Boletín Mosquero Otoño  2002


Editorial

Buenas nuevas y una preocupación

Decir que nuestro país está en crisis no es novedoso. Sin embargo, y sin querer ser insensibles a la realidad, de la Asociación tenemos algunas buenas noticias que queremos compartir con los asociados para encarar un nuevo año de actividades. 

Como podrán leer en detalle dentro de este número, la Asociación organizó una Clínica para Guías y Operadores de Pesca del Litoral. Como lo mencionamos en nuestra anterior Editorial, uno de los principales soportes del manejo del recurso pesquero es la educación. En este caso, impulsamos la actividad porque creemos que se debe complementar la regulación de la pesca con la capacitación de los referentes en cada ciudad o comunidad. Ellos serán quienes seguirán sembrando la semilla 
mosquera con sus propios compañeros de pesca o clientes. Seguiremos trabajando en este sentido durante este año.

También dentro del boletín encontrarán una carta escrita a la AAPM por Rafael Malerba, de la Asociación de Pescadores con Mosca Proconservación Ambiental del Noreste del Chubut. En la misma describe la reciente siembra realizada en aguas del Dique Ameghino, conjuntamente con la Dirección de Pesca, delegación Esquel. Esta es otra herramienta en el manejo del recurso: la repoblación. En ese sentido, se encuentran trabajando en el desarrollo de una trampa para peces, con fines educativos y de desove inducido, en el río Baguilt. Alentamos estos esfuerzos y sumamos nuestros brazos para una tarea que, 
seguramente, redundará en mejores jornadas de pesca.

Cuando hablamos de manejo del recurso, no debemos olvidar la faz reglamentaria. En este sentido, y en el marco de la unión de Asociaciones de Buenos Aires, insistimos en la implementación de reglamentos para los salmónidos y percas y para la tararira en la provincia. El 9/3 se realizó la reunión de este grupo con el propósito de programar la actividad del año 2002. Entre los temas a tratar se encontró el Reglamento Patagónico, del cuál se consensuaron sugerencias para luego ser elevadas a la Comisión Consultiva por la AAPM.

Nos hemos enterado del traspaso de la Dirección de Recursos Faunísticos y del CEAN (Centro de Ecología Aplicada del Neuquen, desde la órbita de Turismo a la de Producción. Creemos que esto puede implicar una retroceso importante en cuanto al criterio de sustentabilidad en la aplicación de políticas de manejo del recurso pesquero continental. 
Esperamos que las áreas mencionadas sigan trabajando duramente en pos de asegurar más y mejores truchas, con independencia del área a la que pertenezcan.


Sabemos que el ánimo de la mayoría de los argentinos no está en su plenitud y que hoy es más difícil que nunca  comprometerlos a trabajar en la AAPM. Pero muchos de nosotros, miembros de la comisión directiva, hemos descubierto que en épocas como estas acercarse a la AAPM a trabajar en proyectos o participar en las actividades nos despeja de nuestros problemas cotidianos, nos protege del stress y nos acerca a los amigos. Es por ello que queremos hoy más que nunca invitarlos a que vengan a la sede social y participen de las actividades; juntos aprovecharemos ese tiempo en despejarnos de nuestros problemas cotidianos y trataremos de realizar algún aporte a la pesca deportiva.


Los esperamos.



