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Juliana: Una ninfa blanca

por Juan Pablo Gozio

No debes usar lo mencionado aquí por codicia para incrementar o ahorrar dinero, debes usarlo para tu diversión y para procurar la salud de tu cuerpo y, más especialmente, de tu alma.

Dame Juliana Berners, Treatysse of Fysshynge Wyth an Angle, 1496

A través de este artículo quisiera resembrar una semilla que años atrás dejó caer distraídamente entre nosotros, nuestro socio, amigo y Maestro Jorge Calandra, para que germine en los mosqueros, especialmente en los más nuevos.  Jorge siempre nos invitaba a bucear en las aguas profundas de la pesca con mosca, a través de su historia.  Lástima que Jorge ya no nos obsequie su sabiduría!  Creo que si un mosquero ignora los orígenes de la actividad que evolucionaron en la técnica actual, practica simplemente una metodología efectiva de pesca que puede aprenderse en unas pocas sesiones de instrucción y práctica.  La pesca con mosca es mucho más completa que una técnica para pescar más peces o hacerlo más estéticamente, o una moda pasajera a la que “hay” que adherir.  Los que se animen a recorrer la historia de la actividad, encontrarán el lustre que los siglos han dejado en las técnicas actuales, y encontrarán un contenido riquísimo detrás de un, otrora, simple lanzamiento.  Así, la experiencia de pesca será más compleja, completa y por lo tanto atractiva.

En este mundo vertiginoso y efímero, no es raro que la historia sea de los temas menos presentes en la bibliografía o filmografía general, y en especial la mosquera.  Abundan los libros técnicos de pesca, de lanzamiento, de atado, de entomología y muchos temas más, cuyo único objetivo es la transmisión directa de información para que el pescador “saque más pescados”.  En general, poco encontramos sobre los orígenes y evolución de esas técnicas descriptas.  Incluso, a veces nos sorprendemos ante injustas atribuciones de originalidad a métodos de pesca muy antiguos.  Esta ausencia mediática de la historia nos priva a los lectores del alto valor que tiene el conocimiento cuándo se comprenden las circunstancias y motivos que llevaron a sus creadores a desarrollarlo.  Poco se lee actualmente sobre valor de capturar un pez con determinada técnica o equipo, más bien se enfatiza la efectividad de una caña para lanzar mil quinientos metros o una mosca para tentar a todos los peces.  La mayoría de los libros modernos busca crear mosqueros plásticos, que conocen las últimas y más modernas técnicas de pesca (algunas obtenidas en internet), lanzan aceptablemente y buscan tener los mejores equipos.   Este estereotipo de mosquero plástico conoce casi todo, salvo el proceso evolutivo intelectual, práctico y tecnológico por el que pasó la comunidad mosquera para llegar al nivel de sofisticación que hoy disfrutamos.  Conoce a los popes modernos pero desconoce quién fue Theodore Gordon o Isaac Walton, cuáles fueron sus aportes a la técnica que hoy practican y cuáles las circunstancias que los llevaron a esos descubrimientos.

Creo que la tradición es una componente fundamental en la práctica de nuestro deporte y no solo lo enriquece por su vigencia histórica, sino que ayuda a que los pescadores modernos seamos mejores y más completos depor-artistas.  Hay una frase de Henry David Thoreau que resume el mensaje: “Muchos van a pescar todas sus vidas sin saber que no son los peces lo que persiguen”  La pesca con mosca es tan atractiva que resumirla en una Woolly Bugger negra es una simplificación perversa.   Entiendo que no todos los pescadores estén dispuestos a profundizar sus conocimientos mosqueros en igual medida, sin embargo, aquellos que se limiten, se pierden de la gran diversión que nos regala nuestra actividad.

Para ir entrando en el tema que nos convoca, le sugeriré amigo lector, que tome en la deriva larga que Jorge Calandra dejó en su prolífica saga “Tradición Mosquera” (ver BM anteriores) y las numerosas conferencias que dictó en nuestra sede, en las que a muchos nos abrió un nuevo paradigma.  Tómese unos minutos y relea lo escrito por Jorge.  Vamos, lo espero, mientras tanto iré pensando en cómo continuar su gigante tarea reivindicatoria de la Tradición Mosquera.  Humildemente, a continuación lo haré, si usted me permite y me acompaña.

