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Las ahogadas clásicas

Por Julio C. Gilardi

Más allá de su belleza intrínseca y de su valor tradicional en la punta de un leader, nuestras queridas wets pueden depararnos la respuesta apropiada a muchas situaciones de pesca.

Siempre que hablamos o escribimos de moscas y queremos referimos a su desarrollo histórico, inevitablemente tenemos que empezar por Dame Juliana Bemers el Treatise of Fishingwith an Angle, editado en 1496, cita doce moscas para la pesca del salmón y de Ia trucha y se describe entre ellas una muy similar, según entendemos, a una March Broun actual.

Es muy probable que el origen de las moscas ahogadas clásicas, nuestras queridas wet, obedezca a intentos por parte de pescadores de imitar formas adultas de caddis y mayflies. Lo que les faltó, sin embargo, fué su calidad de mosca “seca”; ellos veían que las truchas tomaban moscas naturales que flotaban, y éso quisieron imitar.

A pesar que sus artificiales se hundían, lo que probablemente los haya desesperado, comprobaron rápidamente que igual pescaban, y esto los alentó a seguir experimentando con ellas.

Las primeras moscas estaban atadas sobre anzuelos hechos con agujas destempladas y dobladas, con rebarba. Hacia el 1700, los anzuelos tenían un afinamiento en la punta -como los Blind Eye de Partridge actuales- en el que los artesanos aseguraban el tippet de gut. Este sistema siguió empleándose hasta hace unos treinta o cuarenta años, desde ya que simultáneamente con el de las moscas atadas con anzuelos con ojo, que se popularizaron a fines del siglo pasado.

Un “carácter” particular de ahogadas clásicas llamadas spider por la ausencia de alas -y su similitud imitativa con una pequeña araña-, se desarrolló hacia el 1800 en el norte de Inglaterra: en la región de Cheviot, fronteriza con Escocia, pródiga en ríos y en truchas, los pescadores crearon versiones más simplificadas de wet flies, sin alas ni cola.

Para confeccionarlas, en región tan alejada de las ciudades importantes, debieron arreglarse con lo que tenían a mano: plumas provistas por cazadores e hilos de seda que las mujeres empleaban en sus tareas de costura. Estas moscas se parecían a sus creadores: sencillas y rústicas; un poco de seda para el cuerpo y una pluma blanda enrollada adelante como hackle.
Exactamente lo que hoy llamaríamos soft hackle.
Las wet se desarrollaron a ambos lados del Atlántico y así tenemos una gran variedad de “pattems” británicos y americanos.

Secuencia de atado de una ahogada clásica

La progresiva aparición de los demás tipos de moscas, particularmente de lbs modelos más sofisticados de ninfas, fueron relegando a las moscas que originaron nuestro deporte, y la gota que derramó el vaso y las hizo caer prácticamente en el olvido fue, y continúa siéndolo como veremos más adelante, el atado comercial de moscas.

Para muchos pesdores, las ahogadas clásicas no son moscas eficaces; esgrimen, entre otras razones, que una ninfa con alas no tiene objeto y que cuando pesca lo hace en esos momentos en que las truchas aceptan cualquier cosa. Sin embargo, todos los que las usamos conocemos sus bondades. Entonces ¿por qué pesca una ninfa con alas?
Se acepta tradicionalmente que las wets imitan a ninfas en trance de transformarse en insectos adultos.

No obstante, si hacemos un análisis un poco más profundo, y relacionamos la forma y los gatillos que una wet puede disparar, con determinadas conductas de diversos grupos entomológicos, quizás nos sorprendamos. Comprenderemos entonces que son tomadas porque simulan acertadamente alguna de las siguientes situaciones:

– Dun recién eclosionado y sumergido por la turbulencia de un riffle.

– Mayflies que eclosionan en el fondo y alcanzan la superficie “volando” por el agua.

– Spinners de mayflies que desovan en el fondo.

– Caddis adultos re-emergentes, o sea las hembras que regresan a desovar en el fondo Cdiving caddis).

