
Boletín Mosquero Primavera 2000
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| MEMORIAS por Mecha Roselli |
| PESCA
MAYA EN MEXICO por Antonio Lynch |
| PESCAR
FLOTANDO EN NEUQUÉN por Alejandro del Valle |
| INDICADORES
DE PIQUE por Fernando Uhía |
| 10
ALIADOS DE LA PESCA CON MOSCA por Armando Mauré |
Hablar
sobre pesca con mosca, es un poco como adornarme con plumas ajenas.
Es cierto que tengo waders, wadings shoes, y chaleco propios, pero cañas,
moscas, reeles y los demás chiches, no son míos.
Estar casada con un pescador fanático y acompañarlo con una beba de 2 meses, año
tras año tuvo sus momentos inolvidables: meses, enteros de los soles de enero y
febrero,/ Las primeras truchas sacadas casi por casualidad, //El llevar luego a
nuestra hija sobre los hombros porque se cansaba, recorrer los ríos y sentir
esa paz enorme que nos llena en medio de un ríos y sentir esa paz enorme que
nos llena en medio de un río, (aunque solamente lo haya rastrillado como sí
fuera asfalto pues no pescaba nada). Como soy pintora, llevo en mi retina más
que los saltos de las arco iris enojadas, el color intenso del cielo, el rumor
del agua y sobre todo anécdotas simples y divertidas de aquellos primeros años
como compañera pescadora.: una vez me equivoque en el río Chimehuin y en vez
de volver al grupo por el Chimehuin, que era por donde había venido, me fui por
el Currue y fui a parar con mi hija clara sobre los hombros, la caña en ristre
y un ancho sombrero al campamento del ejercito que “esperaba” la guerra con
Chile. Nos llevaron de vuelta al lugar del campamento en un camión del ejercito
muy amablemente, y tanto marido como los amigos terminaron por reírse.
Ya voy poco a los lugares de antes... Los pools cambiaron un poco y gente de
varias nacionalidades pueblan los lugares antes desolados...
Mecha
Rosselli.
Pesca
Maya en México
Antonio Lynch
Por
Alejandro del Valle
PRIMERO
LO PRIMERO
temporadas.
§
Se
autoriza la pesca desde embarcaciones en los ríos o tramos de éstos que sean
de liberación obligatoria de todos los salmónidos, en el resto de los ríos
las embarcaciones solamente pueden utilizarse para el traslado.
§
Las
embarcaciones autorizadas únicamente son balsas y gomones sin motor.
§
Las
embarcaciones deben estar autorizadas por la Prefectura Naval Argentina.
§
En
caso de ser flotadas comerciales deben estar inscriptas en Recursos Hídricos de
la Provincia.
§
Todas
las balsas y gomones deben inscribirse, además, en la Dirección de Recursos
Faunísticos para poder pescar desde las mismas.
§
Solamente
puede practicarse la pesca con mosca con equipo específico y anzuelo sin
rebaba.
§
Está
expresamente prohibida la pesca pasiva o de arrastre.
§
Solamente
hasta tres personas podrán ocupar las embarcaciones para practicar este tipo de
pesca.
§
Independientemente
de la causa de muerte, el transporte en las embarcaciones de salmónidos muertos
es una infracción y, además de la multa, se revoca la autorización para
pescar de la embarcación.
§
No
pueden anclarse las embarcaciones en el lecho de los ríos.
§
Se
estableció, además, un código de ética para el respeto a otros pescadores.
La
flotación o navegación de los ríos neuquinos nunca estuvo prohibida a excepción
de casos especiales como algunos tramos por seguridad algunos metros aguas abajo
de las represas y en algunos ríos durante la temporada de pesca. Con esas
excepciones cualquier ciudadano puede flotar o navegar los ríos de la Provincia
en cualquier época del año, con las únicas restricciones establecidas en las
reglamentaciones sobre las embarcaciones a utilizar, en general vinculadas con
la seguridad de las personas.
Quienes
dicen que “para permitir la flotación
debe hacerse un estudio previo” están utilizando una frase, en realidad,
también, una idea falsa ya que se basa o presupone que la flotación está
prohibida como norma general. Esto es falso. Bien es sabido que es imposible
llegar a una conclusión verdadera partiendo de una premisa falsa.
La
situación es exactamente lo contrario: Para suprimir
el derecho de flotar cualquier cuerpo de agua debe existir necesariamente una
razón fundada. La flotación es la norma, la prohibición de flotar es la
excepción (ahora sí, previo estudio).
Muchos
consideran a la flotación de los ríos como el tema central de la polémica
instaurada últimamente en la comunidad vinculada directa o indirectamente con
la pesca deportiva de salmónidos por el reglamento de la temporada 2000/2001.
En realidad ese no debe ser el tema central ya que la flotación nunca estuvo
prohibida, a excepción de los casos ya indicados. El tema central, para la
mayoría, es la pesca flotando o pesca desde una embarcación.
Durante
la temporada de pesca, si uno quería, podía flotar (no pescar flotando) el
Caleufú, el Catán Lil, el Nahueve y todos los demás ríos en los que no
estuviera prohibido en el reglamento de pesca y cumpliera con las exigencias
sobre las embarcaciones. Durante el
resto del año se podía flotar todos los ríos. Incluido el
Chimehuín. Sí, en todos los años anteriores se podía flotar el Chimehuín
desde junio hasta mediados de noviembre ya que la restricción estaba
establecida en el reglamento de pesca y éste, obviamente, tiene vigencia
durante la temporada. El hecho de que nadie lo hiciera puede deberse a varios
motivos pero principalmente dos: Desinformación por pensar que siempre estaba
prohibido flotar o desinterés en hacerlo.
Un
gran amigo de Montana me regaló un cuadro sobre la Ley de Murphy y sus
corolarios. Lo tengo colgado en mi oficina y cada vez que lo miro pienso que es
casi infalible, debe ser la única una de las leyes que menos falla. Una de sus
derivaciones puede resumirse así: “Si
no puedes convencerlos, confúndelos”. Esto parece ser lo que algunos están
intentando. Hay quienes real y sinceramente piensan que la pesca desde
embarcaciones sin motor produce alteraciones al ambiente, a ellos no está
dirigido lo dicho en este párrafo y les propongo razonar juntos.
El
ambiente esta compuesto por dos partes: El componente biótico,
formado por todos los seres vivos, y el componente abiótico, los factores físicos
y químicos (el aire, el agua, la parte no viva del suelo). Invito a que, antes
de seguir leyendo, se tomen el tiempo suficiente para pensar profundamente en cómo
tres personas en una balsa pueden provocar daños a estos componentes del
ambiente y después comparen con tres personas que pescan a pie (por supuesto
que estamos hablando de personas que cumplen las reglamentaciones, de lo
contrario cualquier razonamiento o
comparación sería imposible).
Después
de pensar en lo anterior, se me ocurre que algunos temas considerados por los
lectores han sido los que paso a tratar a continuación:
1.
Eventual alteración de las poblaciones de peces, en especial por llegar
a lugares protegidos e inaccesibles para los pescadores a pie.
Aunque
hay cientos de ejemplos foráneos, echemos mano a un importante ejemplo local
para tratar de clarificar este tema, el del río Collón Curá. Este ambiente se
pesca flotando sin motor desde hace años, sin embargo, es, sin dudas, el
mejor pesquero de la zona de Junín de los Andes. Lo estamos estudiando
desde hace tiempo y encontramos que la calidad de pesca es excelente.
Otro
ejemplo: El río Aluminé se pesca flotando desde hace años, sin embargo, en la
zona que se flota la pesca es también excelente. A propósito, el caudal medio
de este río no es muy diferente del que registra el río Chimehuín.
Otro
más: El río Limay medio. Fue tierra de nadie. Se pesca flotando desde siempre,
aún con pesca de arrastre. El furtivismo fue rey en este ambiente. Ahora
gracias a un convenio entre la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) y
las Provincias de Río Negro y Neuquén hay un Guardafauna exclusivo para este
tramo del Limay. A pesar de toda la depredación, sigue siendo uno de los
pesqueros de truchas de agua dulce más importantes de la Patagonia. Lo estamos
estudiando detalladamente. No hay indicios que la pesca flotando sin motor esté
alterando su calidad de pesca.
Un
ejemplo extra: El río Caleufú se flota intensamente desde hace muchos años,
aunque no se permite la pesca desde las embarcaciones. Es un río de los
denominados “chicos” y prueba que la flotación sin pescar tampoco afecta a
las poblaciones de truchas, su calidad de pesca es también excelente.
Ahora
comparemos. Las truchas no se alteran significativamente cuando un bote pasa
flotando por la superficie, al menos no más que lo que se alteran cuando un
pescador se acerca o pasa caminando dentro del agua. De lo contrario el trolling
sería muy ineficiente, en realidad, cualquier tipo de pesca desde una embarcación
sería ineficiente y no es así. Además, conviene recordar que todas las
truchas que tomen las moscas deben ser liberadas.
Las
embarcaciones en condiciones normales no tocan el fondo de los ríos, además,
no se permitirá anclar en sus lechos. Los pescadores a pie constantemente
alteran más o menos el lecho por donde pasan, muchas veces remueven las piedras
del fondo alterando el hábitat de los invertebrados (insectos, crustáceos,
etc.) que son alimento de las truchas. A principios de la temporada, en áreas
de desove pueden pisotear los nidos de las truchas arco iris que han desovado más
tarde y cuyos alevinos, aún no emergidos, se encuentran entre la grava.
2.
Eventual alteración de otros animales silvestres, especialmente aves acuáticas.
Una
embarcación sin motor que pasa flotando puede provocar que las aves acuáticas
se ahuyenten y se retiren momentáneamente nadando o volando, de la misma forma
que lo hacen cuando los pescadores a pie se acercan a la orilla, con la
diferencia que éstos suelen quedarse más tiempo en las inmediaciones de su
territorio. Estas aves nidifican en zonas con juncos, donde no entran las
embarcaciones, o directamente en la costa,
donde suelen estar más cerca los pescadores a pie.
3.
Eventual alteración de la vegetación.
Flotando
no se produce fuego con excepción de los pescadores que fuman. Los fumadores
inconscientes que arrojan sus colillas encendidas son de variado tipo y, si son
pescadores, pueden flotar o no, pero, como hay más pescadores a pie también
hay más riesgo de que estos causen un incendio.
El
resto de los potenciales pescadores productores de incendios es obvio que deben
estar en tierra. La pesca desde embarcaciones, entonces, no tiene relación
directa con los incendios. Eventualmente podrán producirlos los pescadores
cuando bajan de las embarcaciones, pero esto no puede ser atribuído a la pesca
flotando.
Por
las dudas comento que en la nueva reglamentación se prohíbe hacer fuego dentro
de la línea de máxima creciente media de los ríos, es decir, en la zona pública,
con excepción de áreas previamente delimitadas.
Otro
daño a la vegetación consiste en cortar y destruir las plantas de las riberas.
Ningún tipo de pesca, obviamente, tiene relación directa con este daño. La
mayor causa de la destrucción de la vegetación ribereña y de la costa, y por
lo tanto del deterioro de la calidad de hábitat para las truchas, suele ser el
sobrepastoreo y el acceso indiscriminado del ganado doméstico a los ríos...
pero ese es tema para tratar en otra oportunidad.
4.
Eventual contaminación del agua, el aire y el suelo.
La
pesca flotando está autorizada únicamente sin motor. Cualquier otro tipo de
contaminación es semejante a la que, eventualmente, pueden producir los
pescadores a pie, aunque la magnitud provocada por éstos puede ser mayor debido
a que, como se dijo antes, su número es muy superior.
