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Boletin mosquero 34

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El manejo de los recursos pesqueros II

por Lic. José Mestre Arceredillo

Se analizan en la presente las distintas alternativas de protección, a fin de obtener los mejores resultados posibles.

En la edición anterior (B.M. Verano 98/99) describimos una serie de factores -aumento de peso de los sobrevivientes en un período dado (O), cantidad de individuos que se incorporan en ese período (R), cantidad que muere naturalmente (M) y cantidad de individuos que son pescados (F) -expresados en unidades de peso que, mediante una sencilla ecuación, pueden explicar el estado de una población de peces o damos una idea del destino probable de la misma. Vimos también que existen variables ambientales que condicionan el desarrollo de la población y cómo sus efectos son reflejados en los valores de dichos factores. y como dijimos, para garantizar el manejo racional del recurso pesquero las autoridades deben asegurarse de contar con todos estos datos, para el lugar en que se van a aplicar, obtenidos con la mayor rigurosidad posible.
En general, toda medida tomada sin tener en cuenta estas herramientas técnicas nos llevará a adoptar decisiones que no aseguran la conservación del recurso o que no permiten obtener el mejor aprovechamiento del mismo.
Varias veces he mencionado el concepto manejo del recurso o aprovechamiento óptimo del recurso, pero estos usos o aprovechamientos ¿cuáles son? Claramente los objetivos que se pretenden difieren según el uso, estado de conservación, origen y rareza de las poblaciones. Además debemos tener en cuenta cómo se relaciona el manejo de un recurso con la explotación de otros. Con esto entramos en un tema central, cual es la administración y protección de los recursos naturales, que tal vez debería haber sido tratado al principio pero que consideré más apropiado comenzar a visualizarlo ahora, a partir del sistema natural, más comprensible por nosotros, los pescadores.
El ser humano se ha desarrollado en un medio natural que lo contiene; este crecimiento posibilitado por las facilidades ofrecidas por la naturaleza muchas veces ha terminado con ellas. Por tanto, si queremos mantenernos y mejorar debemos aseguramos seguir contando con dichas facilidades, y para lograrlo debemos proteger a todos los componentes del sistema, pues todos están interconectados y forman la delicada trama que sostiene al hombre en la naturaleza.
El enunciado de estos conceptos nos ha llevado a pensar en un nuevo modo de crecimiento, el llamado crecimiento sostenible o sustentable, en el que el hombre alcanza su realización sin alterar fundamentalmente el medio ambiente.


Esto permite superar la antigua dicotomía entre los “ecologistas a ultranza”, que pretendían dejar todo como “era antes”, excluyendo al hombre, y los “industrialistas” o “tecnócratas”, que en procura del crecimiento más rápido y con mayores ganancias económicas imponían al hombre sobre todo y pese a todo. También se puede, entonces, diferenciar al ecologista, aficionado al medio natural sin comprender cómo funciona, del ecólogo, profesional que estudia las relaciones entre los distintos componentes del sistema natural, incluyéndo al hombre, y que puede indicar medidas ajustadas a principios objetivos.
Entonces, a un recurso natural como son los peces, podremos utilizarlo siempre que no violemos los principios que regulan la estabilidad de las poblaciones. En el caso del recurso pesquero de aguas dulces, existe en las sociedades más desarrolladas la tendencia a emplearlo para el recreo social, siendo un objetivo turístico o deportivo en todos los casos.
Contribuye a asegurar la protección de especies silvestres la existencia en la sociedad de grupos interesados en la explotación de las mismas, pues pese a que esto en caso de manejo irresponsable pueda producir desastres, también hace que el recurso adquiera un valor economico fácilmente comprensible aun para 1os que no participan del uso directo, alentándoseasí medidas de conservación. Esto hace que sea más fácil sensibi lizar a pescadores y autoridades por la protección del dorado que por la de un oscuro bagre de torrente, a pesar de que éste cumple un rol tan importante en su ecosistema como otras especies en el suyo, y tal vez se encuentre en mayor peligro de extinción por las alteraciones de su medio ambiente o la introducción de competidores exóticos.
Hemos visto, muy someramente, por qué es conveniente proteger y para ello manejar los recursos naturales. Ahora vanlos a analizar los distintos objetivos a los que querenlOS llegar en el caso concreto de la pesca.


La aspiración más simple sería obtener de un determinado ambiente la mayor cantidad de peces, de manera tal que esta extracción sea constante y que no ponga en peligro la existencia de las especies. Como vemos, esta aseveración tiene en cuenta dos variables: cantidad y tiempo. El manejador del recurso se encuentra con el dilema originado a partir de que a este resultado se puede llegar aplicando de distintas maneras las dos variables citadas. y además debe considerar que los beneficios obtenidos se distribuyan entre la mayor cantidad de sectores y/o personas.
Analicemos, por ejermplo, la cantidad. La biomasa obtenible (en kilos de pescado) la podemos distribuir a través de la obtención de pocos ejemplares muy grandes o muchos pequeños y medianos, asociado esto con un aumento en la frecuencia de las capturas.
Jugando con los tiempos de explotacion, es posible extraer la mayor cantidad de peces de un lugar en un período corto y luego dejarlo recuperarse sin realizar ninguna actividad, o llevar a cabo las capturas de manera regular, con menor cantidad de ejemplares por vez y en forma continua.
Si las aguas en que se desarrollan actividades pesqueras son compartidas con otros usos de importancia local, como riego, hidroelectricidad, saneamiento, navegación, etcétera, se puede reservar una zona intangible dedicada a la protección de las especies y el resto de la cuenca para los usos alternativos y con repoblacion en el caso de las actividades de pesca.
Como vemos, existen múltiples opciones de conservación de los recursos, que benefician a pocos o a muchos, por lo cual todos debemos participar en la elección de medidas aunque exigiendo que se trabaje con datos objetivos y, como ya dijimos varias veces, respaldados por profesionales.
El punto que nos queda por tratar es definir qué debemos proteger y contra qué; además de qué controles han de efectuarse sobre la población propiamente dicha o sobre el ambiente que la contiene con sus componentes bióticos y abióticos.
El control directo sobre la población implica tomar medidas respecto de la actividad pesquera, como fijar vedas, tallas máximas o mínimas de captura, cantidad de piezas a extraer por pescador, delimitar zonas de protección, elegir sistemas de captura, etcétera.
Todo esto nos permitira seleccionar la cantidad y calidad de peces a extraer.
Sin embargo, considero que el control ambiental es el más importante, y tal vez el más difícil de lograr ya que las medidas a tomar pueden interferir con otras actividades.
Debemos aseguramos primero la calidad y cantidad de agua disponible, controlar los usos y posibles alteraciones de los lechos de los ríos, el manejo de los flujos de agua (canalizaciones, rectificaciones de cursos) y proteger la cobertura vegetal de las orillas y de las nacientes.
En el caso de que se realicen siembras o introducciones, debemos aseguramos el estado sanitario del material.
Además, muchas veces es a extstencta necesario controlar a otras especies que interactúan con la que nos interesa prioritariamente, pues pueden ser presas, predadores o competidores si nos ocupamos de una sola especie desequilibramos el sistema.
Creo conveniente en este pupto suspender este encuentro, pero puedo anticipar que todas estas ideas nos servirán para analizar en la próxima edición un caso particular en nuestro país: los salmónidos.
Veremos entonces algunas medidas de manejo y fundamentalmente analizaremos por qué pescarlos y cuál debe ser la posición ante estos exóticos tan apreciados por nosotros, abandonando falsos sentimentalismos ecologistas.

