
Boletín Mosquero Verano 2000 - 01

EDITORIAL
por la Comisión Directiva
Alineados detrás de un mismo objetivo
El día 16 de Noviembre de 2000 se celebró la Asamblea Ordinaria. Conforme el
Orden del Día se produjo la renovación de autoridades para conducir a la
Asociación en los próximos dos años. No queremos dejar pasar la oportunidad
para agradecer, en nombre de todos los asociados, a quienes condujeron la
Asociación en el último período, por el esfuerzo puesto en la gestión y los
logros alcanzados.
Nuestra Asociación ha transitado sus 26 años de existencia con buenos y malos
momentos. A pesar de los altibajos coyunturales, siempre existieron profundos
va-lores compartidos que permanecieron intactos y vigentes desde nuestra fundación.
Esos valores están plasmados en las palabras de nuestro Estatuto:
"difundir el arte de la pesca con mosca y colaborar con el cuidado del
medio ambiente…" Detrás de ellos está la unión de la Asocia-ción.
Nuestra gestión se orientará a esos valores que nos unen y nos fortalecen,
dejando de lado las discusiones estériles.
Las actividades de la Asociación son diversas y, a pesar de lo que puede
suponerse, son complejas. Como organización sin fines de lucro, sus objetivos
principales tienen orientación social, no económica. Sin embargo, tanto una
ONG como una empresa comparten la creciente necesidad de eficiencia en la gestión
de los recursos y en su racional asignación. Otra característica de nuestro
mandato será el ordenamiento de las actividades de la Asociación con criterios
de administración contemporáneos, convirtiéndola en una entidad eficiente y
en permanente crecimiento.
Afortunadamente, en estos últimos años, nos han seguido innumerables
asociaciones y grupos de pescadores con idéntica preocupación por el medio
ambiente y la difusión de la pesca con mosca. Los permanentes atropellos contra
el recurso claman por la unión de los esfuerzos en un trabajo mancomunado y
complementario. Ha llegado el momento de continuar con el camino iniciado por
esta Asociación en 1987, de actuar proactivamente en la unión del trabajo de
las asociaciones, teniendo en cuenta que lo importante es fundar las bases de la
unión en el trabajo concreto, y, en segundo término buscar el formato jurídico
que mejor potencie los logros comunes.
Todos recordarán la emoción que sintieron cuando pescaron su primera trucha
con mosca. Muchas cosas han pasado desde aquel momento. Un largo camino de
superación nos llevó a amar los ambientes de pesca y a generar un compromiso
con su cuidado. Entonces ese camino hizo escala acá. En una institución con
renombre, con tradición, con rasgos culturales arraigados, con historia, con
conocimiento y con vocación docente. Ese camino nos trajo a la Asociación
Argentina de Pesca con Mosca. En aquel tiempo estábamos orgullosos de
pertenecer a la entidad pionera.
Amigos, ahora es el momento para renovar ese orgullo y recuperar el sentido de
pertenencia. Ahora es el momento para renovar nuestro compromiso y volver a
participar activamente de las actividades de la Asociación. Durante nuestra
gestión habrá espacio para que aquellos que quieran colaborar puedan hacerlo.
Tendrán nuestro apoyo incondicional.
Les deseamos una excelente temporada y los convocamos a trabajar por el futuro
de la pesca con mosca en nuestra querida Asociación Argentina de Pesca con
Mosca.

El día muere en un cuadro con la pincelada del Mejor de los
Pintores. El agua, enmarcada por una hilera de afilados juncos, refleja como un
ahumado espejo el rojizo horizonte. Se combina con un borde aterciopelado de
color verde delicadamente provisto por la vegetación acuática fundida al
juncal. La alta temperatura del día se rinde ante una fresca brisa con olores
naturales, haciendo aún más confortable el ambiente. La calma más absoluta sólo
es perturbada por el chapoteo distante de aves acuáticas y su danza prenupcial.
El cristal se rompe aleatoriamente con violentos borbollones producto de la
actividad milenaria de cazar para comer de las especies carnívoras. La
naturaleza en su plenitud se me revela y me encuentro en ese momento mágico
empuñando mi caña de mosca. Nada puede ser mejor. Es el momento perfecto. La
belleza de la naturaleza en su más cruda expresión combinada con la sutileza
del estilo de pesca más refinado. Despierto del ensueño ejerciendo la tensión
final sobre el nudo para atar mi mosca. Es mi favorita, sin dudas no fallará.
Tanta dedicación y esmero días atrás en la mesa de atado la crearon, y hoy,
en mis manos, tratará de cobrar vida. Ajusto los anteojos, bajo la visera del
sombrero, cierro el puño sobre el suave corcho, disfrutando de su áspera
sensibilidad, suelto la mosca y hago un roll para empezar a extender la línea.
El blanco estaba marcado desde hacía unos minutos. Como un centro para dardos,
se había abierto un círculo en el agua, delatando la presencia de la presa y
fijando en mis retinas el lugar preciso para ubicar la mosca. Y aquí estaba,
con la línea en el aire y apuntando con la concentración de un tirador olímpico.
A diferencia de un dardo mi mosca no tendría que acertar en el impacto sino en
su recorrido. Sabía que el tiro debía pasar unos centímetros la posición
marcada. Y mágicamente así sucede. La línea se extiende, la acompaña el
leader y finalmente la mosca que impacta bruscamente en el agua con un
chasquido, apenas a un puño de la hilera de juncos. Cuando la fugaz turbulencia
se disipa, comienzo a recuperar la línea conteniendo la respiración
inconscientemente. La mosca hace su trabajo y cobra vida bajo el agua. Dos
tirones y la superficie lisa del agua es surcada por una aleta. Como un
submarino emergiendo se acerca velozmente y se detiene cerca de la mosca.
Observa. Toma medidas. Compara lo que la evolución le ha enseñado durante
millones de años con esa imitación artificial. Todo en una pizca de segundo y
frente a mis ojos. Soy testigo en ese instante del juego ancestral entre la
inteligencia del hombre y el instinto del animal que quiere como presa.
Afortunadamente el engaño funciona. Por alguna razón misteriosa, ese conjunto
de pelos y plumas se convierte en un pequeño pez, atractivo para el predador.
Doy un tirón corto pero violento y la furia se desata. Ante la sensación de pérdida
del preciado alimento el predador se lanza ferozmente sobre el impostor. El agua
estalla en cristales rotos y la mosca desaparece en las fauces dentadas que se
cierran con fuerza impidiendo toda escapatoria. Del otro lado de la línea, me
encuentro yo, el predador de orden superior que con un movimiento de la punta de
la caña clavo mi garra significada artificialmente por el anzuelo. El engaño
estaba consumado, ahora quedaba una lucha violenta por la supervivencia. El
embaucado no es ágil, pero es fuerte. De pronto, con el orgullo herido, salta
contra la pared de juncos golpeándola con fuerza, atravesándola. En el salto
refleja por completo los colores del atardecer agregando un toque de belleza a
la escena. Vuelve al agua por acción de la gravedad, dejando algunos juncos
rotos. Enojada por la ineficacia del golpe para liberarse, corre unos metros
hacia la zona profunda del claro. Con algo de tensión en la línea pretendo
moverla, pero en una reacción sorpresiva decide elevarse nuevamente, esta vez más
alto y con más violencia. La veo explotar en el aire y salpicar a su alrededor
en contorsiones frenéticas. Se erige en todo su esplendor un pez antediluviano
de fuerte mandíbula y aspecto amenazante. Sacude su cabeza violentamente
mientras puedo ver la mosca en forma borrosa salir completamente de sus fauces.