A esto, en el caso particular de los soft hackles, debemos agregar: pupas ascendentes en fases II y III, shrimps (camaroncitos), dípteros, pequeños hemípteros y Dios sabe qué más.

Claro está que estos conceptos son válidos para las ahogadas clásicas impresionistas, aquellas que a pesar de tener nombres que sugieren una intención imitadora, como Blue Dun, March Brown, Light y Dark Cahill, etc, no imitan a nada en particular.
Sus colores son “naturales”, es decir los propios de los insectos comunmente predados por las truchas: gris, marrón, crema, oliva, etc.

La otra categoría de ahogadas clásicas, las atractoras (todas las “fancies”) es muy exigua: unos pocos modelos de colores muy vistosos, con alas “casadas” a veces, claras derivaciones de las moscas de salmón del Atlántico, como la Silver Doctor, entre otras.

Tratándose de moscas capaces de disparar tantos gatillos, ergo eficaces, ¿por qué se usan tan poco? El comercio proveedor de moscas para la pesca promueve la necesidad de la diversidad de patterns y desprestigia permanentemente a aquellos de tipo multiuso; cuantas más moscas distintas existan, mejor para ellos, ya que más pueden vender. Entonces, es fundamentalmente una razón económica la que nos ha llevado a que nos olvidemos de las wet. Si las usáramos podríamos limitarnos grandemente en la variedad de moscas de nuestras cajas. Por suerte están gozando de un “revival” como moscas clásicas de colección, tal como ocurre con las de salmón del Atlántico; pero mi intención va más allá de promocionarlas como objeto de colección.

MATERIALES y ASPECTOS CONSTRUCTIVOS

CUERPOS:

Sin duda el más usado es el dubbing ya tal fin se emplean la máscara y oreta de liebre, opossum (zarigueya y comadreja), rata almizclera, ardillas, seal (foca) y sus sustitutos sintéticos y naturales (angora goat, Seal-Ex, SLF, etc).

Algunos autores, como James Leisenring, recomiendan la lana de alfombras persas, que es de ovejas Karakul, con fibras brillantes, traslúcidas y de alto denier.

Los artesanos especialistas en estas moscas solían trabajar con una técnica que nosotros, en aras de la estética, equivocadamente hemos olvidado: hacían cuerpos de dubbing que dejaban traslucir el hilo, como en la Iron Blue Wingless con dubbing de muskrat sobre hilo rojo, con el dubbing muy “sparse” en la mitad posterior del cuerpo que permite ver el rojo del hilo y da un efecto muy natural.

Otros materiales empleados son: peacock herl, especialmente el “bronceado”, que se puede lograr simplemente dejando al sol un “ojo” de pavo real durante algunas semanas; fibras del ala del pavo real (peacock wing), condor quill, raven (fibras de ala del cuervo negro), quill pelado de pavo real, rafia y, por supuesto, floss.

Los cuerpos de las wet suelen llevar ribbings de tinsel chato u oval, y también distintos alambres.

ANZUELOS:

Los anzuelos de distintas marcas y series tienen en común ser de alambre más o menos gueso y cortos.
Los empleados regularmente son: Mustad 3906, 3116 y 5621; Tiemco 3769; Partridge SH2 Stronghold Nymph, L2A Captain Hamilton Wet, G3A Traditional Sproat y J1A Limerick. En cuanto a los tamaños, los usuales van desde ello al 20, y hasta el 6 para las atractoras.

HACKLES:

Para que la mosca resulte atractiva los collares deben ser duros para aguas rápidas y blandos para aguas lentas. Esto se logra con hackles provenientes de gallos, pollos y gallinas, lo cual permite emplear plumas de distinta rigidez de fibras.

En las wet sin alas, que se llamaron originariamente “spiders”, que Pete Hidy denominó “flymphs” y que actualmente conocemos como “soft hackles”, importa mucho que los hackles sean de dos colores; la idea es simular las patas y las alas al mismo tiempo.

Estos hackles bicolores suelen provenir de faisanes, perdices y pájaros silvestres. (muchos de ellos actualmente protegidos por leyes y por tanto no disponibles).
Además de los gallos y gallinas, son ideales los collares hechos con plumas de las siguientes aves:

– Coot (gallareta): gris azulado.

