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La estrategia del caracol ll

La importancia de la logística en las salidas de pesca

En la primera parte hablamos del equipo necesario para hacer un viaje prolongado sin tener movilidad propia, concentrándonos en la forma de viajar, el equipaje, el equipo de pesca, el equipo de camping y como elegirlos. Esta segunda parte se va a concentrar en el insumo más necesario para un buen confort y subsistencia: la comida. Del botiquín, el equipo de aseo (personal y de cocina) y otras vituallas hablaremos en la tercera parte (si es que sobreviven a la segunda).

Durante los primeros 10 años de ir al sur, como ya les he contado anteriormente, no tenía movilidad propia para ir de un lado al otro. En esos años mozos, cuando no paraba en lo de algún amigo guardaparque, debía arreglármelas solo para conseguir provisiones o acampar en algún lugar donde pueda conseguirlas.

Actualmente siguen siendo mis dos lugares preferidos para parar:
1) La playa del jabalí en el Malleo (alguna vez les contaré la anécdota del porqué su nombre), que está a 1,5 Km. del puente que va a Aluminé de la costa sur (del lado de enfrente del camino).
2) El lago Tromen en la naciente del Malleo.
Puedo agregar un tercer lugar al que he agregado: la cabecera del lago Rivadavia, donde nace el río homónimo.
Han cambiado muchas cosas en nuestro sur de ese entonces. Al contrario de otros amigos pescadores considero que la pesca no empeoró. Esto tiene el sesgo que yo era un queso en aquellas épocas y que ahora soy un poco mejor casteando y leyendo el agua… Quizá por eso creo que hoy pesco mejor esos ambientes que hace unos 8 o 10 años…
Una de las cosas que más han cambiado es la disponibilidad de vituallas en los cámpings o a la vera de los ríos. Por ejemplo en Tromen (a unos escasos 3 km. por la playa de donde acampaba) hay una proveeduría modesta pero con lo necesario para no tener que llevar todo encima. Lo mismo pasa en el lago Rivadavia, donde en el cámping podemos conseguir un par de cosas imprescindibles.
Con la movilidad pasa lo mismo. Antes uno no tenía chance de tomarse más que uno o dos micros o esperar el micro de “cruzada patagónica” o algún benefactor que nos lleve hasta el puente amarillo o el puente que cruza el Malleo rumbo a Aluminé. Hoy tenemos micros que nos llevan a nuestros lugares de pesca y nos traen en el día. El micro que recorre desde la entrada del parque Futalaufquen (en realidad desde Esquel) hasta el lago Rivadavia, terminando en la Villa Rivadavia, no sólo nos sirve como transporte para pescar, sino para ir al pueblo a comprar víveres.
Muchas veces era algún mapuche con su modesto auto el que nos llevaba a Junín a comprar unas cositas y con él volvíamos. De esos anónimos amigos (además del agradecimiento eterno como mochilero) obtuve más de una vez un dato fidedigno para poder comprar pan, huevos, tortas fritas, frutas silvestres, carne de cordero o de chivo y algún que otro pollo que terminó en la parrilla.
Pero supongamos que vamos a algún lugar más agreste en el que la movilidad está restringida por la distancia… Digamos por ejemplo la cabecera oeste del lago Paimún (a 8 Km. del camino a donde llega el último micro) o a la naciente del río Frey (a 8 hs. de marcha o siendo cruzado por lancha con la que tenemos que convenir la vuelta). Ahí la cosa se nos complica. Nombro estos dos porque son de los mejores lugares de pesca que conozco y que a pesar de estar al alcance del pescador sin movilidad parecen lejanos por la complejidad de llegar a ellos… y a sobrevivir luego de estar allí.
Además, después de caminar unas cuantas horas para llegar a un lugar así de paradisíaco ¿quién se conforma con un par de días nada más? Allí tenemos un problema: hay que llevar insumos: comida, combustible, elementos de higiene y seguridad) para la semana que vamos a quedarnos, y como dije en la nota anterior, 5 días más por si las moscas (por si las moscas funcionan bien, se entiende…)

