Dry hackles

Por Jorge Calandra

Al leer el título de este artículo es lógico preguntarse ¿a qué hackles se referirá? La pregunta está totalmente justificada ya que, al estar regida casi totalmente por tradiciones, la actividad de atar moscas para pesca tiene un ingrediente importante de transmisión oral y de falta de un orden estricto.

A través del tiempo se fueron incorporando acepciones, extensiones de uso y standards que parecieron muy lógicos a su inventor en su momento y, fuera de su contexto original, confunden a las generaciones siguientes.

En el caso que nos ocupa, “Hackle” tiene diferentes significados: las plumas individuales del cuello, hombros y lomo, silla y cola de algunas aves; el resultado de envolver el anzuelo con estas plumas formando un collar; las “barbas” de algunas moscas húmedas o “streamers”; cualquier material que cumpla las funciones anteriores en una mosca.
En esta charla hablaremos primordialmente de las plumas del cuello del gallo, utilizadas para formar el collar de las moscas secas.

También tendremos que ponemos de acuerdo en un léxico básico para identificar las partes constitutivas o características de una pluma. Trataré de usar términos en castellano salvo que no conozca su nombre en nuestro idioma o su uso confunda más que aclare, por el uso generalizado del vocablo en inglés (Fig.1).

Es de hacer notar que al no ser utilizadas estas plumas para volar, de las fibrillas no nacen otras -más pequeñas o terminadas en ganchos- que se entrelazan con las de la fibra de aliado, dándoles la mayor rigidez estructural necesaria.
Estas plumas más estructuradas y rígidas se encuentran en las alas y la cola.

Quizá convendría ubicar visualmente donde están ubicadas las otras plumas también llamadas “hackles” en el gallo (Fig.2).

Las más importantes para el atador, después de las del cuello, son las colgaderasl, llamadas “saddles” en inglés, más elongadas y de fibras más largas que las plumas del cuello.
Son aptas para atar “Woolly Worms”, “Woolly Buggers”, “Wulffs”, streamers y moscas de agua salada.

Siguen en importancia, aunque mucho menor, las riñoneras (spade), con fibras muy largas, ideales para colas de moscas secas, alas de tricópteras y -si tienen poco “Web” “Skating spiders”. Por alguna razón que no conozco no se comercializan regularmente.

Los que sí lo hacen son los españoles, con sus plumas de gallo de León. A veces se encuentran algunas en la periferia de los cueros del cuello.
Revisen los que tengan en stock, y atesoren las que encuentren.
Las últimas que se utilizan normalmente para el atado son las plumas de la cercanía de la cola llamadas “Spey”. Son plumas con mucho “web”, que se usan dividiéndolas a lo largo del raquis y atándolas en el cuerpo de las moscas salmoneras o para “steelhead”. Se usan enteras para agua salada.

Bueno, a lo nuestro. Aquellos que me conocen saben que no pueden salvarse de un poco de historia. Siempre trato de colaborar para que tengamos alguna vivencia de las raíces de nuestro deporte, sabiendo de dónde vienen las cosas que usamos.

HISTORIA.- El antepasado de todos nuestros gallos actuales es el género Gallus, perteneciente a la familia de los Faisanes. En ésta, los machos tienden a un plumaje muy ornamental y colorido, mientras las hembras tienen colores bastante apagados y despliegue de plumas más modesto.

Hay cuatro especies de Gallo de la Selva (Gallus) en el mundo: el Rojo, el Gris, el Verde y el de Ceylán. Este último es parecido en aspecto al Rojo. El Gallo de la Selva Rojo es el universalmente considerado como el antepasado en línea directa de todas las razas avícolas actuales. Parecería que esto es correcto, ya que ningún ejemplar avícola en el presente tiene en el cuello las puntas fundidas y coloreadas del Gris (Gallus Sonneratis -Jungle Cock), ni plumaje verde, ni las puntas desparejas del Ceylán.

A pesar de que algunos científicos han observado que los Gallos de la Selva se cruzan con aves domésticas, parecería que las cuatro especies no se cruzan entre sí.

La especie Gris (Sonnerati) vive en la India Central y Occidental, la Verde se encuentra únicamente en lava y el de Ceylán en la actual isla de Sri Lanka.
La especie que más nos interesa, el Rojo, es la más extendida. Del noroeste de la India hasta China, al sur por la Península Malaya.

