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El placer de flotar un río

EL PLACER DE FLOTAR UN RIO ADEMAS DE ACERCARNOS A LUGARES UNICOS CREA UNA GRAN RESPONSABILIDAD, ACEPTEMOS EL DESAFIO DE CONVERTIRNOS EN LOS PESCADORES RESPONSABLES DEL MAÑANA.

Por Marcelo Morales

Flotar un río ofrece infinidad de sorpresas agradables entre las que por supuesto se encuentra incluida una buena cantidad de truchas.

Lanzar una mosca desde una balsa es la forma más eficaz de pescar muchos sectores de algunos de nuestro grandes ríos como el Aluminé, Collón Curá, Limay, Rivadavia, Grande y otros. Sin embargo para muchos mosqueros las primeras flotadas suelen ser incómodas por un desconocimiento de las cosas básicas que promueven una pesca embarcada. Flotar agrega un gran universo al pescador de mosca, no solo en lugares sino en las enormes posibilidades que tenemos al accionar una mosca desde una balsa en movimiento.
Los pescadores flotamos fundamentalmente para llegar a sitios alejados del turismo intensivo, lugares donde la pesca se parece a la de antaño y donde las huellas de los hombres son mínimas. Esto crea la gran obligación de dejar estos lugares sin rastro alguno y de ser posible mejor de lo que los encontramos. A veces plantar unas estacas de sauce, acomodar unas piedras o recoger latas y basura de los descuidos de los desaprensivos de siempre, que seguramente no las dejarían en el jardin de sus casas, es suficiente para mejorar un sitio.
También flotamos en ríos que son muy rápidos o profundos para vadear con seguridad y sin riesgos o donde el acceso por embarcaciones especiales que puedan afrontar con seguridad cualquier tipo de agua u obstáculo.
La embarcación que utilizamos tiene que ser segura, muy estable y cómoda para pescar desde ella. En el Hemisferio Norte usan para flotar mayormente dos tipos de embarcaciones, los llamados Drift Boats, y los Rafts.
Los drift boats también conocidos como botes McKenzie pueden estar construidos en madera, fibra de vidrio o aluminio. Se caracterizan por tener proa y popa muy elevadas y bordas altas, de hecho el bote de costado parece una banana. Su fondo es ancho y completamente plano lo que sumado a su forma curva permite girarlos o mantenerlos en las corrientes fuertes fácilmente. El inconveniente principal de este tipo de bote es su peso, se necesita un buen vehículo, trailer y una rampa o terreno plano para botarlos al agua, por lo cual son muy dificultosos de bajar en la mayoría de nuestros ríos donde muchas veces para tirar las balsas tenemos que levantarlas sobre enormes piedras e infinidad de otros obstáculos. Botes similares en concepto a los McKenzies son comunes de ver en los ríos chilenos, son más pequeños ya que sólo llevan un pescador y sus bordes no son tan altas como en los anteriores siendo preferible pescar sentado en vez de ir parado como se pesca en los primeros. Alguna vez se vieron algunos en el río Collón Curá pero desaparecieron rápidamente. Los botes chilenos no son muy marineros y se han dado vuelta unos cuantos, poniendo en riesgo la vida de sus ocupantes.

Los rafts o balsas neumáticas de buena calidad son sin lugar a duda las embarcaciones más seguras para aguas movidas. Si el remero es alguien con experiencia prácticamente puede sortear cualquier rápido, que no es el caso de nuestros ríos donde la mayoría de los rápidos son una diversión. Solo tenemos que tener mucho cuidado con los árboles en el agua donde la balsa puede trabarse y meterse debajo del árbol a veces con peligrosas consecuencias. Para evitar ésto el botero no tiene que confiarse en maniobrar a último momento y debe hacerla con tiempo, una vez que la corriente atrapa la balsa no perdona y cuesta mucho alterar un rumbo mal calculado. Las balsas inflables al no tener piso son fáciles de transportar incluso en el baúl de un auto corriente, se inflan en 5 minutos si las adquirimos con más de un inflador. Para una balsa de cuatro válvulas lo ideal es tener cuatro infladores. De esta manera la inflamos entre dos usando los infladores de a pares, uno en cada pie. Esta maniobra infla la balsa en un abrir y cerrar de ojos.

Para remar cómodamente la balsa debe contar con un buen armazón que podemos fabricar de madera, aluminio o caños de acero. El armazón lleva las tolete ras y dos asientos simétricos que permiten al remero cambiar de uno a otro según lo necesite para remar. Lo ideal es que estos asientos sean al mismo tiempo depósitos para llevar los comestibles, para lo cual hay conservadoras especiales donde la tapa oficia de asiento calzando las heladeras perfectamente en armazones especiales de aluminio o acero. Los armazones y remos para mayor comodidad es preferible que sean desmontables, en mi caso he usado por años un armazón de madera fijo sin mayores inconvenientes, viaja en cualquier porta equipaje junto con los remos que tienen que ser largos, fuertes y de buena pala. En nuestro país se fabrican balsas para flotadas, y hay algunas muy superiores en calidad a las importadas, sus medidas varían entre 3,6 y 5,5 metros y según el largo podemos llevar sólo pescadores o pescadores y abundante equipo de campamento. Tienen doble proa bien levantada y piso blando muy reforzado para arrastrarlas y pasar sobre las piedras del fondo. La doble proa permite al remero llevar y girar la balsa en cualquier dirección con gran comodidad, y esto es muy importante en los rápidos donde el remero entra mirando río abajo y remando hacia el frente pero a veces tiene que remar hacia atrás para evitar piedras u otros obstáculos. Si la balsa no tuviera doble proa hacer esta maniobra es imposible y podría traer problemas serios en algún rápido con piedras grandes, árboles o contracorrientes. Por esta razón no recomiendo intentar flotar con botes neumáticos en aguas rápidas, no tienen doble proa y su piso no es adecuado para pasar sobre piedras por carecer de la fortaleza necesaria.

Algunos pescadores no se sienten cómodos inicialmente pescando desde el piso blando de las balsas pero la sensación dura pocos minutos y es muy agradable ver como al rato no dejan de tirar una mosca ni en los peores rápidos. Otra forma es sentados sobre los pontones pero con cuidado de no terminar en el agua. Más de uno sentado en los pontones al clavar una trucha olvidó donde estaba, y trató de bajar de la balsa en el medio de un pozón ocasionando gran diversión entre los demas tripulantes. No hay accidentes serios salvo mojaduras ya que hay pocos salvavidas tan grandes y con tantas sogas como una balsa y no estamos hablando de verdadero rafting en aguas blancas sino de ríos muy moderados, como son aquellos en los que pescamos.

Uno de los objetivos principales al flotar un río es poder mantener la balsa derivando a una velocidad menor que la corriente, paralela a la orilla, y a una distancia prudencial para no espantar a las truchas pero fácil de alcanzar por el pescador. El guía o sacrificado amigo rema en contra de la corriente para aminorar la velocidad de la balsa, esto le permite controlar bien la balsa y le da a los pescadores más tiempo para poner sus moscas en los mejores lugares. También es vital pescando con mosca secas, donde la balsa se mueve en la parte rápida del cauce pero la línea y moscas se posan cerca de la orilla donde es lenta, si el remero logra refrenar la balsa e igualar la velocidad del agua en la orilla nuestra seca flota sin drag por largos trechos.
Vale la pena recordar que cuando pescamos vadeando nuestro blanco no se mueve pero desde la balsa el blanco cambia de posición y tenemos que ajustar el cast segundo a segundo.
Para no espantar a las truchas las balsas tienen que derivar a una distancia moderada de la costa. Para lograr esto el caster tiene que demostrar cierto grado de eficiencia, es muy difícil poner la balsa a tiro con un caster que difícilmente lanza más allá de la punta de los remos. Las truchas no se asustan excesivamente de la balsa pero tampoco admiten que les pasemos virtualmente por arriba. Por lo tanto tenemos que ser capaces de lanzar entre 6 y 15 metros con seguridad, no hace falta más.
Una caña y línea apropiada ayuda mucho porque las condiciones que encontramos al pescar desde una embar· cación son bien diferentes a pescar de a pie. Necesitamos una caña con un poco más de músculo y es preferible que sobre caña como veremos en un momento.