A comer se ha dicho
En los buenos viejos tiempos (que viejo que estoy!) uno no conseguía las cosas que puede comprar en los buenos supermercados. Todas las grande marcas de comidas (Maggi, Knorr, Alicante, Gallo) tienen una cantidad impresionante de fideos, polentas, arroces, lentejas, guisos y otras comidas precocidas deshidratadas muy fáciles de hacer que nos solucionan el viaje. Pero les aseguro que si uno come solo polenta,arroz y fideos durante 10 días, se convierte en el primer detractor del campamento. ¿Que comer entonces sin llevar una tonelada de peso extra?. Hoy hay comidas importadas de Alemania, Turquía, Israel, Grecia, etc. que nos pueden cambiar el paladar por unos días. Basta ir a Jumbo, Norte o Disco para encontrarlas si agudizamos la búsqueda y el ingenio.
Ya se darán cuenta que nuestro ítem alimentación debe restringirse a productos medianamente no perecederos o no perecederos en absoluto. Hay en plaza una serie de productos deshidratados muy buenos a los que podemos echar mano ocasionalmente. Me refiero a las comidas deshidratadas por congelación de Mountain Research (que se consiguen exclusivamente en casas de montañismo). El problema es que son muy caras pero ¿cuanto pagarías por comer un plato de pollo a la terrayaki en medio de la cordillera a 200 Km. del almacén más cercano?. Si tu respuesta es $10, ya tenés la solución al problema de la comida. Yo llevo siempre alguna bolsita para aquellos días que quiero variar mi alimentación o para los recorridos de más de un día lejos del campamento base.
Otra cosa que debemos tener en cuenta es el tiempo que perderemos en preparar nuestros alimentos y el combustible que consumiremos.
Algunos cereales y leguminosas (maíz, porotos de soja, lentejas, etc.) son excelentes alimentos pero pueden tardar horas en cocinarse, viendo como se consume el combustible que llevamos para 10 días en una sola noche. El trigo, los porotos pallares, las arvejas y porotos de soja precocidos, tardan bastante menos y nos sirven para varias comidas base.
Siempre recomiendo que llevemos cuatro colaciones (en donde incluyo merienda y desayuno) y dos comidas principales: un almuerzo que pueda llevarse en vianda y una cena para cocinar.
Entre los alimentos que siempre llevo y que cumplen las características de poder ser almuerzos vianda están los huevos. Puestos en una huevera de cartón y esta a su vez en un tupper, resultan muy fáciles de transportar y no se rompen aunque les se les siente un grandulón de 100 kilos encima (léase yo mismo). Hay algunos substitutos de los huevos que se consiguen en supermercados. Al que le guste, buen provecho. Prefiero el viejo método antes descrito.
En cuanto a los fiambres, los salados son ideales puesto que se mantienen por 10 o más días sin refrigeración y son muy prácticos para ser transportados: el jamón crudo, la bondiola, el salamín, el cantimpalo y otros se conservan muy bien si tenemos la precaución de envolverlos en papel y luego ponerlos en un lugar en el que puedan “airearse”. Los fiambres cocidos (léase jamón, paleta, lomito, panceta ahumada) duran entre 4 y 7 días bien cerrados. Es preferibles comprarlos sin fetear para que no se sequen y guardarlos en forma bien hermética hasta el momento de llegar al campamento. Una bolsa tipo “zip lock” nos ayudará en el cometido. Luego de ello (junto con los otros productos frescos) podemos ponerlos en una fiambrera (se puede fabricar una con una red de insectos como la que llevamos en nuestros chalecos o en alguna caja de cartón que no hayamos descartado todavía, eso sí, bien cerrada y colgada de algún pedazo de nylon lo más alta posible). Los zorros, los perros y las chaquetas amarillas van a ser atraídos hacia ellos y los podemos perder definitivamente. Si creen que es una buena idea dejarlos adentro de la carpa, no van a pensar lo mismo cuando encuentren su carpa con un agujero de un metro de diámetro… y todo su contenido desparramado en 20 metros a la redonda.
También podemos llevarnos algún queso de los duros (que duran una eternidad) y los semi duros (que se mantienen bien por 1 ó 2 semanas). Una buena alternativa que no debe faltar son los quesos tipo fundidos y pasteurizados tipo “Addler”, que no necesitan heladera y no “resuman” ante el calor de la estepa patagónica. Otro ítem que yo clasifico en “fiambre” aunque no cuadre exactamente, son las salchichas de viena. En general sirven para los primeros 3 ó 4 días, que es el tiempo que duran las “pasteurizadas” si uno toma la precaución de mantenerlas lejos del calor y en su envase original. El “charqui” tan fácil de conseguir en la época de la colonia (y por el que la Argentina se hizo famosa el siglo pasado) hoy es casi imposible de conseguir en Capital Federal. Sería una razonable compra para hacer unos buenos guisos o carbonadas criollas.
A propósito de los guisos y carbonadas que preparamos nosotros mismos hay que agregar que si tenemos esa intención, debemos llevar todos los ingredientes justos para esas preparaciones. Es típico que con esa idea llevemos un paquete de cada cosa (uno de trigo, de porotos, maíz, porotos de soja, zapallo deshidratado, cebolla deshidratada, etc) cuando solo usaremos un poco de cada una en proporciones distintas. Es bastante común que si utilizamos este última estrategia nos sobre media bolsa de algún ingrediente y nos falte media bolsa de otro como para poder volver a preparar esa comida.
Para acompañarlos siempre es necesario tener algo panificado. Si no puede conseguir por la zona pruebe llevando un par de bolsitas de pan árabe (además con un poco de salsa arriba y queso derretido se hacen unas deliciosas pizzetas) o unas cajitas de galletitas Tosti (que vienen en bolsitas individuales, lo que nos salva de la tentación de bajarnos un paquete entero que teníamos para tres días en una noche de hambruna. Por supuesto cualquiera de las opciones son imprescindibles para nuestro tan ponderado “sanguche” del mediodía.
Siempre estaremos tentados de llevar latas, pero recomiendo no abusar de ellas. Sólo llevar alguna exquisitez especial para algún almuerzo móvil. Por ejemplo una lata pequeña de paté, atún en aceite, anchoas, mariscos españoles, arenques noruegos u otra comida para cambiar el gusto a nuestro paladar. El clásico del campamento es la “jamonada” o “viandada” de Swift. Como no las soporto (ya les dije: muchos años de campamentero) prefiero llevar una latita de “relleno de empanadas disco de oro”, que me sirve para hacer albóndigas, hamburguesas caseras, o una exquisita boloñesa para la polenta.
Las “Cerealitas” (estas son las que menos se rompen) u otras galletitas de agua más o menos compactas también sirven, pero ocupan mucho volumen por su peso y tienden a convertirse en un inservible rebozador.
Si es un cocinero de los buenos, puede llevar harina y hacer unas tortillas con la sartén o (mejor aún) pan árabe con la parrilla. Con un poco de práctica previa y 500 grs. de harina más levadura deshidratada soluciona el problema de los panes.
Hay actualmente (creo que es mi mejor compra de camping en los últimos 15 años) un hornito de campamento que pesa sólo unos 100 grs. No es otra cosa que una especie de carpa de amianto que cubre una sartén de teflón con tapa. En ella uno puede hacer pan, pizzas, tortas, brownies, etc. El peso que demanda llevarlas lo compensa con el que uno se ahorra en panificados (que pesan más que la harina sosa por el simple hecho que contienen agua) si uno va más de 10 días.
Hay un producto granulado de soja (Granix) que es un buen sustituto a la carne picada en salsas para la polenta y para hacer alguna albóndiga que nos acompañe los fideos.
Otra opción interesante para acompañamiento y cambiarle el gusto a nuestro paladar sólo se consigue en Disco: Las “scaloped potatoes” o papas al escalope marca “Bells”. En la caja dice que hay que prepararlas al horno, pero a la cacerola salen muy bien. Son unas rodajas de papas deshidratadas con salsa de queso o cebolla, verdaderamente ricas.
Si de papas hablamos no nos podemos olvidar del puré instantáneo. No solo nos sirve como acompañamiento, sino que podemos preparar con él ñoquis, croquetas, bocaditos y otras comidas que se pueden comer a la noche o llevar para la vera del río.
Hoy también hay algunas opciones en cuanto a los ñoquis, puesto que se vende en los supermercados mezcla para ñoquis. Son muy buenas y sólo les tenemos que agregar agua.

A falta de medialunas…
Para los desayunos y meriendas tenemos en los supermercados una infinita variedad de cosas. Desde cafés con leche en sobres (capuchino Nescafé por ejemplo) hasta los cereales de todo tipo. Es recomendable que al menos el 20% de las calorías que consumamos lo hagamos en el desayuno. Es por eso que un buen café con leche con un tazón de cereales y frutas secas con leche son ideales para empezar una jornada de buena pesca. Si conseguimos pan fresco, podemos llevar una manteca chica (resguardándola del calor ) y un poco de dulce de frambuesa (o del que usted quiera) en potes de plástico y desayunaremos como en casa. Las grasas (aceites, manteca y crema) son los alimentos que más calorías tienen (9 por cada gramo) y es por eso que son imprescindibles para llegar al nivel calórico necesario por día. El aceite lo podemos llevar en algún frasquito hermético (en Pescalandia hay una “flask” marca Cohglan’s muy hermética y que tiene doble tapa), o en esos sachetcitos que nos dan en el Mac Donalds con nuestra ensalada. Estos últimos nos permiten tener un buen cálculo de la cantidad y asegurarnos que no nos vamos a manchar todo el equipo. Con la mayonesa, el ketchup y la mostaza es conveniente utilizar el mismo sistema. La crema (que nos sirve para adicionar calorías y dar mejor sabor a nuestras comidas y desayunos) la podemos llevar deshidratada (que en realidad es no láctea y horrible) o en potes “tetra brick” larga vida de 200 cc (Parmalat, Las tres niñas, etc.). Hay ahora también unos sachets de leche condensada, que son ideales para comerlos solos (a mí me encantan) o para utilizarlos en nuestras infusiones o como dulces de nuestros desayunos y meriendas.
Las meriendas y colaciones cerca del río se pueden solucionar con un paquete de galletitas (en general ocupan mucho volumen) o con alguna golosina. Mis preferidas son las barras de cereal (Chewi’s, Corny, Felfort, etc.) las barritas de Mantecol o en su defecto las barras “Power bar” que son un poco más caras y (ya se lo repito mucho) sólo se consiguen en las casas de montañismo. Es mejor no llevar chocolate salvo que el clima esté verdaderamente frío, porque termina embadurnándonos todo el chaleco.
También podemos llevar alguna fruta deshidratada (peras, higos, dátiles, ananá, duraznos, orejones, ciruelas, pasas de uva, etc) que nos sirve para hacer una buena compota si nos pasamos mucho con el arroz; o frutas secas (nueces, avellanas, almendras, pistachos, castañas de cajú, maní, etc.)
Con respecto a las salsas, podemos conseguir desde tuco deshidratado hasta salsas más específicas en la misma presentación. También podemos utilizar el paquetito de crema larga vida (de los de 200 cc) que nos sirve para hacer una crema de hongos (siempre llevo unos hongos deshidratados) o para hacer una chantilly con las frambuesas silvestres del fondo del Queñi.
Los vegetales frescos son a veces imposibles de conseguir en el lugar, y para reemplazarlos no nos queda otra que los deshidratados. Se consiguen fácilmente acelga, espinaca, cebolla, ajo, morrones, hongos, zanahoria y papa deshidratados que podemos preparar en distintos tipos de comidas, desde guisos hasta omelettes.
De postre no siempre tenemos que repetir lo que comimos como desayuno, merienda o colación. Hay unos postrecitos (1,2,3 listo) de royal, que son muy buenos y que se preparan muy rápido. Si nos da el cuero (yo en general llego tarde al campamento y no me dan ganas de cocinar durante una hora) podemos hacer flancitos o gelatina, que con los fríos nocturnos del sur les alcanza para solidificarse para el otro día. Si somos mejores cocineros, podemos preparar sambayon (busquen la receta en el libro de Doña Petrona, ¡no sean vagos!), panqueques (es un clásico del campamento) y alguna que otra ocurrencia.
Siempre al empacar la comida, trate de hacer una lista de su recorrido y poner el equivalente a una unidad de almuerzo (yo los llamo almuerzo móvil) y una unidad de desayuno, merienda (también móvil) y cena (para preparar en el campamento). Luego de tener la cantidad de días, agregue dos más por las dudas y péselo. Si lleva más de 1 Kg. por día se pasó. Si lleva menos de 600 grs. tiene tres posibilidades: 1) usted es fakir; 2) usted quiere bajar de peso; 3) me reservo la tercera por una cuestión de estilo literario.

A embalar todo
Una vez que tenemos todas las comidas que vamos a necesitar más esos días de repuesto de los que tanto hablé, nos conviene embalarlo todo bien para que nos entre en nuestra mochila.
Es además muy práctico separar las porciones diarias unas de otras para que podamos calcular bien si nos estamos olvidando algo de comida. Además esto nos hace sacar de sus cajas originales a los alimentos (por ejemplo el cereal para la mañana) y ponerlo en bolsas (si son tipo “zip-lock” mejor). Esto nos hace ahorrar un montón de espacio.
Es bueno hacer una lista con todas las comidas que vamos a necesitar teniendo en cuenta la actividad programada de acuerdo a nuestro plan, por ejemplo:

Día 1 Viaje:
Desayuno: En Buenos Aires.
Almuerzo: En la ciudad de Junín.
Actividad del día armar el campamento en la ciudad y pescar el Chimehuín.
Merienda: (en el río) 1 Mantecol y 1 Powerbar.
Cena: en el camping de la ciudad de Junín. Rissotto primavera.

Día 2. Viaje al Malleo (con el micro que va a Temuco).
Desayuno: 1Café con leche c/medialunas en la terminal.
Almuerzo: En el camping (luego de armar campamento) Fideos a la boloñesa.
Colación: En el río. Dos peras deshidratadas.
Merienda: En el río. Una barra de cereal. Un paquetito de almendras.
Cena: En el campamento base. Salchichas con puré. Postre panqueques con dulce.
Preparo el almuerzo móvil del siguiente día: croquetas de Papa.

Día 3
Desayuno: Café con leche. Leche con Müslix o Granola.
Almuerzo: En el río. Croquetas de Papa + picadita con jamón crudo, salamín, queso Addler y un par de panes árabes. De postre ciruelas secas
Colación: Una barra de cereal
Merienda (siempre que me acuerde de llevar un par de pastillas de combustible para calentar agua): Un café con leche y un chocolate.
Cena: En el campamento. Fideos Knorr a la boloñesa. Postre: 1,2,3 listo. Café

Día 4: etc. etc. etc.

Bueno, de tanto escribir de comida me agarró hambre, así que los dejo hasta la próxima nota, donde vamos a hablar de que podemos y que debemos llevar si vamos en auto u otro vehículo además de otros adminículos aquí ignorados como ser el botiquín de primeros auxilios y el equipo de atado de moscas. Cualquier duda que tengan o que necesiten una mano para preparar su próxima expedición, no duden en escribirme un e-mail a efigueroa@intramed.net.ar, que les responderé gustoso. Nos vemos

Lucas Figueroa

Un día típico de comida
Peso seco 870 grs.
Calorías 3.200

Desayuno: Una taza de leche en polvo reconstituida más media taza de cereal Müslik
Un café con leche o mate cocido con leche.

Media Mañana: Dos peras deshidratadas, una barra de cereal.

Almuerzo: Dos paquetitos de Tosti con una lata de paté y un quesito Addler
Dos huevos duros. De postre un Mantecol y para terminar un café con leche.
De tomar: Un jugo Clight de manzana deliciosa.
Postre: un Mantecol.

Merienda: Una barra “Power bar” o dos barras de cereal.

Media tarde: Un paquete de pastillas o unas tosti con paté.

Cena (de vuelta en el campamento): Unos fideos Knorr con salsa boloñesa o unos fideos Knorr “POT”. Una sopa Quick. Una compota o unas frutas secas. Un chocolate con un café con leche, preparar el almuerzo para el día posterior y listo para ir a la cama.

Algunas ideas para preparar sus almuerzos móviles, de esos que programamos para la vera del río (se cocinan la noche anterior y sirven para variar un poco cuando se le acaban los fiambres, el salamín, el queso y las latas)

Bocaditos de soja con hongos ahumados
Tres cucharadas de soja Granix
1 huevo
1/4 de taza de hongos deshidratados (puede ser acelga u otra verdura a gusto)
Preparación:
Hidrate el granulado y los hongos con un poco de agua.
Bata el huevo y agréguele los condimentos necesarios y a gusto.
Mezcle todo y forme pequeños bocaditos del tamaño de hamburguesas chicas.
Fría en aceite y guárdelos en un tuper.

Omelettes
Puede prepararlos con hongos, quesos Addler, fiambres, acelga deshidratada, espinaca deshidratada, arroz que le haya sobrado etc. etc. etc.
Son excelentes para llevar como almuerzos móviles.

Bastones de polenta
Con la polenta que le haya sobrado prepare junto a un poco de queso rallado y nuez moscada unos bastoncitos de 2 x 1 x 4 cm. Rebózelos con polenta sin cocinar. Fríalos y tiene otro snack para la orilla del río.

Ensalada de cereales
Hierva porotos pallares, garbanzos, arroz, cebolla deshidratada. Si llevó y le dió el cuero para cargarlo mézclelo con una lata de atún o de jardinera. Lleve abundante mayonesa y ¡bon apetit!.

Bocaditos de Papa
Con un poco de puré instantáneo que haya preparado o que le sobre y agregándole un huevo, queso rallado en abundancia y nuez moscada prepare unas croquetas del tamaño de una pequeña hamburguesa. Reboze todo en avena arrollada con perejil y ajo. Fría en la sartén y deje enfriar. Ya tiene otra comida para mañana.

Canelones Lituanos
El nombre se lo puse yo porque me los hacía mi abuela que era Lituana. En realidad no son otra cosa que panqueques rellenos con queso fresco y fritos en manteca. Los podemos rellenar con varios quesos distintos y adicionarle lo que queramos a nuestro gusto. Se pueden servir calientes en el campamento o fríos al otro día.

Ah! Si vamos a pescar en la extensión de temporada o en algún lugar muy frío, también podemos llevar una viandera-termo (se venden en cualquier súper o casa de montañismo) para llevarla en la riñonera (no entra en la parte de atrás de ningún chaleco) y colocar allí algún guisito bien caliente. En general duran 4 hs., o sea que la podemos preparar a la mañana bien temprano y nos dura hasta el mediodía.

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