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Hay pike en Holanda

¿Alguno de ustedes ha pescado un LUCIO alguna vez? ¿O conoce alguien, o le han contado de alguno que lo haya logrado? Alejandro Kohner tuvo esta oportunidad en medio de un viaje de negocios a Holanda a fines del año pasado, y nos cuenta su experiencia

Enviado por mi empresa, durante los últimos días de noviembre de 1998 viajé a Holanda, mas precisamente a la Ciudad de Amsterdam. Por cuestiones de disponibilidad de pasajes, tuve que optar por llegar a Europa 5 días antes de lo previsto, o volverme 4 días más tarde.
Elegí la primera opción, ya que me daría tiempo de descansar del viaje previo al trabajo y aprovechar el fin de semana para hacer algo de turismo.

Mientras preparaba mi viaje traté vía Internet de averiguar direcciones de casas de pesca
con mosca en Amsterdam.
Casi por casualidad me contacté con Paul, pescador holandés que tras cruzar algunos e-mail me invitó a pescar con él el fin de semana que me quedaba libre. La propuesta era muy tentadora: pescar northern pike(1) con mosca, y acepté agradecido e ilusionado.

(1) El lucio es un pez de agua dulce propio del Hemisferio Norte donde se lo conoce como pike. Prefiere aguas calmas
y de poca profundidad, y es conocido por su agresividad y voracidad: en Canadá, donde abunda, lo llaman water wolf seguramente teniendo también en cuenta su dentadura. Es posible pescar lucios de más de 15 kilos y desde hace años se los pesca con mosca. En nuestra videoteca tenemos titulas que muestran la pesca de esta especie de gran valor deportivo. Lucio, lucioperca, northem pike, Pickerel, muskellunge y muskie son nombre que se aplican a distinta variedades de esta especie, según su procedencia y tamaño.

Desconociendo totalmente este tipo de pesca, busqué información en los videos y biblioteca de la AAPM. En otro e-mail Paul me recomendó que llevara un equipo bastante pesado: un equipo #8 con línea de flote, leader con terminal de cable y moscas tipo diver atadas en anzuelos 5/0 y 7/0.
Dos imágenes se me aparecieron al unísono: la primera era tener la posibilidad de pescar un monstruo, perla segunda era temor de no estar a la altura de las circunstancias en el casting, ya que si pescar con moscas de dorado (que son mas chicas) con línea shooting me resultaba trabajoso, el tener que castear moscas más grandes y con línea de flote me parecía mucho más difícil. Después de ese e-mail quede un poquito descorazonado.

Eso no fue todo. Diez días antes de partir recibí un desalentador e-mail de Paul donde me anunciaba que una ola de frío (no esperable para mediados de noviembre) había cubierto Holanda y la mitad de los canales ya se habían congelado (en los diez días de mi estancia en Europa nevó durante siete y debí soportar temperaturas de -9 c. Hace frío, allí.)
Luego de casi 18 horas de viaje entre aviones, esperas y trenes llegué a la ciudad de Hoorn (aproximadamente 1 hora de tren al norte de Amsterdam) donde me esperaban Paul, una ducha caliente en el hotel y una lluvia que de a ratos se transformaba en nevada.

Al día siguiente entre lluvia, nieve y un frío de O grados, Paul decidió que intentar pescar era inútil (almenos por la mañana) y fuimos a su casa donde conocí a su amigo Bjom, quien nos acompañaría por la tarde si el tiempo mejoraba. Pero no mejoró: la temperatura bajó a -3 C. y el viento soplaba fuerte y firme.

A pesar de semejantes condiciones Paul y yo partimos en busca de algún canal dónde intentar nuestros lances.
Bjorn prudentemente se quedó; Luego de casi media hora en auto, y después de cruzar varios canales congelados, encontramos uno de 15 o 20 metros de ancho, donde decidimos hacer nuestros intentos ya que nos quedaban poco más de 2 horas de luz solar. Los días son cortos en esa época.
Se acercaba la noche y los lucios no aparecían. Faltando muy poquito para volvernos un lucio se confundió y tomó mi mosca. Por suerte no se desprendió y en cinco minutos pude sacarlo y devolverlo,
previa sesión de fotos por parte de Paul. Tenía unos 55 cm. y menos de 2 kilos, algo chico para el equipo que estaba usando. Además por la baja temperatura del agua le faltaba algo de vitalidad para la lucha, no así para el pique que fue muy violento.
La boca de este animal es MUY grande (le entraba un puño) ymuy!argay en el paladar tiene unos dientes pequeños pero extremadamente filosos que mellaron el cable de 20 lbs. A pesar de estar usando moscas sin rebaba, para poder sacarle el anzuelo tuvimos que usar un abrebocas y una pinza de puntas largas, que Paul traía como parte de su equipo básico.


Después de este éxito nos fuimos a cenar. Mientras compartiamos una cerveza con Will y Bjorn planificamos la salida del sábado y del domingo. Pero esa noche una llamada desde mi oficina me avisó que el domingo tendría que viajar a Amsterdam para una reunión no prevista, lo que me limitaba el tiempo de pesca a solamente el sábado.
Will era él mas experto del grupo en la pesca del lucio; hace años que los pesca con mosca y ocasionalmente ha oficiado de guía para turistas alemanes. Así que dejamos a su criterio la elección del lugar donde pescar al día siguiente.
Amaneció con lluvia, viento y frío bajo cero. Lo que anticipaba un día muy similar al anterior, o tal vez peor. Partimos antes del mediodía y evitamos el almuerzo para aprovechar al máximo el tiempo disponible.
Con Will al volante recorrimos no menos de media docena de sus lugares preferidos, pero los piques no se daban y el tiempo se iba acortando.
Era mi ultimo día de pesca en Holanda, y nada. Will decidió que hiciéramos los. últimos intentos en un canal donde en un día de octubre había pescado seis lucios, dos de ellos de mas de 90 centímetros.
El canal era muy similar al que habíamos pescado el día anterior con Paul, salvo que este tenía en la mitad, una pequeña pared que limitaba el paso del agua, quedando una pequeña abertura de aproximadamente 3 metros de largo por donde pasaba el agua creando una pequeña turbulencia.
Nos dividimos, y Paul y yo nos fuimos a pescar aguas arriba de la pared. Paul tuvo un primer pique fallido y al mismo tiempo comenzarnos a escuchar los insultos de Will y Bjom por los piques perdidos (en holandés, es muy desagradable escuchar insultos en holandés.). Nos acercamos rapidamente aguas abajo, ya que la poca actividad se concentraba en ese lugar.
Los peces tomaban con poca decisión; todos teníamos toques pero ninguno lograba retener un solo pez. Will logro clavar un par de lucios pero se le soltaron en el primer cabeceo (Will también tiene la habilidad de insultar en alemán, me di cuenta).
Otra vez la suerte me dedicó una sonrisa y logré clavar y sacar un lucio de unos 65 centímetros que según mis amigos holandeses pesaría como 2 kilos.
A diferencia del lucio del día anterior, el pique de este fue bastante delicado, y esto (según me comentaron mis amigos) se debía a que venía enganchado del labio y tal vez por esto la lucha consistió en una sucesión de fuertes cabezazos hasta que terminó en mis manos (en la foto se ve la mosca prácticamente en su totalidad fuera de la boca).
El ancho máximo de los canales que visitamos (incluyendo los que no pescamos) no superó en ningún momento los 20 metros, la profundidad promedio era de 1 metro y algunos de los canales no superaban los 5 metros de ancho aunque en éstos la profundidad era mayor.
Los canales holandeses tienen muy poca corriente (prácticamente ninguna) por la escasa pendiente, por la que no es necesario hacer ningún tipo de corrección de línea.
Además, al final del otoño y con los primeros fríos, estos canales se limpian de vegetación, y al ser hechos por el hombre no hay piedras, árboles’ etc., eliminando casi por completo la posibilidad de enganche.