No son necesarias cañas largas, 8 1/2  y 9 pies son suficientes ya que lanzamos desde una posición elevada al ir flotando parados en la balsa. Considero que una línea 5 es lo mínimo recomendable, siendo la línea 6 ideal para la mayoría de los ríos que flotamos. Los equipos más livianos no sólo dificultan el lanzamiento sino que agotan a las truchas demasiado en la pelea poniendo en peligro su recuperación al liberarlas. No es más deportivo el que pesca con equipo más fino agotando al pescado sino el que usa el equipo adecuado para sacar la trucha rápido y devolverla prontamente al río. Truchas devueltas rápidamente nos han vuelto a picar pescando el mismo lugar a la media hora, como si hubieran olvidado su reciente experiencia.
Cuando lanzamos desde una balsa en movimiento no podemos hacer muchos falsos casts, la trucha no se mueve de su apostadero pero la balsa sí y sólo hay segundos para colocar la mosca o tendremos que olvidar el tiro y elegir otro blanco.
La caña tiene que ser lo suficientemente potente como para levantar bastante línea del agua, estirarla perfectamente en un perfecto back cast y enviarla con precisión al blanco elegido. Todo esto sin excesivos falsos casto Si necesitamos muchos falsos casts para mover y colocar la mosca mejor cambiar a una caña más potente o un equipo mayor.

Desde la balsa el pescador que necesita menos falsos cast pesca más sencillamente porque presenta mayor cantidad de veces su mosca a mayor cantidad de peces. Dominar los lanzamientos sin falsos cast requiere un poco de práctica invernal y sobre todo tenemos que dominar muy bien los loops de lanzamiento y la precisión.

Desde la balsa en movimiento acertar a blancos precisos es todo un tema y a ningún amigo o guía le divierte que enganchen mosca tras mosca en cuanta rama se presente, con las consabidas dificultades para volver a buscar la mosca o línea enredada. Me ha tocado como guía tolerar que un cliente mencione que la pesca fue mala y aceptarlo con la mejor sontisa profesional, sabiendo positivamente que en 15 kilómetros de flotada el pescador no hizo un solo tiro bueno, sobre los cientos de truchas que le marcamos y las pocas truchas que sacó se debieron a algún espíritu superior amigo de los pescadores al cual rogamos los guías más frecuentemente de lo que deberíamos. La mejor línea para pescar flotando es la que tiene el peso adelante o WF, los shootings tapers (que no son sino una variante extrema de las antetiores) son muy efectivos si el río trae mucho caudal, en mi caso prefiero pescar con líneas flotantes que permiten corregir y levantar muy velozmente. Si necesito hundir la mosca uso lastre en el leader, no olvidemos que desde la balsa tiramos generalmente hacia la orilla donde la profundidad es reducida. Las líneas hundidas funcionan bien en los pozos hondos con orillas verticales donde las truchas están abajo y en las correderas fuertes donde la superficie muy quebrada no deja ver bien la mosca y conviene hundida un poco.

Los leaders tienen necesariamente que ser más resistentes que los que emplearíamos si pescaramos caminando ya que pelear las truchas desde la balsa tiene otros requerimientos, como sacar la trucha de la vegetación y traerla hacia la balsa donde la corriente es fuerte. Al mismo tiempo un leader un poco más grueso es más preciso y permite tirar bajo las ramas sin que la mosca vuele demasiado alto y se enganche. Cuanto más angostos sean los loops de la línea y el leader tanto mejor.
Un tippet mas grueso resiste la clavada violenta de un pique sorpresivo, disminuye la cantidad de moscas que perderemos en la orilla y posibilita dominar la trucha en el menor tiempo posible para devolverla sin que haya gastado toda su energía, las largas batallas son entretenidas de contar pero matan al pescado.