La línea se afloja… Ella gana. A la primera sensación de enojo sucedió la
del regocijo. Miré el entorno, miré la mosca algo maltrecha y me alegré. Como
se alegra uno cuando juega a algo con un amigo y él gana. Mi compañera estaría
disfrutando de su triunfo, fijando en su memoria a esa mosca impostora que por
última vez la había engañado, de eso estaría segura.
Había sido otro mágico encuentro estival con un dinosaurio llamado tararira.
Los inicios de la pesca con mosca, en el mundo y en nuestro país, han tenido un
común denominador: los salmónidos. Probablemente sean los peces más
atractivos para capturarse bajo esta modalidad. Esto se debe, entre otras cosas,
a su belleza, la de su entorno y a la dificultad que reviste su pesca, la que
requiere el conocimiento de complejos sistemas de alimentación y un
entendimiento adecuado de su comportamiento.
Han pasado los años y el pescador con mosca diversificó sus posibilidades
orientándose hacia especies alternativas para la modalidad. Así se empezaron a
pescar en Europa y Estados Unidos: el lucio (pike), el bass, el walleye,
bluegill (la chanchita del norte) y otros peces de agua dulce. Estas pruebas
también condujeron a los pescadores hacia las aguas saladas, encontrando
bonefish, tarpon, redfish, permit y algunos túnidos, por nombrar los más
conocidos.
La pesca con mosca perdió su identificación inicial con los salmónidos y se
convirtió en una disciplina apta para capturar un abanico importante de peces
deportivos. En nuestro país se pesca el dorado, el chafalote, la tararira,
pejerrey, dientudo, mojarrita y tantos otros aún no investigados profundamente.
Por ello, esta nota está dedicada a la tararira, una especie de alto valor
deportivo y abundante en diversos ríos, arroyos, lagunas y charcos.
El pez
Creo que el estudio del pez que vamos a intentar pescar nos da una ventaja
invaluable antes de elegir la técnica de pesca. Por eso, empecemos revisando cómo
es una tararira. Tarea para la cual pedí ayuda a José Mestre, a quien
agradezco su importante aporte.
Según el libro "Los peces argentinos de agua dulce" (Ringuelet 1967)
las tarariras son "Characiformes ictiófagos de cuerpo poco comprimido,
subcilíndrico, con cabeza fuerte y ósea, de boca grande provista de dientes
caniniformes cónicos. No posee aleta adiposa y la aleta caudal presenta un
perfil redondeado. Se trata de un grupo presuntamente antiguo, quizás el más
arcaico de los characiformes vivientes…" En este sentido cabe destacar
que casi todos nuestros peces de la Cuenca del Plata son Characiformes, dorado,
sábalo, boga, mojarra, pacú, etc. No lo son los amigos bigotudos con cuero ni
el pejerrey, entre otros.
Analizando la contextura corporal y las aletas de la tararira descubrimos rápidamente
que es un pez de natación relativamente lenta. Con aletas redondeadas y cuerpo
poco hidrodinámico, se trata de un pez "diseñado" para vivir en
ambientes de aguas quietas, realizar cortos pero potentes desplazamientos, cazar
al acecho (por la falta de velocidad) y camuflarse fácilmente. En contraposición
pensemos en un dorado, de gran colorido, con posibilidades de desarrollar altas
velocidades en su natación a través de su cuerpo estilizado y aletas
anguladas. El dorado no necesita esconderse, simplemente se lanza como flecha
sobre sus presas. Recuerden también la forma de un atún, similar a un torpedo,
con una cola angulada y fina, y aletas casi imperceptibles, que le permiten
alcanzar altísimas velocidades.
En nuestro país se conocen dos géneros con una especie cada uno: Hoplias y
Hopleythrinus. En ambos casos "hoplon" viene del griego armadura,
haciendo referencia a la contextura ósea de su fuerte cabeza.
La Hopleythrinus Unitaeniatus no es más ni menos que la llamada tararira ñata
que habitualmente se usa como carnada para dorado o surubí en el Paraná
superior. Curiosamente es una especie adaptada para la respiración aérea, lo
que contribuye a su ya alta resistencia a las condiciones ambientales variables.
Las diferencias respecto de la Hoplias son casi imperceptibles para el pescador,
salvo una: su tamaño. La ñata raramente supera los 30 centímetros. Su pesca
no es susceptible de ser realizada en forma deportiva ya que generalmente su
aparición es ocasional.
Su hermana mayor, la Hoplias Malabaricus Malabaricus (simplemente tararira,
tarucha o tarango para nosotros) es mucho más conocida para nosotros los
pescadores. De características físicas similares, su tamaño puede alcanzar
hasta 70 centímetros, llegando a pesar 9 o más kilos, dependiendo del ambiente
en el que se la encuentre. Su área de distribución es asombrosamente extensa,
encontrándose ejemplares de Hoplias en las cuencas de ríos argentinos como el
Bermejo, Dulce, Pilcomayo, Paraná, de la Plata, Uruguay, Salado (Pcia de Buenos
Aires) y en países de latinoamérica como Venezuela, Colombia, Brasil, Perú,
Bolivia, Paraguay y Uruguay. Su amplia distribución permite al pescador
encontrarla cerca de su lugar de residencia y disfrutar de su pesca sin realizar
largos viajes.
Llegado a este punto del escrito seguiremos refiriéndonos a las Hoplias y
dejaremos de lado a sus hermanitas ñatas.
Ciclo de vida
La tararira es un pez de aguas cálidas. Es por ello que en la mayoría de los
ambientes de nuestro país se la pesca en forma estacional entre septiembre y
abril, variando en función de las condiciones climáticas de los meses
extremos. En las lagunas, arroyos y pequeños ríos se da un proceso como el
descripto a continuación.
Durante los meses fríos del invierno vive en estado de letargo, generalmente
busca aguas profundas (cuyas variaciones de temperatura no sean tan extremas
como en las zonas bajas) y se desplaza por el fondo. Cuando se encuentra
aletargada, realiza movimientos muy lentos y no se alimenta. En esta época se
captura casualmente en líneas de pejerrey, tratándose principalmente de
ejemplares pequeños, los primeros en activarse ante un leve aumento de
temperatura. También es pescada comercialmente con los dañinos trasmallos,
contradiciendo un un mito muchas veces escuchado: que la tararira se entierra en
el fondo durante el invierno.
Para el comienzo de la primavera (septiembre y octubre), la temperatura del agua
va aumentando y su comportamiento se activa. Se desplaza a las aguas más bajas
(20 a 30 cms), que son las primeras en calentarse. Retoma su actividad
alimenticia y se prepara para el desove. Fabrica un nido, cavando un hoyo de
unos 15 cms de profundidad por 30 cms de diámetro. Luego comienza el desove y
permanece en el nido moviendo suavemente la cola, generando corriente de agua
sobre las ovas, para evitar el estancamiento de agua sobre el nido. También
realiza una estricta vigilancia de sus crías, comportándose en forma muy
agresiva frente a algún intruso. Mientras desova no responde a ningún arte de
pesca, pero los momentos anteriores y posteriores son excelentes para pescarla.