Corría el año 156 y un nuevo sol nacía en Macedonia.  Un historiador y escritor romano llamado Claudius Aelianus plasmaba la primera mención y descripción de una mosca artificial en su libro De Natura Animalium. Claudius describía la forma en que los macedonios pescaban algún tipo de trucha con moscas hechas con lana roja y plumas de gallo marrón claro.  Se imaginan que hace más de 1800 años ya había mosqueros?   Durante muchos años posteriores a Claudius, la producción bibliográfica fue escasa y se conocen muy pocas e incompletas menciones escritas de la pesca con mosca, hasta 1496 cuándo se publicó el famoso Treatysse on Fyshinge wyth an Angle, de Dame Juliana Berners.  De ella y sus importantes aportes a la pesca con mosca, vamos a hablar hoy.

La religión y la pesca

Como diría Jorge, sírvase una copa y acompáñeme en este recorrido medieval, con personajes nobles y clérigos, monjas atrevidas para la época, e incógnitas sobre la identidad de autores.

Casi seis siglos antes de la aparición del grafito en la pesca con mosca, se iniciaba una leyenda.  Rondaba fines del siglo XIII y en Hertforshire (UK) nacía una niña a la que su padre, Sir James Berners de Essex, puso como nombre Juliana.  Probablemente debido a su condición de habitante de las afueras de la ciudad, convivió toda su infancia con deportes relacionados con el aire libre.  Podemos imaginar a Juliana observando silenciosamente a su padre compartir jornadas de caza, pesca o cetrería con nobles y clérigos en los campos cercanos.  Ya mayor, adopta la vida religiosa y decide convertirse en monja, hecho que no le hizo perder su pasión por los deportes al aire libre.  Luego de una exitosa carrera se convierte en Superiora del Convento Benedictino de Sopwell, cerca de Saint Albans (ciudad del sur de Inglaterra, cerca de Londres).  Es de suponer que mientras desarrollaba su vida clerical, se tomaba pequeñas licencias para practicar sus deportes preferidos. 

John McDonald, en su “The Origins of Angling” resumió su historia del siguiente modo: “Ella era, como lo dice la leyenda, digna de nacimiento y espíritu, sociable, solitaria, elegante, hermosa, estudiosa e intelectual.  De alguna forma se refugió en los deportes al aire libre para evitar el amor; y se había retirado a un convento desde un desengaño amoroso.  Considerando la época en que vivió, es presumible que haya tenido algunos conflictos para complementar su vida en el convento y su pasión por la caza y la pesca. “

Esta vivencia permanente de la caza y la pesca le dieron la experiencia suficiente que le sirvió como base para escribir el famoso “Treatysse of Fysshynge wyth an Angle”, tratado incluido en la segunda edición del “Book of Saint Albans” y principal motivo de este viaje que emprendimos juntos.

El Book de St. Albans

Su primera impresión está datada en 1486 y fue realizada en Saint Albans por un maestro de escuela, de nombre desconocido.  

St. Albans es el pueblo más viejo de Hertfordshire (sur de Inglaterra).  Debe su nombre a Mr. Alban, el primer mártir ingles que vivió allá por el siglo IV y que fue decapitado por los romanos en el año 304.  El santo es conocido por su heroísmo al ayudar a escapar del Imperio a un sacerdote del cuál heredó la fe, convirtiéndose luego de conocerlo.

Es una ciudad con más de 2.000 años de ocupación humana (Buenos Aires tiene menos de un tercio).  Estuvo dominada por los romanos durante casi 400 años (43-410 DC) quienes la llamaron Verulamium. Luego de la migración romana, la ciudad cayó en decadencia y sus ruinas sirvieron para construir un nuevo monasterio y un mercado situado cerca del lugar de la ejecución del, entonces, Mr.Alban.  Llegando al siglo XIV, existía una violenta separación entre la Iglesia y el pueblo, simbolizada por las altas murallas que rodeaban los conventos.  La torre reloj construida en 1403 fue un símbolo de la independencia del pueblo de la iglesia, unos lustros antes del nacimiento de Juliana.  La historia de la ciudad es muy interesante, pero, como no quiero que se aburra, mi amigo, vamos a seguirlo a Polo Bardin cuando decía: “hablemos de truchas”.