De tamaño pequeño, tiene plumas negras en el pecho, cola y alas. Las plumas del cuello, riñoneras y colgaderas son de un marrón vivo con reflejos rojos (Fiery red) y una lista más oscura en el centro de la pluma.
La gran ventaja de estas especies es que desarrollaron las plumas de su cuello como ornamentales, usadas para cortejar y la intimidación.

Para este fin, las plumas del cuello del macho evolucionaron a ser largas, puntiagudas y brillantes (ya que, en gran parte de su longitud, han perdido las fibrillas quedando únicamente las fibras rígidas y pulidas). Felizmente las razas domésticas han guardado estos genes dominantes, ya que los Gallos de la Selva son las únicas aves en el mundo con esta característica.

Se cree que el primer escritor que subrayó la necesidad de plumas de buena calidad para ser usadas como hackle fue G. P. Pulman en 1846. Es interesante hacer notar que lo que hoy llamaríamos “calidad para mosca seca” él la usaba para envolver el cuerpo de sus moscas (atadas “palmer”). El hackle de la mosca que él intentaba pescar en la superficie era de gallina o pollo capón, ya que lo usaba para imitar las patas del insecto en aguas plácidas del Sur de Inglaterra.

Esta tendencia continuó allí y en Estados Unidos hasta comienzos del presente siglo.
Halford, que buscaba intensamente el color Blue Dun ya en 1886, comentaba que no usaría más plumas de gallina.
Cutcliffe había llegado a la misma conclusión veinte años antes (Cutcliffe pescaba en aguas rápidas).
Skues criaba sus propios gallos para sus moscas secas (ino pescaba únicamente con ninfas!).

Todos estos comentarios generaron una creciente demanda de plumas de mejor calidad.
Inicialmente, las plumas eran un subproducto de los mercados de aves.

Los dueños permitían a los peones recoger las plumas de las aves que faenaban, quienes las empacaban sueltas, en capas de tamaño decreciente, en pequeños paquetes de 15 cm. x 10 cm. Cada paquete contenía todas las plumas del cuello de un gallo o gallina iY se vendían por 1 centavo de dólar cada uno!

Mientras ésto sucedía en Inglaterra, tendremos ahora que trasladarnos momentáneamente a lo que fué el centro de plumas del mundo occidental. iCréase o no, Polonia!

Desde mediados de 1800, en la frontera con Rusia, en un pueblo llamado Mielec, vivía una comunidad cuya única actividad eran las plumas. Durante los duros inviernos, el pueblo entero clasificaba plumas, que se utilizaban principalmente en almohadas y edredones (este vocablo tiene su origen en “eider down”, la pelusa del pato Eider). Uno de los ciudadanos de Mielec emigró a París y su hermano a Nueva York. Entre las dos guerras, los hermanos Zucker fueros los zares del mercado de plumas clasificadas.

Ellos cimentaron una fuerte relación con los chinos, a quienes enseñaron la costumbre de coser plumas de igual tamaño (especialmente colgaderas), sistema que todavía se usa.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial Charles Zucker, previendo la explosión en el pasatiempo de la pesca, convenció a los chinos continentales de vender los cueros del cuello con las plumas adheridas. Para sortear el boycott americano, los chinos introducían los cuellos de contrabando en Hong Kong, donde se clasificaban y se vendían a Estados Unidos.
Actualmente, el mercado de cueros de cuello de gallos nogen éticos tiene tres puntos de origen: China, India y Filipinas (¿se acuerdan de la distribución natural del Gallo Rojo de la Selva?). De estos, los mejores cuellos generalmente son chinos.

¿Como se reconoce el origen de estos cuellos? (Fig. 3)
El cuello chino es en forma de pera, y la zona cercana a la cabeza es ancha. La parte interna está perfectamente limpia. Las plumas parecen ser más suaves que las indias o filipinas, pero ésto es porque la nervadura central (raquis) es más fina, una gran ventaja al enrollarlas en el anzuelo. Los China colores son más definidos y ésto, unido al raquis delgado, hace que las plumas más grandes sean especialmente aptas para streamers y Matukas.
Generalmente tienen plumas para moscas secas de tamaño 14 y superiores.

Los cuellos indios son los más fáciles de reconocer. Son los más pequeños y de forma cuadrada o rectangular. Tienen fibras que permiten atar moscas 16 ya veces 18. El problema es que las más chicas son demasiado cortas, obligando a usar por lo menos dos plumas.

