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Atado: Goddard Caddis

Era una noche oscura y tormentosa cuando me levanté. El resplandor del amanecer aún no aparecía. Un fuerte viento soplaba, pero en Montana el viento siempre sopla fuerte. Mi hijo me dio una versión negra de la famosa Goddard Caddis, y luego de intentar varias veces, logré atarla usando las luces de la camioneta. Nos dirigimos a pescar un tramo estrecho y correntoso del río Madison. Los peces estaban subiendo porque podíamos escuchar los borbollones aguas arriba y aguas debajo de nuestra posición. Ocasionalmente podíamos ver un rise a través del reflejo de la escasa luz del cielo, que ya comenzaba a nacer. La mayoría de las veces todo lo que podíamos ver era una ciega oscuridad.
La estrategia era simple, cuidadosamente bajamos una formación rocosa y encontramos el borde del río en la oscuridad. La forma de hallarlo es sentir los pies un poco más fríos que el paso anterior. No se veía nada. Esperamos así, parados en el río, mirando como el día renacía en el horizonte. Cuando ya se empezaban a ver las subidas, sacamos unos 6 metros de línea con un dificultoso roll cast. Cualquier back cast estaba prohibido a no ser que tuviéramos ganas de atar otra mosca en la penumbra. Luego, empezamos cuidadosos roll casts y rezábamos para que nuestra mosca estuviera pasando por los lugares indicados del río.

¿Cómo sabremos si una trucha nos pica? Esa era una pregunta obvia considerando la oscuridad y las condiciones de nula visibilidad de nuestra Goddard negra. La respuesta era obvia, si escuchábamos un borbollón en algún lugar cercano a nuestra mosca debería ser un pique. Sino, nos relajábamos y dejábamos la mosca seguir derivando. Muchas truchas, arco iris y marrones, tomaban nuestras moscas, eran palpadas en la oscuridad y devueltas suavemente. Todas estaban dentro del rango de 30 a 60 centímetros. Quizás exagero un poco en los 60 cms, pero sin un metro ni luz, solo puedo suponer.

La Goddard Caddis (G & R Sedge) fue desarrollada como una mosca para aguas quietas (lagos y lagunas) por John Goddard, un famoso atador y pescador inglés. Flota perfectamente y eso la convirtió en favorita para los pescadores de lagos. También tuvo éxito entre los pescadores de ríos de aguas rápidas. Su creación data de algunos años antes del libro “The Trout and the Fly”, 1980, escrito por Brian Clark y John Goddard dónde se describe la receta. Algunos autores citan otros atadores como co-desarrolladores pero no pude encontrar evidencia que lo confirme. La mosca descripta por Clark y Goddard es un poco más complicada de atar que las contemporáneas.
Para mayor información sobre esta y otras moscas, los invitamos a visitar www.fedflyfishers.org

Autor: Bob Bates del” Inland Empire Fly Fishing Club” de Spokane WA, reproducido por cortesía de la Federation of Fly Fishers

Receta:
Anzuelo: Mustad 94840 o similar
Cuerpo: Pelo de Elk claro
Hackle: Marrón
Antena: Pecari o quill de hackle


Paso 1. Se fija el hijo en el anzuelo, posicionándose justo antes de la curva del anzuelo. Se toma un mechón de pelo, y se coloca la base sobre el anzuelo. Se dan dos vueltas flojas y se presiona.

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El pelo debe quedar abrirse y quedar bien comprimido. Es lo que luego asegurará su flotabilidad.

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Paso 2. Se atan mechones sucesivos del pelo, cuidando su distribución alrededor de la pata del anzuelo como también su compresión.

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Paso 3. Una vez cubiertos los dos tercios del anzuelo, se hace un nudo asegurando el hilo y se procede a recortar el cuerpo con la forma definitiva.

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Paso 4. Para completar la forma del cuerpo, se debe cortar en ángulo el mechón posterior, dando una silueta de un caddis con las alas plegadas.

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Paso 5. Luego se pelan dos plumas, o se utilizan dos pelos gruesos como los de pecarí y se atan las antenas. Es un detalle clave en esta mosca que las antenas sean largas, hasta 1,5 veces el largo del cuerpo.

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Paso 6. Se ata y enrosca el hackle en el espacio remanente y se termina con un nudo. Se cortan las puntas de la pluma para formar las antenas y la mosca se encuentra terminada.

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