El “Boke of Saint Albans” cuenta con algunos récords, como ser el primer libro impreso en idioma inglés sobre deportes y el primero de una autora femenina.  En su primera edición el libro contiene tres tratados, el primero sobre cetrería, el segundo sobre caza y el último sobre heráldica.  Mucho se ha investigado sobre el autor de este libro con pocos resultados.  Lo cierto es que probablemente no fue escrito completamente por la misma persona.  La parte de caza está escrita en verso y termina con las palabras “Explicit Dam Julyans Barnes in her boke of huntyng” (Explícitamente Dam Julyans Barnes en su libro de cacería).  Estas palabras son las que inducen a pensar que la mítica Juliana Berners fue la autora.  La leve diferencia en la escritura del apellido probablemente se deba a un error de imprenta (los métodos de impresión de aquella época no eran lo precisos que son actualmente).  En la edición de 1496, la ortografía del apellido fue alterada de Barnes a Berners, que es como trascendió hasta nuestros tiempos.

Cabe mencionar en este punto que si buscamos objetividad histórica a la existencia de Juliana, pronto caeremos en la desilusión.  Resulta difícil rastrear el paradero de la escurridiza dama, ya que no se conoce ni existen registros sobre miembro alguno con ese nombre en la familia Berners.  Adicionalmente, para poner otro manto de sombras sobre el tema, los registros del convento de Sopwell entre los años 1430 y 1480 se perdieron.

En la edición de 1762, de su popular libro “Complete Angler”, John Hawkins dio un tremendo respaldo a esta leyenda, afirmando la existencia de la autora. Hawkins describe al autor del Treatysse como: “Dame Julyans Berners, Madre Superiora del convento de Sopwell, cerca de St. Alban’s; una dama de noble familia, y celebrada por sus conocimientos y talento por Leland, Bale, Pits y otros.”   Leland, Bale y Pits fueron de los primeros anticuarios ingleses. Bale, sin duda alguna empezó la leyenda en su libro “Lives of the Most Eminent Writers of Great Britain” (Vidas de los más eminentes escritores de la Gran Bretaña) publicado hacia 1559. En este libro, Bale describe a Dame Juliana como:  “… una ilustre dama, eminentemente dotada con superiores cualidades mentales y personales Entre las muchas actividades recreativas del la vida humana, ella tenía en gran estima a los deportes al aire libre. Esta heroica mujer, veía a estas actividades, como el ejercicio de los hombres nobles después de la guerra, después de la administración de la justicia o de los asuntos concernientes al estado. Ella suponía que Ulises había instituido estas diversiones después de la guerra de Troya y de que Platón las recomendara como fuentes de renovado esparcimiento para aquellos que habían sufrido, ya sea por calamidades domésticas o heridos en las guerras. Entonces esta ingeniosa mujer, mediante sus escritos, presentaba a estas artes como elementos primarios de nobleza y con la persuasión para que aquellos jóvenes, cuyo corazón lleno de virtud u honor, las cultivaran para alejarse de la futíl holganza… Ella alcanzó el éxito en el año de nuestro Señor 1460, bajo el reinado de Enrique VI “  Bale no cita fuentes por lo que la precisión del texto es dudoso. A pesar de la florida descripción de Bale, sorprendentemente éste no menciona nada sobre el cargo de abadesa de Sopwell, hecho que sigue sembrando sospechas sobre Juliana.

Estas fuentes de información disgregada y difusa hacen pensar a algunos investigadores inquisitivos que la famosa Dame Juliana Berners nunca existió, que el libro es simplemente una traducción de escritos realizada en St.Albans, y que utilizaron un nombre de fantasía para adjudicarle la autoría del libro.

Quienes creen en su autoría, se basan en una de las 3 copias del libro de St.Albans que se conserva hoy día, dónde pueden leerse las siguientes palabras:  “This Booke was made by Lady Julian Berners, daughter of Sr. James Berners, of Berners Roding, in Essex. She was Lady Prioresse of Sopwell, a Nunnery neere St. Albons” (Este libro fue escrito por la Señora Juliana Berners, hija de Sir James Berners, de Berners Roding, en Essex.  Ella era Superiora del Convento de Sopwell, una casa de monjas cercana a St. Albans.)  Gracias a este párrafo hay relativo consenso entre los “creyentes” en adjudicar a DJB la autoría de los textos.