Los de origen filipino son parecidos a los chinos, pero el área cerca de la cabeza, donde están las plumas pequeñas, es mucho más fina. El raquis es generalmente grueso y de sección irregular, produciendo plumas que se tuercen al enrollarlas en el anzuelo. Son las Indiamás baratas, y para los que atan “variants”, spiders o moscas secas grandes (10 y superiores) son muy buenas.

Como vemos, comienza a surgir el concepto que conviene comprar los cueros de acuerdo al uso que se les va a dar.
Un gran inconveniente de los cueros de estos orígenes es que no tienen ni Blue Dun ni Grizzly, colores cuyas fuentes están en Europa.

Las prácticas comerciales de estos países (especialmente de los chinos), el aumento vertiginoso de la demanda y la tendencia a producir aves para el consumo (con sus plumas de menor calidad), acicateó la crianza de aves orientadas específicamente para el mercado del atado de moscas. El tamaño de mercado hizo que la actividad se concentrara en Estados Unidos.

Ya existía en los 1930 un pequeño número de atadores profesionales que criaban aves para su uso personal, desplumando una vez por año sus gallos, especialmente en los colores Blue Dun, Ginger y Grizzly.

Los más conocidos eran Walt Dette, Harry Darbee y Bill Tobin. Andy Miner, famoso por su Blue Dun, comenzó su operación con dos docenas de huevos que obtuvo de Darbee en 1935.

Inicialmente se creía que un gallo debía tener por lo menos 2 años para producir buenas plumas, y que la calidad crecía con los años. La gen ética moderna ha desvirtuado ese mito y, en realidad, al ser más viejo el gallo el raquis se engrosa y se hace más irregular, dificultando su atado.

A fines de los 60 y principios de los 70 el mercado de pesca con mosca se expandió considerablemente, y la cantidad enorme de libros y artículos sobre selectividad y entomología práctica exigieron el atado de moscas cada vez más pequeñas. Los cueros importados, como hemos visto, no eran muy aptos para cubrir esta demanda.
En 1970, Henry Hoffman de Oregon, Estados Unidos, empezó a criar un híbrido Grizzly con plumas capaz de atar moscas de tamaño 8 a 26.
Otros criadores en el Este comenzaron a estudiar genéticamente el mejoramiento de las plumas. El incentivo estaba dado: mientras un cuero chino se vendía a U$S 5.-, uno Grizzly de Hoffamn se vendía a U$S 40.- ien 1974!. Pero Hoffman no podía abastecer la demanda. El catálogo de “The Artful Angler” de 1979 tiene un párrafo donde recomienda comprar los cuellos de Hoffman por ser los mejores, y mientras lamenta no poder ofrecerlos, le ruega al productor que les provea esos cueros tan escasos.
Semejante nicho de mercado no podía estar vacío mucho tiempo.

Robert Metz de Pennsylvania, comenzó la producción de aves genéticamente controladas en 1973. A diferencia de Hoffman, quién producía solamente Grizzlies, Metz desde el principio comenzó a producir varios colores, agregando otros a medida que su negocio avanzaba. Hoy produce más de 60.000 pollos, y vende en todo el mundo.

Ultimamente han aparecido, de todos los que han tratado de subirse al exitoso carro de los “genéticos”, algunos muy confiables y serios, como Ted Hebert de Michigan y Colorado Quality Hackle. Sin duda seguirán apareciendo otros, aunque, como todo mercado de alta tecnología, los secretos que diferencian el fracaso del éxito son muy bien guardados.
Frank Elder en “The Book of Hackle” analiza tres características de las plumas del cuello de los gallos: color, calidad y forma. Propongo que hagamos lo mismo. Una pluma puede tener gran densidad de fibras, no tener fibrillas y ser larga; pero tener mala forma para crear el collar de una mosca seca.

Podemos darnos cuenta del enorme salto que significó la aparición de las plumas “genéticas”. Cuando Elder terminó su libro en 1977, no incluyó en sus estudios esta novedosa tendencia, ya medida que avanzamos en el análisis veremos claramente las diferencias entre los cueros tradicionales y los “genéticos”.

COLOR -Este tema siempre ha estado plagado de confusión. Muchos de los nombres usados para designar colores en Inglaterra estaban enraizados en la tradición de los gallos de riña o en la transmisión oral de razas muy antiguas. EI.mismo color tiene varios nombres y, lo que confunde aún más, muchos no se ponen de acuerdo qué color significa determinado nombre.

Ya en la “Fishing Gazette” de 1888 aparece un artículo preguntando cuál es el color correcto de un cuello “Honey Dun”. Del otro lado del Atlántico, Reuben Cross en -1936 lamentaba no hubiera un standard común de colores.

Sin tener un muestrario impreso con perfecto registro, es casi imposible embarcarse en una descripción de los diferentes colores. Creo que lo primero que vamos a intentar es una comparación utilitaria de la nomenclatura tradicional inglesa, la moderna usada en el Reino Unido, y la usada en Estados Unidos. Esto nos debe permitir “traducir” recetas de un país a otro y atar moscas antiguas con materiales actuales. Se entiende que hablamos de colores naturales, no teñidos.

Debemos tener en cuenta que, en última instancia las nomenclaturas son altamente subjetivas. El cuello que para alguno es un “Medium Blue Dun”, para otro es “Light”.

La lista (Fig.4) lleva esa carga, y en última instancia tiene la gran ventaja que es bastante mejor que nada.
Se debe tener en cuenta que con la aparición de los expertos genéticos, la relación entre colores y calidad ha quedado algo desvirtuada, aunque no totalmente.
Tradicionalmente los cueros “Red Game”, “Grizzly” y “Blue Dun” eran los mejores mientras que los menos logrados eran “Black”, “White” y “Cream”. Todavía los criadores genéticos no ofrecen hackles “White”.

Como herencia de su antepasado, todas las plumas tienen un color más puro en el frente o anverso que en el reverso, que nos muestra un tinte más blanquecino o tizado. A través de la gen ética, esta característica está disminuyendo. Esto es fácil de comprobar comparando una ¿pluma “genética” con otra que no lo es de origen chino, indio o filipino.
Trataremos ahora los comentarios sobre calidad y fonna.
Yo creo que son características un poco más importantes que el color. Veremos si ustedes están de acuerdo.

CALIDAD -¿En que consiste un hackle de buena calidad? ¿En qué momento deja de ser buena para ser muy buena? Toda la literatura de atado utiliza pruebas altamente subjetivas: probar la rigidez de las barbas pinchándose loS labios, probar que el raquis es fIrme y elástico, etc.
Yo creo que la mejor calidad es la que mejor cumple lo que le pedimos a la pluma que haga.

. El hackle debe soportar la mosca sobre la superficie del agua. Salvo que expresamente atemos moscas anegadas (spinners, emergers, parachutes, etc) las puntas. de las barbas no deben penetrar exageradamente el menisco.

. La indentación en el menisco no debe ser demadiado marcada, para reproducir lo mas fielmente posible la “fIrma” de las patas del insecto en el menisco. Las vueltas del hackle en el anzuelo deben ser las mínimas que el tipo de agua y el peso de anzuelo permitan.

. Las dos condiciones anteriores exigen que las fibras estén lo más libre posible de fibrillas. Recordemos que la manifestación visual de las fibrillas es el “web”; cuanto menos “web”, mejor.
Debemos recordar que en las plumas listadas (badger, fumace, honey dun) la lista central § el “web.

. Cuanto mayor sea la densidad de fibras sobre el raquis y más larga sea la parte útil de la pluma, más económica y prolija será la mosca.
Comparemos las buenas plumas anteriores a las “gen éticas” con
ejemplos de estas últimas:

Llamamos “largo útil” del hackle a la distancia entre el extremo y el punto donde las fibras comienzan a tener el largo correcto y muy poco “web”. Si bien las cifras del “Old English Game” son el promedio de un gran número de plumas, las de las “gen éticas” corresponden a una sola medición, pero creo que sirven para subrayar el enorme avance en calidad y, sobre todo, la regularidad de sus características. Cualquier hackle gen ético actual es superior a cualquier hackle del mejor “Old English Game cock” del pasado, con una excepción.

Si queremos que las fibras soporten el peso de la mosca, es obvio que la mejor forma sería aquella fibra que es relativamente ancha en la base y fma en la punta (Fig. 5). Algunas “Old English” tienen esta característica muy marcada. De ahí puede venir el relativo escaso núr:nero de fibras en el Mínimo de la tabla anterior.
Dada la constante densidad de fibras y el increíble largo útil de las “genéticas”, el de éstas es un precio muy pequeño por tan alta y constante calidad.
Me he dado cuenta que he introducido el nombre de “Old English Game Cock” y ” Andalusian” sin haberlo definido previamente.
Cuando hablamos de los orígenes de los cueros de cuello, hablamos de los chinos, indios y filipinos. Como ésos eran los de más fácil acceso en Argentina, no hablé de los británicos.