Por
el lado desde que se mire no se encuentran razones de alteración del ambiente
por causa de la pesca flotando que sean significativamente mayores a las
producidas por la pesca a pie, es más, en varios casos su impacto suele ser
menor. Invito a efectuar un razonamiento comparativo como el anterior para
cualquier posible efecto de ambos tipos de pesca.
Esto,
por supuesto, no significa un ataque contra la pesca a pie, nada más alejado de
la realidad. Simplemente es algo para tener cuidado, comparar los efectos y
tener en cuenta que inocentemente se pueden provocar alteraciones. Razonando por
el absurdo algún descolgado podría exigir un estudio para permitir la pesca a
pie...
Sin
dudas existen otras razones para oponerse a la pesca desde embarcaciones. Por
ejemplo, la molestia a los pescadores a pie. Para ello se ha establecido el código
de ética mediante el cual las balsas deben respetar de varias formas a los
pescadores que se encuentren pescando en el río.
Algunos
auguran una situación caótica de balsas y gomones por doquier atropellándose
y compitiendo por los mejores sitios de pesca de los ríos debido a la
autorización de la pesca flotando. Pensemos que los ríos Aluminé y Collón
Curá tienen una excelente pesca, se pescan flotando desde hace años, sin
embargo, no hay una multitud de balsas que justifiquen pensar que en el futuro
inmediato haya problemas de sobrepoblación de embarcaciones. Debe recordarse,
además, que la reglamentación de pesca se establece anualmente y, llegado
eventualmente el momento, podrá sin inconvenientes restringirse el número de
balsas. Pero, si ese momento llegara, todos tendrán la misma oportunidad de
flotar, sin discriminación, por ejemplo, por orden de inscripción.
Varios
dicen que los últimos reductos de buena pesca son los ríos que son cuidados
por los propietarios ribereños y la pesca desde embarcaciones hará que esa
calidad disminuya. Esto es falso ya que no podrán matarse truchas en los ríos
en los que esté habilitada esa actividad. El control se está haciendo más
eficiente y eficaz:
§
Se
han estrechado vínculos con las Asociaciones de Pescadores Deportivos para
lograr el mejor manejo posible del recurso;
§
Se
ha iniciado un programa de concientización y capacitación de Guardafaunas;
§
Se
está desarrollando un programa de concientización de la comunidad sobre la
importancia de la protección del recurso, en especial dirigido a los docentes y
niños;
§
Se
ha instrumentado un sistema de Unidades de Control con Guardafaunas responsables
de cada unidad;
§
Se
está implementando un sistema de Guardafaunas Municipales para potenciar al
Cuerpo Provincial;
§
Se
ha implementado un sistema totalmente nuevo de Guardafaunas Honorarios (con
exigencias escritas y compromiso firmado de los postulantes);
§
Se
ha implementado un sistema de denuncias de atención obligatoria a través del número
telefónico celular *FAUNA;
§
Se
están adquiriendo radios VHF para los vehículos de los Guardafaunas;
§
Se
está impulsando una nueva ley de fauna silvestre que permitirá un mejor manejo
del recurso;
§
Se
está estudiando un nuevo sistema de aplicación ágil de las multas por
infracciones;
§
Se
está contemplando la vía legal para que los infractores indigentes realicen
trabajos en favor del recurso;
§
Se
han determinado acciones tendientes a una mejor capacitación técnica y
reglamentaria de los integrantes del Cuerpo de
Guardafaunas;
§
Se
ha firmado un convenio para que los Guardafaunas y Guardapescas puedan actuar
indistintamente en Río Negro y en Neuquén;
§
Se
ha firmado un convenio con Gendarmería Nacional para colaboración en el
control de fauna y se está impulsando un convenio similar con Prefectura Naval
Argentina;
§
Se
está impulsando un convenio para el control conjunto con Parques Nacionales;
§
Se
han establecido puestos de control de fauna en rutas clave;
§
Se
ha gestionado un puesto fijo de venta de permisos de pesca en el Aeropuerto
Chapelco;
§
Varias
otras importantes acciones... Ah! En esta temporada, en los ríos clave, los
Guardafaunas van a controlar desde balsas especialmente adquiridas para tal
fin...
Sé
perfectamente que algunos no quedaran conformes
con todo o parte de lo que he expuesto aquí, pero debemos recordar que
el Estado debe asegurar que se respete la Constitución, el Código Civil y las
leyes vigentes, esto significa manejar y administrar un recurso público en
forma sustentable para el público, sin privilegios. La enorme mayoría se
beneficiará con esto. Estoy seguro que en la íntima soledad de nuestra
conciencia todos sabemos que será así.
Alejandro del Valle nació en la ciudad de Buenos Aires y hace 26 años que está radicado en Junín de los Andes, Provincia del Neuquén.
Es biólogo y ha recibido capacitación a través de cursos y pasantías relacionados con la cría, manejo y pesca deportiva de salmónidos en España, Japón y Estados Unidos.
Ha sido Profesor de Biología y otras asignaturas de la Universidad Nacional del Comahue durante 17 años. Ha sido asesor de empresas dedicadas a la salmonicultura y consultor en la evaluación y el manejo de poblaciones de salmónidos en varias provincias.
Ha dictado numerosas conferencias y cursos y escrito múltiples informes y publicaciones relativos a los salmónidos. Ha participado como expositor en múltiples congresos y reuniones de pesca deportiva y manejo de salmónidos.
Es miembro de la Comisión Consultiva de Pesca Continental Patagónica desde su creación.
Es miembro del Compañerismo Montana-Patagonia desde su creación en 1988. Es socio honorario de la Asociación de Pesca con Mosca del Neuquén. Es miembro de la American Fisheries Society. Es miembro de la Fundación Challhuaco, capítulo Junín de los Andes. Es miembro de la Comisión Asesora del Parque Nacional Lanín.
Además, ha desarrollado y desarrolla muchas otras actividades biológicas, no relacionadas con la pesca y los salmónidos, y no biológicas, en asociaciones y comisiones públicas y privadas. Ha sido Convencional para la redacción de la Carta Orgánica Municipal de Junín de los Andes.
