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El pool del chiquero

Jorge Fernandez Barrio

Todo empezó con una charla recontra informal con un amigo fly-fisherman cuyo nombre no indicó, porque en estas circunstancias a él le daría verguenza haberme conocido.
-¿No te animás a venir al sur conmigo para intentar pescar con mosca? -Me preguntó.
-¿Cómo con Mosca? ¿Quién es Mosca? -pregunté yo.
-No animal, se dice así al tipo de pesca que se hace con una caña y una línea que en la punta tiene una mosca.
-¿Una qué?
-¡Una Mosca, cuerno!
-¿Cómo son las moscas cuerno y dónde se consiguen?
Por la cara de mi amigo me di cuenta que estaba a punto de darme un tohallazo pero se contuvo y con una paciencia digna del mejor franciscano, me describió con lujo de detalles todo el equipo de estos insólitos personajes que son los pescadores “mosqueros”.
-Por el equipo no te preocupes, yo tengo todo lo que hace falta para prestarte y cuando lleguemos al club yo te voy a explicar para que es cada cosa -sentenció.
Sacamos pasajes a San Martín de los Andes. Llegamos a Aeroparque a las seis de la mañana… Pero al acercarnos al mostrador de la línea aérea, el empleado de turno, con una sonrisa dientuda nos anuncia que había un paro “sorpresivo” de tres horas! Mi primera reacción fue decirle: ¿porqué no se van todos Uds. un poco a… reflexionar sobre las molestias que nos ocasionan?
El empleado se ofusco antes de oir el final de mi frase, pegó un grito y apareció un urso que me increpó a mí directamente y me dijo: “así que Ud., porque anda con esas cañitas de mosca, cree que puede insultar a los empleados…”
La espera fue de cinco horas… Llegamos a San Martín y descendimos entre nubes y montañas, yo no podía decir cuales eran las nubes y cuales las montañas, pero rezaba para que el piloto sí supiera la diferencia.
Alquilamos auto pero cuando mi amigo me dijo lo que nos cobraban, yo le dije: escuchame, por esa plata, yo alquilo un Mercedes Benz en Porto Cervo, un Rolls en Palm Beach, o una Testarosa en Milán.
¿Saben lo que me contestó? “En este deporte no se pregunta cuanto vale… solo se pide la cuenta”. ¡Que tal!
Llegamos al club, y de acuerdo a lo prometido mi buen amigo con una canonizada paciencia me empieza a explicar. Pero antes de seguir con este relato, yo les pido que Uds. tengan presente, que la única nomenclatura que yo conocía referente a pescados era la de los letreritos del Mercado del Plata.
Que el backing, que el leader, que el tippet que el roll cast, los ferrules, que dry fiy y la wet fiy, que la ninfa y las blondes. Cuando llegó a las ninfas y las blondes yo creí que había cambiado de tema, que habíamos entrado en recreo y que estaba hablando de niñas… Pero no.
Llegó el momento de darme el equipo que me prestaba. Empezó por la caña. Esta vale 850 u$s, me dijo, porque es de Bambú y de las buenas porque es la marca con la que siempre pesca el Bebe¿ ? Yo me quedé pensando. Este tiene dos hijos, uno se llama Tito y el otro se llama Tato. ¿Cual es el Bebe?” le pregunto -Si vas a pescar con mosca tenés que saber quién es el Bebe animal…
El Bebe es el gran maestro. Me contesta.
-Vamos a pescar con Floating, me dice.
Si como no… digo yo, pero presentámelo antes. Ahí se enojó de nuevo. Vamos a pescar con ninfas -me dice. y ahí casi meto la pata otra vez, pero me mordí la lengua a tiempo y para gran alegría de él, empezé a sacar ninfas de la cajita sin equivocarme. Se lo veía chocho, felíz… Hasta que le pregunté como se hacía el nudo dellengue-lengue para atar varias ninfas al leader, porque yo había visto en Punta del Este a los tipos en el muelle viejo.
Llegamos al río. Había un viento que se te volaban hasta las malas intenciones. Es decir no llegamos al río, llegamos a un alambrado al lado del cual dejamos el auto y empezamos a vestirnos. Yo miraba de reojo que se ponía primero, como se lo ponía. Las medias de lana que me dio para ponerme abajo de los waders eran tan gruesas que parecían hechas de moquette. Me puse las medias, me puse los Waders, pero para que me entraran los zapatos tuve que bailar un malambo y cuando finalmente me los calcé, me quedaron los dedos doblados…

