Un poco de historia

por Coco Funes

El 22 de abril se presentó en San Martín de los Andes el libro titulado “Hotel Los Andes”.
Esta publicación forma parte del proyecto de Extensión titulado “Rescate histórico de San Martín de los Andes, puesta en valor turístico-recreativa. Proyección de identidad”, que dirige el Lic. Pablo Bestard. Fue impulsado por la Prof. Mg. Maria Cristina Zaparart y se desarrolla en el marco de las Cátedras Patrimonio Cultural Turístico 1 y 2 de la carrera Guía de Turismo que se dicta en el Asentamiento Universitario San Martín de los Andes, Facultad de Turismo de la Universidad Nacio-nal del Comahue.

Dicho libro llega a mí de la mano del Lic. Pablo Bestard quien lo dedica en sus primeras hojas a Marcela mi señora y a quien escribe.
El libro es una recopilación de historias donde participan personas que estuvieron o no trabajando en el Hotel Los Andes, familiares de aquellas familias que fueron pioneras en la Patagonia y datos extraídos de viejas publicaciones; todo esto acompañado de fotos de época…, un trabajo que llevo varios años para resumirlo en una publicación.
El libro es muy ameno y nos transporta en el tiempo de una manera clara atrapándonos en su lectura.

A esta altura ustedes dirán, que tiene que ver este libro con la pesca? Bueno vasta con comenzar a leer su primer capitulo titulado Los Dawson para darnos cuenta.
A continuación transcribo textualmente del primer capitulo solamente lo concerniente a vivencias e historia relacionada con la pesca.
La familia Dawson fue administradora de Pilcaniyeu una estancia perteneciente en aquella época a La Compañía Sud de Tierras en los años posteriores a la primera Guerra Mundial.

El nombre completo de Dawson era Guy Harnett Dawson al parecer era dificultoso pronunciarlo y vecinos de Sanmartinienses lo llamaban Don Guido, se había casado y había tenido varios hijos y hacia 1926 Los Dawson se trasladan a la estancia “La Primavera” de Traful, una propiedad de la familia Anchorena conocida por sus actividades en la explotación ganadera. Allí Don Guido estableció una hostería que alquilaba a turistas y pescadores tanto del país como del exterior.
Todas las actividades relacionadas con el autoabastecimiento eran comunes, dadas las distancias hasta centros de aprovisionamiento. En este caso Bariloche, Zapala, y San Martín de los Andes, por entonces un reducido poblado en ciernes.

Una de las actividades casi obligada en la región era la pesca. Y Dawson era un apasionado por practicarla. Desarrollo tanto sus habilidades como pescador que se convirtió en un personaje conocido por sus destrezas.
La historia registra la introducción de salmónidos en la Argentina por iniciativa de Mister Walter Titcomb en 1904. Miles de huevas de truchas y salmones, en cajas acondicionadas con hielo y musgo con instrucciones para mantener en frigorífico a temperatura oscilante entre 0,5 y 2,2 grados sobre cero, habían salido del Maine, Estados Unidos en remesa hecha al gobierno argentino a través de la embajada en Washington.
Sin embargo la División Pesca del Estado del Maine nunca supo si el contenido había llegado a destino. Pese a esta circunstancia las huevas debieron sembrarse en lagos y ríos de la región próxima al Nahuel Huapi, según lo previsto por Mister Titcomb, porque veinte años después se registra su aparición.
El caso fue que en 1924, Guy Dawson atrapo un ejemplar que no respondía a ninguna de las características de los peces que hasta entonces se habían extraídos en la Patagonia.

Lo había sacado del río Traful y cuando consulto a otros pescadores tan desconcertados como el tuvo la percepción de un hallazgo, ya que no se trataba de una perca o una trucha criolla, si no de un ejemplar distinto, de 6 kilos y medio que despertó la curiosidad entre los aficionados. Decidió mandar algunas de sus escamas a Escocia para que las analizaran. Tiempo después, cuando la respuesta llego con la lentitud de las comunicaciones de aquella época, tuvo la certeza: había pescado el primer salmón del que se tenía noticias en la región.

La aparición de ese salmón de río circuló rápidamente entre pescadores y entendidos, echo que convirtió a Dawson en pionero de la época deportiva. Como tal figura en los registros oficiales de las entidades afines y así lo recuerdan los viejos adictos a esa actividad. También la revista inglesa” The Field” publico la novedad.
Respetadísimo experto que usaba mosca y cuchara para la captura de peces, cada vez fue mas buscado por los aficionados y los profesionales para que guiara la búsqueda de salmónidos.

En la actualidad ya institucionalizada la pesca deportiva, varias entidades que se ocupan del quehacer señalan a Guy Dawson como el primer pescador de un salmónido en Patagonia.
El reconocido historiador en temas vinculados con el turismo Francisco N. Juárez sostiene: “algunos personajes argentinos acaudalados que viajaban por el mundo y recreaban su ocio con estas y otras practicas, viajaban a la Patagonia y pescaban a partir de la segunda década del siglo pasado. Pero es en los años 40 que comienza el auge de la pesca deportiva y los diarios nacionales ofrecen notas graficas del tema en el sur argentino”
Don Guido, por su actividad en Traful desde 1924 y luego en San Martín de los Andes a fines de la década del 30 fue un entusiasta difusor de ese deporte. Y en tal sentido, Dawson es reconocido como uno de los pioneros en el desarrollo del turismo orientado a la pesca, que en la actualidad tiene tantos adeptos y significa una actividad importantísima en los departamentos Huilliches, Lacar y Los Lagos, en la Provincia del Neuquén.
En un reportaje a José Evaristo Anchorena, conocido en el ambiente de los pescadores por su afición a la actividad, cuenta refiriéndose a la “Primavera”: “Esas tierras fueron alquiladas a un poblador de San Martín de los Andes que puso una hostería donde empezaron a concurrir pescadores ingleses que utilizaban equipos de mosca. Todos permanecían largas temporadas, dejándole en realidad mas perdidas que ganancias al dueño del hospedaje”.

Ese propietario de la hostería que sita Anchorena era Guy Dawson. Y su comentario pone de relieve la escasa habilidad comercial que lo caracterizaba.
Como los números de la economía no cerraban decide su esposa irse a San Martín de los Andes y comprar un predio allí. Cuenta su hija” Mi padre se quería quedar en Traful, por eso inicialmente se mudaron mi madre y mi hermana. Cuando el comprobó que era imposible permanecer allí, recién entonces termino de mudarse. A el le encantaba cazar, pescar, estar con los animales del campo y tomarse un gin tonic con amigos.

Fuentes informáticas referidas a la pesca.
“La pesca deportiva en nuestro país y la revista de Mr. Carpender”, en revista El Hogar, ediciones de septiembre y octubre de 1940

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *