación pooible. A esta altura de las cosas la trucha estaba podrida de todo, recordó a Cammy que el Malleo es Catch and Release, y empezó a ponerse triste. Cammy le dio respiración artificial varias veces, pero cada vez la trucha se hundía despacio hada el fondo del río. Jorge agarró la trucha, le dio más respiración artificial de lo que necesitaba y finalmente le dio un fuerte empujón que la nevó al medio del río. Cammyy Jorge juran que la trucha se puso a nadar y se fue. Joe cree que se hundió por última vez. Nunca lo sabremos.

Déjenme contarles de la vuelta a BUENOS AIRES. Que atraso puede tener un vuelo de dos horas ? Les diré que atraso puede tener un vuelo de dos horas. Once horas de atraso puede tener un vuelo de dos horas. Por razones desconocidas la línea aérea nos puso a todos en un ómruDus que tardó 4 horas en negar a BaITiales, afortunadamente tomando un camino distinto al que habíamos hecho en auto al negar. El vuelo fue consolidado con el de otra aerolínea, pero a pesar de todo pudimos negar a Buenos Aires. Nuestro equipaje -milagrosamente- también.

Estamos esperando la segunda ronda de este partido. Un viaje de los locales a Gringolandia para pescar el río Miramichee (nombre imposible de pronunciar correctamente sin escupir a todo dentro de un radio de medio metro). En el verano del 1994.
Verano allá. Que es invierno acá. Me parece. Creo. No estoy seguro. La agricultura gringa necesitará todo ese tiempo para producir suficiente superávit de comestlDles para el grupo Argentino. Es un conocido hecho científico que los Argentinos en el exterior comen mucho más que en casa. Tendrá algo que ver col bajo precio de una botella de bebida alcohólica per cápita. Guillo: tomá nota. Un “magnum” será bienvenido.

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