Fue Director de Ecología Animal de la Provincia del Neuquén durante el período 1977-1986, Director del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) desde su creación en 1986, y en la actualidad es Director Provincial de Recursos Faunísticos y Áreas Naturales Protegidas de la Provincia. En estos cargos fue y es responsable de los programas de manejo de la fauna acuática y terrestre desarrollados en la Provincia del Neuquén.
Uno de los métodos más efectivos para pescar truchas cuando no hay eclosiones
es utilizar imitaciones de ninfas. Las ninfas de los insectos, que transcurren
la mayor parte de su vida en el medio acuático, son parte muy importante de la
dieta de las truchas, ya que equilibran lo pequeño de su tamaño con la
abundancia de su número, y con el hecho de que siempre están
disponibles. Además, a la trucha le cuesta poco esfuerzo y consiguientemente
poco gasto de energía mantenerse alerta en su puesto y esperar a que la
corriente le acerque su comida. Muchas veces las observamos desde una barranca o
un punto elevado, ubicadas muy cerca del fondo y nadando apenas para
mantener su posición; de repente se mueven hacia un lado no más de veinte o
treinta centímetros y luego vuelven a la ubicación anterior. Si están de
frente a menudo dejan ver por un instante el blanco del interior de su boca,
hemos presenciado una transferencia de energía, hay una ninfa menos y algunas
proteínas más para el pez que le ayudarán a cumplir su misión en el
ecosistema. De hecho esta es la conducta habitual de las truchas, salvo en los
breves períodos en los que se producen las eclosiones en los que los peces se
ubican en otras posiciones y se dedican a comer en el tope de la columna de
agua.
Una táctica sencilla y
fácil de aprender para pescar con ninfas consiste en usar un indicador de
pique. No es necesario ser un caster experto para poder aplicar esta técnica
con éxito, cualquiera puede hacerlo eficientemente y pescar algunas truchas.
Los expertos pescarán algunas más. La idea consiste en hacer derivar
libremente una mosca lastrada atada a un tippet fino, suspendida desde la
superficie por un indicador de pique visible y flotante, a la manera de
una boya, imitando la deriva natural de las ninfas que se produce en la
proximidad del fondo, donde la corriente es más moderada.
De esta manera la ninfa
y el tippet están suspendidos desde la superficie por el indicador , del mismo
modo que una boya sostiene a un anzuelo con un cebo. Mientras el indicador
deriva en la corriente, cualquier pausa, cambio de velocidad o movimiento errático
debe ser interpretado como un ataque a la ninfa, por lo que hay que clavar,
afirmando el anzuelo. El método en realidad es sencillo, aunque ejecutarlo con
propiedad requiere mucha concentración del pescador, ya que la trucha sólo
mantendrá en sus fauces nuestra imitación por un instante antes de
identificarlo como “no comida” y expulsarlo. Es una cuestión de timing: la
clavada debe ser inmediata y precisa, ya que se está usando una mosca pequeña
y un tippet fino a corta distancia. Para esto son una ayuda las cañas
relativamente largas, de 81/2 ó 9 pies, y de acción progresiva o media, que
permiten un buen control de línea, manteniendo contacto permanente con el cebo.
Cañas de distinto poder pueden usarse para esta pesca, y entre las más
adecuadas podemos elegir las 4, 5 y 6.
Cualquier línea de
flote DT o WF servirá ya que esta es una pesca de corta distancia.
Por esta misma razón tal vez convenga emplear una línea uno o dos
números más pesados que el indicado para la caña , haciendo así que se
cargue con menos de 30 pies de línea afuera. Lo mejor es probar y ver con cuál
se encuentra más cómodo cada uno. El número que las cañas traen impreso
indica la opinión del fabricante respecto de con cuál línea el caster
promedio obtiene un rendimiento más eficiente, pero es sabido que el rango de líneas
(pesos) que cualquier caña puede castear es bastante amplio, alcanzando a una o
dos líneas en más o en menos, dependiendo de pequeñas alteraciones en el
timing del cast.
Hay una buena variedad
de indicadores de pique, sólo hay que preguntar en los negocios especializados;
algunos de ellos anuncian en este Boletín Mosquero y hacen que nos sea posible
hacerlo llegar a sus manos en forma gratuita. Afortunadamente los indicadores
son baratos, así que cada uno puede probar varios hasta encontrar el que mejor
se adecua a su estilo y a su casting: los hay de madera balsa, poliestireno,
fibra acrílica siliconada, espuma de polietileno y otros materiales flotantes.
Lo importante es que sean pequeños para no estorbar mucho el casting,
bien visibles (los mejores colores parecen ser el amarillo limón, el naranja,
el rojo brillante y el blanco),que puedan desplazarse por el leader para regular
la profundidad a la que derivará la ninfa y que sea posible ponerlos y sacarlos
con facilidad..
Como indicador de pique
puede usarse también una mosca seca voluminosa, de las atadas en estilo western
o full dress para aguas rápidas, como las Humpy, Wulff o Irresistibles o
las de foam como la Chernobyl Ant. En este caso se ata la seca al tippet del
leader, y a la curva del anzuelo de la seca se ata otro tippet largo y a éste
la ninfa. Los piques se dan en cualquiera de las dos moscas. Este es un método
antiguo, tal vez derivado de la pesca con tríos en la vieja Inglaterra,
en la que se pesca a un tiempo con una seca, una wet y una ninfa como anclaje,
la última atada al tippet y las otras dos pendientes de droppers. Sin embargo,
esta modalidad no es aplicable en nuestra Patagonia, donde no está permitido
por el reglamento pescar con más de un anzuelo y/o mosca. Pero vale conocerla y
tenerla en cuenta.
El leader a usar puede
ser uno de diseño standard de 9 pies, terminándolo con un tippet largo ( más
largo que la profundidad del lugar a pescar) en 5 ó 6X; unos veinte o treinta
centímetros antes de la mosca se coloca una pequeña munición
partida. La combinación de un tippet fino y el peso de la munición de plomo
harán que la mosca llegue rápidamente a la profundidad indicada.
Puede emplearse
cualquier modelo de ninfa en el extremo del leader, aunque es razonable elegir
alguno que imite aproximadamente a las ninfas que están presentes en el tramo
de río que estamos pescando, las que encontraremos dando vuelta algunas
piedras. Esta técnica de pesca se aplica habitualmente en tramos de fondos de
piedra con buena corriente, profundidad entre 0.60 y 1.20m. y superficie
quebrada, lo que permite acercarse a las truchas sin espantarlas. Es prudente
comenzar con alguna de las imitaciones genéricas clásicas como Hare’s Ear,
Pheasant Tail , Prince o A.P. Black en tamaños 16 o 18, que seguramente
coincidirán en tamaño con las que hallamos bajo las piedras. Para que la mosca
derive con mayor naturalidad conviene atarla suelta, usando un nudo corredizo
Duncan; por la misma razón es mejor usar moscas sin lastre y poner más plomo
en el leader si es necesario. Además, en anzuelos pequeños es poca la cantidad
de lastre que se puede agregar respetando la silueta delgada que tienen
estas ninfas y como ya se ha dicho es necesario llegar lo más rápido posible a
la profundidad deseada.
El lanzamiento es
a corta distancia y para evitar enredos es mejor prescindir en lo posible del
falso cast y procurar abrir el loop, ya que estaremos lanzando un leader con
plomo y con un indicador de pique que si bien es muy liviano contribuye a
desequilibrar el conjunto. Hay que procurar simplemente levantar la línea del
agua, hacer un amplio y lento back cast y depositar la mosca aguas arriba en lo
que será el principio de su deriva. Para esto es útil aplicar el cast belga, o
cast en redondo, que es por todos conocido a través de los videos de Mel
Krieger, y que cualquier instructor puede fácilmente enseñar durante las prácticas
de la Asociación los domingos por la mañana. Si se utilizara un loop cerrado,
como el que es preferible para pescar con mosca seca, se corre el riesgo de
enredar el leader y a veces golpear contra la caña con la (las) munición de
plomo o la mosca, lo que es recomendable evitar dada la fragilidad de las cañas
de mosca en la actualidad.
Para practicar esta técnica
primero se debe encontrar el agua más adecuada, usualmente los tramos de agua rápida
a la altura de las rodillas o hasta la mitad del muslo, y el primer tramo
de los pools son los lugares indicados. Ingrese al río con sumo cuidado y
precaución evitando hacer ruidos que puedan alertar a los peces. Muchas veces
he visto pescadores descuidados que malgastan su tiempo en pescar en
buenos lugares que están temporariamente vacíos de truchas...porque ellos se
han ocupado de ahuyentarlas al entrar al agua.
El indicador de
pique deberá estar colocado unos treinta centímetros por encima del nivel
que se intenta pescar, y debe ser regulable para poder adecuarlo a las
variaciones de profundidad y velocidad de la corriente conforme se vaya
desplazando el pescador. Es necesario mantener a la mosca derivando muy cerca
del fondo para que imite eficientemente la conducta de las ninfas que la trucha
está esperando comerse. La mosca se enganchará ocasionalmente en el fondo y
esto indicará que la profundidad es la correcta; si no se engancha nunca hay
que subir el indicador o agregar peso al leader. También es importante
revisarla frecuentemente porque a menudo se le enganchan trozos de vegetación
que le hacen perder todo atractivo.
Con el agua a las
rodillas, saque unos tres o cuatro metros de línea más el leader, y bloquee la
línea contra el grip para poder clavar con facilidad. Dando el costado a la
corriente con un simple movimiento lance corriente arriba. El leader y la línea
se hundirán inmediatamente y el indicador de pique bajará con la corriente
delante de su posición. Siga al indicador con la caña en lo alto, tratando que
poca línea esté en contacto con el agua, previniendo de esta manera el drag.
La mosca debe desplazarse libremente, pero manteniendo poca línea suelta y un
buen control. Esto es importante. Esté atento a cualquier movimiento que marque
el indicador, y clave suavemente de inmediato. Algunas veces este
movimiento responderá a que la mosca ha encontrado una piedra o una planta acuática
en su camino, pero en muchas otras encontrará una trucha en la punta del leader.
Cuando el indicador
haya llegado al punto máximo de su recorrido comenzará a hacer drag, por lo
que habrá que levantar la línea y volverla a su punto inicial, recomenzando la
deriva. Después de repetir esto varias veces y, ojalá, sacar algunas truchas,
corresponde cambiar de posición moviéndose aguas arriba o abajo. Con la práctica
podrá incrementar un poco el largo de línea, pero no saque más de lo que
pueda manejar con comodidad. Esta es una pesca de corta distancia y mucho
control.
La pesca con indicador
de pique es una técnica muy efectiva, y es de desarrollo relativamente
reciente, aunque sus orígenes se encuentran en textos antiguos. Si bien se
adapta maravillosamente a los ríos chicos y medianos, también puede usarse con
buenos resultados en los ríos más grandes buscando los lugares adecuados. Es
bueno recordar que si se sienten seguras y las condiciones de temperatura son
las adecuadas las truchas comen cada vez que tienen alimento disponible, y que
su naturaleza predatoria y glotona las lleva a no perdonarle la vida a ninguna
ninfa que pase en proximidad de su hocico.
Aplaste la rebaba del
anzuelo, le facilitará devolver las truchas sin causarles daño. Y si logra
dominar esta técnica, serán muchísimas las que devolverá.
Bibliografia:
The Masters on the Nymph; vs autores
Nymphing – Gary Borger
Tactics for Trout – Dave Hughes
Field & Stream
Fly Fisherman
DIEZ
ALIADOS DE LA PESCA CON MOSCA
Por
Armando Maubré
Existen
ciertos elementos que nos rodean en toda jornada de pesca y que, sin notarlo a
veces, son los que hacen más fácil el uso de la mosca para capturar un pez. A
los que se me ha ocurrido llamar: nuestros "aliados" en la pesca de la
trucha.