Antes porque se alimenta para reponer energías perdidas en el invierno y después
porque está cuidando el nido. En esta época la pesca puede realizarse durante
todo el día, mejorando desde el mediodía, cuando el agua recupera la
temperatura perdida durante la noche.
En pleno verano, con la temperatura que sigue subiendo las taruchas se dispersan
hacia aguas más profundas, haciendo más difícil encontrar zonas con alta
concentración de peces como durante el desove. En este momento los momentos más
efectivos para pescarlas son amanecer y atardecer, en ese orden, y serán más
efectivas las pruebas con moscas de media agua.
El final de la temporada se extiende hasta el otoño (fines de abril según el año),
hasta que el frío del final del otoño la aleja de nuestras moscas y la
aletarga hasta la próxima primavera.
El invierno es sin duda el momento del año más triste para todos los amantes
de la pesca de esta especie y dónde más que nunca se aplica la lamentablemente
famosa frase: "Hay que pasar el invierno…"
Alimentación
Como dijimos, la tararira se alimenta al acecho. En general se esconde entre
vegetación acuática, adecuando su coloración al entorno. En cuanto alguna víctima
descuidada pasa lo suficientemente cerca es atacada con voracidad impar por la
Hoplias. Aunque dijimos que se trata de un pez ictiófago (se alimenta de otros
peces), esto no quiere decir que descarte otros manjares del aire o la tierra.
Entre sus alimentos más comunes encontraremos pequeños peces (pejerreyes,
dientudos, chanchitas, sabalitos, etc.), y también ranas, pichones de pájaros,
ratas, alguaciles (dragon flies), y toda otra forma de vida que cometa la
imprudencia de pasar cerca.
No podemos decir que los ataques a nuestras moscas se producen siempre con
motivos alimenticios. Muchas veces los ataques se producen por la irritación
causada por nuestra mosca invadiendo su territorio.
También diremos que la tararira no es un pez selectivo a la hora de tomar
moscas. Por eso diseñaremos nuestras moscas tendiendo más a generar una acción
ruidosa y atractiva que a imitar perfectamente la silueta de alguno de sus
alimentos preferidos.
El equipo
Si tuviéramos que elegir el equipo de mosca para tarariras en función de su
combatividad, probablemente nos arreglaríamos perfectamente con un equipo #6, o
quizás menos. Sin embargo con nuestras amigas se plantean, al menos, dos
problemas insalvables con un equipo liviano. El primero es que la mayoría de
las moscas que usamos son grandes y casi imposibles de lanzar con esos equipos.
El segundo es que, en general, las encontramos en áreas de abundante vegetación
acuática sumergida, obligándonos a "apurar" la captura evitando el
enredo en las plantas, cosa que da por terminada la pelea por pérdida del pez o
por agotamiento de éste atrapado por las plantas.
Por lo expuesto mi preferencia es usar un equipo #8, caña de 8 1/2 pies o de 9
pies (ideal para la laguna sería aún menos de 8 pies), de acción intermedia.
Este equipo puede variar si las condiciones de pesca son diferentes. Por
ejemplo, en un arroyo, sin vegetación y pescando pequeños streamers de media
agua, puede usarse una caña #6.
Esta pesca debe ser la que menos depende del reel, siendo el elemento de menor
importancia de todo el equipo. Cualquiera que pueda almacenar la línea se
adaptará perfectamente. La tararira no hace largas corridas, siendo innecesario
un reel con freno perfecto.
La línea puede ser una Weight Forward floating, aunque existen algunas líneas
modernas con diseños específicamente adecuados para el lanzamiento de las
grandes moscas de bass (originarias de las de tararira) como lo son las líneas
Bass Bug Tapers. Un shooting de flote con running line puede funcionar bien
también, aunque no son necesarias grandes distancias. Un tiro de no más de 15
metros cubrirá todas las posibilidades de pesca.
El leader debe ser fuerte y corto para permitir "dar vuelta" grandes
moscas en el cast. Un largo de 1.4 metros es suficiente y las proporciones que
prefiero son las siguientes:
El leader de acero se construye formando un loop, retorciéndolo y fundiendo,
con un encendedor, la cobertura plástica en la zona entrelazada. El otro
extremo puede dejarse libre para atar la mosca, o lo que prefiero, con el mismo
procedimiento del loop, agregar un mosquetón pequeño que permite un cambio de
mosca rápido.
Las moscas
Para los atadores, ésta es la parte más divertida o creativa del equipo. En la
pesca de tarariras esa creatividad no tiene límites y nos permite usar los
colores y brillos más atrevidos, que ni siquiera nos atreveríamos a imaginar
en la pesca de truchas.
Podemos distinguir dos tipos de moscas para tarariras: las de superficie y las
de media agua. Entre las primeras encontramos los Poppers, Divers, imitaciones
de ranas, ratones, etc. En el caso de los dos primeros (Poppers y Divers) su
forma está prevista para que traccionados con tirones secos produzcan
chasquidos en la superficie del agua.
También encontraremos moscas de media agua como Deceivers, streamers de marabou,
Rabbits, Double Bunny, Hi Ti, Blondes y toda otra imitación de pequeños peces.
En este caso la acción se da recuperando la mosca replicando el movimiento de
un pez herido o huyendo. En muchos casos será efectiva tirar con moscas
lastradas para trabajarlas "raspando" el fondo, especialmente en aguas
frías.
Dada la usual cantidad de vegetación de los ambientes donde vive la tararira,
es aconsejable colocar anti-enganche o weedless a nuestras moscas.
Accesorios (indispensables)
Pinza: Debido a la fuerte y dentada mandíbula de la tararira, es recomendable
retirar el anzuelo con un pinza de punta larga y resistente (no recomiendo las
hemostáticas utilizadas para las moscas de trucha).
Sombrero, anteojos, camisa manga larga y pantalla solar: la exposición solar de
todo el día es perjudicial para la piel. Estos accesorios nos protegen también
del moscazo ocasional.
Repelente de insectos: los lugares dónde encontramos tarariras son también
propicios para la procreación de los molestos mosquitos o jejenes, un buen
repelente nos permitirá disfrutar de la pesca sin distracciones.
CUANDO
LO HABITUAL NO FUNCIONA

Existen sitios y circunstancias que vuelven estériles las técnicas de uso
general. Para estas oportunidades fuera de libreto, el autor propone
alternativas singulares. Por ejemplo, pescar secas aguas abajo.
Desde el momento en que la pesca con mosca fue aceptada como una forma de pesca,
sus cultores han ido elaborando ciertas reglas de juego, dentro de las cuales se
sienten cómodos. Estas reglas - o mejor, técnicas de pesca - funcionan
adecuadamente en forma general, debido a esto los pescadores se sientes a gusto
con ellas y no se preocupan demasiado por modificarlas. Si algo resulta, ¿para
qué cambiarlo? Actualmente, noto con agrado que los nuevos pescadores no están
dispuestos a limitar sus horizontes con reglas demasiado estrictas o
tradicionales. Siempre es necesario reajustar las tácticas para adaptarlas a
cada momento y lugar. Creo que guiarse únicamente por normas fijas es la forma
más segura de cercenar las enormes posibilidades que depara la pesca con mosca.