Cualquiera haya sido la participación de Dame Juliana en la escritura, traducción y compilación de los tratados incluidos en el libro de St.Albans, hay certidumbre en que no se trata de un trabajo original.  La mayor parte de los tratados sobre cetrería y caza fueron copiados de “Venerie de Twety”, un trabajo escrito en francés a principios del 1400.   En el tratado sobre heráldica está expresamente mencionado que fue traducido y compilado, y probablemente deriva en gran parte de un trabajo sobre el tema escrito en 1441 por Nicholas Upton para el duque de Gloucester. El tratado más caro a los afectos mosqueros es el de pesca, el de “Fysshynge wyth an Angle”.  Como dijimos, éste no estaba incluido en la primera edición de 1486 y fue incluido en la segunda de 1496 y sus sucesivas, que no fueron pocas por aquellos días, ya que se trató de un libro con mucho reconocimiento.  La impresión de esta segunda edición corresponde a Wynkyn de Worde, discípulo y sucesor de William Caxton, el primer impresor inglés, nacido en 1422 y que realizó más de 100 impresiones.  Los investigadores determinaron que es probable que el tratado sobre pesca haya sido escrito originalmente en inglés, aunque esto no nos brinda evidencia adicional sobre la autoría de Juliana. 

El Treatysse of Fysshynge wyth an Angle

Luego del título “Here begins the Treatysse on Fysshynge wyth an angle” Dame Juliana postula su filosofía respecto de los deportes al aire libre y en especial, hace una defensa de la pesca poniéndola por encima de todos los demás deportes al aire libre.  La introducción dice así:

“Salomón, en sus Proverbios, dice que un buen espíritu hace una vida floreciente, esto es, una vida larga y feliz. Y dado que esto es verdad, me hago esta pregunta: ¿ Cuál es el significado y las causas que llevan a un hombre a tener un espíritu feliz ? En verdad, en mi mejor juicio, al parecer existen buenos deportes y juegos honestos con los que el hombre de regocija sin arrepentimiento posterior. Por consiguiente, estos buenos deportes y juegos honestos son la causa de que un hombre viva feliz y largamente. Entonces elegiré de entre cuatro buenos deportes y juegos honestos: a saber, la cacería, la cetrería, la pesca y la cacería de aves. La mejor en mi humilde opinión, es la pesca, la pesca con caña una línea y un anzuelo. Y de ella hablaré de manera tan simple como mi mente me lo permita.”

A continuación encontramos cómo continúa esa acérrima defensa de la pesca con los fundamentos expuestos por Juliana.

“Ahora describiré, de la mejor manera que pueda, estos deportes o entretenimientos para establecer cual es el mejor de ellos, aunque los nobles, el muy honorable príncipe y el Duque de York recientemente han llamado “El Juego Maestro” a los placeres de la cacería, que prontamente describiré así como a los otros.

La cacería, desde mi punto de vista, es demasiada laboriosa. El cazador debe correr tras sus sabuesos, ejercitándose y sudando copiosamente. Debe tocar su cuerno hasta que sus labios se ampollan y, a menudo, cuando piensa que ha perseguido a una liebre, resulta que era un puerco espín. Así que caza sin saber que esta persiguiendo. Al anochecer, regresa a casa empapado, magullado, la ropa desgarrada y sus pies cubiertos de lodo. Uno de sus sabuesos se ha perdido y el otro fue mutilado o quedó inválido. Estas contrariedades y muchas otras cosas suceden y por respeto a los cazadores, no discutiré aquí. Entonces en realidad, para mí, la caza no parece ser el mejor de los deportes o juegos de los cuatro que he mencionado.

El deporte de la cetrería, me parece, es difícil de practicar y dominar. Para el halconero, que a menudo pierde sus aves, así como para el cazador cuando pierde a sus perros, el placer y la diversión se esfuman. Comúnmente debe gritar y silbar hasta el cansancio. Su halcón se posa en una rama y lo ignora. Cuando quiere que el ave vuele, ella decide tomarse un baño. Si se le da poco alimento, el ave se enoja; el rayo, muchas enfermedades y otras cosas la matan. Esto prueba que la cetrería tampoco es la mejor de las cuatro actividades en discusión.

El deporte de la caza de aves, se me figura que es el peor. En el invierno no tiene suerte, excepto en los días más fríos, que es peor. Cuando tiene que revisar su cepos, no puede hacerlo debido al frío. Coloca muchas trampas y cepos, aunque deba pagarlo caro. En la mañana, el rocío lo moja hasta los muslos. Podría decir mas, pero mejor lo dejo así para no molestar a nadie. Creo entonces que la caza, la cetrería y la caza de aves son agobiantes y desagradables, que no pueden llevar al hombre a ese estado de felicidad y tranquilidad mental que le permita vivir una vida larga conforme a lo dicho en los proverbios de Salomón.

Dado lo anterior, se puede asumir que el ganador es el deporte de la pesca con caña y anzuelo. Los otros tipos de pesca, también son agobiantes e ingratos, a menudo obligando a los que las practican a permanecer fríos y mojados, hecho que, con frecuencia, les causa graves enfermedades.

Pero el pescador con caña y anzuelo no sufre de frío ni de incomodidades ni de corajes, a menos de que se los cause él mismo. Lo más que puede perder es una línea o un anzuelo, los cuales, el mismo puede fabricar en buenas cantidades, como este sencillo tratado le enseñará. Así que sus pérdidas no son serias y nada puede molestarle, excepto que algún pez se le escape después de haber sido enganchado y que de plano no pesque nada, pero esto no tiene mucha importancia. Si el pescador falla con un pez, seguramente ya no fallará con otro si sigue las enseñanzas de este tratado… a menos, claro, que no haya peces en el agua. Y después de todo, disfruta de una saludable y placentera caminata, envuelto en la deliciosa fragancia de las flores de la campiña. Escucha el armonioso canto de las aves. Disfruta de los cisnes, patos, garzas y otras muchas aves y sus crías, todo lo cual es mucho mejor que escuchar el ladrido de los perros, el estruendo de los cuernos de caza, y el clamor que cazadores y halconeros hacen que produzcan las aves. Y si el pescador pesca, no habrá hombre más feliz. Además, quien desee practicar el deporte de la pesca con caña y anzuelo, deberá levantarse muy temprano, hecho que resulta muy provechoso. Eso es, a saber: lo mejor para su alma. Todo esto lo lleva a la santidad y a la salud de su cuerpo. Por lo que esto hará que se sienta y esté bien, incrementará sus bienes y se hará rico. Como el antiguo proverbio inglés recita: “Todo aquel que se levante temprano, será sano, santo y feliz”.(Al que madruga, Dios lo ayuda)

Esto prueba, como era mi intención, que el deporte de la pesca con caña y carrete es la mejor instrumento y causa para llevar al hombre a poseer un espíritu dichoso, lo que, de acuerdo a lo dicho por Salomón en sus proverbios y por lo que nos enseña la medicina, produce una vida larga y floreciente. Y por consiguiente, para todos ustedes, que son virtuosos, gentiles y libres, he escrito y en forma sencilla este tratado, que si lees y sigues sus enseñanzas, seguramente adquirirás, tanto como desee, las habilidades para pescar, en orden de que tu vida sea más próspera y mucho más larga.”

Esta defensa intensa de la pesca como el primer deporte al aire libre le habrá ocasionado más de un inconveniente a la autora.  La caza, en aquella época, era el deporte de reyes y nobles, quienes seguramente no vieron con alegría que una monja desprecie su deporte preferido y les diga que la pesca es el deporte real.  Como escribiera filosamente Jorge Calandra “esta señora no necesitaba que nadie la liberara”.

Se sabe que actualmente existen sólo tres copias en perfecto estado del tratado.  Sin embargo se supone que hay algunas más dispersas porque en su momento, debido al éxito del libro, fue reimpreso varias veces.  En sus escritos, Dame Juliana utiliza la palabra “fly” para referirse a anzuelos revestidos con pelos, lanas, plumas e hilos.  Esta denominación no es original ya que Claudius Aelianus la introdujo en el siglo II en la descripción de una receta de mosca Hiporus con la que los macedonios engañaban a los peces del río Astraeus. 