Durante mucho tiempo la riña de gallos se practicó en todo el Reino Unido. La mayoría de los ejemplares eran descendientes directos y puros del Gallo de la Selva Rojo, elegidos, además de por su agresividad y fortaleza, por el espesor de la capa de plumas del cuello y el grado de erección que éstas alcanzaban al luchar. No tardaron los atadores en reconocer que estos hackles eran ideales para el collar de las moscas secas.
Muchos dieron el paso de comprar plumas en pequeños paquetes en el mercado de Smithfielda criar sus propios gallos. Por su origen “deportivo”, la raza se llamó “Old English Game”.

En la búsqueda del color “Dun” (gris parduzco) se introdujeron líneas de sangre españolas , y de ahí aparece el “Andalusian”. He cumplido y discúlpenme.
Otra gran ventaja de las “genéticas” se nota en los raquis.
Anteriormente era bastante común encontrar hackles que se torcían al enrollarlas en el anzuelo o que se inclinaban hacia adelante o atrás. Son las llamadas “twisters” o “leaners” respectivamente. Esto sucede porque el raquis, además de ser demasiado grande, no es redondeado y sus aristas, si no es perfectamente enroliado, tuercen las fibras en todas direcciones (Fig. 6).

Si bien las que se tuercen pueden manipularse con un hábil uso de las pinzas y las que se inclinan se arreglan soportándolas con otro hackle, todo esto se evita con las “genéticas”. Los atadores noveles que no han conocido más que estas últimas están en un paraíso que a lo mejor no aprecian.

Un último comentario respecto a la calidad: algunos cueros de cuello tienen hackles cuyas fibras terminan en muy pequeños ganchos o con sus extremos divididos (Fig 7).

Esto no es necesariamente malo si las otras características son buenas. En realidad algunos atadores profesionales buscan estas plumas, sosteniendo que cumplan mejor el cometido de soportar el peso del anzuelo y que la indentación en el menisco es más parecida a la de las patas de un insecto.

FORMA – Si recordams que anterioremente dijimos que una mosca seca debe tener el mínimo de vueltas de hackle que cumpla el objetivo, es obvio que cuanto más parejas en su largo sean las fibras de la pluma, mejor será.

Será mayor el largo útil comparado con el largo total, lo que me permitirá ahorrar plumas y muchas veces, si quiero un collar espeso, evitaremos usar dos o más con los consiguientes problemas de prolijidad.

Para analizar el largo de las fibras tomamos el hackle por la punta y, con el índice y pulgar de la otra mano peinamos las fibras hacia el cálamo contrariamente a la dirección que crecen. Generalmente en los libros y artículos se dice que las fibras eventualmente quedan a 90° del raquis o nervadura central. Esto no es cierto , normalmente quedan formando un ángulo de 70° y si se intenta forzarlas más se desprenden. Si observamos una mosca seca de frente, veremos que las fibras adoptan naturalmente este ángulo de 70°.

Cualquiera sea el ángulo (siempre que sea constante), en la pluma ideal las puntas de las fibras están todas a la misma distancia del raquis formando un rectángulo. Esto hace que al enrollar el hackle en el alambre todas las puntas de las fibras contribuyen a sostener el anzuelo en el menisco, y menos vueltas me dan más sostenes que en los casos en que las fibras crecen o decrecen en su longitud. En estos dos casos el problema se complica aún más ya que le pedimos a las fibras más largas que sostengan el anzuelo, y éstas suelen ser las más débiles (Fig. 8).

Si las fibras son todas del mismo largo, lo que limita el largo útil de la pluma es hasta dónde sube el “web”. Una vez que arrancamos esta zona, lo que queda es el largo útil de la pluma.

Aparte de las razones económicas es importante que las plumas tengan fibras cortadas en relación a su largo útil, ya ue el atado de moscas muy pequeñas se complica aún más si las plumas son excesivamente cortas.
Muchos atadores dicen que quieren un gran número de plumas para atar moscas chicas. En realidad lo que desean es un gran número de plumas largas con fibras cortas.

Esto es fácil de decir, pero sin un standard de comparación no deja de ser una comparación subjetiva. ¿Cuánto es “pluma larga” y cuánto es “fibra corta”?

John Heddon (”Tradición Mosquera”, Boletín Invierno ‘92) publicó en el “Fly Fishers’ Journal” en 1932, un sencillo y elegante método para objetivar estos conceptos. Para atar una pluma se le quita la pelusa y las fibras cercanas a ella que no sean del largo apropiado. Se mide la distancia desde la primera fibra útil hsta la punta de la pluma. A ésto le llamamos “largo útil” (esta es la medida usada en la tabla de la Fig. 1). Luego se mide el largo de una fibra (Fig. 9).

El cociente entre el “largo útil” y la “longitud de fibra” es un número abstracto que Heddon llam6 “Hackle Index” o “H.I.”.
Veamos qué sucede aplicando este concepto a los hackles de la tabla anterior.

Obviamente, ahora tenemos una medida que nos confirma lo que sospechábamos y nos permite decir que, en cuanto a forma del hackle, las genéticas son 57% y 78% mejores que el promedio de “Old English Game” del ejemplo. Los invito a hacer la prueba con cuellos del gallo de diferentes orígenes que tengan en su poder. Se precisasolamenta una buena regla transparente, buena vista y mucha paciencia.

Para dar una idea del avance increíble que significó el hackle “genético”, les mencionaré algunos índices expresados por Frank Elder en su libro (donde, como ya dijimos, no habla de “genéticas”).
El dice que cualquier hackle superior a 3.0 es “razonable”, 3.5 es “bueno” y 4.0 “muy bueno”. También dice que el mejor hackle que él ha visto en su vida pertenecía a un Gallo Rojo de la Selva y tenía un largo útil de 3.6 cm. y una longitud de fibra de 0.6 cm. para un índice de 6.0.

Un hackle Metz Dun elegido al azar de un cuero en mi poder, para una longitud de fibra de 0.6 cm. me dió un largo útil de 5.7 cm., ipara un H.I. de 9.5!

Elder también comenta que, en hackles de alta calidad, el largo de la pelusa es menor que el de las fibras. Fíjense en sus cuellos gen éticos.

GENERALIDADES
Otra característica interesante en un cuello de gallo es el número de hackles. Obviamente no podemos contar los hackles al comprarlos, pero aquí también la regularidad de las “genéricas” viene en nuestra ayuda.
Varios autores han contado el número de hackles en diferentes cuellos. Yo nunca lo he hecho y admif<) la dedicación y paciencia de los que se han embarcado en ello. Como ven, hay gente mucho más loca que yo.

Herter en t941 decía que, en general, un cuero tenía 260 plumas de tamaño # 12 a 18.

Elder 345 en un “Old English Game”, Leiser 307 en tres Metz # 2 y Leeson en el año 1987 cuenta 210 plumas entre # 14 y # 20 en el promedio de cuatro productores de hackle “genéticos”. Si bien vemos que el número de plumas favorece al “Old English Game” hay que recordar la enorme ventaja del índice H.I., que nos permite usar una pluma en lugar de 2 6 3. Además hoy muy poca gente tiene “Old English Game”, lo hemos usado mucho como referencia por su preponderancia en el Reino Unido hasta 1974-1975.

Nada viene gratis en este mundo: los cueros “genéticos” para mosca seca han sido creados para hackle. Sus plumas no andan bien en alas para streamers o alas para moscas secas como la Adams. Tampoco funcionan para moscas de agua salada, ninfas, Matukas, salmoneras o alas recortadas.
Para estos usos convienen los cuellos de gallina, colgaderas de gallo o de gallina.
Pero no desesperemos. Ya han empezado a aparecer los cueros de gallinas y las colgaderas “gen éticas”. iPara que haya gallos tiene que haber gallinas!
Veremos qué avances en colores características, forma y calidad nos tienen guardados Metz, Hoffman, Hebert o Colorado Hackle.
¿Sabían que Orvis ahora tiene cría propia?

Bibliografía

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“The Book of Hackle” – F. Elder – Scottish Academic Press – 1979
“Fly Tying Materials” – E. Leiser – Crown – 1973
“Metz Book of Hackle” – E. Leiser – Nick Lyons Books – 1987
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“Second Fly Tyer´s Almanac” – Boyle & Whitlock – Lippincott – 1978
“Fly Tying” – J. F. Mc Kim – Mountain Press – 1982
“Moscas para la pesca” – R. del Pozo – Everest – 1987
“Genetic Hackle”- T. Leeson – Rod & Reel – 1987
“Apply the hackle…but how?” – S. Hessel – Fly Tyer – 1986
“Hackles” – C. Woods – Fly Fisherman – 1981
“The Artful Angler Catalog” – 1979
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“A book of trout flies” – P. Jennings – Derrydale – 1935
“Treatise of fishing with an angle” ? – Origins of angling – J. Mc Donald-1963

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