Hablemos un poco de los STREAMERS Y BUCKTAILS. Desde su advenimiento, consi-deramos
correcto usar este tipo de moscas recorriendo el río aguas abajo, trazando,
semicírculos en la corriente y moviendo la mosca a través de ella. No hay duda
de que sacaremos truchas de esta manera; pero en cada río hay lugares que, por
variadas razones, tornan inútil esta técnica tan tradicional.
Hacia el final de una temporada de pesca normal, las aguas bajan
considerablemente. Las fuertes corrientes se aplacan y muchos POOLS se tornan
pequeños lagos de espejadas superficies. No nos engañemos, las truchas siguen
allí; pero mucho más cautelosas. En estos casos, un STREAMER tenso en la
corriente puede no ser tan real como para tentarlas. Cambiar por una mosca seca
y lanzar aguas arriba no siempre es la respuesta al acertijo, ya que las truchas
a lo mejor no se interesan por una mosca flotante. ¿Por qué, entonces no tirar
un STREAMER aguas arriba, como si fuera una seca?
Todo el mundo pesca ninfas aguas arriba; es un tema que ya hemos tratado. Yo uso
aguas arriba todo tipo de mosca. La mejor marrón del Malleo saltó
violentamente sobre una HONEY BLONDE que lancé río arriba y derivó con la
corriente, sin otro movimiento de mi parte. ¿La habrá confundido con un
alevino muerto? No lo sé; pero esta forma de usar las BLONDES me ha salvado más
de un día.
Con MUDDLER MINNOWS y MARABOU MUDDLERS lastradas, los resultados de esta
variante son espectaculares. Mi favorita es un MARABOU verde oliva, un poco
lastrada de tamaño mediano. El lanzamiento es aguas arriba o ligeramente en
diagonal usando el REACH CAST (ver ROLL CAST 3). Para mantener tensión en la línea,
a veces es necesario recoger muy rápido. Pero cuidado con mover la mosca. Esta
tiene que derivar lo mas cerca del fondo posible. Créame, no falla.
Este tipo de MUDDLERS de pluma blanda, moviéndose cerca del fondo, puede
semejar la codiciada pancora. Estas, al nadar, pliegan patas y pinzas, y se
impulsan con rápidos movimiento de la cola, que normalmente no vemos por estar
pegada al vientre del cangrejo. Al moverse, las patas forman un ondulante
conjunto, muy bien doblado por las suaves plumas marabou.
Otra mosca increíble aguas arriba es la MUDDLER MINNOW. Resulta tan versátil
que se parece a casi todo: un alevino, un insecto grande, una ninfa, o
simplemente algo indefinidamente tentador. Si es lastrada, mejor. De lo
contrario, flota.
Pescar con estas moscas aguas arriba puede resultar extraño. Sin embargo, dele
una oportunidad cuando todo falle y se sorprenderá con los resultados.
El lanzamiento imprescindible es el REACH CAST. Si no le sale, la mejor forma de
dominarlo es concurrir a las clínica que periódicamente organiza la Asociación,
donde un instructor calificado lo guiará hasta logralo.
Volver a leer las aguas
Antes de seguir con otro tema, me gustaría extenderme sobre algunos puntos que
me parecen de mucha importancia y son dejados con frecuencia de lado.
El advenimiento de las cañas y líneas modernas permite a los pescadores
lanzamientos muy largos. ¿Y a quien no le gusta lanzar una milla? Lo malo es
que a causa de esto se está perdiendo uno de los sentidos más valiosos para
todo pescador: la habilidad de acechar y acercarse a una trucha, previamente
vista, antes de hacer cualquier tipo de lanzamiento.
No hay forma más segura de arruinar un POOL que cubrirlo al azar con lances,
sin elegir sitios claves o localizar los peces del lugar. Ver los peces asegura
una elección mucho más precisa de la estrategia que tendremos que usar para
sacarlos.
Cuando es imposible ver las truchas, siempre es posible elegir lugares precisos
dónde estarán las mejores, y concentrar el esfuerzo en esos sectores. Los
pescadores viejos miraban mucho más. Sus cañas no lanzaban lo que las
actuales, se acercaban al límite de ser descubiertos y gracias a esto conocían
sus ríos intensamente. Los mejores autores - Marinaro por dar un ejem-plo- dan
prueba de todo esto en sus magnificas obras, que ningún pescador debería
desconocer.
Los magros resultados con aguas bajas, demuestran que sólo pocos entienden lo
que les comunica el río. La mayoría se dedica solamente a lanzar moscas sin
ton ni son.
Pero volvamos a las moscas, me gusta pescar secas al revés: río abajo. Pescar
moscas secas aguas arriba tiene una fuerte tradición de más de 100 años, y
durante todo este periodo los cambios han sido mínimos.
Esta forma de pesca no se origina por un capricho de los pioneros, sino que
proviene de razones muy naturales, los pescadores de los CHALKSTREAM se
acercaban a las truchas desde orillas altas, características de esos cauces, lo
que nos hace pesnsar que les resultaba más sencillo aproximarse por detrás y
tirar río arriba. Descubrieron asimismo que una mosca sin hacer DRAG pescaba más,
y la mejor forma de atenuar el DRAG era el tiro aguas arriba.
Si antes dije algo en contra de las cañas mo-dernas, fue sólo porque
acostumbran al pescador a tirar largo. Esas mismas cañas son las que hoy en día
hacen sencillo presentar una mosca seca río abajo, sin que haga DRAG.
Aprovechemos entonces esta magnifica posibilidad de subir y bajar un río
pescando secas.
La vegetación ribereña crea lugares imposibles para un acercamiento
convencional. Fuertes corrientes, ramas bajas, una orilla profunda para vadear o
demasiada distancia, son obstáculos irresolubles para un lance aguas arriba. El
tiro río abajo es la solución ideal en estos casos. Sólo tenemos que dominar
algunos lanzamientos especiales, con los cuales colocaremos la mosca con tal
gracia que la trucha no podrá resistirse. Cuando la mosca le llega naturalmente
a la trucha, no tiene importancia si fue lanzada desde arriba o abajo.
La diferencia que tiene pescar moscas secas río abajo, es que no recogemos línea,
sino que la saltamos a la corriente.
Hay varias razones que nos indican utilizar las secas aguas abajo. La primera
resulta obtener una presentación más perfecta; engañaremos mejor si la trucha
ve primero a la mosca y no al leader. También existen circunstancias
especiales. Por ejemplo, cuando la única manera de colocar la mosca sea deslizándola
río abajo.
En los POOLS chatos, el simple reflejo del leader es sufiente para poner en fuga
las truchas. Para aquellos que no dominen las curvas, resulta más fácil pescar
río abajo. Los fanáticos del Malleo encontrarán que es la Meca para pescar
secas de esta forma. Las grandes buscan la seguridad de las ramas bajas,
demasiado bajas para poder colocar la mosca tirando hacia arriba. Aquí, saber
hacer derivar la mosca al revés constituye garantía de éxito con las gordas.
Este noviembre, caminaba Malleo arriba con Julio Nocito, tras una ida venerable
con secas y ninfas. Volvíamos al coche por la orilla, cuando me sorprendió la
silueta de una arcoiris grande, muy grande. No nos vio al agacharnos aguas
arriba. Si trataba de ir río abajo para lanzar de la manera típica,
seguramente nos vería pasar, por lo que decidí mantener la posición y tirar
desde allí. Comía en un remansito delante de un tronco hundido. El remolino
del remanso concentraba los insectos y la trucha tomaba ventaja de esto. El tiro
salió bien, con la suficiente línea floja para que una HUMPY pequeña flotara
hacia la trucha. EL RISE me impresionó por lo decidido. Con toda tranqui-lidad
abrió la boca, dejando que entrara la mosca, tensé la línea y la calma se
convirtió en la explosiva realidad de una trucha grande en un TIPPET 6X. No
cortó. Se abrió el anzuelo de forma extraña; creo que lo restregó contra el
fondo. Fue un lindo final para un día glorioso.
Lanzando secas
Para pescar aguas abajo con secar se usan principalmente el REACH CAST, el S
CAST y el PARACHUTE CAST.
EL S CAST o WIGGLE CAST es una modificación de un tiro recto normal. Una vez
que el lanzamiento se halle casi completamente extendido hacia delante, hay que
mover la punta de la caña rápidamente en un plano ho-rizontal (ver esquemas).
El movimiento de la caña producirá en la línea una serie de eses, más cortas
o más amplias, estas curvas retardan el estiramiento de la línea en el agua y
evitan el DRAG de la mosca.
En el esquema 1, ilustra una variante del S CAST: el MEND en el aire. Para
lograrlo movemos una sola vez la caña hacia un lado. Si el movimento lo
realizamos ni bien terminamos el envión de la caña para tirar la línea hacia
aldente, el MEND se produce cerca de la mosca (dibujo B ). En cambio, si
esperamos a que la línea se extienda y entonces movemos la caña, el MEND sale
cerca del pescador (Dibujo A). Los dibujos (C) y (D) corresponden al S CAST
normal. En el (C) el pescador hace vibrar la caña varias veces a los lados, lo
mismo que en el (D), donde lo hace con mayor amplitud, logrando curvas más
pronunciadas en el agua.
El MEND en el aire se realiza hacia la derecha o izquierda, según sea
necesario. Las flechas de los gráficos corresponden a la dirección de la
corriente en que es útil cada tiro. Como se ve claramente, estos tiros no sólo
sirven río abajo, sino en casi cualquier situación.
En el esquema 2, he tratado una situación muy común: las truchas se hallan
bajo un sauce de follaje demasiado bajo. El pescador (A) utiliza un S CAST y el
(B), ubicado de forma dife-rente, realiza un amplio MEND en el aire, porque la
corriente esta en el centro del cauce.
El MEND en el aire es mejor que el MEND en el agua, ya que no corremos el riesgo
de mover y hundir la mosca al efectuarlo.
Marcelo Morales
Nota publicada en Roll Cast, otoño 1988

Pocos ríos se prestan tanto a confusión como es el caso del Manso. Esto no es
casualidad, ya que abarca un extenso territorio, definiendo muchas posibilidades
de pescarlo en sus diferentes tramos. Por ello, primero trataremos de ubicarnos
geográficamente con relación al río y sus diferentes secciones. El río Manso
se encuentra al sur de la ciudad de Bariloche, nace en los glaciares del cerro
Tronador, sirve de conexión a 5 lagos dentro del territorio Argentino, y forma
la famosa cascada de los Alerces. En su extensión tiene numerosos rápidos y
saltos de agua, incluyendo en su cauce 2 pequeñas lagunas ideales para pescar
con flotadores personales. Es un río de la cuenca del Pacífico ya que cruza la
Cordillera de los Andes hacia Chile por un verde y frondoso valle. Una vez en el
país hermano, se conecta con el lago Tagua Tagua para luego dirigir sus aguas
hacia el Océano Pacífico. En la sección que corresponde a la Argentina se lo
divide en 3 diferentes tramos: superior, medio e inferior, y lo curioso es que,
pese a ser el mismo río, en cada tramo las truchas se comportan de manera
diferente.
La primera parte del río comprende desde su nacimiento en el Tronador hasta la
desembocadura en el lago Mascardi, y es denominada Manso superior. Esta es la única
sección que no se pesca debido a que, por el origen glaciario del río,
arrastra sedimentos que enturbian las aguas dejándolas de un color lechoso. Si
bien hay experiencias de pescas realizadas allí, no es la mejor opción.
Gracias a que el Manso desemboca primero en el Lago Mascardi, éste actúa como
un filtro natural depositándose en su fondo los sedimentos arrastrados por el río.
De esta manera cuando el Manso retoma su recorrido en la otra punta del lago lo
hace totalmente limpio y transparente, característica que lo acompañará
durante el resto de su recorrido. Esta claridad muchas veces nos jugará en
contra a la hora de presentar correctamente la mosca.
El Manso medio abarca desde el lago Mascardi hasta el lago Steffen. Esta es la
sección más accidentada del río ya que posee un importante desnivel y es
donde comienzan a aparecer los lagos encadenados. Al Mascardi le sigue el lago
los Moscos, la laguna de la Medialuna, el lago Hess, el Roca y, pocos kilómetros
aguas abajo de éste, encontramos esa belleza imperdible que es la cascada de
los Alerces, a la que sigue la laguna de la Triple Cascada y por último el lago
Steffen. En toda esta zona hay muy buenos peces residentes como también muchas
truchas en tránsito entre un lago y otro. Los pozones están habitados por
excelentes marrones y son lugares ideales para pescar con streamers sobre todo
al anochecer. Al final de los mismos, en condiciones de baja visibilidad, no hay
que ser dema-siado gentil en el grosor del tippet ya que la cantidad de troncos
con la que cuenta el río no lo permite. Gracias a todos los lagos y lagunas que
conecta hay bocas y desembocaduras al por mayor y para todos los gustos. Las hay
de aguas lentas y profundas como el caso de la boca del Mascardi, o de buena
corriente como la desembocadura del manso en el lago Hess. Para los amantes de
los flotadores personales, las 2 lagunas de ésta sección son una oportunidad
imperdible para tentar a las gordas fontinalis que las habitan. Ninfas de
dragonflies y secas grandes tipo Bombers son moscas que no pueden faltar en
estos casos. Para los que decidan intentar con las mañosas marrones del río,
la Muddler Minnow se lleva todos los laureles.
La sección conocida como Manso Inferior abarca desde la boca en el lago Steffen
hasta el límite con Chile. Salvo los últimos 10 kilómetros antes de la
frontera, el resto del río se caracteriza por tener poco desnivel, por ello sus
aguas son bastante tranquilas. Esta es la sección soñada para los amantes de
los equipos livianos, cañas 2, 3 y 4 equipadas con secas y ninfas están en la
gloria. La pesca es muy sutil y es normal en algunos lugares ver cómo las
truchas vienen hacia nuestra ninfa y la toman antes de sentir el pique. Por más
que los peces no sean tamaño récord, el disfrutar de este espectáculo
satisface al pescador más exigente, se los aseguro. Moscas como las pupas de
caddis, Hare´s Ear y Soft Hackles son infaltables en estos casos. Tampoco se
deben descartar streamers chicos ya que han dado varios batacazos. Las secas más
rendidoras son la Humpy, Adams, y Elk Hair Caddis.
Por suerte o desgracia, dependiendo del punto de vista personal de cada
pescador, el Manso es inaccesible por tierra en muchos lugares. Las balsas
inflables son una alternativa muy buena en estos casos. Antes de embarcarse por
cuenta propia siempre será conveniente consultar con los lugareños el estado
del río en términos de altura del agua, dificultad y ubicación de los rápidos
que todas las secciones de este río tienen, en mayor o menor medida.
Más allá de la pesca, el paisaje es uno de los más lindos de nuestro sur,
parece sacado de un libro de cuentos. Para los que no cuentan con balsas ni con
la posibilidad de contratar un guía les recomiendo que consigan, en Parques
Nacionales, mapas de la región dónde están marcados todos los caminos y
accesos posibles. Siempre que caminen en esta zona traten de tomar puntos de
referencia y no se alejen demasiado del río, ya que la vegetación es muy
espesa y no es nada difícil perder el rumbo.
Espero que disfruten y cuiden del Manso y todo lo que es capaz de brindar este río,
me despido hasta la próxima.
Oscar Dono

Querido mosquero:
Muy a mi pesar te escribo para darte la mala noticia del sorpresivo
fallecimiento de nuestro Amigo Allan. Si, en Junín de los Andes y debido a su
corazón una mañana lo encontraron sin vida. El martes previo dijo a un
vecino:-"Este domingo me muero". Y así fue..........muy propio de él...¿no?.-Fue
libre hasta para morir. Unos dos meses atrás comenzó a "despedirse"
-como corresponde a un caballero escocés al que le dolía ya caminar colocándose
debajo de su umbral para saludar por ultima vez- y sin mencionarlo, claro -al
amigo que pasase.-
Tiene que haber sido difícil para un corazón sutil y de niño como el suyo
actuar "según manda la raza" sumando a la "enseñanza" que
provoca la guerra de "no amar para no sufrir" lo cual le fue imposible
pero que supo encubrir en forma de irónica agresión; en verdad cuando agredía
amaba. Creo que debido a esos horrendos años en Birmania viviendo en el limi-te
- o más allá del límite? - se debatió en él una lucha constante y tremenda
entre su gran amor a la Vida ("porque...si no sos un romántico... qué
diablo sos???) y lo inconscientemente buscado de morir para dejar ya de sufrir
el momento y el que vendrá. Prefirió enfrentar esto cada día y así lo
conocimos en medio de realidades interiores que solo lo florido expresaban. Un
corazón así no soporta ya el más leve peso; el fingir..., el complir
convencionalismos..., la moralina irracional... ya no le pertenecen, se ha
purificado de la manera más real y dolorosa de su pesada carga cultural y tan
solo quiere vivir; expri-mida hasta la ultima gota ama la Vida por la Vida
misma.-
Conocimos muchos de nosotros - en una región donde la libertad no abunda- que
una vida autentica era posible y aprendimos a apreciarlo todo: el preparar una
comida, los ojos de una mujer, una nube que se desmenuza., el devolver una
trucha....
En la severa calidad de su tarea, - herencia de su abuelo- estaba su amor
propio; mucho más que moscas para vender ató y nos enseño a atar moscas para
pescar. Supimos valorar, "perder el tiempo" viendo como un chico se
asombra al mostrársele una ninfa debajo de una piedra-. Cada elemento de la
Naturaleza era deslumbrante para él.
También nos enseño a reírnos de nosotros mismos y de los demás no como
destinatarios de algo cruel, malvado sino a contemplarnos a todos como actores
de una obra cuyo fin ultimo es la risa, es decir la compresión, la compasión máxima.-
El hombre que tantas veces volvió de la muerte nos hizo saber que el miedo mata
al que vive, al hacedor; que nada es tan grave, dramático, que la diferencia
entre un condenado y un hombre libre es que éste puede reírse cuando algo le
sale mal emancipándose para intentarlo de nuevo.-
Guardar?....guardar qué??.-
Todo dió a manos llenas y a quien quisiese. Y para a quien pudiese atravesar y
tolerar la coraza de este "cardo de las altas tierras" - precios
necesarios para poder descubrirlo - mucha era la recompensa: culto, agreste,
profundo, mundano, respetuoso e irreductible, estoico y dionisiaco, altivo pero
no altanero, mordaz, agridulce, polifacético, sincero hasta lo doloroso pero útil,
chispeante, ,melómano, pescómano, incondicionado mas allá de lo
"conveniente", valiente, amigo........
A medida que una lágrima va me es incontenible también una sonrisa que
asciende, un recuerdo querido, un sentimiento que me hace feliz,
humano......porque......como más o menos dijo R. W. Emerson: -Cuando una
persona es amada significa que ha podido obtener lo mejor".-
Lo amamos quizá también porque cada hombre tiene el secreto deseo de ser el
mismo y él era él-
He vuelto a pescar el sur sin Allan y sin embargo lo he sentido reírse a
carcajadas-" a cataracajadas mejor dicho- cuando una piedra hacia
resbalarme, en el color de sus amados bosques, en el fuego, en el derivar del
agua. He sentido que río abajo o al amanecer esperando o de regreso junto al
camino el compañero pescador siempre está, siempre estará.-
Un abrazo,
Enrique. G. Gherardi
Allan Fraser
Allan nació en Inverness, Escocia y a los 7 años comenzó a atar y pescar
junto a su abuelo para quien -"una trucha es una trucha pero un salmón es
un pescado". Heredero de la tradición más eximia en el atado de moscas
fue maestro cabal y desinteresado de varias generaciones de mosqueros
argentinos.-
Durante la II Guerra fue capitán de infantería, "chindit" voluntario
del coronel Wingate en Birmania: comandos que en la selva y en territorio
enemigo destruían su logística.- De regreso a G. Bretaña se graduó en Oxford
como Ingeniero Forestal. Contrajo matrimonio y tuvo tres hijos. Enviado por el
gobierno británico tuvo a su cargo el manejo de bosques en Liberia donde conoció
a Eva Koessler -una de las primeras 5 azafatas del país - quien fue su segunda
esposa y cuyo amor lo trajo al país. Vivió en Bs. As., San Martín y Junin de
los Andes trabajando en empresas forestales y siendo asesor de Parques
Nacionales según acuerdo con el gobierno ingles hasta que dijo: ¿ Si no
pesco........AHORA........cuando lo haré???
Falleció físicamente en Junin de los Andes el 5 de marzo de 1991.-
"...........por las noches su mesa de atado estaba iluminada por una débil
luz mortecina pero sobre ella sus moscas brillaban - como sus ojos - con la
energía del alma y de las verdaderas obras de arte...."
William Leitch
Representación del comportamiento de una Wooly Bugger lastrada con una cabeza de metal torneado (Bead Head)

Representación del comportamiento de
la misma mosca lastrada en forma pareja a lo largo del cuerpo
Que es lastrar una mosca?
Es simplemente otorgarle mayor peso a través de elementos que se le incorporan
durante su confección. El objetivo es que la mosca se hunda rápidamente, en
zonas de ríos con co-rrientes muy violentas o con grandes pozones, y en veriles
de lagos muy profundos, donde el pescador supone o ha visto que hay peces. Si
bien en la actualidad hay una gran variedad de líneas de hundimiento, el lastre
en las moscas es, en algunas situaciones, un aliado indispen-sable.
Lastrar o no lastrar
Como en cualquier tema a tratar, existen al menos dos posturas; una a favor y
otra, obviamente en contra.
La objeción general al uso de lastre en las moscas se acentúa en el caso de
las ninfas. Muchos afirman que pierden naturalidad durante su desplazamiento en
el agua, y eso es cierto. Utilizando una ninfa lastrada en deriva (o sea sin
tracción), en una corriente suave, esta se hunde bruscamente, quedando como
colgada" no comportándose como el insecto natural que traslada suspendido.
Comentarios al margen
Si bien no es el tema que nos ocupa, diremos que, pescando con una línea de
flote, para compensar la carencia de peso en la mosca no lastrada y alcanzar
profundidades deseadas, es recomendable lastrar el leader de manera que la
mosca, derive con mayor naturalidad. Para esto los elementos más utilizados
son: el plomo blando (soft lead), que es una especie de masi-lla con partículas
de plomo que se amasa sobre el nylon quedando así adherida a éste (conviene
revisar el leader cada tanto pues suele desprenderse con relativa facilidad);
las clásicas municiones de plomo (hay que tener cuidado al apretarlas pues
puede lastimarse el nylon: plomitos pasantes en caso de usar leaders con nudos,
los que quedan trabados en estos; tiritas de plomo enroscadas en distintos tamaños
a lo largo del leader, y además los modernos leaders trenzados de hundimiento
(se cambia sólo el tippet), líquidos para hundir la línea etc. etc...
(investigue: seguro que hay más).
Lo antedicho, por una cuestión de lógica tiene sus adeptos, pero cierto es que
el uso de lastre en las moscas es muy común y en el caso de las ninfas, a pesar
de que éstas no se comportan como las reales, es muy efectivo.
El mercado pone al alcance del pescador/atador, un sinnúmero de elementos de
variadas formas para lograr dicho objetivo, los que intentaremos describir a
continuación.
Anzuelos como lastre
Si observamos los anzuelos diseñados para moscas secas, veremos que por una
necesidad de que éstas floten, el alambre es muy fino. Por el contrario, los
anzuelos para moscas húmedas tienen alambres más gruesos, lo que permite que
la mosca se hunda con mayor facilidad. Podemos decir entonces en este caso, que
el anzuelo es el lastre. Conviene analizar de cada marca que nuestros comercios
nos ofrecen, sus modelos de anzuelos para ninfas, larvas y streamers, lo cual
facilitará nuestra elección en caso de precisar más peso en la mosca.
Una situación muy graciosa se repite en el caso de moscas de dorado, pues
muchos pescadores descartan algunos anzuelos "porque son muy pesados";
entonces compran o le piden al atador que le consiga "tal marca y
modelo" pues según ellos acaban de descubrir, son los más livianos, y,
luego de especificarle el largo deseado, materiales y color, se contradicen
agregando:"las quiero bien lastradas".
Alambre de plomo
(lead wire)
Es el lastre más utilizado. Se fabrica en distintos diámetros lo que permite
adaptarlo a cualquier tamaño de anzuelo.
Simplemente se enrolla a la pata del anzuelo o se ata a lo largo del mismo, en
una o más secciones. Además se pueden utilizar los alambres de estaño que se
venden para soldar.
Alambre de cobre
(Cooper wire)
Se utiliza como un lastre ligero en las moscas, por lo general como ribbing de
streamers y ninfas.
Plomo plano autoadhesivo
Denominado "Lead Tape" es utilizado para dar peso y forma a los
cuerpos de las moscas. Las formas son de huso o de pescadito como en el caso de
la denominada "Zonker"
Ojos
De cadena (Bead chain)
Son las conocidas cadenas de bolitas que comúnmente sujetan los tapones de
nuestros lavatorios y piletas.
Se utilizan como ojos en las moscas y a su vez le confieren peso y brillo.
Cuando los tapones de su casa o de sus familiares queden sueltos, vera que se
consiguen en diversas medidas, cromadas, doradas, de acero inoxidable para su
uso en agua salada, bronce, etc.
De plomo (Lead eyes)
Fundidos en moldes, tienen la misma utilidad que los anteriores, pero le otorgan
más peso a la mosca.
Torneados (Brass eyes)
Fabricados en distintos metales, cuyos colores más comunes son el dorado,
cobre, plateado y negro, e igual que los anteriores vienen en va-riadas medidas:
algunos son prepintados, otros con ojitos autoadhesivos en colores fluo y
holograficos. No son tan pesados como los de plomo pero sus fabricantes los
recomiendan por su brillo y porque no contaminan.
Cabezas
Redonda torneada (Bead head)
Son bolitas de metal perforadas que se enhebran en el anzuelo siendo utilizadas
ma-yormente como cabeza de la mosca. En medidas pequeñas suele dificultarse su
colocación, pues se traban en la rebaba o en la curva del anzuelo, por lo que
conviene utilizar anzuelos con rebaba pequeña (acc point, micro barb, mini barb,
etc.), o aplastarla/o en algunos casos, abrir con una pinza de punta redonda la
curva del anzuelo, devolviéndole luego su forma ori-ginal. Se fabrican bajo
distintas denominaciones "Cyclop eyes" "Bead head",
"Metal Beads", "Bead eyes", etc.
Cónica torneada
(Cone head)
De iguales características, colores y uso que las cabezas redondas torneadas,
pero su forma es cónica.
Cuenta de vidrio
(Glass beads)
Es la conocida por nosotros como "Mostacilla". Estas se consiguen en
distintas medidas, opacas, brillantes, transparentes, tornasoladas, con rayitas,
etc. A veces es muy dificultoso su enhebrado sobre el anzuelo pues no son de
tamaño uniforme y además se suelen partir. Se utilizan en general en ninfas y
larvas (abdomen) y soft hackle (cabeza) logrando más peso y además brillos y
transparencias muy atractivas.
FORMAS DE LASTRAR
Al utilizar lastre en la mosca deberá Ud. plantearse que conducta desea que ésta
tenga durante su trayecto en el agua. No se trata sólo de que se hunda más,
sino a qué velocidad pretende Ud. que lo haga, en cuyo caso el lastre deberá
dosificarse de acuerdo a sus necesidades.
Además, la mosca se comportará de distintas formas, de acuerdo a dónde está
ubicado. En algunas imitaciones de pupas de caddis el lastre se ubica en la
parte posterior del anzuelo para que está tenga un desplazamiento en la corrien-te,
adoptando una posición vertical como la del insecto nadando hacia la
superficie; si se trata de un streamer o bucktail y no se desean movimientos erráticos,
el lastre suele colocarse a lo largo del anzuelo; en el caso de las moscas con
cabeza de pelo de ciervo (muddler), las cuales tienden a flotar, conviene
lastrar cerca de ésta para evitar esa tendencia.
Si se desea que la mosca cabecee (jigging) deberá utilizar las cabezas redondas
o cónicas y ojos torneados, ojos de plomo y de cadena, las que se atan junto al
ojo del anzuelo; cuanto más pesadas sean estas más enérgico será el
movimiento de cabeceo que podrá imprimirle a la mosca. Los ojos metálicos
pueden ubicarse en la mosca para que actúe con la punta hacia arriba a efectos
de minimizar la posibilidad de enganches y disimular, con el ala, la curva del
anzuelo.
Consideraciones
Es importante tener en cuenta que más allá de las ventajas que el lastre pueda
brindarnos en efectividad, cuanto mayor sea su peso, más dificultará el
lanzamiento, tornándolo de-sagradable. Es posible que durante una jornada de
pesca la mosca impacte en la caña (lo que nos hace intuír que gran parte de
las inexplicables roturas pueden deberse a esto) y lo que es más grave, en algún
lugar de nuestra anatomía (especialmente los días de viento) y en estos casos,
si está lastrada, el golpe se magnifica; no solo puede doler mucho, sino que
además se nos puede clavar el anzuelo, arruinándolos la jornada.
No significa que Ud. deba utilizar una armadura como parte de su equipo, pero si
tener en cuenta que, como "defensa personal", debe mejorar sus técnicas
de lanzamiento y además aplastar la rebaba de su anzuelo. De esta forma podrá
minimizar el riesgo y lastimar menos a los peces.
Mario Capovía Del Cet
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1 - Marcelo Morales durante su charla “Pesca desde balsas y belly boats”
2 - Oscar Dono disertando sobre el tema “Pesca en el Río Manso”
3 - Norberto Feldman durante su charla “Lesiones más frecuentes en la
pesca”
Con la asistencia de una cantidad importante de asociados se celebró nuestra
tradicional cena de apertura de temporada en la Asociación de Criadores de
Caballos Pura Sangre. Con la habitual excitación por el inminente inicio de la
temporada de pesca y augurando buenos momentos en la práctica de nuestro
deporte, se desarrolló la cena, culminando, como es tradición, con un sorteo.
En esta oportunidad, los socios Gerardo Grau y Esteban Etchepare donaron una
flotada de tres días en el río Caleufu para dos personas. Cabe mencionar que
lo recaudado será destinado a aumentar los títulos de nuestra biblioteca y
videoteca.
Algo para destacar fue la presencia de las esposas de numerosos asociados,
quienes eligieron esta cena para compartir un momento agradable y en familia.
Esto nos alegra sobremanera y esperamos que esta tendencia continúe.
Señores de la Comisión Directiva:
Como es de conocimiento de los asociados, el tema de la flotada de los ríos ha
causado una profunda controversia entre los socios.
En este contexto, he tenido últimamente algunas sensaciones que me preocupan.
Estas tienen que ver con el manejo del problema y se centran en la actitud de la
Comisión saliente al iniciarse el tema, lo que parece ser la motivación
subyacente y la emisión del último Boletín Mosquero correspondiente a la
Primavera 2000.
Para ilustrar mis comentarios, me referiré en parte a dos cartas que envié a
la Comisión el 25 de Setiembre y el 23 de Octubre y a mi reacción a hechos
posteriores.
Actitud de la Comisión saliente
Yo siempre pensé que la Asociación no era partícipe del concepto de la pesca
en flotación (asistida o en deriva).
Cuando no se opuso a prácticas establecidas en algunos cuerpos de agua, supuse
que lo hacía por razones estratégicas, para no debilitar objetivos más
importantes.
Todos sabemos que si a la pesca caminando le agregamos la pesca embarcada, se
pesca mucho más. Aún flotando ríos eso es cierto. Se llega a lugares que, por
dificultades de acceso o lanzamiento, eran inaccesibles. También todos
conocemos la importancia de los "santuarios" en la conservación de la
fauna.
Perecería que, de golpe (por lo menos así me parece), la Asociación hubiera
cambiado el objetivo de Calidad de la Experiencia por el de Cantidad de Piezas
Enganchadas.
Además, y no es poco, hay una cantidad de asociados que no están de acuerdo
con esa filosofía. Al apoyar esta medida públicamente, la Comisión saliente
ha elegido representar a un grupo, en detrimento del otro. Creo que esto no hace
bien a la salud a largo plazo de la Asociación.
La motivación subyacente
Por su mención constante, me parece que el tema tiene mucho que ver con el de
los accesos a los pesqueros. Yo creo que la preocupación de los asociados es
sumamente válida, pero si la idea es solucionar el problema a través de flotar
en temporada los ríos, creo que se está abriendo la proverbial caja de
Pandora.
No sea que por satisfacer a algunos pescadores de mosca bien intencionados, se
esté haciendo el "caldo gordo" a un más pequeño aún grupo de
operadores comerciales.
No olviden que hace poco la industria turística bregaba por la pesca sin
temporada, la extensión del trolling y se oponía a la pesca y devolución.
Me parece que la mayoría de los "enfrentamientos" por problemas de
acceso se han tramitado a nivel personal. ¿No sería el momento en que la
Asociación, institucionalmente, intente un diálogo con los dueños de los
accesos para lograr una solución equitativa? Sé que esto suena ingenuo y
bastante lírico, pero me parece que como vamos no nos está yendo bien.
Emisión del último Boletín Mosquero
El 6 de Noviembre me entregaron en casa el número Primavera de 2000, que debería
haberse publicado alrededor del 21 de Setiembre.
Comprendo (aunque no comparto) las razones que puedan haber motivado la demora,
pero precisamente por ellas me cuesta entender porqué la Comisión saliente lo
emite después de haber finalizado su mandato. Creo que esta acción le genera a
la nueva Comisión una situación injustamente equívoca. No sé si us-tedes
comparten -total o parcialmente- la posición de la saliente en el tema que
estamos tratando, pero parecería que los fuerza -a poco de asumir y cualquiera
fuera su posición- a comentar el tema.
Lamento la extensión de esta carta, pero me siento obligado a ella por mi
actitud para la Asociación.
Sé que me disculparán los que conocen mi trayectoria desde que se fundó la
Asociación, oponiéndome a la preponderancia de grupos, de cualquier orientación
que fueren.
La fuerza de la Asociación reside en presentar un frente unido ante problemas
externos, evitando enarbolar estandartes que nos dividan.
Jorge Calandra
Respuesta:
Estimado Jorge,
Esta Comisión Directiva tiene conocimiento y lamenta los inconvenientes
surgidos por la toma de posición institucional con relación a la flotada en ríos
patagónicos.
Somos conscientes que la voluntad social no es unánime en el tema y creemos que
toda comunicación institucional a favor de una u otra opinión generará división
entre los asociados. Esto se agrava porque nos aleja una vez más de aquellos
objetivos que son compartidos.
Históricamente nuestra Asociación ha sido una entidad heterogénea, dónde
conviven distintas formas de pensar en diversos aspectos, pero se unen detrás
de nuestros principales objetivos estatutarios: difundir la pesca con mosca y
colaborar con el cuidado del medio ambiente.
Por lo expuesto, nos place comentarle que esta Comisión Directiva no se
expresará en forma institucional en aquellos temas de dudosa voluntad social y
cuya relación con los objetivos mencionados no sea clara y directa.
Uno de esos temas es el de la flotada de los ríos.
Apreciamos sus comentarios y lo saludamos cordialmente.
Comisión Directiva