Del Treatysse se tienen copias manuscritas que datan del año 1450, por lo que se presume que fue escrito por ese año, aunque estas versiones manuscritas tienen algunas diferencias con la versión finalmente fuera publicada en 1496.

A continuación repasaremos juntos algunos aspectos técnicos abordados en el Tratado.  Alguno podrá sorprenderse por el nivel de avance de los conocimientos aplicados a la pesca y de la cantidad de cuestiones que un pescador debía conocer y saber realizar para practicar su deporte.  Obviamente no existían los cómodos y tentadores fly shops ni las marcas internacionales de productos, el que deseaba pescar tenía que fabricarse su equipo. Y esa construcción era parte importante de la actividad piscatoria. En este sentido me gustaría reivindicar lo importante que es manufacturar algunas piezas del equipo, y no dejar todo librado a los ingenieros diseñadores.  Cuando un pescador construye sus herramientas, no solo disfruta de un deporte más completo, sino que tiene amplias ventajas a la hora de pescar porque conoce perfectamente el funcionamiento de cada parte del equipo, sacándole el mayor provecho y  entrando en un círculo de mejora continua.  Hecha esta introducción, repasemos cómo pescaban nuestros antepasados.

Las cañas

Las técnicas descriptas para construir cañas para la pesca es simplemente asombrosa.  Como verán a continuación es poco probable que su desarrollo sea producto, solamente, de una monja investigadora.  Lo más probable es que el tratado esté explicitando varios siglos de avances en el conocimiento de la pesca deportiva.

Respecto de las cañas, Dame Juliana propone construirlas con dos secciones principales, con un largo total de unos 18 a 22 pies.  Las partes, eran el butt y la puntera.  El butt era hecho de avellano, sauce o fresno.  Para seleccionar la vara recomienda que “de una braza y media de longitud y tan gruesa como tu brazo”, esto significa un tramo de unos 6 pies y un diámetro que asusta.  Luego de cortada la vara, el proceso de construcción consistía en enderezarlo en un horno caliente y dejarlo enfriar y secar durante un mes.  Luego se ataba a una pieza de madera perfectamente recta y con un alambre calentado al rojo blanco se va quemando el corazón de la vara, buscando ahuecarla en toda su extensión.  La perforación debe ir ensanchándose mientras se cuida que vaya tomando una forma cónica.

La puntera se compone de dos tramos de unos 6 pies cada uno, para el tramo de puntera que se une al butt se debe cortar una vara de avellano verde, se debe humedecer y poner a secar junto con el butt.  Cuando ambas estén secas se debe introducir la puntera hasta la mitad de la vara perforada.  Para el tip se debe usar una rama recta de manzano, cedro o ciruelo, luego de un procedimiento similar de secado y enderezado, se desbasta en forma ahusada y se une al anterior tramo de la puntera con un anillo de hierro.  Juliana nos sorprende describiendo la primera caña telescópica en la historia de la pesca y una cuyo peso difiere muscularmente de las actuales de grafito.

Las líneas

Juliana sugiere hacer las líneas con crin de caballo blanco, las que son teñidas de distintos colores según la época del año y el ambiente en el que se vayan a usar.  Los colores sugeridos son amarillo, verde, café, bermejo, naranja, parado y otros oscuros.  Por supuesto describe la receta para realizar las tinturas con materiales naturales, recuerden que no existían las, ya de por si difíciles de manejar, anilinas en sobre.  Respecto de los colores, sugería que “el verde es para todo tipo de aguas entre abril y septiembre, el amarillo para todo tipo de aguas claras entre septiembre y noviembre, por esto es que son del color de la hierba y otras plantas que crecen en lagos y ríos.  El bermejo sirve durante el invierno hasta finales de abril, así como en ríos, estanques o lagos.  El café sirve en aguas turbias y obscuras, el pardo es para el tipo de aguas cenagosas y turbias.”  Sorprendidos?  Parece que el camouflage llegó a la pesca con mosca bastante antes de lo que pensábamos y de las novedosas líneas transparentes.