El pescador que pesca a pie tiene mucho tiempo para elegir su objetivo y planear el lanzamiento, incluso puede tomarse un tiempito y descansar entre tiro y tiro sin perder lugares. Desde la balsa la actividad es permanente y tenemos que adaptamos a mirar hacia donde navegamos, eligiendo el blanco y calculando el tiro que pondrá la mosca en el mismo de forma precisa, dejando la línea en una buena posición para que una seca o ninfa deriven correctamente o para que podamos trabajar un streamer adecuadamente sin panza en la línea. Estas habilidades solo se logran con un poco de práctica real ayudada por un dominio del equipo cimentado durante el invierno.

Determinar un blanco delante de la balsa es sencillo, castear hacia el mismo ya es otro cantar. La tendencia es lanzar directamente a 90 grados hacia la orilla cubriendo la distancia más corta, pero pronto nos daremos cuenta que a veces tenemos que lanzar por delante de la balsa o por detrás para lograr determinado efecto en la mosca y acomodar el tiro a la velocidad de la balsa y las corrientes. Además el tipo de ángulo de tiro desde la balsa depende mucho del tipo de mosca que nos encontremos empleando.
El uso de secas, ninfas o streamers puede requerir tiros totalmentel diferentes en cuanto a su inclinación respecto a la orilla y la costa, como pronto nos daremos cuenta al flotar. Al mi tiempo, si flotamos pescando
de a dos el pescador situado delante tiene que ser getil y dejar sitios sin tocar pan compañero que tira desde la popa. Dejarle el agua batida como merengue no facilita la convivencia. Por esto el remero experimentado, girando la balsa para que dos pescadores tengan igualidad de posibilidades a lo la del día de pesca. Los pescadores asimismo tienen que lanzar de a uno para evitar enganches de líneas en el aire fatales para el leader y el humor. Evidentemente las orillas son los principales blancos pescar desde una balsa, son todo si son orillas profundas con sauces que los pescadores de costa no pueden alcanzar. Esto no significa que tengamos que ignorar un sinnúmero de estructuras que el río nos ofrece como: correderas caídas de agua, veriles, pedreros, canales, islas, runs, y tantos otros lugares propicios para que vivan las truchas. Incluso estacionalmente los peces se van moviendo de un estructura a otra y hay meses que prefieren morar debajo de la vegetación por la abundancia de algún alimento y otro que eligen las aguas rápidas y bien oxigenadas por el calor.

Muchos se estarán preguntando a estas alturas si se pesca siempre desde la balsa. La respuesta es no, uno baja de la misma más o menos dependiendo del tiempo que tengamos para llegar al lugar donde nos recogerán o de las horas de luz que tengamos disponibles. Si hacemos campamento y no nos corre el tiempo podemos bajar y pescar a pie todo el tiempo y sólo pescar desde la balsa los lugares hondos o de orillas verticales logrando la mejor combinación posible. Finalmente, nuestro objetivo principal tiene que ser disfrutar del paseo, recorriendo lugares vírgenes , oyendo la música del agua y sorprendiéndemos con lo inesperado que aparece ante cada curva del río. La cantidad de truchas pasa a un plano de menor importancia comparada con la experiencia integral de flotar y vivir un río completamente salvaje, sin caminos, sin poblaciones y todavía inalterado por el hombre.

Flotar un río lleva consigo una cierta responsabilidad. Ya que disfrutaremos de algo prístino, tenemos que dejarlo igual borrando cualquier huella. El fuego que alegra nuestros campamentos puede destruir el lugar si tormente lo dejamos encendido y por último las truchas, que son el anzuelo que nos lleva a esas aventuras, merecen volver al río y no terminar en la parrilla, si realmente queremos seguir pescando y no sentarnos a mirar fotos viejas dentro de 10 años. Baste recordar tantos ríos que antaño fueron Meca de pescadores del mundo entero y que hoy son un patético recuerdo de lo que fueron y no acepto que toda carga se la lleven los pescadores furtivos, nosotros los pescadores deportivos también hicimos nuestra parte.

Miremos claramente lo que destruimos, recuperémoslo y cuidemos con uñas y dientes lo que todavía nos queda.

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