Conservacionismo

Nunca me ha conformado la palabra conservacionismo. Tiene semejanza con conservadorismo, y eso pone nerviosa a mucha gente que presupone algo elitista, aunque conservar la fauna y la flora salvaje sea en beneficio de todos sin excepción. Prefiero referirme a protección o preservación de la vida silvestre al tocar este tema que desde los tiempos en que el ser humano dependía de la caza y de la pesca para su sustento, mantiene permanente vigencia, adecuada a la evolución del mundo civilizado, pero siempre presente en la vida de los pueblos.
El homo, ya transformado en sapiens, ha sabido sustituir esta fuente de alimentos, creándolos y produciéndolos él mismo, más accesibles y económicos, pero su atavismo y su misma vocación lúdica mantuvo el mágico atractivo de la caza y de la pesca, ahora en la forma de diversión, de aventura, de juego y hasta de competencia.
Lo enfrentó, no ya con la necesidad de subsistir, sino con el éxito, con la tentación de demostrar ser el mejor entre sus pares. y como el hombre no sale a cazar vacas ni gallinas, su habilidad y eficiencia comenzó a hacerse sentir sobre la fauna silvestre, recurso no renovable habitualmente. Es interesante, y parece no ser casual, que en el idioma inglés, game signifique presa, pero también juego, es decir actividad recreativa. También es interesante, y me excuso por esta disgresión que puede parecer no atinente, pero leemos que los juegos, en general, desde los egipcios y romanos, están íntimamente relacionados con la existencia” de la pelota, y la razón es que ésta rueda, salta, corre y rebota, semejando un ser vivo. No hay más que ver la actitud de perros y gatos frente a una pelota en movimiento.
¿y qué hace el homo sapiens, en este caso homo ludens. Pues la persigue, patea, golpea, arroja, disputa es el equivalente artificial de la presa milenaria. Es la presa del que no contaba con grandes extensiones de tierra con su fauna propia y exclusiva. Es la presa accesible, es la presa popular.

Y es, para el juego, imprescindible. No hay fútbol, tennis, golf, hockey etc… sin la pelota adecuada. A nadie se le ocurre, inutilizarla, destrozarla, y mucho menos comerla. Se acabaría el juego. Pero afortunadamente, la tecnología nos permite fabricarla para reponerla y así no falten. Pero ¿quién fabrica un elefante, un faisán, un salmón, un pato silvestre, una trucha arco iris…?
No matemos la pelota, no terminemos con su existencia, sin pelota no hay diversión, no hay recreación. Sin ciervos, sin patos, sin truchas, no hay caza ni hay pesca.

POR ALBERTO E. TEXIER

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