He listado a continuación una decena de estos "aliados" cuya
presencia debe ser reconocida y aprovechada pero jamás ignorada por el
pescador, ya que todos ellos tienen una directa influencia sobre el pez y su
comportamiento, por ende en el resultado final del día de pesca.
Las aves
La juntaLa fricción
Las plantasEl viento
Los invertebradosLas piedras
La velocidadLas
nubes
EL AGUA
¡Cómo
podíamos dejar de nombrarla! siendo que es el hábitat de nuestra codiciada
presa, pero solo si reúne ciertas condiciones.
Es
importante tener en cuenta -siempre con el objetivo de mejorar, y dis-frutar más
de la pesca- alguna de sus características químicas y físicas. De entre las
propiedades químicas, que hacen del agua un sitio confortable para las truchas,
haremos hincapié en dos, el contenido de oxigeno y de sales en disolución.
El
primero es importante porque interviene activamente en el metabolismo de los
peces y en todo proceso de combustión (oxidación con
desprendimiento de calor).
El
pez capta el oxígeno del agua por las agallas y la cantidad absorbida está
directamente ligada a su apetito. El agua debe contener, entonces, una cierta
cantidad de oxígeno disuelto para hacer feliz y mantener activo al pez. Existen
ciertos umbrales que no se pueden cruzar a riesgo de que esta criatura deje de
comer o muera: el agua debe contener entre cuatro y doce partes por millón de
oxígeno disuelto.
¿Cómo
se relaciona ésto con nosotros los pescadores? Es una buena pregunta, ya que no
podemos medirlo con los equipos que normalmente acarreamos, pero, lo que si
podemos hacer es ...
Pescar
en aguas turbulentas o burbujeantes que tengan buen intercambio de oxígeno
con el aire, especialmente en la temporada calurosa, debido a que su capacidad
de absorber gases del aire está
en un mínimo.
La
cantidad de sales disueltas en el agua, la segunda de las cualidades a tener en
cuenta, son las que la convierten en dura o blanda. Todos conocemos esos términos
especialmente relacionados con el jabón y la espuma, ahora que si esas sales
son particularmente carbonatos de calcio y/o de magnesio tienen la virtud de
convertir a un río en fértil o estéril según los contengan o no. ¿En qué
nos afecta esto otro?
Nuestro
"aliado" los carbonatos hacen que en ese río o en ese tramo haya
truchas más gordas y en mayor cantidad, ya que su presencia favorece -junto
con la luz solar- el desarrollo de algas y plantas.
Un
frasquito con vinagre blanco podría ayudarnos a localizar a nuestro
"a-liado", ya que unas gotas derramadas sobre la roca sospechada, si
burbujean en su contacto... ¡ Eureka !
De
las características físicas del agua, hemos elegido como más representativa a
la temperatura y nuestro "aliado" es fácil de reconocer, el termómetro.
La
vida y el comportamiento de las truchas gira alrededor de la temperatura de su
medio, ya que son animales de sangre fría. Si son muy bajas las aletargan y
reducen su apetito y las muy altas lo liquidan, tanto a él como a ellas.
Este
fenómeno es el resultado de que el agua pierde capacidad de disolver el oxígeno
del aire a medida que crece su temperatura, y acabamos de ver que hay límites
que no se pueden sobrepasar.
Pescar
donde y cuando las aguas estén más frescas es lo que nos aconseja este nuevo
"aliado".
LOS INVERTEBRADOS
Es
evidente que además de los peces, en el agua vive su comida: los in-vertebrados
acuáticos. Los científicos los han llamado BENTOS y la mayor variedad la
componen los insectos aunque, encontraremos lombrices, caracoles, cangrejos,
camarones y babosas, entre otros, formando parte de la biomasa de la que se
alimenta el pez.
Los
propios bentos se nutren de muchas formas ya que los hay ficófagos, fitófagos,
coprófagos e “insectófagos”; pero todos los bentos están ahí no por que
se cayeron al agua sino porque cumplen con una misión dentro de la naturaleza:
mantener limpio de material orgánico el cuerpo de agua que habitan.
Son
importantes para nosotros porque su cantidad por metro cuadrado de lecho, hará
de ese lugar uno muy concurrido para pescar o uno de aquellos que todos
pasamos por alto.
Como
para tener una idea de ese número diremos que tanto para el río Malleo como
para el Chimehuín su promedio anda en alrededor de mil doscientos
macrozoobentos por metro cuadrado, pero varia mucho con la época del año y el
lugar elegido desde unos 750 a los 2500, aunque, los ríos verdaderamente fértiles
del mundo duplican o triplican ésta cifra.
De
manera que la mejor herramienta para recoger e identificar a nuestro nuevo
"aliado" es una pequeña red y de ese modo usar la imitación correcta
para pescar.
Una
cosa es cierta y concreta sin embargo, de no ser por ellos no existi-rían las
moscas artificiales ni el deporte que nos apasiona.
LA VELOCIDAD
La velocidad con que el agua se desplaza por un río o arroyo, frente al
sitio que decidimos pescar, debería ayudarnos a decidir entre el uso de una
mosca seca o una mojada.
Recordemos
que un pez no puede gastar más energía (en nadar contra la corriente para
obtener un bocado) que lo que le brinda lo que atrapa o moriría por inanición.
El lo tiene siempre presente, y en aguas que se mueven a más de 1,2 metros por
segundo no va a subir a tomar una mosca por más grande y jugosa que sea.
Nuestro "aliado" está tratando de advertirnos que si “la velocidad” superficial del agua es mayor que la nuestra al caminar por la orilla a paso normal, no usemos una mosca seca; una ninfa o un streamer son los apropiados ya que fondo es siempre un lugar más reparado para el pez.
LA FRICCIÓN
Toda vez que dos objetos, que están o entran en contacto, se muevan a
dis-tinta velocidad hay fricción, y su efecto es el de oponerse al
movimiento, a frenarlo.
Veamos,
si arrastro una silla contra el piso, tengo dos cuerpos en contacto que se
mueven a distinta velocidad, uno quieto y otro que es arrastrado, hay por ende
fricción y no podré mover a la silla tan fácilmente como si el piso no
existiera.
Los
cuerpos que rozan o friccionan entre sí pueden ser de igual o distinta
naturaleza, para ponerlo en términos que nos son familiares: agua contra
agua, o agua contra roca, tierra, plantas o cualquier cosa que se interponga
en su camino, incluyendo al pescador y si no fíjense en las trazas o marcas
que deja el agua al rozar en nuestras piernas y que se continúan, un tanto, río
abajo; éstas marcas en el agua definitivamente no existían antes de estar ahí
parados. También se produce fricción cuando el aire (viento) roza contra la
superficie del agua.
Todo
lo que acabamos de mencionar no es más que un fenómeno natural y en su
entorno se produce siempre una disminución de la velocidad del fluido en
movimiento, es decir pierde velocidad el agua o el viento o ambos.
He
ahí a nuestro "aliado", porque si la fricción produce una
reducción en la rapidez con que se mueve el agua en el río... busquemos
esos lugares puesto que allí habrá peces.
LAS PIEDRAS
Las
piedras son los principales componentes del cauce de un río de montaña, y
estamos acostumbrados a verlas como una "molestia" causante de
resbalones, torceduras de pié y por sobretodo de la torpeza y el esfuerzo que
requiere despla-zarmos en los lugares que las hay, ya sea dentro o fuera del río.
A
pesar de ello, las piedras del fondo exhiben tres valiosas virtudes que
finalmente las convierte en un "aliado" del pescador puesto que son:
a) un refugio, b) generadoras de la "capa límite" y c) indicadores
de la velocidad del agua.
a)
Un Refugio
Las piedras del fondo de ríos y lagos brindan a los invertebrados y a
los peces un lugar donde
cobijarse de sus predadores o de fuertes corrientes.
La fricción del agua contra las piedras del fondo y bordes. produce
una disminución de la velocidad
en sus adyacencias. Del tamaño de las piedras
dependerá el espesor de esa capa de agua más lenta, a la que los
científicos denominaron "capa límite". Cuanto más grandes son las
piedras mayor es el espesor de la capa y viceversa.
Nuestro "aliado" nos está indicando que no importa cuan
grande sea la velocidad del agua en la superficie, el fondo es siempre un
lugar más agradable de habitar para los invertebrados y los peces, a menos
que el río se mueva muy lentamente.
Las piedras que tapizan el fondo de un río de montaña, están ahí
porque la corriente no pudo llevarlas más lejos, lo que quiero decir es que
no tuvo fuerza necesaria para empujarlas un poco más allá.
Cuando intentamos vadear un río es cuando tomamos conciencia real de
la potencia de ese fluido en
movimiento, pues bien, esa fuerza es la que arrastró las piedras hasta ahí y
es directamente proporcional a la rapidez del agua.
A medida que una corriente pierde velocidad deposita en el fondo del río
pedruscos cada vez más pequeños. En aguas muy lentas encontraremos
canto rodado diminuto o arena, en
aguas muy veloces enormes piedras.
En
otras palabras nuestro "aliado" está tratando de decirnos que el
tamaño de las piedras del fondo es un índice de la rapidez con que se mueve
el agua en la superficie y ya sabemos cuán importante es la velocidad para
decidir qué mosca usar.
La
correspondencia entre el arriba y abajo que presenta cualquier río de
montaña, está asociada al aspecto que muestra la superficie líquida.
Si
la superficie del agua es lisa y plana delata la presencia de un fondo
parejo, casi horizontal, formado por partículas finas; mientras que
una quebrada e irregular la de un lecho totalmente desparejo y en declive,
compuesto por piedras de mediano a gran tamaño.
La
superficie de un río es el espejo del fondo
LA JUNTA
A
mi entender, éste es el "aliado" más importante que tenemos cuando
esta-mos pescando en un río, desde que nos brinda la primera indicación
visual, clara y distinta, del lugar donde deberíamos presentar la mosca si
queremos tener éxito.
La
junta, así como la capa límite, es un subproducto de la fricción y del
movimiento del agua y que, por lo tanto, no podrá ser hallada o descubierta
en las aguas quietas de lagos o lagunas.
Para
entender mejor el concepto de junta es necesario tener presente que las
partículas de agua pueden friccionar entre sí, siempre que se muevan a
distinta velocidad. Si están quietas, o si se desplazan a la misma velocidad
no habrá fricción y por lo tanto no se marcará ninguna junta (línea de
separación). Pero basta que una de ellas sea más veloz que la otra para que,
al pasar a su lado, se produzca "rozamiento" y, como resultado,
ambas pierdan parte de su velocidad ya que es una fuerza que se opone al
movimiento.
Si
imaginamos ahora, en lugar de partículas, dos franjas de agua adyacentes una
quieta y otra que se mueve, podremos observar cómo entre ambas se marca una
separación (una delgada banda de agua de velocidad intermedia) como resultado
de la caída de velocidad que sufre la corriente al rozar contra el agua
estancada, en definitiva una transición.
“La
Junta” es la huella o señal que deja el agua rápida sobre la lenta y que
demarca su separación.
La
junta puede presentar diferentes aspectos, ser delgada o ancha, encrespada o
calma, todo dependerá de la velocidad o del ímpetu de las aguas que se
encuentran. Pero fina como una costura o ancha y espumosa como un torrente una
cosa es cierta: marca la división entre el agua rápida de la que es más
lenta.
Hasta
ahora nada dijimos que escapara al ojo avizor o al conocimiento científico de
un avezado pescador, pero su virtud estriba en que, además, mantiene
separados el lado por donde circula la comida del que se encuentran las
truchas.
La Junta divide el agua rápida del agua lenta, pero también ubica a las truchas de un lado y a su comida del otro.
Sabido
es que las truchas, en un río, mantienen una posición fija y se alimentan
de lo que deriva. Si la corriente fuerte es la que arrastra toda la
comida y demás cosas que trae el agua, ¿De que lado creen ustedes que se
ubicarán las truchas? ....Acertaron del lado donde se gasta menos energía,
el lento.
abrá una “junta” siempre que se interponga al paso de una corriente algo que le impida seguir su camino de la misma forma como venía.
Agua
lenta, un árbol caído, plantas, una roca emergente o sumergida, una
curva o un desvío del recorrido, las orillas que lo contienen y hasta el
lecho del propio río, son todos obstáculos naturales que formarán una
junta, visible si sobresalen del agua e invisible si están dentro de ella,
pero igualmente detectable.
Existen también innumerables barreras creadas por la mano del hombre como escolleras, deflectores y tantas otras usadas para desviar la corriente principal o para crear áreas protegidas de la devastadora acción del agua en movimiento, y que por supuesto son generadoras de juntas.
LAS PLANTAS
Las plantas son nuestras "aliadas" porque donde hay plantas
hay vida animal y cerca ... merodean sus predadores.
En
nuestro caso, si bien tenemos que hacer el distingo entre las plantas que
crecen a la vera del río y las que se desarrollan dentro del agua, ambas
juntan bichos. Las primeras son el refugio de los imagos de los insectos acuáticos
y de algunos terrestres que de tanto en tanto son lanzados al agua por el
viento o simplemente caen (como los gusanos del sauce), los peces siempre están
por el vecindario tratando de obtener una comida gratis.
En
las segundas (las plantas acuáticas) se guarecen toda clase de ninfas,
larvas, pequeños moluscos y crustáceos que desarrollan allí su vida, las
truchas lo saben y hacen de esos lugares sus restorantes favoritos.
Para
que haya plantas acuáticas es necesario que el agua reúna ciertas con-diciones
de pureza, pH, contenido de sales y por sobre todo poder permitir el paso de
la energía solar. Sabido es que el agua actúa como un filtro para la luz y a
partir de profundidades mayores de cinco metros la que llega es tan escasa que
no permite efectuar la fotosíntesis tan necesaria en el proceso metabólico
de los vegetales.
Nuestro "aliado" nos está diciendo que para atrapar truchas debemos buscar los lugares donde crecen plantas, dentro o al borde del río.
En
los lagos debemos pescar en las orillas donde hay árboles, en las aguas bajas
donde hay plantas acuáticas o sobre los herbarios sumergidos, donde la
profundidad suele alcanzar unos tres metros.
En cambio en los ríos o arroyos habrá que lanzar la mosca hacia las costas arboladas, juncales ribereños y siempre que sea posible buscar las aguas fértiles, bien carbonatadas (chalk streams) que tengan abundante vegetación en su cauce y que, por lo dicho, ofrecen al pescador una mayor posibilidad de éxito y al pez abundancia de comida.
LAS AVES
Así
como con las plantas, en nuestro sur la presencia de ciertas aves como las
golondrinas, los biguá, las águilas y los martín pescador, algunas
variedades de patos y las gaviotas son indicadores precisos de la existencia
de peces en las inmediaciones.
Pero
aún en el mar y los "flats" la aparición de gaviotas, cormoranes o
pe-lícanos revoloteando son claras indicios de la existencia de un cardumen
de pececillos, y al acecho, en las cercanías, estarán sus predadores marinos
que son generalmente la especie ictícola que buscamos para pescar, los más
grandes.
En los manglares o en las costas arboladas de las islas marinas la razón
por la que cigüeñas o garzas atisban el agua desde las ramas es por que están
esperando que pase su almuerzo. Otro tanto podríamos decir de nuestras
lagunas bonaerenses, los esteros y todo el delta del Paraná.
No
todas las aves mencionadas se alimentan de peces, algunas como las go-londrinas
se alimentan de insectos, pero no todos los que se alimentan de insectos y
vuelan son aves, los alguaciles y los murciélagos son dos buenos ejemplos de
bichos que disputan a la trucha su alimento.
Las
golondrinas con sus vuelos rasantes sobre el agua nos señalan la existencia
de insectos sobre su superficie, y que es la hora de atar una mosca seca, como
lo es cuando advertimos el ataque de los alguaciles contra la nube de insectos
que revolotea sobre el agua cerca de la costa.
En
cuanto a la aparición de murciélagos al anochecer, a pesar de sus molestas
pasadas por sobre nuestras cabezas y el acoso que efectúan a nuestras moscas
cuando las estamos "casteando", son el claro anuncio de que se está
produciendo una eclosión vespertina.
Las aves y otros voladores, son verdaderos "aliados", si sabemos prestarles la debida atención.
EL VIENTO
Nadie
podría soñar que ese molesto y odiado enemigo del que está lanzando una
mosca, el viento, es en realidad nuestro "aliado".
Pensemos
que los peces, y en especial la trucha que vive en aguas transpa-rentes,
tienen una excelente visión dentro y fuera del agua y que cualquier figura o
movimiento amenazante los hace huir, un recurso esencial para la supervivencia
de la especie (en todos los animales es más fuerte el temor que el hambre).
Desde
éste punto de vista, la brisa que riza la superficie del agua distor-sionando
la visión del pez, disimula nuestra presencia, y hace de la pesca una tarea
algo más fácil para el pescador y, por lo tanto, merece ser llamada nuestra
"aliada".
Podemos
añadir algo más, que se nota especialmente en las grandes superficies
mojadas de lagos o lagunas, si hay viento hay oleaje y éste facilita el
intercambio de oxígeno entre el agua y el aire, al aumentar la superficie en
contacto entre ambos.
Su
efecto es particularmente beneficioso en la temporada calurosa donde el
aumento de la temperatura del agua disminuye su capacidad de disolver ese oxígeno.
El resultado beneficioso de la acción del viento es aún incrementado por la
agitación mecánica que produce el batir de las olas, al revolver el agua.