LAS MOSCAS

Paul prefería los bucktails con flashabou a los que le agregaba una cabeza de cristal chenille.
Will prefería casi con exclusividad los bunny divers (en el video que vi en la AAPM sobre pesca de lucios en Canadá muestran como atarla) .Bjom probó cuanto plumero tenía en la caja.
El primer lucio lo logré con una mosca que me dio Paul de color blanco( como las que él prefiere), flashabou y cristal chenille rojo. El otro lucio me tomó una mosca que até para pescar dorados en anzuelo 5/0 que tenía 4 plumas de hackle naranja insertadas en un tubo de mylar que até desde la mitad del anzuelo hasta unos milímetros después de la terminación del anzuelo (para evitar que la pluma se dé vuelta y se enganche) y cuerpo de bucktail rojo con mechas de flashabou dorado.
Una mosca muy poco discreta, en realidad.
Francamente creo que, debido a la poca distancia promedio de los tiros ya las posibilidades de poder ‘caminar’ el pescado que, en todos los casos, eran superiores a los 500 mts. una caña #6 de acción rápida, el mismo tipo de línea que utilice (una Bass Bugc Taper un número mas que la caña) o un shooting de flote armado con running y unas moscas con un poco menos de volumen, hubieran sido suficiente para pescar en estos lugares. De todas formar respeto la experiencia de los holandeses que, todos, usan equipos 8.
Esa noche después de cenar fuimos a la casa de Will quien nos mostró el video casero de finales de octubre en el mismo lugar donde habíamos pescado esa tarde. Los lutios entre 80 y 90 cms, daban corridas francas y exhibían una agresividad muy superior, lo que cambió mi apreciación sobre la calidad deportiva de este pez. Haré lo que puede para que la próxima vez que me toque viajar a Holanda sea en setiembre. y ojalá sea pronto.

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Un viaje de novela

Jorge C. Donovan (1918~1997) fue uno de los fundadores de nuestra AAPM y presidió su Comisión Directiva durante varios períodos. Quienes lo conocimos guardamos de él un respetuoso y afectuoso recuerdo, y el permanente reconocimiento por lo mucho que hizo en favor de la pesca con mosca y la conservación. De su libro “Nací Pescador”, publicado en 1983 reproducimos un capítulo en el que Donovan nos Pinta cómo era la vez más, por supuesto que eran días de la realidad que encontraron él y otros pioneros de la pesca con mosca en la Argentina, en esos tiempos cuando ni caminos había.

Corría el año 1952 cuando con el Bebe Anchorena planeamos una aventura ‘en busca de lugares de pesca desconocidos por nosotros. Con planos y mapas estuvimos estudiando, durante un invierno, hasta
que nuestro itinerario estuvo completo. Según “conocedores”, el viaje era poco menos que imposible. Hubo quien nos habló de la “Meseta de la Muerte”, impasable, al punto de que ahí la ruta 40 quedaba trunca por un alambrado que la cortaba, como si fuera ” El Muro de Berlin”.
A pesar de todo un 3 de enero salimos de Buenos Aires en un Chevrolet que ya tenía gran experiencia en caminos patagónicos…
Nuestra velocidád máxima seria 70 en el pavimento y 40 en la tierra, evidentemente no eran dos tuercas los que iniciaban el raid.
Nuestra primera etapa fue Tandil, ahí completamos la carga, dos días mas tarde emprendimos la marcha. Cuánto tardamos hasta “paso Flores” sobre el Limay, no sé, tal vez 2 días, tal vez más, por supuesto que eran días de 24 horas ya que no se paraba más que a cargar nafta. Ibamos muy despacio, al punto que al pasar por la plaza de Allen pinchamos una goma, yo oí el ruido que hizo al desinflarse, le digo al Bebe: “Pará que pinchamos una goma”, me contesta tranquilamente: “No puedo parar porque estamos parados!” ¿Qué había sucedido? Ibamos tan despacio y tan entretenidos conversando, que nos habíamos detenido, yo no me había dado cuenta. Llegamos a la hostería Paso Flores sobre el Limay, e inmediatamente saltamos dentro de los waders y al río.
Yo estrenaba una “Salmón de Luxe” de Hardy, modelo viejo, un cañón impresionante, más en esa época que usaba línea muy pesada, estaba usando un G 2 A F; era gruesa como un lápiz, pero como hacíamos mucho “roll cast” me parecía sensacional. Aclaro que al Bebe nunca le gustó. Todavía la tengo y tirando una línea WF6 no es tan mala como otras cañas de esa época, aunque muy pesada. Recuerdo que pescamos un ratito y sacamos varias arco iris “tamaño kilo”, pero más grandes que las tamaño kilo actuales… Comimos, e hicimos el plan. A pesar del Limay (palabras mayores en aquellos días), resolvimos tomarla ruta 40 al día siguiente, la intriga y las ganas nos impulsaban hacia el “Cardiel”. También… el Bebe se había agenciado una foto en que mostraban una pila, y no es figurado ni exageración, de truchas arco iris que la mas chica pesaría 4 kilos.


Viajamos todo el ida para llegar de noche a Esquel. Dormimos en un viejo hotel. A la mañana siguiente fuimos a la “Importadora y Exportadora de la Patagonia” cuyo gerente nos daría cartas e instrucciones para llegar a algunas estancias, también nos cambió cheques, de ahí en adelante nuestro banco era la “Importadora”. Gracias a la gentileza de Charlie y Pafoy Menéndez y Carlos Braun Menéndez, que nos había facilitado cartas y directivas para nuestro viaje, así como una invitación a todaa las estancias de la firma por las que pasáramos. Seguimos yiaje con intención de quedarnos en el Senguerr, pescar y visitar la zona. Salimos de madrugada, paramos en Tecka a totnar el desayuno. Era como si hubiéramos viajado al siglo pasado, a algún lugar del Far- West. En aquel momento no aprecié bien el pueblito fronterizo, hoy la distancia me lo pinta mucho más bonito y romántico.
Cómo lamento no tener una pluma florida para describir lo que entonces vi.
Las casas de madera, las veredas de madera y elevadas, la ruta 40 que lo cortaba al medio.
Llegamos a Alto Río Senguerr a medio día.
Compramos chocolate y galletitas. El viento era tal, que los envoltorios de los chocolatines que dejábamos caer por la ventanilla del coche se remontaban como barriletes, y pasaban por encima de las casas para perderse en la Patagonia.


