LA AVISPA SIERRA O GUSANO DEL SAUCE

por Javier Alurralde y Jorge Michelini

La pesca en el Río Malleo nos sorprende en cada visita recibiéndonos de modo diferente y regresamos con las nuevas experiencias adquiridas, nunca ingresamos al mismo río dos veces, con cada incursión surgen nuevas incógnitas a develar.
Este verano de caudal escaso para la época discurría muy lento, más que en otras oportunidades. Su oxigenación no era la mejor pues a lo largo del día, con el paulatino aumento de la temperatura, el agua disminuía su capacidad de retención de oxigeno, elemento vital para la actividad de los peces.
Por ello, las truchas se aquietaban conforme pasaban las horas y algunas se instalaban en sitios de aguas más rápidas para descansar, seguramente por su mayor oxigenación, oportunidad en que una ninfa bien lastrada dio buenos ejemplares en sitios que normalmente hubiéramos pasado por alto.
Pero llamaba la atención que en algunos lugares del río, que en nada se correspondían con los antes descriptos, había claros síntomas de actividad, casi imperceptibles las truchas se movían detrás de los sauces en pools muy tranquilos.

Cuando nos acercamos a observar constatamos que las truchas se concentraban en buen número detrás de determinados sauces comiendo constantemente, sin pausa, formadas en perfecto orden y enfiladas hacia la corriente, las más grandes por delante y las pequeñas atrás, tratando estas de tanto en tanto de entrometerse, oportunidad en la que recibían sus buenos correctivos por los mayores para colocarlas en su lugar. Los hábitos de mayorazgo y territorialidad resuelven por la regla del más fuerte cualquier disputa por la pertenencia del alimento.
Estas truchas estaban comiendo el conocido gusano verde que caían al agua cuando las ráfagas de viento sacudían las ramas del sauce, una fuente de alimento que las truchas no desaprovechaban.
Los gusanos flotaban por un tramo sin romper la tensión superficial, y luego de un trecho, se hundían lentamente siendo tomados por las truchas tanto sobre la superficie como por debajo de ella, en toda la columna de agua durante su descenso.
En cambio aquellos que ya reposaban en el fondo, ahogados, fueron despreciados, no observamos ninguna trucha removiendo el fondo para tomarlos.

De regreso y producto de la curiosidad hemos intentado conocer algo más de nuestro gusano, cuncuna o falsa oruga del sauce, que es en realidad una plaga dañina llamada Avispa Sierra, con una amplia dispersión en la Argentina, atacando tanto a los sauces como álamos y que su nombre científico es Nematus oligospilus Foerster (= N. desantisi Smith), y que pertenece al Orden Himenoptera.

Más allá del incierto momento de la aparición del sauce mimbre (salix), propio de la cuenca paranaense en los humedales patagónicos, es un hecho avasallador su progresivo avance natural por la rivera misma de los cursos de agua que frecuentamos en nuestras incursiones de pesca. Así lo denota el simple cotejo del desarrollo actual, con las fotografías anteriores de los pesqueros preferidos.
Asimismo a principios de los años 80 empezó a registrase en el valle inferior del río Chubut este insecto particularmente agresor de sauces y álamos, catalogado como especie nueva. Su irrupción fue tan invasiva que se extendió de forma masiva y en pocos años hasta la provincia de Buenos Aires por un lado y hacia el norte y Chile por el otro.
En los ríos Malleo, Alumine y Collón Cura, presenta este fenómeno marcada intensidad, disminuyendo hacia el Limay medio, donde hasta ahora no altera de manera notoria los hábitos alimenticios de las truchas.

Interesa al pescador en los ríos patagónicos su estado larval en la forestación ribereña, por constituir una importante fuente de alimento para las truchas, pues es tal su abundancia que gratifica en rendimiento su escaso tamaño y también la avispa adulta que aún siendo insecto terrestre puede alcanzar el agua.

Los sauces (Salix) resultan su predilección, más excepcionalmente se los ha visto comiendo hojas de álamo, cuando no hay disponibilidad de sauces.
Durante el transcurso de la temporada anual producen varias generaciones o ciclos dependiendo de los lugares, cuanto más aptos sean más generaciones o ciclos anuales habrá. Por ejemplo en Mendoza hay entre 3-4 generaciones por año: en la zona del Delta 6-7 y en Tucumán 4-5.
El período embrionario, luego de que la avispa coloca sus huevos en la hoja, se prolonga aproximadamente 7 días, en que vemos las larvas neonatas y una vez que cobran fuerza se dirigen al borde de la hoja, donde se sujetan con fuerza comienzan a comer. El estado larval dura 15-18 días. Luego teje un capullo sobre tronco, ramas o malezas, al principio translúcido, y donde al cabo de dos o tres días ocurre la transformación en pupa libre. A los 4-6 días emergen las hembras, que se reproducen parte no genéticamente. Los capullos formados en mayo se forman en la base del tronco o bajo la superficie del suelo, permitiendo de este modo tolerar las inclemencias invernales. Al llegar la primavera, de esos capullos emergen las nuevas hembras.
Es decir que en sus diferentes etapas podemos sintetizarla a tenor del siguiente cuadro y características:

Huevo: verde brillante recién depositado, oval o reniforme, tamaño: 1,5 a 2 mm de longitud. Él es transparente a incoloro, el color que se observa es el del embrión, el que a los 2 ó 3 días de depositado se torna pardusco.

Larva: 1er. estadio. Recién nacida es color amarillo pálido y su longitud es de 2 mm; posteriormente comienza a oscurecerse, mide 3/4 mm y adquiere la cabeza un color caramelo y el cuerpo verde transparente. Un par de ojos negros. Muda varias veces de tegumento incrementando su tamaño y asemejándose progresivamente en su coloración a la larva madura.

Larva Madura: tamaño 16/18 mm. Cabeza clara, la sutura epicraneal y las parafrontales de color negro, delimitando estas últimas un área color caramelo Ojos negros, en la parte superior de cada una de éstos nace una mancha alargada color marrón o caramelo. Cuerpo verde pálido con una fina línea lateral blanca. Patas torácicas amarillas.

Pupa: tamaño 7/8 mm. Libre con podotecas, pterotecas y antenas bien visibles. Ojos oscuros bien destacados, dentro de un capullo sedoso de sección semicircular, verde al principio y castaño al final del estado.

Hembra: Los aspectos más sobresalientes que facilitan su identificación son: tamaño: entre 5,7 a 8,1 mm de largo, con el cuerpo de color verdoso en su mayor parte. Cabeza verde amarillenta, mandíbulas largas y agudas de color castaño rojizo en la punta; las antenas son ligeramente menores que la longitud del cuerpo, de color castaño oscuro en el dorso y con tonalidad rojiza en la parte ventral, con nueve segmentos. Tórax desprovisto de pelos, brillante, amarillo verdoso, el dorso de color castaño claro. Alas transparentes y brillantes; patas verde amarillentas. Abdomen verde en su porción anterior, el resto amarillo, en especial los tres últimos segmentos.

En el inicio del ciclo anual la oviposición da comienzo en la primavera, siguiendo el ritmo de la brotación del sauce. En tal oportunidad la avispa inserta los huevos levantando la cutícula de la hoja; en una semana aproximadamente nacen las larvas que comienzan a alimentarse en el lugar del nacimiento, y más tarde, cuando crecen, se ubican en la posición que los pescadores conocemos, en el borde de la hoja continuando su alimentación.
Tras un período de tres semanas aproximadamente las larvas se empupan, tejiendo su capullo, Señalamos que las larvas hibernan cuando el período anual favorable concluye, dirigiéndose en la ocasión hacia el suelo para enterrarse durante el invierno.
Puede suceder que en una determinada zona se presente el insecto en varios estadios de desarrollo en el mismo momento, y por tanto podemos ver y pescar tanto con al adulto como imitando a la larva.
Es importante señalar que las zonas infestadas están localizadas y puede apreciarse a simple vista, pues hay sectores con sauces en buen estado y otros donde claramente se aprecia el daño que éstos insectos están causando a la planta, que queda prácticamente sin hojas. Hasta el fin del verano el árbol una vez desvastado por el insecto rebrota con nueva fuerza.
Personalmente hemos observado al menos en dos temporadas el avance progresivo de la plaga, siempre siguiendo el curso del río.

La trucha se alimenta de ésta especie en sus estadios más vulnerables tomando tanto la larva como al adulto, su escasa fuerza de sustentación reside, como oruga que es, en una serie de patas muy cortas. Los constantes vientos patagónicos dan la conjunción justa para su constante caída al agua, donde es bien apetecida por las truchas que se guarecen a la sombra del propio árbol en los mansos pozos ribereños.
Alimento abundante, aguas frescas y protegidas, es la formula que explica esta conmoción que la aparición del gusano trae aparejada en las zonas de pesca, hasta el punto de desinteresarse por su alimentación habitual.