Puse el reel en la caña con la floating y le ato la ninfa al leader con un nudo que me enseñaron en la colimba, cuando me doy cuenta que me había olvidado pasar la línea por los pasadores antes. Intenté pasar el anzuelo sin desatar para que mi amigo no se diera cuenta, pero me pescó… Esa es una wooly bugger con anzuelo N° 611 me dice con voz ronca. Desatá la mosca y empezá de nuevo y apurate que acaba de Ilegarotro coche yesos tipos los conozco y nos van a machetear el pool. ¿Machetear el pool? -digo yo- ¿qué demonios quiere decir?
“Hacienda flor y buena aguada, alambrao de siete hilos”. Me acordé del versito del Truco cuando vi el alambrado, porque tenía siete hilos, dos de púa, tan mal puestos para ir a pescar con waders que me dije: “a este le hago bolsa los waders antes de llegar al río”.

Entonces decidí subir pisando los hilos pegados a un poste. Claro, los primeros dos alambres vas bien, pero mas arriba no tenés de donde agarrarte. Empecé a los gritos porque mi amigo ya estaba del otro lado. pero no hay mal que por bien no venga. Los del otro coche me vinieron a ayudar y entonces mon ami que ya tenía la mirada extraviada, la naríz como pico corvo y las manos con uñas de buitre, aceleró el paso y se perdió en dirección al pool.

Empiezo a caminar hacia el río tomando por un sendero que estaba patente dibujado en el suelo y que yo creía que iba al río, pero en cambio me topo con un corral de chanchos.
Se había enganchado la línea en los matorrales tres o cuatro veces. Al cruzar un arroyito me enterré en el barro hasta las rodillas y me tuve que arrastrar de panza para salir.
Con las poleras, el sweater y campera que este bendito me había hecho poner por que “iba a hacer frío” , las medias de moquette y el sombrero de lana irlandés, tenía más calor que peón de panadería y en lugar de llegar al río me encuentro tete a tete y derriere a derriere con puercos, que ni siquiera levantaron la cabeza para mirarme, como diciendo “estas estupideces ya las hemos visto antes”.

Finalmente llego al río, pero mi amigo no estaba, y ahí era donde me iba a enseñar como hacer el cast. Miro para un lado y para el otro y no veo a nadie. Lo único que oía era el sonido del río y el ruido que hacían los chanchos en el corral casi a mis espaldas. Me dieron ganas de llorar. Me senté en la orilla con la cola y las piernas dentro del agua y como se había embarrado el reel y la línea cuando me empantané, empezé a soltarel hilo, perdón la “floating” para que se limpie. Cuando ya estaba toda la línea afuera y flotando, meto el reel en el agua para lavarlo porque estaba hecho un asco y veo que el agua seguía sacando línea cada vez más ligero, y salía la que llaman backing… Levanto la caña para empezar a recoger, y cuando empiezo a enrollar ¡Boom!,la caña que se encorva hasta casi tocar el agua, casi se me escapa de las manos. ¿Que pasa? Se enganchó en un tronco pienso. Pero repentinamente no hay más tensión, la línea se afloja y recojo pensando que suerte que se soltó el anzuelo solo, cuando nuevamente se pone tensa y empieza a moverse la línea por el pool, entonces yo me dije: tan idiota no podés ser… Vos tenés un pescado Papá.
No les voy a contar la pelea, solo les digo que cuando estaba a mis pies me acordé que cuando me lo presentaron a Jorge Donovan, mostrándome los colmillos me dijo “tenés que devolver todo, todo!!” yo pensé… y ésta quien me la cree? Entonces se me ocurrió que en mi mano izquierda, al tomar el pescado para sacarle el anzuelo, tenía que quedarme buen olor a pescado. Nunca sabrían como era de grande…, pero sabrían que había sacado una marrón o una rainbow…

Para volver, el único camino que conocía era pasando de nuevo por el corral de los chanchos. Al llegar al chiquero me embica una chancha como si quisiera atacarme. Tenía la caña en la mano derecha, entonces le pego una cachetada con la mano izquierda. Por suerte no molestó más.
Llego al auto y mi amigo estaba esperando. Me acerco sonr:iendo socarronamente y le digo “saqué un pescado”. Me mira con indulgencia y me dice: “todavía no sabés pescar pero ya sabés macanear”. Me acerco a él levanto mi mano izquierda y le digo: “olé, zonzo”. Se aparta de mi como asqueado y me dice: “salí de ahí con ese olor a chancho”.
Me huelo la mano izquierda y tenía razón…
La cachetada que le di a la chancha había borrado el “au sauvage” de la trucha y sólo quedaba el olor a …del chiquero.
Cuanto pagarían Uds. por saber donde está el pool del chiquero. Porque el pool está, pero el chiquero lo sacaron hace años.

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