Lamento no recordar todos los detalles de aquel viaje, hace ya muchos años y no tomé las debidas precauciones de anotar tantos parajes y paisajes de aquel viaje maravilloso.
Recuerdo sí que una madrugada, unas horas antes de “Bajo Caracoles”, nos quedamos sobrecogidos por el paisaie. Era una noche de luna llena, íbamos atravesando unas serranías bajas, el camino muy sinuoso entre enormes piedras de variados colores y distintos tonos, que hoy creo iban del rojo vivo al verde tenue del pasto recién nacido.
Recuerdo con nitidez que cruzó la huella un enorme zorro colorado, rompió el encanto y el silencio en que aquel paisaje nos había sumido.
El Bebe comentó: “Parece que estamos en la Luna”, y faltaban años para el Apolo VII.
Después de atravesar la Pcia. del Chubut y parte de la de Santa Cruz llegamos por fin a Cañadón León, donde almorzamos e inquirimos datos sobre el camino al Lago Cardiel, primer objetivo de nuestro viaje. Los informes fueron vagos y desconcertantes, aparentemente no había camino, sin embargo, en sus cercaní~s existían pobladores. Finalmente nos indicaron una huella. Iniciamos nuestro viaje llenos de confianza y optimismo. A medida que avanzamos, el camino se hacia cada vez peor, así descubrimos que nuestra huella era el lecho de un río seco. Marchamos un par de horas así hasta que la huella empezó a mejorar, pero a cada paso topábamos con tranqueras de alambre. Jamás he abierto tantas como las que abrí aquel dia. Al promediar la tarde, serían las 4 o las 5, no podría precisar, avistamos el Lago. En aquella soledad, rodeados por la “terrible meseta Patagónica”, el lago, color turquesa, era de una belleza inenarrable. Nos quedamos atónitos ante aquel enorme lago perdido en el mismo centro de la Patagonia y nuestros espíritus se colmaron de fe y de esperanza. Creíamos haber alcanzado nuestra meta, sólo nos restaba encontrar la huella de bajada. El camino empezó a costear el lago, que veíamos allá abajo, aunque parecía cerca estaba muchos metros hacia abajo ya varios km. de distancia.
A medida que avanzamos nos alejábamos del lago hasta que dejamos de verlo, aunque sabíamos que lo estabamos bordeando. La huella se hizo cada vez más fea, hubo que bajarse varias veces para apartar las enormes piedras que nos cerraban el paso. Veíamos grandes manadas de guanacos, que mansos y curiosos, se arrimaban muy cerca del automóvil. No sé si me imagino o es cierto, que vimos una tropilla de caballos salvajes crinudos y porrudos, galopando por las sierras. Se estaba haciendo oscuro, eso que era enero, el sol se ponía bien pasadas las 10 de la noche.
Imaginen lo que pasaba dentro nuestro, después de ver y gustar del lago, no podíamos llegar a la orilla. Ya pensábamos hacer noche en plena meseta, cuando al bajarme del coche para apartar una piedra del camino, descubrí una tenue huella en dirección al lago, la seguí lleno de esperanza y descubrí la bajada. iPero qué bajada! Arena pura y totalmente a pique.
Lo llamé al Bebe, cambiamos impresiones, llegamos a la conclusión de que bajar se podía, volver a subir, ¡jamás! i La decisión fue unánime e inmediata, bajaríamos! Cuando íbamos por la mitad, en la penumbra de la tarde, avistamos dos o tres ranchitos mise.rables a orillas misma del lago, sobre la boca de un río. Esto aumentaba nuestras esperanzas de pescadores, pero, ¿quién habitaba ahí? Perdidos en la Patagonia, sin comunicación aparente con el mundo- extérior, serían cuatreros, contrabandistas. Eso elucubrábamos, así que había que tomar precauciones, esconder el dinero y colocar las “45″ bien a mano. Seguimos bajando y por fin llegamos. Aparecieron dos hombres vestidos de paisanos, que -resultaron ser gendarmes, uno, casado con una india, tenía varios chicos.
No sé quien estaba mas sorprendido, ellos o nosotros. Al informales que íbamos a pescar, lanzaron exclamaciones de asombro, pero mucho mayor fue el nuestro, cuando nos informaron que la temporada del róbalo había pasado y que no había pescados en el río. A pesar de ello, armamos las cañas y nos largamos a la boca. Creo que las dos primeras moscas lanzadas al Cardiel fueron las nuestras.
Enseguida empezaplos a sacar, pero no las enorme Arco Iris de la fotografía, sino modestas Brook Trout de alrededor de 1 kilo. El Bebe cambió de caña, armó una Víctor y empezó a lanzar una enorme cuchara noruega, sin éxito. Cuando se hizo noche cerrada volvimos al rancho donde vivía la familia, llevando las truchas que habíamos pescado. Entramos a la cocina donde el humo y el olor rancio de las frituras hacían de aquel ambiente un lugar inhabitable.
Nos alojaron en el rancho de al lado.
Armamos nuestros catres de campaña uno a cada lado de la puerta, no había ventana, pero el ambiente era pasable. Nadie vivía allí.
Comimos las truchas fritas por la india y nos fuimos a dormir. Por supuesto, que nos acostamos semivestidos dentro de las bolsas de dormir. Yo, por precaución, en estos casos pongo la “45″ en el cinto de manera de tenerla siempre a mano… Ni bien nos acostamos nos quedamos dormidos profundamente. Me desperté al oír abrir la puerta, la reacción fue inmediata, salté en el catre y encañoné la puerta. Entre sueños lo vi a Ferro que gritaba: “No tiren, no tiren”. Termine de despertarme y lo ví al Bebe, que también apuntaba. Pobre Ferro, sólo venía a hablar por radio al cuartel, necesitaban víveres y tabaco, también alpargatas… y casi, casi, le hacemos dos ojales.
Seguimos sacando brooks, pero vimos en el río una enorme Arco Iris. Le hicimos unos cuantos tiros, pero el agua muy baja la tenía muy nerviosa, así que en una arremetida salió al lago y la perdimos de vista. Total, nada digno de contar. Al día siguiente reanudamos la marcha, cruzamos un vado muy bajo en el río y por la margen opuesta encontramos un camino buenísimo que recorrimos en un par de horas para llegar al lugar donde dos días antes habíamos avistado el lago por primera vez… de ahí pusimos proa a Nacimiento. Qué de ilusiones, íbamos convencidos de que encontraríamos otra “Boca del Chimehuín”. Menos mal que el paisaje cambiante nos entretenía.
Pinchamos dos gomas, de modo que pensábamos arreglar y pernoctar en Nacimiento antes de salir a explorar. Llegamos, aquello era más triste y más pobre de lo que imaginábamos.
El hotel, no se movía por milagro, porque la cantidad de insectos era impresionante.
Fue así que después de no dormir unas horas decidimos seguir adelante, nos vestimos ya media noche partimos rumbo al Lago Viedma, ahí pararíamos en una estancia: llegamos ya anochecido, nos esperaban: i Qué baño nos dimos! Hacía como ocho días que no nos bañábamos. Además, qué comida, ni la reina de Saba comió mejor y con más hambre que nosotros esa noche, además dormimos en buenas camas con sabanas limpias, nadie se imagina que placer es ese, luego de ocho días de camino, durmiendo sentado o no durmiendo.
Al día siguiente, seguimos; teníamos una nueva meta, el rio Leona.
El paisaje era cambiante, de meseta y desierto a cordillera y bosques, pasto verde, lagos inmensos, glaciares etc… No íbamos con espíritu de turista y no apreciamos demasiado.
El rio Leona no fue lo que esperábamos, un rio enorme y muy correntoso, lo cruzamos en balsa y seguimos; lago Argentino, un mar enorme; aceleramos la marcha, pasamos una noche en Estancia Anita, muy bonita pero los informes de pesca no eran lo que esperábamos.
Nuestra próxima meta: estancia Glen Cross y rio Penitente. Otra desilusión, sacamos, pero todo chico. En este lugar ocurrieron dos cosas dignas de mención. Había un escocés ovejero entrado en años que era pescador y seria nuestro guía. Nos mostró su equipo, que trajo en su juventud cuando llegó a América, estaba absoleto y muy mal cuidado. Se parecía a su dueño, resolvimos proveerlo. Llegamos al rio, el Bebe le prestó una enorme caña de 2 manos de 14 pies y le dimos entre ambos varias moscas. El escocés armó y se dirigió al rio, sabía tirar sin duda, después de su primer lanzamiento se dio vuelta, nos miró, aún seguíamos preparándonos, con su gran sonrisa y en su mejor escocés dijo: ” This is what I call a rrrod” Enseguida nos separamos, uno rio abajo y otro rio arriba; cada tanto venía el escocés y me pedía una mosca, como el rio da muchas vueltas, el Bebe me dice: Este escocés no sé qué hace que pierde todas las moscas.
Cómo? -digo yo-, no he hecho otra cosa que proveerlo”. Nos miramos y largamos la carcajada, el viejo nos había tomado el pelo y se había provisto gratuitamente de moscas para una temporada.
En el Penitente sentí por primera vez la violencia del viento. Como la parte del río donde yo estaba tenía piedras grandes, me costaba mucho el “wading”, estaba bastante hondo y tenía un barranco que me protegía del viento.
A medida que pescaba iba subiendo y bajando grandes piedras, llegué así a un lugar que no podía pasar si no trepaba varias piedras que fue lo que hice, llegué arriba gateando y sentí el fuerte viento en la cara, no le hice mayor caso, el río daba vuelta y tenia agua poco profunda de mi lado, me paré y me arrimé para ubicarme, en ese momento una ráfaga mas fuerte que las otras, me levantó en el aire y fui a parar al fondo del río, por suerte había poca agua, aunque el golpe fue grande y la mojadura también.
Pasamos esa noche en Glen Cross y seguimos a la mañana siguiente a la estancia “Bella Vista” sobre el rio Gallegos. La casa, bastante nueva, muy simpática y confortable, está colocada sobre el río.
Nos encontramos ahí Con Don Carlos Braun Menéndez, que estaba en gira de inspección, lo que ayudó a que recuerde esa estadía por lo cordial y agradable que fue. Además, tomamos contacto Con las sea trout. El río Gallegos en esta parte no es muy grande y corre bastante lento.
La tarde que llegamos, apenas nos ubicamos, nos largamos al río. Había un viento respetable. Como de costumbre, uno fue río abajo y el otro en dirección opuesta. El pique fue inmediato, saqué varias marrones de alrededor de 1 kg. en sucesión, llegué así a la cola del pool, era hondo y corría poco, al segundo o tercer lanzamiento tuve un pique muy suave, me hizo acordar al pique del salmón, enseguida larga y veloz corrida rematada Con saltos y cabriolas. Desconcierto, no saltó como un salmón pera era de un color plateado brillante. Evidentemente, era lo más grande que había sacado en el viaje hasta ahora, creo que pesaba 2 1/2 kg, mi desconcierto era total.
Nunca había Visto un pescado así. Lo levanté yempecé a correr río arriba en busca de Anchorena, él venía”en dirección opuesta y me gritaba algo pero Con el ruido del viento no oía nada. Hasta que estuvimos al lado no nos entendimos, sacamos al mismo tiempo un “Sea trout” cada uno. Nuestra excitación subía de tono, habíamos entrado en materia y las grandes nos esperaban.
No pescamos nada. muy grande, pero lo pasamos muy bien, aunque y rompí el 2do. tramo de mi “Salmón de Luxe”. P.or suerte el 2do. tramo de una caña de “Greenheart” que llevaba andaba bien, así que pesqué el resto del viaje con esa caña híbrida.
De “Bella Vista”, procedimos a viajar hasta Río Gallegos, final de nuestro viaje en automóvil. De ahí volaríamos a Río Grande.
En Río Gallegos paramos en un hotel (creo único en su época) , el dueño era un fanático de la pesca. Nos hizo tantos elogios del río Gallegos, nos contó de tamaños tan exagerados, que una vez instalados nos fuimos al río, 20 o 30 km. de vuelta. Llegamos y pescamos hasta muy entrada la noche. Sacamos algunas marrones pero nada extraordinario.
A la mañana siguiente abordamos un DC.3
Que emoción sobrevolar la Patagonia y el estrecho, como había mucho viento volamos bajo y como era amigo del capitán fui adelante’ así que pude observar muy bien la travesía. Cuando estuvimos en Tierra del Fuego, al avistar al Río Grande, sentí un cosquilleo en la columna. Qué me depararía ese río. El Bebe lo conocía y me lo había ponderado mucho.
Bajamos, nos esperaba el Sr. Duncan Mackay, entonces el mayordomo de la “María Behety”.
El llegar por primera vez a “María Behety” es un espectáculo que no se olvida. Al dar él Último recodo del camino sobre una altura, se divisa un pueblo en el llano protegido por los cerros, sobre la derecha un inmenso galpón de esquila (debe ser él más grande del mundo), creo que en otra época esquilaban 300.000 ovejas. Alineados a ambos lados de una calle ancha, una serie de casas y edificios donde viven capataces y empleados, a la derecha una plaza y calles verticales a la primera, que son alojamientos de personal, almacén, club, biblioteca, etc… un verdadero pueblo. Pasando éste se tuerce a la izquierda y se llega Por fin a la casa principal. Una autentica casa Fueguina, cómoda y con todo el confort moderno, ahí nos recibió la Sra. De Mackay y pasamos unos días inolvidables.
Ese primer viaje al Río Grande es tar vez el mejor que hice, aunque en otras oportunidades saqué más grandes. El Río Grande es distinto a todos los demás ríos conocidos por mí, aguas más lentas y no cristalinas, por el lecho de arena seguramente, En aquel viaje pescamos mucho “el Basural”, que ya no existe, y sus adyacencias. Hasta hicimos un raid de caminar desde “el Basural” hasta “el Tropezón” .Tuvimos excelente pique, aunque con mosca no sacamos los monstruos que salieron después, cuando vino Brooks y nos enseño a sacarlos, pero en cambio creo que nunca pescamos tantas horas seguidas como en esa ocasión. En Tierra del Fuego en enero casi no se pone el sol y aun a media noche la oscuridad no es total. Ibamos al río a la mañana y volvíamos a la casa a las 11 de la noche o mas tarde. De aquel viaje conservo recuerdos muy gratos, un monstruo que perdí en el puente de fierro que cruza el río camino a Ushuaia, un percance muy raro que no me volvió a suceder más, y el viento.
Por motivos de la administración nos habían trasladado a la “Estancia Jose Menéndez”, estaba de mayordomo Don Jesús Menéndez, viejo habitante de la isla, que nos recibió con la cordialidad y hospitalidad característica de la Patagonia. Como la Estancia queda río debajo de la “María Behety”, es lógico que pescáramos mucho por la zona del puente. Una mañana nos habían dejado en el puente, yo empecé a pescar justo ahí, mientras que el Bebe se había ido a lo que denominamos el “pool de Barro”.
Yo tenía en mi caja de moscas un artefacto que alguien me había regalado y que se parecía bas tante a los acttlales Muddler Minnow, nunca lo había usado. Esa mañana, por esas cosas de la pesca, la puse, después del 2do. o 3er. tiro pensé sacarla porque no se hundía, tenía demasiado pelo de ciervo que la hacía flotar. Mi mosca flotaba plácidamente cuando de golpe un gran borbollón en el agua, no me di cuenta inmediata de lo que pasaba, hasta que la vi saltar y sentí el tirón y el re el que “entonaba su canto de guerra”, aún no creía que el pescado enorme estaba prendido, pero cuando disparó y se fue al fondo, sabía que mi rival era poderoso. Se había empacado en el fondo, lo tiraba hasta que me animaba, bajando la caña recogía hilo, repetía dos o tres veces la maniobra, entonces cuando salía un poco de lo hondo o de la corriente con dos o tres golpes de la cola me sacaba el hilo que yo había recuperado. Duro un rato el juego, por ahí se enojó, de una corrida me saco todo el backing. Así a la distancia parecía más pesado.
Vuelta a luchar, creo que lo arrimé unas treinta o cuarenta yardas, empecé a recoger hilo a toda velocidad, pero él fue más ligero. Su salto fue un poema, en la mitad de su vuelo se cortó la tanza, mi línea estaba tan ahogada que no cedió y el peso del bicho fue demasiado. Se fue mi esperanza de sacar uno grande de verdad.


Este es otro grande que se fue y no lo olvido.
En los últimos días de estadía estabamos una tarde pescando arr!ba del Tropezón, no había viento y yo exploraba el río, pescando desde la orilla de la María Behety”, trataba de llegar a los barrancos donde por experiencia sabía que siempre había buenas truchas.
Engancho una trucha chiquitita, no más de 100 grs; para hacerla soltar empiezo a agitar la caña, lo cierto es que el pescadito saltaba como loco! en eso siento un tirón muy fuerte, pero muy raro, ya que veía que la línea en vez de hundirse salía del agua; levanto la vista y veo que una gaviota grande llevaba mi tiuchita en el pico; cuando sintió la resistencia del hilo la dejo caer, casi 10 mts de altura, recogí, la trucha estaba muerta, casi la había cortado en dos del “picotón”.
En esa misma parte del río nos tocó un día de viento realmente increíble, llegó a tal extremo que tuve que acurrucarme dentro de un pozo para descansar del ruido en los oídos. El viento era tan fuerte que con mi caña híbrida no podía tirar, había que hacer roll cast y tenia miedo de romperla, así que arme la caña del Bebe de dos manos de 14 pies. Empecé a tirar y ante mi sorpresa tiraba tOda la línea, a gritos le demostraba al Bebe lo bien que tiraba. En eso levanto la línea y, sin hacer ningún movimiento, el viento colocó mi mosca en la orilla de enfrente!!!!
A los 15 días volvimos a Gallegos y emprendimos el regresol esta vez por la costa. En el camino resblvimos que lo mejor era hacer camping en Traful, de modo que pusimos proa al paraíso del salmón, a donde llegamos cuatro o cinco días después.
Nos quedamos varios días haciendo camping en el nro. 4 y rematamos el viaje como correspondía en la “Hostería Chimehuín y en la Boca.
Por suerte hice ese viaje, no creo que lo repita, pero esa fue una experiencia de la que jamás me arrepentiré.