La actividad de las truchas puede advertirse de inmediato, ya sea con parsimoniosas subidas o aún con los clásicos bulos de las tomadas por debajo de la superficie. Su estrategia consiste en permanecer expectante hasta que el insecto cae al agua y entonces se desplaza lo necesario para alcanzarlo y englutirlo sin más. No tiene prisa, pues el insecto no puede nadar ni hay corriente fuerte que lo desplace.
Los distintos patrones de atado han brindado variados modelos de imitación, todos ellos eficientes a la hora de pescar. Sin embargo es útil procurar junto con los modelos flotantes, otros de distinto hundimiento. Pues según las condiciones del momento, puede ocurrir que sean tomados como seca o como ninfa. En este último caso los indicadores de pique, resultan recomendables para estar advertidos de la sutil tomada y clavar en tiempo justo.
El adulto puede imitarse perfectamente (así lo hemos visto pescar a nuestro amigo Eduardo Atozqui) con una Humpy en tamaño Nº18, panza amarilla, más considero que cualquier mosca que flote pegada al agua con forma, tamaño y la coloración adecuada puede sustituirla perfectamente (por ejemplo Irresistible amarilla; Yelow Grayback; tal vez una Griffith Gnat en amarillo etc.), pensamos que en realidad la formula del éxito está en imitar las circunstancias, es decir, estar preparado para lanzar previo esperar la ráfaga, y producida ésta, tras un instante, arrojar nuestra imitación al sector adecuado donde observamos antes los signos de actividad.
Es una pesca de paciencia, oportunismo y presentación la que hemos visto que brinda buenos resultados, la recomendamos para aquellos que disfrutan de la mosca seca, no es necesario grandes cast sino que sean precisos para alcanzar el sitio correcto y que la mosca navegue correctamente como el natural.
Más la generalidad de los pescadores optan preferentemente por la imitación de la larva, y aquí el asunto tiene otras derivaciones pues respecto de los modelos la inventiva del atador es infinita.
A modo genérico podemos indicar que las imitaciones buscan un lograr efectos distintos, y así hay imitaciones de gusano flotante, en general realizadas en foam ya sea atadas de modo recto pero también los hay con curvas sobre el anzuelo.
También existen modelos de gusanos que se hunden, generalmente confeccionadas con chenille o ultrachenille, y una variación de éstos, si se quiere un poco más exquisita, que busca lograr que la imitación flote por un corto trecho y recién luego se hunda, atadas con un poco de foam o neoprene para que lo sostenga sobre la superficie, sin olvidar la búsqueda de tal efecto mediante las clásicas pastas flotamoscas, que andan bastante bien por cierto pero que generalmente dejan una indeseable aureola en la superficie del agua.

La característica común en todas las imitaciones del gusano consiste en que se atan en color verde flúor intenso, el color del insecto.
No es un detalle menor la elección del anzuelo según el efecto buscado y que en el párrafo anterior hemos descripto, pues éste deberá ser preferentemente muy livianos si se pretende que la larva trabaje en flotación sobre el menisco de agua y sin romper la tensión superficial, y podrá ser un poco más pesado si se lo confecciona para que se hunda, más es indeseable un anzuelo demasiado grueso pues recordemos que la actitud del gusano cuando cae al agua es flotar; debido a ello preferimos atar siempre en un anzuelo liviano de buen gap, en tanto que la variación de que se hunda o flote se impone con la elección de los materiales de atado pues no debe olvidarse que el momento de vulnerabilidad del insecto imitado se configura cuando éste cae al agua y flota un trecho, o se hunde lentamente en la columna de agua.
Hemos visto muy lindos modelos atados de diferente manera pero una vez en el agua no todos lucen tan bien si son mirados desde abajo, pues la forma no es nítida, se distorsiona un tanto y se nota el anzuelo, o quedan desdibujados por la superposición de objetos (anzuelo y vestido) quedando con una silueta o forma antinatural, a nuestro modo de ver, pues es distinta la silueta que pensamos posee el gusano en el agua.
Esto se aprecia si colocamos una mosca en un vaso de agua transparente y miramos la imitación desde abajo, allí se observa que, en general, la forma carece de una clara definición haciendo difusa su silueta circunstancia por la cual su contorno poco tiene que ver con un gusano flotante.
Otra característica relevante al momento de la imitación es la forma, pues es frecuente observar que posiblemente por una especie de shock térmico, el gusano se curva al tocar el agua.
Un interesante cambio de opiniones y múltiples modelos obran en la pagina web de la Asociación Argentina de Pesca con Mosca en el Foro de Atado, y vale la pena ingresar en él para ver las fotos enviadas, allí tendrán una mejor idea de las diferentes versiones, opiniones y modelos
Por lo tanto para el año venidero hemos de probar un nuevo modelo atando el chenille por debajo del anzuelo y una pequeña bolita de foam por arriba para que mantenga el sistema a flote; quizás funcione, o tal vez no, pero de eso se trata, de buscar el mejor modo de convencer a la trucha o, caso contrario, de pasar nuestro invierno en el cuarto de atado sumido en un nuevo diseño que mejore aquél que fracasó el año anterior, y que seguramente va resultar un éxito… una esperanza que muere y renace cada año. Tal vez algún día…

Algunos ejemplos de atado


Atado por Humberto Torelli


Atado por Humberto Torelli


Atado por Javier Alurralde


Atado por Mario Capovía


Atado por Javier Alurralde

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