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Pancora Muddler

Cuando empezamos nuestra vida de atadores lo hacemos imitando. Copiamos diseños, estilos de atado, recetas, equipos, etc. Sin embargo ese proceso de reproducción de obras maestras no dura toda la vida. A medida que entramos en confianza con la morsa, herramientas y materiales empezamos a innovar, a querer inventar “la” mosca más efectiva del mundo. Y esto, lamentablemente, no siempre sucede. Creo que el problema es el procedimiento seguido para el diseño. Es algo así. Nos sentamos frente a la morsa y la miramos de reojo, como con desconfianza, tomamos un anzuelo de la caja al azar (o en su defecto tomamos alguno de los que nos quedaron sobre la mesa de la última vez que atamos algo) y lo aseguramos con fuerza inusitada. Luego, revolvemos los materiales y sacamos del “bolillero” un elemento que nos sirva de cola. Por supuesto que con más entusiasmo si es producto de un “road kill” como llaman los americanos a los bichitos (muchas veces en un estado no completamente fresco…) que encuentran la muerte en las rutas y nosotros pasamos y les hacemos un corte punk post mortem Con similar procedimiento azaroso buscamos materiales para cuerpo, antenas, wing case, alas, etc. Finalmente, después de haber atado ese potpurri de materiales al anzuelo, la miramos admirados y nos convencemos: “esta mosca sacará un “mostro”!!!” No caben dudas de esta afirmación, se necesita ser un mostro para comerse semejante adefesio. El tiempo pasa, días, meses, años, nos encontramos pescando. Hemos fracasado con todo lo tradicional y acabamos de perder la última Conehead Woolly Bugger negra #8 en las piedras de la orilla. Es ahí cuando nuestro querido adefesio está que se sale de la caja. La vemos allí en el fondo mezclada con sus hermanas mucho más ilustres y experimentadas…. la pobre huerfanita producto de una tarde de whisky y atado (mirándola de cerca… más de lo primero que de lo segundo), y nos decimos: “por qué no?” Producto de la desesperación olvidamos las razones por las cuales nunca tocó el agua. Fingiendo seguridad y convencimiento la atamos al tippet, chequeamos el nudo “porque con esta se viene el pescadazo”, hacemos unos tiros con fe decreciente y no tenemos respuestas. Desahuciados la sacamos y la tiramos al fondo de la caja hasta otro milagro diciendo: “Mmmmm, creo que no hay pique, sino con esta mosca las mataba.” En esto que en sicología mosquera se llamaría (perdón Goyo) “círculo vicioso del atador creativo” podemos pasarnos toda la vida y nunca inventar una mosca que funcione. O inventarla de casualidad y no darle la oportunidad de demostrar su eficacia por falta de pruebas. Eso no es diseñar una mosca.

Creo que diseñar moscas debe ser un proceso más racional, con un tiempo para el análisis, otro para el propio diseño y construcción, otro para la prueba y otro para realimentar el análisis con los resultados.

Análisis:
Esta etapa debería comenzar con la definición del organismo que queremos imitar y con investigar sus características físicas, forma de vida, cómo es comido por las truchas, colores, épocas, ambientes en los que habita (no es lo mismo una imitación para agua rápida que lenta, por ejemplo), etc.
Pancora B&W 1.bmp

Diseño y construcción:
Al conocer bien a la forma de vida que queremos imitar será más fácil definir qué rasgos físicos, comportamientos o movimientos descollantes tenemos que copiar en nuestro impostor. Luego seleccionaremos los materiales adecuados para lograr ese efecto y ataremos la mosca. Tenemos que tener en cuenta cómo combinamos los materiales o dónde los atamos Por ejemplo, es importante analizar dónde ubicar el lastre porque influirá directamente en la natación de la mosca y en su capacidad de imitación.

Prueba:
Una vez lograda una mosca aceptable yo recomiendo probarla en el agua (pueden hacerlo en una pileta, bañera, pecera u otro recipiente con agua). Verificar su natación y ver si es lo que imaginamos. Así haremos un primer ajuste (por ejemplo correr el lastre, o cambiar un material demasiado rígido) y estaremos listos para ver nuestra creación en acción, en el lugar de pesca. Es conveniente llevar atadas algunas en distintos colores y tamaños y probarlas para sacar conclusiones.

Revisión:
Esta es la etapa más importante y es dónde fallamos los atadores. Generalmente luego de la prueba llegamos a conclusiones bi polares como “pescó” o “no pescó nada”, definiendo en este pequeño juicio el destino final del engaño. El fuego eterno para reciclar el anzuelo o un lugar de privilegio en nuestra caja preferida.
La manera de mejorar un diseño es probándolo y sacando conclusiones de mayor complejidad, del tipo “Hay que sacar lastre porque se da vuelta”, “El material del ala es demasiado rígido” o “Hay que ponerle menos material para que nade más libre” o “El color de las pancoras en esta sección de río es más oscuro”. Con esta nueva información empírica volveremos a la mesa de atado y seguiremos mejorando la imitación, volviendo a la primera etapa de nuestro proceso de diseño: el análisis. Sin solución de continuidad seguiremos circulando por estas etapas e iremos perfeccionando un modelo de mosca realmente efectivo y que tenga, detrás de cada vuelta de hilo o de cada pelo o pluma, un bagaje importante de estudio, reflexión, investigación aplicada y testeo.

La Pancora Muddler
Siguiendo este procedimiento llegué a la mosca que quiero presentarles hoy: la Pancora Muddler. Se trata de una mosca que imita una pancora en plena natación, simulando la forma, el movimiento y la posición corporal de estos crustáceos. En realidad tiene origen en una mosca que descubrí en la sorprendentemente única caja de moscas que portaba Billy Pate en un casual encuentro en la Boca hace ya unos años atrás. La mosca de Billy era una Spuddler, con una cabeza grande y achatada, creo marca Boyadel. Ahí se me ocurrió que una cabeza muddler con un collar extenso y con una adecuada sesión de peluquería podrían ser la mejor combinación para imitar la forma de una pancora. La Spuddler estaba atada en anzuelo largo, por lo que imitaba mejor un pez que un crustáceo, aunque no se que pensaban las truchas. Cabe mencionar que la pancora nada con las patas y pinzas plegadas hacia atrás. Para ajustarla al modelo pancora decidí atarla en anzuelo más corto. Todavía me quedaba por resolver la imagen de las pinzas y patas plegadas hacia atrás en la natación. Pensé que unas rubber legs podrían tener el movimiento y la consistencia adecuada para las patas y se las até de a pares a lo largo del cuerpo como en una Rubber Legs. Para las pinzas y cabeza, lo mejor sería un mechón de marabou o una pluma ancha tipo pato o wooduck. El conjunto estaba listo con unos segmentos de pavo real en el lomo y una colita corta de tippets de faisán dorado, agregándole un toque de color. La cabeza debía ser cortada bien al ras en la base y con un ángulo pequeño arriba, debía ser ancha, imitando el abdomen de una pancora. Me faltaba un problema por resolver…. la mosca era un corcho, pescaba alguna trucha, pero no imitaría el comportamiento de una pancora si flotaba como un may fly. Le agregué lastre en el cuerpo y a menudo se daba vuelta (pescaba mejor, pero no me convencía trabajando con el anzuelo hacia arriba). Entonces agregué unos ojos de plomo justo antes de empezar el collar de ciervo. Estos ojos se cubren con el collar, le dan un destello de brillo y lastran en la parte delantera de la mosca, permitiéndole hacer un movimiento ondulante con la apropiada acción de la caña. Ahí estaba la mosca, simple y muy pescadora.

Suelo pescarla con las técnicas tradicionales para streamers pero también en deriva muerta, brindando excelentes resultados en ambos casos. Espero que mi querida Pancora Muddler les regale tantas alegrías como me ha regalado a mí, y que sea la idea que ustedes mismos sigan mejorando.

Receta:

Anzuelo: Mustad 3906B o similar #2 a #6
Hilo: 3/0 del color de la mosca
Cola: tippets de faisán dorado
Cuerpo: dubbing color beige o naranja
Lastre: si se desea lastrar en la cabeza de la mosca, lead eyes de acuerdo al tamaño del anzuelo, si desea lastrar sobre el cuerpo utilice lead tape cortado en triángulo y enróllelo sobre la pata del anzuelo.
Patas: 4 pares de rubber legs blancas o negras (en anzuelos más pequeños pueden atarse 2 pares)
Ala: Pluma de wooduck teñida de oliva claro o marabou grizzly teñido de marrón u oliva o negro, no más extenso que la cola. Pueden agregarse unas fibras de pavo real.
Cabeza: Pelo de cuerpo de ciervo del color del ala.

Pasos de atado:

1. Poner el anzuelo en la morsa y asegurar el hilo. Atar unas fibras de faisán dorado, aproximadamente 2/3 del largo del anzuelo. Atar los ojos de plomo (en caso de desear lastrar el cuerpo se debería hacer antes de atar las patas)

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2. Atar los 4 pares de patas de goma en dos X

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3. Hacer el cuerpo con dubbing flojo para luego levantarlo con un cepillo

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4. Atar el ala de marabou o wooduck.
Pueden agregarse unas fibras de peacock (por encima del marabou o debajo de la pluma de wooduck)

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5. Atar la cabeza muddler con un collar largo, que llegue hasta la curva del anzuelo y recortarlo chato en la base y en un ángulo de unos 30°, vista desde arriba debe ser ancha como una vez o una vez y media el largo del anzuelo. Cuando se recorta la cabeza se pude eliminar una sección de collar en la “panza” dejando al descubierto parte del dubbing y los ojos.

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Vista lateral

Vista superior

Vista ventral


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