Enfermedad giratoria de los salmónidos

CONSERVACION

Los últimos números de la revista de la FFF, de Fly Rod & Reel y de Fly Fisherman dan cuenta de la aparición de una enfermedad de las truchas llamada “Whirling Disease” en el estado de Montana. Los artículos describen esta verdadera calamidad que afecta unos 80 Km. del Río Madison, diezmando un 90% de las arco iris.
La enfermedad no es nueva, ya que se conoce en Europa -de donde es originaria- y en otros estados de la Unión, pero parece que este estallido ha logrado alarmar a las autoridades y asociaciones de pescadores como FFF y Trout Unlimited, que reclaman medidas extraordinarias para evitar su difusión.


Truchas afectadas por Whirling Disease. Handbook of Trout and Salmon Disease. Roberts y Sheperd, Universidad de Stirling, 1974.

El mal afecta principalmente a los alevinos de las truchas arco iris y de arroyo, y sólo marginalmente a las demás especies, y es causado por el esporozoo parásito Myxobolus cerebralis. Ataca los cartílagos, produciendo deformaciones en la cabeza y el esqueleto (ver foto), afectando el sistema nervioso central y consecuentemente la capacidad de natación de las truchas enfermas, que nadan en círculos, como cazando su cola, (de allí su nombre: “whirling” significa girando, dando vueltas) hasta que mueren o son comidas por otras truchas. Las deformaciones en la mandíbula también les impide alimentarse. Otra manifestación de la enfermedad es un oscurecimiento de la cola. El brote no es fácilmente detectable al principio ya que afecta sobre todo a los ejemplares más jóvenes, lo que los convierte rápidamente en presa de los peces más grandes, que entonces se convierten en portadores de la enfermedad.

El contagio puede producirse también a través de un gusano tubiforme que es ingerido por los peces y tratándose de alevinos, por contacto directo con la espora, que en determinada fase de su desarrollo es nadadora. La epizootia progresa aguas abajo unos 25 km por año, y sólo unos 3 km aguas arriba. El mal es incurable, y una vez que se instala en un río no se se conoce ningún método para evitar que se propague. En ese caso la única esperanza es que se desarrollen peces resistentes a la enfermedad.

El vehículo principal de la difusión de la epizootia a nuevos sistemas acuáticos es la implantación de peces enfermos, pero es importante tener en cuenta que los pescadores también pueden ser transmisores, a través de la suela de fieltro de las botas, de los waders, moscas, cañas, reels y líneas.

Alertados por este flagelo potencial, hemos consultado a los funcionarios a cargo de la preservación de los salmónidos en la Patagonia, que nos informan que afortunadamente, no hay evidencias concretas de que el mal haya llegado a nuestro país.

Para que ésto no ocurra es necesario que todos tengamos cuidado: los argentinos que van a pescar al extranjero deben lavar bien su equipo al volver y los guías y personas que emiten permisos de pesca deben recomendar a los pescadores extranjeros (europeos y norteamericanos) que procedan de igual forma. Además, todos los pescadores debemos estar alertas y si encontramos alguna trucha pequeña que parezca tener los síntomas descriptos, sacrificarla y llevarla sin demora a las autoridades de pesca del lugar donde estemos pescando.

De esta manera, con cuidado pero sin pánico, los mosqueros podremos contribuir a preservar nuestros cursos de agua de esta grave amenaza.

“No tiene que haber mil peces en un río, déjenme encontrar uno y le sacaré mil Sueños antes de sacarlo y, si lo saco, lo dejaré ir”
James Deren

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *