Whirling disease

Hasta el momento no se han registrado casos de esta enfermedad en nuestro país.
Sin embargo, el peligro está latente y los daños que podría producir el contagio son de tal magnitud que debemos permanecer todos atentos.

Por nuestra parte, hemos enviado cartas a las principales publicaciones especializadas en pesca con mosca de los Estados Unidos, solicitando reproduzcan nuestro pedido a sus lectores de que antes de iniciar su viaje de pesca a la Argentina o Chile desinfecten sus equipos de vadeo. El número Marzo-Abril de American Angler publica nuestra carta, y esperamos que las demás revistas imiten este ejemplo.

En nuestro país la Provincia del Neuquén ha publicado un folleto que se distribuye entre quienes adquieren licencias de pesca cuyo contenido, además de resaltar los diferentes lugares de pesca del sur de Neuquén, incluye consejos destinados a impedir la propagación del whirling disease.

El número de Febrero-Marzo de American Angler publica un artículo sobre el tema cuyos párrafos principales reproducimos a continuación:
De acuerdo con algunos informes, el whirling disease ha devastado la población de truchas algunos de los ríos más apreciados de los Estados Unidos. Ciertos informes han estimado que nada menos que el noventa por ciento de las arco iris jóvenes del río Madison han sido eliminadas por la enfermedad.

Mientras los científicos trabajan para encontrar la cura o profilaxis del whirling disease, el pescador no está totalmente inerme. De hecho, depende de ese pescador una de las más importantes contribuciones para la guerra contra esa enfermedad: impedir la propagación.

La ignorancia es el verdadero enemigo cuando se trata de mantener confinado el whirling disease, y sorprendentemente, la mayoría de los pescadores parecen estar todavía en la ignorancia. Bill Bergen, encargado del Parque Estatal Connetquot River, estima que sólo alrededor de un cuarto de los pescadores con los que ha conversado están conscientes del peligro del whirling disease, a pesar de que para evitar esta enfermedad se ha prohibido el vadeo del río. Obviamente los pescadores deben ser educados.

¿Qué es lo que realmente funciona para limpiar el equipo de pesca y elementos de vadeo? ¿Es suficiente enjuagarlos o hay que adoptar otros procedimientos para eliminar las esporas del whirling disease?
“Me han hecho esas preguntas muchas veces,” dice Elisabeth MacConnell.

Ella es una bióloga ictícola que trabaja en el U.S. Fish and Wildlife Service en Bozeman, Montana, y una investigadora experta en whirling disease.

MacConnell dice que lavar todo el barro de las botas y equipo de vadeo “reduce el riesgo de contagio en casi un noventa y nueve por ciento.” En otras palabras, depende de usted el evitar que se propague la enfermedad de un río infectado a uno que está libre de la enfermedad.

Pero un simple enjuague puede no ser suficiente. El ciclo de vida del parásito del whirling disease incluye dos etapas de espora.

Una etapa de espora ocurre cuando el parásito madura dentro del ubicuo gusano tubifex, el que se encuentra comunmente en el sedimento de los cursos de agua. Las esporas abandonan el gusano y flotan en el agua, esperando un encuentro casual con una trucha.

La buena noticia es que esta etapa de espora no es resistente, y que muere si no encuentra un huésped en un par de días. La segunda etapa de espora deriva del parásito maduro alojado en la trucha. Estas esporas simplemente caen al lecho del río. La mala noticia es que esta etapa de espora es una de las más resistentes de la naturaleza, ya que dura diez años o más, mientras espera ser recogida por un gusano tubifex.

En vista de estas realidades unas pocas esporas pueden condenar un curso de agua, y las suelas de fieltro de sus botas de vadeo parecieran haber sido diseñadas para absorber y conservar las esporas resistentes del sedimento de los ríos. Usted puede vadear hoy un río infectado, no pescar durante cinco años y luego dispersar la enfermedad en un río no contaminado. ¿Qué debe hacer el pescador?

La lavandina de uso doméstico debe ser consideradada en ciertas situaciones, especialmente si uno sabe que ha pescado en aguas contaminadas. MacDonnell sugiere sumergir y agitar las botas de vadeo en una solución de diez partes de agua y una de lavandina durante diez minutos aproximadamente, y luego enjuagar con abundante agua limpia.

Esta pequeña tarea después de pescar dejará las botas desinfectadas sin dañarlas.

Hay que tomar dos precauciones: No deje las botas expuestas al sol mientras trabaja la lavandina, pues eso cambia la reacción química y podría causar decoloración o envejecimiento prematuro de superficie de las botas, y no use la lavandina cerca de ningún curso de agua, ya que incluso una pequeña cantidad de cloro puede ser letal para los peces. Respecto de sus moscas, si no tienen Iodo es remota la posibilidad de que puedan trasmitir la enfermedad.

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