INTRUDER FLY

INTRUDER FLY, una reseña de Javier Alurralde.
Días pasados recorriendo los artículos de una revista de pesca, encontré una nota de atado de una mosca que vi por primera vez años atrás en Canadá; me gustó, así que adquirí un par de modelos para analizarlos luego. Como todas las cosas que se dejan para después se convierten en nunca, no volví sobre el tema. Mas la nota referida obró como un gatillo despertando viejas inquietudes, y luego de revolver entre cosas viejas estas moscas fueron halladas. Con ellas en mano retorné a la nota para intentar encontrar más información pero era por demás escueta, su objetivo se centraba en la demostración de su atado, y si bien se volcaban conceptos interesantes, carecía de datos históricos. Intenté ahondar un poco en el tema y me puse a revolver un par de libros, sorprendentemente con resultado negativo, no había nada sobre ellas, nada sobre las moscas denominadas Intruders.
Con el afán de informarme volqué mis esfuerzos en más libros sin obtener nada, y luego recurrí a Internet donde algo he encontrado, y considerando la falta de información reinante me pareció interesante divulgar la colectada en esta breve nota, a modo de introducción para que otros la vayan mejorando.
Pienso que la razón por la cual en los libros clásicos de diccionarios o catálogos de moscas no se mencionan a las Intruders se debe a que se trata de un estilo de atado relativamente nuevo, y digo estilo o patrón pues aún cuando seguramente su original nació como un pattern determinado, ahora se ha transformado en un género, en un estilo que guarda determinadas características que la definen, y que se ata tanto en tubos, en waddingtons, o vástagos de anzuelos (su shank cortado), sirviendo todas estas estructuras de chasis para que el atador le coloque la “carrocería”, con la impronta de una determinada forma que marca el estilo o el concepto o patrón que caracteriza a este tipo de moscas, que aún se va reelaborando con el correr del tiempo sin perder sus caracteres fundamentales.
Su diseño nació sustentado en la búsqueda de: 1) La necesidad de evitar que las moscas de salmón, atadas en grandes anzuelos (3/0), provoquen sangrado o severos daños en la boca de los peces. 2) Aumentar el porcentaje de capturas, pues se perdían muchos por la violencia y prolongación de la lucha y en función de la palanca que anzuelos tan grandes permitían hacer al pez
Así, los primeros diseños de las Intruders se producen en Alaska en la década de 1990 y su creación se le atribuye a Ed Ward, diseño éste que se retroalimenta con el de otros guías de pesca y atadores como Jerry French, Scott Howell, etc. Originariamente se utilizan en la pesca del King Salmon, pero rápidamente se advierte que el estilo de las moscas se adecua y resultaba altamente atractivo para las steelheads y otros salmónidos, por lo que rápidamente cobran popularidad en la costa Oeste, adaptándose perfectamente al estilo allí predominante, el Spey Cast, aunque atadas con elementos más livianos, se pueden lanzar con caña de una mano.
El estilo consiste en atar una mosca en tráiler, es decir montar la mosca sobre un tubo, o un waddington, o en el vástago de un anzuelo del que luego se corta su punta, atando un braided (mosca tráiler) en su shank y dejando el lazo en su parte posterior, por el que se sujeta el anzuelo (haciendo pasar el lazo por el ojo y luego por detrás). Este sistema permite variar el tamaño del anzuelo o cambiarlo si algún golpe lo ha arruinado sin por ello perder la mosca. También posibilita construir una mosca grande disminuyendo el tamaño del anzuelo, y con ello minorar los daños en la boca del pez y, a la vez, eliminar el efecto de palanca de los anzuelos grandes). Mas, lo que caracteriza al estilo de estas moscas, diría el aspecto más importante y que lo define, es que se atan formándose dos grandes collares, como dos sectores, uno al frente y otro atrás del tubo o shank, compuesto de materiales livianos y de mucho movimiento en el agua, sin por ello perder su forma (por ejemplo marabú, faisán, etc.), con largas antenas o patas que aumentan, si cabe, su movilidad y sensación de vida en el agua.