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Concurso abierto de atado de moscas

El año pasado reanudamos la realización de nuestro Concurso de Atado, haciéndolo abierto a la participación de los aficionados de todo el país que quisieran presentar sus moscas, compitiendo en un plano de igualdad, fueran o no socios de nuestra institución. Esta convocatoria tuvo buen éxito por lo que la repetiremos en 1999 y años sucesivos dentro de los mismos lineamentos generales.
Con la intención de relacionar este Concurso de atado de moscas con la celebración de nuestro 25 Aniversario hemos incluido tres modelos de moscas recordando las que se usaban hacia 1974 y que eran muy valoradas por los pescadores de la época por su probada efectividad. Seguramente la Platinun Blonde, la Big Hole Demon y la Matuka Grizzly tenían bien ganado su lugar en las cajas de quienes hace 25 años fundaron nuestra Asociación, y queremos que también lo tengan en este Concurso.
Al igual que en 1998 entregaremos a quienes se ubiquen en los primeros tres lugares en cada categoría y modelo de mosca un diploma que acredite ese logro.
Del mismo modo todos los participantes que no se ubiquen en los primeros tres lugares recibirán un certificado de participación.
Además y para alentar la concurrencia de un mayor número de atadores noveles sortearemos entre todos los participantes una morsa rotativa Vercellini y un kit de materiales de atado Spirit River.
El jueves 26 de agosto tendrá lugar en nuestra sede una reunión en la que se expondrán todas las moscas presentadas y en la que en jurado anunciará a los ganadores y analizará los méritos de las moscas recibidas.
Como en 1998, los modelos a presentar consisten en una seca, una ninfa, una wet, un streamer, y una mosca “libre”.
Bases del concurso:
1. Cada atador entregará personalmente o enviará por correo una sola mosca de cada tipo hasta ello de agosto de 1999, cuidando de hacerlo de tal manera que las moscas no sufran deterioro (sugerimos utilizar una cajita).
2. No es obligatorio presentar todos los modelos de moscas. Cada participante puede presentar moscas de los modelos que desee.
3. Cada participante entregará una ficha de inscripción (que se incluye en la página 39) completando todos los datos requeridos.
4. Cada atador deberá indicar en qué categoría desea participar. Deben considerarse profesionales todos aquellos que aten moscasen forma comercial, hagan o no de ello su profesión habitual. Los aficionados que así lo deseen pueden participar en la categoría profesional, pero no pueden hacerlo en ambas.
5. El jurado podrá excluir a las moscas que por no respetar el modelo o cualquier otro motivo no puedan ser comparadas con las demás en términos de competencia.
6. De cada categoría y modelo, el jurado seleccionará a la primera, segunda y tercer mejor mosca presentada. El jurado podrá declarar desierto cualquiera de estos lugares.
7. Las moscas presentadas pasarán a ser propiedad de la A.A.P.M.
8. Los resultados se publicarán en el Boletín Mosquero.
9. Los ganadores recibirán como único premio un diploma y todos aquellos que hubieren presentado moscas recibirán un certificado por su participación.

Recetas de las moscas a presentar:

Platinum Blonde

Anzuelo: Mustad 3407 o similar número 1
Cola: Bucktail blanco largo y rizado
Cuerpo: Tinsel metálico plateado. (No usar tinsel de mylar)
Ala: Bucktail blanco un poco mas corta que la cola

Big Hole Dernon

Anzuelo: Mustad 79580 número 4 o similar
Cola: dos puntas hackle badger claro
Cuerpo: 2/3 tinsel metálico plateado, 1/3 chenille negro grueso
Hackle: Sobre el chenille negro tipo palmer hacia atrás, color badger claro.

Matuka Grizzly

Anzuelo: Tipo Mustad 79580 numero 6 o similar
Hilo: negro
Cuerpo: dubbing de. muscrat
Ala: dos pares de plumas de gallo bataraz
Ribbing: tinsel oval plateado
Collar: bataraz

Seca: Royal Wulff

Anzuelo: Tipo Mustad 94840 número 10 ó similar
Hilo: negro
Cola: Bucktail marrón
Cuerpo: Pavo real, floss rojo y pavo real
Alas: Ternero blanco, cola (cuerpo no)
Hackle: hackle color coachman brown

Nínfa: Casual Dress (Polly Rosborough)

Anzuelo: Eagle Claw 1197BF número 6 ó similar
Hilo: negro
Cola: Pelo de Muskrat
Abdomen: Dubbing de muskrat bien segmentado
Torax y collar: Pelo de muskrat
Cabeza: Ostrich negro N*10 ó similar
Hilo: negro
Tag: Tinsel metálico platea- do o mylar
Cuerpo: Peacock herl
Hackle: Gallina negra
Ala: Pavo moteado

Streamer: Little Brown Trout

Anzuelo: Mustad 9575 N*6 ó similar
Hilo: Negro
Cola: Pluma de faisán de collar macho color bronce
Cuerpo: Dubbing color blanco o lana
Rib: Alambre de cobre o tinsel chato fino dorado.
Ala: Bucktail amarillo, anaranjado, ardilla gris y colorada
Cheeks: Jungle cock.

Moscas para los profesionales:

Mosca seca: Grey Fox Variant de Art Flick

Anzuelo: Tipo Mustad 94840 nuemero 10
Hilo: Color pimrose
Cola: Fibras de hackle ginger
Cuerpo: Quill de un hackle ginger o crema
Hackle: Light ginger, dark ginger y bataraz. Uno de cada uno.

Ninfa: George Anderson Brown Stone

Anzuelo: Tipo Mustad’ 9672 numero 4
Hilo: 6/0 negro
Colas: Gomas blancas
Cuerpo: Lana marrón oscura y beige trenzada para armar un abdomen chato.
Tórax: Dubbing de oreja y máscara de liebre
Patas: Dos pares de patas de goma blanca al comienzo y final del tórax.

Wet Fly: Silver Doctor

Anzuelo: Tipo Mustad 3906B numero 6
Hilo: rojo
Cola: cresta de faisán dorado y pluma de kingfisher azul o sustituto
Butt: Lana o dubbing rojo
Cuerpo: Tinsel metálico plateado
Rib: alambre plateado
Hackle: Azul pálido y pato teal
Ala: De plumas casadas.
Color rojo, azul, amarillo, faisán
Cabeza: Lacada roja

Streamer: Supervisor

Anzuelo: Tipo Mustad 9575 numero 2
Hilo: Negro
Cola: Lana roja
Cuerpo: tinsel metálico plateado
Rib:Tinsel ovalado plateado
Ala: Bucktail blanco, arriba de cual van cuatro plumas de saddle de gallo azul pálido; encima de las cuales como dos largos cachetes van dos plumas de saddle verde.
Cheeks: Jungle cock

En nuestra biblioteca hay numerosos catálogos y libros de pattems que se pueden consultar para tener más información acerca de estas moscas.

Wet Fly: Alder
Anzuelo: Mustad 3906B

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Comentarios de libros

Hemos recibido para nuestra Biblioteca 4 libros en castellano de reciente publicación, que ya se encuentran a disposición de nuestros socios; algunos de ellos pueden adquirirse en Secretaría.

Comentamos estos libros a continuación:

LA MAGIA DE PESCAR CON MOSCA
Armando Maubre. 1998. 186 páginas.
Edición del Autor.

Este libro les va a gustar. Orientado específicamente a la pesca de la trucha y con un ordenamiento temático propio de un manual, ofrece fundada respuesta a los integrantes básicos que se hace todo pescador: de qué se alimentan, dónde viven y en qué lugar se refugian las truchas; cómo ven, qué mosca usar y cómo pescarlas.
El autor ha preferido referirse a estos temas en particular dándoles un tratamiento extensivo en vez de abarcar un panorama más amplio pero de una forma menos específica.
El resultado es un libro ordenado, claro en los conceptos, y llano en el lenguaje, apoyado en abundante bibliografía de reconocidos autores en varios idiomas, que aporta una completa síntesis sobre el conocimiento general que al presente se tiene de la pesca de trucha con mosca. Hay abundantes y muy claras ilustraciones, también de la autoria de A. Maubré.
Un libro muy recomendable, en el que también se incluyen interesantes referencias al atado de moscas y su historia.
A. Maubré es socio de la AAPM, y este primer libro suyo puede adquirirse en nuestra Secretaría.

CON MOSCA ES OTRA COSA
Tornillo 1998. 71 páginas.
Edición dcl Autor.

Cada tanto un poco de humor. Esta es la segunda oportunidad en que Tomillo nos presenta sus dibujos (la anterior fue en 1991), y se aprecia un crecimiento en su técnica y en el planteo de las situaciones en la que enmarca a sus personajes, todos ellos pescadores con mosca, como el autor y como nosotros.
Tomillo es un furtivo analista de personalidades y en su caricaturas destaca esos detalles que son el fruto de su observación; lo hace con gracia, acidez, ya veces crudo lenguaje. El resultado es muy divertido y lo ayudara a reírse de sí mismo y de sus amigos, al reconocerse y reconocerlos en alguno de los dibujos y cuentos que integran este trabajo, del que corresponde decir que es bastante más que “unos cuantos dibujitos con pretensiones graciosas” como modestamente lo define su autor. En definitiva, una publicación que apreciará cualquier mosquero (los demás no comprenderán los códigos y se perderán buena parte de la gracia) que nos hace reclamar que no pase tanto como ocho años hasta que Tomillo nos entregue su próximo libro.

PESCA DE TRUCHAS CON MOSCA EN LA ARGENTINA
Diego León. 1993.
128 páginas.
Edición del Autor.

En una cuidadosa síntesis Diego León hace una composición abarcativa de la mayoría de los aspectos que comprende nuestra actividad, incluyendo capítulos de entomología, atado de moscas, técnicas de casting, descripción del equipo del pescador, biología de la trucha y otros de igual interés. En el libro también se halla un listado de los lugares donde se pescan truchas en nuestro país, con varios mapas, y un pliego central con imágenes a color de las moscas usadas por el autor, atadas por él mismo.
Una publicación recomendable para quienes se inician en nuestra actividad, que encontrarán en un solo volumen un completo panorama compuesto por muy experimentado pescador, el que con este libro ha dejado un interesante aporte a la literatura en castellano referida a la pesca con mosca.
El Dr. León fue miembro de nuestra institución desde 19?7 hasta su fallecimiento. Este libro puede adquirirse en la Secretaría de la A.A.P.M.

CAMINOS DE LA INTEMPERIE
Joaquín Rocca Rivarola.1998. 312 páginas.
Edición dcl Autor.
“Este libro tiene amigos y fogones, cacerías y pesquerías, asados y navegaciones, mateadas y pucheros, todo eso que sucede en el mundo formidable de la intemperie. Pero básicamente tiene recuerdos. Como de todo lo que ya no tenemos, surge de estas páginas la tristeza de lo que no puede volver, pero también la felicidad -tal vez nbstalgiosa- de aquel que vivió la vida profunda y esencialmente en el hábitat impecable de la Naturaleza”.
Joaquín Rocca Rivarola nos ha dejado un libro conmovedor. No habla en el de técnicas, equipos ni postula métodos o recomendaciones a los que empiezan; nos cuenta su emocionante experiencia como pescador, cazador, acampante y hombre de río, haciéndolo desde la íntima sensación de placer que una vida dedicada al contacto con la naturaleza le dejó.
Quienes quieran conocer cómo ha sido la época de oro de la pesca con mosca en la Argentina, de la que Joaquín Rocca Rivarola fue privilegiado y muy dispuesto protagonista, harán bien en leer “Caminos de la Intemperie”, donde encontraran anécdotas, personajes y narraciones que son hoy parte de nuestra pequeña historia.
Joaquín Rocca Rivarola fue socio fundador de nuestra Asociación, presidente del Club de Pescadores y director de la recordada revista “Safari”. Falleció en 1997.
Este libro puede ser adquirido en nuestra Secretaría.