Una vez teñidas las crines, se procedía a retorcerlas o trenzarlas, para cuya operación se describe y dibuja un instrumento.  Una vez trenzadas varias secciones de crines, se unían a través de nudos pequeños. La cantidad de crines en una línea define su resistencia, Juliana decía que para pequeños peces había que usar una sola crin y para el salmón unas 15.

Las anzuelos

Nuestra monja amiga (a esta altura del texto creo que no debiera ofenderse si la sentimos de ese modo) dice que “el más ingenioso y difícil arte en la manufactura de tu equipo de pesca es el de fabricar anzuelos.” Continua mencionando una lista de herramientas necesarias para este fin, dibujando la mayoría de las herramientas mencionadas a modo de guía para su construcción.

Los anzuelos se hacían doblando agujas metálicas, templándolas con fuego y afilándolas con una lima.  Luego se les realizaba una muesca en la punta, lo que finalmente conformaba la rebaba.  El tamaño del anzuelo era definido en función del tamaño del pez a capturar y era resultado de las dimensiones de la aguja empleada para su manufactura.

Las moscas

En esta parte del Tratado no encontramos explicación o introducción.  Simplemente Juliana se lanza a dar una lista de 12 moscas para “pescar truchas y graylings” dando el mes en que deben usarse y su receta para atarlas.  Por ejemplo para pescar en marzo recomienda la “dun fly”, una mosca con cuerpo de lana color pardo y alas de plumas de perdiz. Para abril tenemos la “stone fly” atada con cuerpo de lana negra poniendo lana amarilla debajo de las alas y cola.  Las alas son de pluma de pato.  Para agosto funciona la “drake fly” con cuerpo de lana negra, ribeteado con seda negra y alas de plumas de pecho de pato silvestre negro.

Otros datos

Dado que todavía no se había creado el reel, la pelea con el pez era dificultosa, sobre todo si picaba uno grande.  La lucha se daba a través de la caña, cuya puntera flexible permitía proteger la línea de los embates de los peces.  Cuando se trataba de un pez muy grande, soltaban la caña al agua con la esperanza de recuperarla más tarde, una vez que el pez se hubiera agotado.  Debía ser muy extenuante para un pez arrastrar 6 metros de caña de madera y metal…

También da extensas indicaciones sobre lugares, temporadas, especies y técnicas de pesca a utilizar en Gran Bretaña.  Una vez que repasa los componentes del equipo y la forma de pescar, aborda el tema de las carnadas.  Allí, mes por mes y especie por especie señala sus preferencias, y el abanico de peces a capturar y carnadas es realmente extenso. Completa la información explicando la manera de mantener las carnadas frescas o vivas (no había heladeras ni telgopor!)

Sobre el final de esta explicación, describe 12 causas por las cuales un hombre no pesca nada.  Amigo lector, voy a transcribirlas a continuación para que usted vaya pensando en la excusa para su próximo fracaso piscatorio.  Tienen tanta actualidad que nadie notará que eran de Juliana…

1. El equipo no es el adecuado o no está hecho en forma debida
2. Las carnadas no son buenas o finas
3. No estás pescando en el momento correcto para que los peces piquen
4. Los peces se asustaron por haber visto un hombre (alguna vez escucharon la frase “novedosa”: “trucha vista no pica”?)
5. El agua está demasiado turbia por alguna inundación reciente
6. Los peces no se mueven a causa de las bajas temperaturas
7. Hace calor excesivo
8. Está lloviendo
9. Está nevando o granizando
10. Hay tempestad
11. Hay demasiado viento
12. El viento sopla del este y los peces no morderán, en especial en invierno y verano

La actualidad del tratado es indudable, sin embargo sorprenden algunos conceptos vertidos en relación con la etiqueta del pescador que parecen escritos el año pasado…

“Puedes pescar un pez y capturarlo para tu placer.  Yo te invito y demando en nombre de todos los hombres nobles a que no pesques en ninguna poza que pertenezca a un hombre pobre, ni en sus estanques, ni que sin su permiso te quedes con sus peces ni te aproveches de su buena fe….. Por otro lado, te advierto que no debes romper ni traspasar las rejas y bardas de las propiedades de otros con el único afán de practicar tu deporte.”  Parece que el problema de los accesos era un tema vigente desde aquellas épocas.