Estos materiales blandos se montan y se encuentran contenidos por una protuberancia que se puede hacer de dubbing (natural o sintético) o chenille, con la que el atador forma un promontorio o montículo sobre el shank y apretado a ello se enrolla, bien comprimida, la pluma de marabú, por ejemplo, obteniendo así un hackle que tiene un punto de apoyo, formando un cono con su base hacia atrás (otra representación bien gráfica podría ser la de un paraguas abierto).
Formado el primer collar (el de atrás) el atador transita por el medio del shank y se forma un segundo cono similar que se monta en la parte de adelante de la mosca, quedando así un cono adelante y otro atrás. Entre el cono trasero y el delantero es habitual que el vástago del anzuelo (en este caso del chasis) se cubra con un mylar brillante y/o se enrolle una pluma en palmer, para evitar que las largas antenas que se han de montar en el cono de la parte delantera se peguen a la mosca, ayudando a mantener estos materiales separados del cuerpo favoreciendo el movimiento y otorgándole volumen en el agua.
Se las ata en muchos tamaños, incluso hay mini Intruders, mas las que se utilizan normalmente en la pesca del salmón alcanzan los 10 a 12 cm aproximadamente; son relativamente fáciles de lanzar y de buena duración, en tanto no se aten con grandes ojos de plomo o con cuerpos en tubo de bronce, en cuyo caso el lanzamiento sólo será posible mediante la técnica de Spey y con líneas pesadas, destacando que son moscas durables, no se rompen fácilmente, de buen perfil y de aspecto traslúcido por lo que se debe evitar la tentación de acumular materiales sobre la mosca o de atar los materiales con muchas vueltas de hilo.
En el agua tienen gran movilidad manteniendo su forma y causando turbulencia, sin que los collares se colapsen en virtud de las “bolitas” de dubbing o chenille en el que se apoyan los hackles, Así, en un video que se encuentra al alcance de todos (You Tube) se pude ver a Ed Ward atando una Intruder con Jerry French; se observa que ata un pequeño hackle de ciervo antes de comenzar el atado del collar delantero (podría ser alce también), y según luego colegí, era en virtud de que se pensaba que era mejor así, pues como el collar delantero debe soportar mayor compresión que el trasero producto de la correntada, debía tener apoyo en un material de mayor rigidez que le ayude a mantener la forma.
Recordando que los salmones o steelheads no comen en el río, el diseño de la Intruder ha tenido un éxito singular, provocando el ataque sin que se sepa a ciencia cierta el motivo que lo causa, podemos suponer que ello acontece por irritación (por tal razón generalmente se las ata en colores fuertes que no pasan inadvertidos), o por curiosidad, o quizá por competencia, incluso por seguridad de sus ovas ante la invasión del territorio (hay que tener en cuenta que son moscas grandes), o tal vez por simular un alimento que ha comido en el mar (calamar; camarón etc.); lo cierto es que seguramente su gran silueta y movilidad pueden ser la clave o el gatillo que dispara el pique.
Los materiales que se utilizan habitualmente para su confección son las plumas de avestruz, la gallina de guinea, el faisán, el marabou, los grandes y blandos hackles de plumas llamados schlappen, pero lo que no sabía era que también estos atadores del país del norte ponen el acento en la pluma de nuestro ñandú, por lo que me he dedicado a buscar buenas plumas de tan noble animal, que, finas y largas visten la mosca de modo excelente y se las pueden adquirir ya teñidas de diferentes colores.
A mi juicio vale la pena probar este patrón de moscas en nuestros grandes ríos, y creo que debería dar resultado, no sólo para salmones sino también para buenas truchas, pues con un poco de imaginación podemos decir que pueden imitar desde una pancora hasta un pez, pero teniendo en cuenta que el patrón siempre se caracterizó por lograr éxito no como imitativo sino fundamentalmente como irritativo y provocador, no veo la razón por la cual aquí no pueda funcionar de igual modo.

Publicado en: Interés general

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