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Como pesar una trucha

Uno siempre quiere saber cuánto pesaba el pez que ha capturado y devuelto, máxime ahora cuando las áreas de devolución obligatoria son cada vez más numerosas y el “pesque y devuelva” se ha difundido entre los mosqueros y son muchos los que renuncian a sacrificar peces, aunque el reglamento los habilita a hacerlo. Alegra ver que la campaña inicia;da por Jorge Donovan hace tantos años va dando resultados en la actualidad, ojalá Jorge pudiera verlo.
Pero uno quiere saber cuánto pesaba; si se ha tomado la precaución de llevar red de mano y balanza, el procedimiento es sencillo:
colgar la red de la balanza y pesar el pez, sin sacarlo de la red, evitando así manipularlo en exceso, lo que limita sus posibilidades de recuperación. Hay inclusive algunas redes diseñadas con una balanza incluída en su mango que simplifican esta tarea. Para obtener el peso realdel pescado solo hay que deducir el peso de la red.
Pero si la trucha es grande y la red pequeña esto no será posible; para estos casos hay una tabla que relaciona el largo y el perímetro mayor del pez (esta tabla está referida a truchas y salmones -no intente calcular con ella el peso de un lenguado o una tonina overa-) por lo que todo lo que hace falta llevar es un metro enrollable de una longitud de un metro, o más si sus espectativasson grandes.
Rápidamente y sin lastimar al pez mida el largo máximo (entre el extremo de la mandíbula y el extremo de la cola) y el diámetro o cintura mayor. Devuélvalo y recuerde o mejor registre estos datos. Luego eleve el valor diámetro al cuadrado y multiplíquelo por el largo registrado. Compare el resultado con la tabla que publicamos a continuación y tendrá el peso aproximado de su captura.
Hemos impreso la tabla en el tamaño aproximado de una tarjeta de crédito. Si la recorta, la plastifica y la lleva en el chaleco tendrá siempre a mano una rápida referencia para establecer el peso del pez que acaba de liberar.
Por experiencia de varios pescadores podemos decir que los calculos hechos con esta tabla son bastante exactos. Si usted encuentra que las truchas pesan menos de lo que había calculado a ojo, recalibre el ojímetro.
Recuerde mantener los pescados el menor tiempo posible fuera del agua.

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Pescando en la Red

AAPM en internet

A la hora de recomendar páginas de internet, la primera que nos viene a la mente es la nuestra. Invitamos a todos a visitar el espacio de la Asociación Argentina de Pesca con Mosca en: www.monline.com.ar/us/msb/aapm1.htm
Este sitio es cedido por el Sr. Mario Sanchez Bustamente a quien le estamos muy agradecidos.
Allí pueden enterarse de las actividades sociales, cursos, conferencias, certificaciones de instructores, artículos del Boletín Mosquero, además de hallar una solicitud de ingreso para los amigos que aún no se asociaron.

Después de que hayan viditado nuestra página, hay otras interesantes para recorrer:

The virtual Flyshop * Fly fisherman’s online network
www.flyshop.com
Página de la revista Fly Fisherman. Idioma inglés. Es completa, comprende todas las actividades del universo del mosquero y provee información actualizada con artículos, notas y comentarios especializados. Está dividida en secciones: conservacionismo, armado de cañas, mercado, regional, mejores lugares, boletín, atado (lo mejor de la página), medios e industria.

Trout unlimited
www.tu.org

Muy recomendable para los mosqueros amantes del medio ambiente. Es una página industrial de Trout Unlimited (TU), donde desarrolla artículos con el cuidado y los recursos pesqueros. Señala qué es Tu, a qué se dedica, cuáles son los posibilidades para asociarse, etc. También hay una lista de links interesantes para el pescador con mosca.

Basic FLy Tying
www.mindspring.com/-smarc

Especial para los atadores nuevos. También en inglés. Tiene recetas de moscas con sus pasos muy detallados para realizarlos. Hay dibujos con explicaciones para cada uno de los paso. Las distintas secciones son: Streamer / Poppers & Bugs / Nymphs & Scuds / Dry Flies / Wet Flies / Midges.
No se trata de una gran compilación de recetas de moscas sino de unas pocas bien explicadas. Muy buena para principiantes o para quienes quieran refrescar algunos conceptos básicos.

Finalmente invitamos a todos los socios que conozcan páginas web interesantes para nuestra especialidad, que nos manden un mial a la Asociación (aapm@cvtci.com.ar) para publicarlos en los próximos boletines.

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Noticias y Servicios

Nuevos socios

Nuestra Asociación da la bienvenida a los socios que se han incorporado en el primer trimestre.
Ellos son:

José Luis Marín
Haruo Yoshikai
Daniel Héctor Mattos
Edgardo Vieytes
Jorge Julián Churko
Pablo San Martín
Sergio Gustavo Saravia
Mario Marcelo Grillo
Oscar Rodríguez
Gerardo Alberto Pérez
Marcelo Guisepponi
Oscar Antonio Cialé
Claudio Mirandola
Martín Eduardo Cattaneo
Eduardo Algo Royo
Horacio Arturo Ferloni
Roberto Ariel Charovsky
Daniel Fernández

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Cena de fin de temporada

El próximo 22 de abril tendrá lugar nuestra habitual Cena de Fin de Temporada, en la Asociación de Criadores de Caballos de Pura Sangre, sita en la calle Quintana 191 1er piso a partir de las 20.30 hs.
Como es costumbre realizaremos un sorteo de distintos artículos que nos aportan nuestros socios y anunciantes. Convocamos a todos los socios para qeu concurran con su familia.

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Cursos

De iniciación, de atado de moscas y de casting

Durante el año 1999 se distarán cursos de “Inicicación a la Pesca con Mosca” y “Atado de moscas” en la sede social de Lerma 452, dto 2 de Capital Federal los días miércoles en el horario de 19.30 a 21.30.
Los cursos de casting se dictan los domingos en el Circuito KDT a partir de las 10.30.

Hemos previsto el siguiente calendario

CURSO DE INICIACION A LA PESCA CON MOSCA

1er curso: miércoles 14/4, 21/4 y 28/4
2do curdo: miércoles 23/6, 30/6 y 7/7

CURSO DE ATADO DE MOSCAS
1er curso: miércoles 5/0, 12/5, 19/5, 26/5, 2/6 y 9/6

CURSO DE CASTING
1er curso: domingo 11/4, 18/4 y 25/4
2do curso: domingo 9/5, 16/5 y 23/5
3er curso: domingo 6/6, 13/6 y 20/6
4to curso: domingo 4/7, 11/7 y 14/7

En los cursos se entrega material y bibliografía.
En los cursos de atado la AAPM provee los materiales de atado a los alumnos y se realizan con circuito cerrado de TV para una mejor visualización.
Los interesados en inscribirse, socios o no, deben conectarse con Secretaría de martes a viernes en el horario de 15 a 20 al tel 4773-0821. Los esperamos.

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Clínica de casting

Domingo 30/5 en el Circuito KDT

Esta clínica está dedicada a los que hayan completado el curso de casting y a todos los pescadores con mosca en general. Durante el día los instructores de la AAPM corregirán defectos y enseñarán las técnicas correctas a todos los participantes. El horario de a Clínica es a partir de las 10 y hasta las 17, con un intervalo para almorzar. El arancel es de $ 30 para los socios y de $ 60 para los no socios y es necesario inscribirse previamente en Secretaría de la AAPM.

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Mercado del usado

Feria Americana de Pesca con Mosca
Artículos en muy buen estado de las mejores marcas: cañas, reels, waders, zapados de vadeo, líneas, moscas, camperas, cajas para moscas, etc. Llamar de lunes a viernes al tel 4312-0492 en horario comercial. Julio Nocito.

Vendo Orvis HLS2 9′ línea 8. $300. Llamar al tel 4805665
Mike Palacios – MacIngeniera
www.macing.com

Vendo en excelente estado
Orvis Boton 8′9” p/línea 7 $ 200
Orvis Western 8′3” p/línea 3/4 $ 200
Fernando Uhia

Vendo Prima Autofocus con zoom 35mm a 135mm, 8 programas, perfecto estado $ 250.-
Daniel Riesgo

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