“Evita también la codicia a la hora de pescar, aunque puede ser fácil hacerlo siguiendo los consejos de este tratado, ya que al ceder a ella estarás destruyendo tu deporte y el de otros.  Detente una vez que pesques los suficientes peces  para satisfacer tus necesidades de ese día.  También deberás fomentar el deporte en toda forma que te sea posible y luchando en contra de prácticas que lo desvirtúen ya que por todas las acciones positivas que hagas, recibirás las bendiciones de Dios y de San Pedro.”  Y nosotros que creíamos que habíamos descubierto el manejo sustentable del recurso en el siglo XX.  Los objetivos estatutarios de difusión del deporte y cuidado del recurso pesquero de nuestra institución ya eran un tema a mediados del 1400, y eso que había muchos más peces!

En esta nota, lamentablemente no se puede reproducir completamente el texto del tratado, sin embargo, les recomiendo a los más inquietos, leerlo completo en castellano en www.pesca.org.mx/historia

Reflexiones finales:

Existen documentos escritos entre Aelianus y el Tratado, y por el grado de evolución de la técnica descrita en el último, es evidente que la pesca con mosca había evolucionado en todos esos siglos.  Es poco probable que todo lo escrito haya sido producto de la investigación de una sola persona o de una sola vida.

Es posible que Dame Juliana Berners, o Barnes o como sea no haya sido la autora de esta magnífica pieza de la bibliografía pesquera.  Quizás Juliana es sólo una creación pícara del impresor del libro, para ocultar o disimular la traducción y/o compilación de documentos que conformaron el Tratado. 

Hay un indicio claro sobre la participación clerical en el texto, dado por la recurrente aparición del número 12 (discípulos de Jesús), por ejemplo en las 12 moscas (no coinciden con los meses del año porque las describe para una temporada de pesca reducida) y en las 12 causas por las que no se pesca.

Como vimos, hay indicios encontrados sobre la existencia de Juliana, sin embargo, creo que mientras no haya certidumbre sobre la Dama y su libro, yo prefiero encontrarme entre los creyentes de que existió una monja rebelde y pescadora en el siglo XV que escribió el primer libro completo de pesca con mosca.

El café se enfrió y el hielo se derritió aguando la mezcla, los invito a ir a sus morsas y reproducir algunas de las moscas de Juliana, cuando las aten en sus tippets invisibles de fluorcarbon, empuñando una caña de grafito XXCPWE Plus y un reel de peso tan bajo que casi es negativo, sentirán que esa parte del equipo tiene una larga historia, y que la trucha engañada será sucesora de las que Juliana engañaba en el sur de Inglaterra, unos 17 siglos antes.  Esa tradición es una de las partes más ricas de nuestro magnífico deporte, no debemos olvidarla.

Nos encontramos en la próxima.  Saquen peces, pero háganlo inteligentemente.

Dedicado a Papá que siempre tuvo tiempo para llevarme a pescar y hoy, pesca con Juliana.

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” Dedicada a mi viejo Carlos que me dejó el mejor de los recuerdos,
muchas horas compartidas con peces y amigos, y hoy pesca con Juliana”

Fuentes:
Treatysse of Fysshynge wyth an Angle – Dame Juliana Berners
The Compleat Angler – Izaak Walton
Complete Angler – John Hawkins
The Origins of Angling – John McDonald
Fishing flies – Robert Atkinson
The Art of Fly Fishing – Paul Ferson & Margot Page
Hablemos de truchas – Polo Bardin
Boletín Mosquero – Tradición Mosquera – Jorge Calandra

www.flyfishing-argentina.com
www.stalbans.gov.uk
www.uktravel.com
www.encyclopedia.org
www.flyfishinghistory.com
www.fedflyfishers.org
www.harrisonrods.co.uk
www.izaak.unh.edu
www.pesca.org.mx/historia
http://homepages.enterprise.net/davefink/history.html
www.foliosoc.co.uk/angler1.htm
http://home.vicnet.net.au/~neils/renaissance/caxton.htm
http://www.roca.org/OA/35/35e.htm
http://www.stalbanfw.org/alban/alban_the_martyr.htm

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