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Editorial 45

Especie amenazada 

El manejo del recurso pesquero

Muchos asociados se preguntan cuál es la posición de la AAPM en relación al manejo del recurso pesquero.

A todos nos gusta pescar en ambientes naturales conservados, con buena calidad de agua y abundantes y saludables poblaciones de peces silvestres. Para ello es necesario implementar políticas de manejo de los recursos pesqueros orientadas a su sustentabilidad (sugerimos ver nota Dr.Sabsay en Boletín Mosquero de primavera 2001).

Hablar de manejo del recurso es referirse a cuatro acciones:
1. Investigación aplicada,
2. educación,
3. legislación y
4. control,
todas ellas igualmente importantes y efectivas en la medida que se implementen de manera conjunta y balanceada.

1.- La investigación aplicada consiste en el “estudio de ambientes y poblaciones de peces” para definir las medidas biológicamente más convenientes (siembras y repoblaciones, cupos, medidas, etc.) y fundamentar científicamente la legislación.

2.- La educación, consiste en enseñar cómo funciona el ecosistema y la importancia que tiene mantenerlo en buenas condiciones.

3.- La legislación o reglamentación es el conjunto de normas que regulan el comportamiento y las conductas de todos los que participan o puedan tener alguna incidencia en la pesca deportiva, describe “lo permitido y lo prohibido”.

4.- El control, se trata de la “custodia” del cumplimiento de la legislación. Consiste en vigilar que la norma sea cumplida y aplicar sanciones a los que no la cumplen.

El manejo es una actividad propia del Estado, ejercida a través de agencias, secretarías de pesca o centros de ecología u organismos afines. Si bien no tenemos responsabilidad directa sobre las políticas de manejo, los pescadores debemos involucrarnos reclamando medidas y aportando ideas, soluciones, trabajo y colaboración. En esto último tenemos mucho que ver las asociaciones, que, congregando a los pescadores, podemos hacer oir sus voces con mayor efectividad.

Es frecuente que se reclamen políticas de manejo que no resultan eficaces si se implementan en forma aislada, éste puede ser el caso de las repoblaciones. Algunos creen que repoblar es la forma más fácil de mantener la calidad de pesca, porque echar peces al agua es una acción de resultado inmediato. Creemos que el tema amerita un análisis más profundo. La repoblación puede ser válida en los cotos de pesca intensiva dónde no se practica la pesca y devolución porque en estos ambientes el manejo responde a otros objetivos distintos de los buscados en el mantenimiento de ambientes naturales.

Los ambientes naturales no son una pecera, “tanto pongo, tanto tengo”, muy por el contrario, se trata de ecosistemas en los que intervenir con resiembras sin sustento científico puede en algunos casos resultar inconducente o lo que es más grave aún, dañar la calidad de pesca. En países con mayor trayectoria en pesca de salmónidos que el nuestro y que han creído en la panacea de la resiembra se encuentran hoy con sus cepas genéticas originales devaluadas. En algunos casos han solicitado a nuestro país ejemplares de nuestros salmónidos (caso salmones encerrados de Traful) que conservan su calidad genética salvaje.

No es que estemos en contra de las repoblaciones (la AAPM ha colaborado y colaborará en ellas) sino que hay otras políticas de manejo que pueden dar resultados más eficientes y deben ser aplicadas, aún cuando se utilice la repoblación.

Pensemos qué ocurre si repoblamos, pero no legislamos, no educamos a los pescadores y no controlamos, el éxito de esa resiembra es solo cuestión de suerte y de tiempo, no lo duden.

Tenemos la íntima convicción de que si logramos aplicar una legislación adecuada orientada a la pesca y devolución, educamos a los usuarios, cuidamos y especialmente controlamos, en poco tiempo podemos recuperar un pesquero.

Muchas acciones concretas dan buenos resultados, cuidar la calidad del agua, reforestar riberas, proteger los lugares de desove, exigir caudales biológicamente apropiados a las hidroeléctricas, estudiar los cupos, practicar la captura y suelta, entre otras.

Como pescadores, debemos ser concientes de que tenemos derechos y también la obligación de actuar en consecuencia, individualmente cuando pescamos y colectivamente por intermedio de las asociaciones, para trabajar desde allí en procura de la conservación de los recursos.

Acercándose el fin de este año, queremos agradecerles a todos los que colaboraron con nuestra Asociación y desearles unas muy felices fiestas.

La Comisión Directiva