– Grouse (gallineta americana y europea): marrón moteado.

– Plover (chorlo): gris y naranja.

– Hungarian Partridge
(perdiz húngara): tiene plumas de diversos colores, siendo las barradas marrón claro y oscuro y las barradas grises las más usadas.
En menor medida se emplean: Sandpiper (playerito), Snipe (becasina) y Starling (estomino).

Estos collares se construyen asegurando primero la pluma por la punta con su cara brillante apuntando hacia adelante, de modo que las fibras queden para atrás, más o menos pegadas al cuerpo una vez enrollada la pluma.

Los hackles de pájaros suelen tener un quill demasiado grueso, por lo que se recomienda pelar las fibras de un lado y, de ser necesario, cortar el raquis longitudinalemnte por su centro.

ALAS:

Las más usadas son confeccionadas con secciones de plumas de alas (flying quill segments). Las especies de las que se obtienen las plumas para ello son:

– Los mismos pájaros usados como “bird hackles”.

– Pato blanco doméstico.

– Pato mallard: sus primarias son gris plomo; las secundarias, negras con la punta blanca.

– Ganso gris, gallos y gallinas, cola y ala de pavo moteado, faisán de collar hembra, pavo real (wing quills) y las llamadas “goose shoulders”, que son plumas del “hombro” de los gansos teñidas de distintos colores para “casar” fibras entre sí.

Menos frecuentemente se utilizan alas hechas con secciones de pluma de flanco de patos, como woodduck, mallard, bronze mallard, teal, pintail, etc.
Finalmente, unos pocos pattems tienen alas de puntas de hackle, como el Grizzly King y otros carecen de ellas (soft hackle flies).

Las alas de segmentos de plumas se pueden disponer de distintas formas: downswept (con las puntas hacia abajo); upswept (con las puntas hacia arriba) que a su vez puede ser normal o alto; y splayed, que es el downswept pero con las alas separadas, abiertas como las de las Dee Strip Wing Salmon Flies. Esto es simplente una cuestión de estilo y no afecta mayormente el funcionamiento de las moscas.

COMO PESCARLAS

En cuanto al equipo, tratándose de moscas pequeñas es recomendable uno liviano, del dos al cinco, según los lugares en que se pesque. Lo esencial es una línea floating con un leader largo rematado en un tippet acorde al tamaño de las moscas.

Básicamente las vamos a usar de dos formas:
a) Deriva muerta (dead drift)
y b) ascenso a través de la corriente.

La primera es de aplicación cuando tratamos de simular la conducta de un “dun” sumergido por la turbulencia de un “riffle” o un spinner de may fly que deriva cerca del fondo para desovar (cosa bastante poco común) y se basa en lanzar aguas arriba y dejar derivar sin impartirle acción alguna a la mosca, corrigiendo la línea cuando sea necesario para prevenir el drag. Para esta técnica resultan de gran ayuda el indicador de pique (indicador de drag, sobre todo) y algo de lastre en el leader.

El ascenso a través lo usamos cuando deseamos imitar los movimientos hacia la superficie de hembras de caddis re-emergentes, “duns” que eclosionan en el fondo y pupas de caddis en fase II.

Como queremos hacerla subir, es obvio que antes debe profundizar, para lo cual lanzaremos aguas arriba e iremos corrigiendo la línea de modo de evitar la tensión; de esta forma la mosca se hundirá bien. Luego, habiendo recuperado la línea muerta (”slack”), comenzaremos el ascenso a través de la corriente con movimientos hacia arriba de la puntera, dejando cada tanto que la mosca vuelva a bajar un poco.

Las soft hackles, moscas versátiles como pocas, pueden incluso pescarse como secas: simplemente se las engrasa y se las hace derivar sin drag.
Vale la pena probarlas.

Animarse a pescar con wets es mucho más que preservar las raíces de nuestro deporte; es aprender a manejar moscas tan versátiles que, según la forma en que las usemos, nos permitirán resolver exitosamente muy variadas situaciones de pesca.

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