Pesca en Tierra del Fuego Marzo 2017

Salida de pesca al Río Menéndez y al Río Grande con 5 compañeros excelentes

RÍO MENÉNDEZ   y   RÍO GRANDE    –  Marzo, 2017.

Cuando mi amigo Coco Funes   planteó la idea de ir a pescar a Tierra del Fuego,  recordé las palabras de Mel Krieger en una charla que dio en nuestra querida AAPM, diciendo que un pescador de mosca por lo menos una vez en la vida debe ir a Tierra del Fuego y tratar de sacar la trucha de su vida. Con ese pensamiento empezó toda la logística para ver qué cañas, moscas y líneas teníamos que llevar para esta nueva experiencia.

El grupo de pesca estuvo formado por Coco Funes (La leyenda),  Ricardo Kersevan (Richi), Sergio Jaria (Pepino), Héctor Scagnetti (Cremita), Raúl Portes Rosa (el gallego) y yo.

Durante un viaje que realicé con mi esposa al NOA, pasé  por lo de Federico Prato  en Córdoba y  Gerardo Martinetto tuvo la deferencia de explicarme con lujo de detalles las moscas  necesarias para esa pesca.  Con todo ese conocimiento empezó el otro problema que era la caña, luego de  muchas consultas a todos los entendidos opté por comprarme una caña de dos manos  (switch) y la verdad es que resultó una experiencia diferente e interesante, y cuando hay viento en Tierra del Fuego este tipo de cañas es lo ideal.

Nuestros guías de pesca fueron Luis Oliver y su hijo Willy, dos personas muy agradables y realmente divertidas, a Luis lo habían vendido como un tipo serio y gruñón, pero el grupo que formamos es tan divertido que tanto Luis y Willy eran más que guías compañeros de pesca.

El tema de la pesca es duro, ya que por un problema de costos nos alojamos en la Ciudad de Río Grande en dos departamentos, pero con la incomodidad de las dos horas a la mañana para ir al lugar de pesca y 2 y media  a la noche para volver. Los caminos dentro de las estancias son en muchos casos sólo sendas donde la velocidad no pasa de los 10 km por hora, lo que lo hace un viaje no muy placentero.

La jornada de pesca empezaba a las 8 hs. cuando nos recogían con las camionetas y terminaba tipo 21 hs. cuando volvíamos de pescar.

Como era el mes de marzo el frío ya se hacía sentir y se hacían complicados los lanzamientos. Los dos primeros días fuimos a pescar al Río Menéndez y fue una pesca interesante con truchas entre 5 y 8 kilos, no muchas pero dos o tres por pescador, si bien el río no es muy ancho con el viento cuesta castear bien.

Tanto en el Río Menéndez como en el Río Grande, que tampoco es muy ancho, las truchas se concentran  en los pozones y es donde hay que pasar la mosca para tener éxito.  Según los guías estas truchas pican por irritación y por lo tanto parte del premio es poner la mosca en el lugar adecuado y el resto es que la trucha decida tomar la mosca.  Los  ríos estaban bastante crecidos y turbios para esa época del año (a decir de los guías) por  lo que el pique se dificultaba.

Con mi primer trucha  capturada  hice derivar la mosca por donde me había indicado Luis y de repente creía que se había enganchado en el fondo  y Luis me grita tenés trucha!!!, yo lo miré pensando que era un tronco o ramas del fondo y de repente el “tronco” comenzó a cabecear y a correr aguas abajo, por lo cual salí disparado por la costa y luego de una pelea de unos 20 minutos el guía la pudo introducir en el copo  y sacamos la foto y se fue vigorosamente. Esta trucha la saqué  con una caña 9 de una mano, marca Loomis Nautikos (una maravilla de caña) y una de las ninfas indicadas por Gerardo Martinetto, para el  leader usé  directamente 2 metros de Fluocarbon de 17 Libras.

La truchas estaban activas entre las 11  y las 15 horas,  luego empezaba a atardecer y si bien los más jóvenes seguían casteando hasta última hora, en mi caso empezábamos a matear a la intemperie rodeados de vacas  y guanacos y una estepa impresionante sin ningún árbol a la vista;  una ambiente por un lado espectacular y por otro muy solitario.

Así siguieron los días y con esa pesca razonable, hasta que fuimos el último día al Río Grande  a uno de los pozones más famoso que lo llaman “Arturo” y que nos dio infinidad de piques y capturas.  Apenas llegamos alrededor de  10 Hs. era un espectáculo ver como truchas de 10 Kg o más saltaban en el medio del pozo. Armamos los equipos y el viento  se calmó y empezó una jornada excelente para todos, en mi caso clavé una trucha inmensa pegó dos saltos y en el segundo como tenía muy frenado el reel se desprendió, imaginen la bronca, ahí aprendí a no tenerlo tan frenado, (estaba pescando como si fueran Dorados y esta pesca es distinta). Por suerte para mí a los 10 minutos tuve otro pique fenomenal y con la enseñanza de la trucha perdida, dejé que corriera baje la caña y me dediqué a pescarla con calma y luego de 30 minutos a unos 600 metros aguas abajo pude vararla  donde Willy la tomo con la red  y después de reanimarla se fue de nuevo para su pozo. Entre pitos y flautas se había hecho la hora de comer y almorzamos un locro que nos había invitado Luis que con el frío que hacia nos cayó  como anillo al dedo. Después de almorzar y tomar el vino correspondiente y con el trofeo en casa me dediqué a disfrutar de mis compañeros de pesca, (para mí la jornada había concluido con la pesca de una trucha de 10 Kg.)  Por suerte todos los integrantes del grupo tuvieron su trofeo que era lo que fuimos a buscar.

Ya estamos planificando volver  en  marzo del 2018, ya que el grupo es muy bueno y pensamos que se puede pescar mejor.

Eduardo B. Bresba

RÍO MENÉNDEZ

 

 

RÍO GRANDE

Publicado en: General salidas de pesca

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