COMISIÓN DIRECTIVA


Las variables en la extensión



Fue mi tercera experiencia de pesca a fines de mayo en el Rio Chimehuin, y buscando un denominador común para definir esta pesca para fines de la extensión y comparando estas temporadas entre si, considero que sin dudas se resume en las variables climáticas, que a veces son extremas y otras veces bastante benignas
Al describirlas resaltaría en primer lugar a las lluvias, algunas veces tempranas, otras tardías.
Son vitales para el ingreso de las marrones, y por consiguiente principal motivo de nuestra presencia, pero a la vez cuando estas se incrementan en demasía, se eleva altura de las aguas y por consiguiente su velocidad y presión.
El resultado directo es la limitación en el acceso al lugar adecuado de pesca y a la presentación de la mosca en el sector y profundidad requeridas, como así también genera uno de los factores de riesgo mas importante que corremos en esta época, la perdida del equilibrio y como consecuencia ser arrastrados por la corriente.
Otro factor es el viento muy fuerte y persistente, proveniente desde el valle del lago Huechulafquen, y que corre aguas abajo, hecho que también acentúa la vertiente de agua desde el lago, y por consiguiente el ingreso de las marrones migratorias.
Un viento tal que nos pone a prueba todas nuestras artes de casteo y evidencia en grado sumo, nuestras limitaciones, como así también lo poco que a veces sabemos aprovechar el roll cast con el viento a nuestras espaldas.
Junto a la presión de la corriente de agua, es un elemento mas que puede inducirnos en la perdida de estabilidad.
La temperatura baja, ese frío que entumece nuestras extremidades, nos hace torpes al caminar y una tarea ímproba la de rehacer un tipet o atar un anzuelo al mismo, los desbordes congelados con el barro endurecido y la escarcha permanente.
¿Cual es la fuerza que nos mueve a pescar en un ambiente tan riguroso? 
Tal vez, solo tal vez sea simplemente la de pescar "la trucha de nuestra vida" 
Probablemente el 80% de los piques provienen de estas marrones migratorias de ejemplares entre 50 a 60 cm de entre 1,8 a 2,5 Kg., y entreverada alguna de un porte mayor, el resto son de arco iris residentes chicas, algunas interesantes, y de vez en cuando algún salmón.
Volviendo al clima, hay algunos días apacibles y otros donde estas tres variables accionan juntas en su máxima expresión, y no piensen un instante que por ello, van a tener un mal dias de pesca, quizás solo dependa de contar con el equipo adecuado, y donde la indumentaria es tanto mas importante que la caña, la línea y la mosca.
Ahora no piensen que estas marcadas variaciones se dan de una temporada a otra, o en una semana, suelen darse de un dia al otro en unas pocas horas, lugares donde pudimos acceder aceptablemente por la mañana, a la tarde tiene 40 cm mas de agua, corrientes soportables se hacen imposibles.
Se limita mucho el espacio para el back cast, y poner nuestro streamer en la orilla de enfrente se convierte en un sueño.
Y justamente aquí notamos como aquellos que saben pescar en estas condiciones adversas, pescan y lo hacen tan bien como nosotros en los lagos de Palermo, en un dia sin viento. Aquí no quisiera dejar de mencionar a Cachin Roa y Jorge Bisso
un fiel reflejo de lo antes mencionado y fuente constante en nuestro aprendizaje. 
Y en el reino de los streamers, mientras debatimos sobre plumas vs. pelos, alas fijas vs. alas libres, rabbits blancas, o a ultima hora tal vez una wolly negra mas parecida a un deciver, son las alguna de las dudas imperantes en nuestra elección, pero quizás la mas importante para muchos de nosotros sea la de saber ¿que es lo que estamos pescando en mayo? ¿son residentes o migratorias, imitamos comida o tal vez las excitamos?
**************************************************************************************************
¿Que es lo que pescamos a fines de mayo?

Son varios los interrogantes que nos planteamos, en la extensión de temporada en el rio Chimehuin, muchos de los mosqueros no residentes en este área.
Y para ello quizás nadie mas indicados que Ambrosio C. Espinos y Javier Urbanski, a cargo del Centro de Ecología Aplicada del Neuquen (CEAN) CONSULTA 
Tenemos entendido que el ingreso de las marrones migratorias se produce por lotes definidos en tamaño y genero, ingresando primero algunos machos de mayor tamaño, ¿ Desde que momento del año se produce ? ¿Y esta siempre asociado al incremento de la vertiente de agua del lago al rio por las lluvias o el viento fuerte y en particular a la combinación de ambos como en el caso de un temporal ?
Si bien es cierto que los primeros en ingresar suelen ser los machos, no necesariamente son los más grandes los primeros en remontar o bajar por un río con el objeto de buscar sus sitios de desove.Este comportamiento estaría asociado a una estrategia en la que los machos alcanzan primero los mejores lugares de desove y allí esperan por las hembras, teniendo que 
competir con otros machos por la permanencia en ese lugar. La hembra elegirá no sólo al mejor macho si no también el mejor sitio.En algunos ríos en los que hemos estado capturando reproductores con ayuda de trampas, tal es el caso del Arroyo Pocahullo en San Martín de los Andes y los Arroyos San Pedro y Pino Guacho en Huechulafquen, no se ha podido establecer una relación entre la fecha de remonta y el tamaño de los reproductores.La fecha de inicio de las migraciones reproductivas es altamente variable, dependiendo del ambiente, el clima y probablemente las características genéticas de la población. Sin duda que las lluvias tempranas (fines de abril) permitirán un ingreso de la cabeza del lote de reproductores antes del mes de mayo. Es importante tener en cuenta en el caso del Río Chimehuín que los ingresos se producen tanto del lago Huechulafquen como del embalse de Piedra del Aguila. En el caso de la boca del Chimehuín y los afluentes del lago, se ha observado que en los días ventosos, la generación de olas de buen tamaño aumenta el número de ingresos a los desovaderos.Por otro lado se ha comprobado que los ingresos no se registran durante una fuerte lluvia (temporal) sino unos días después, cuando el caudal es aún fuerte, el agua turbia, pero cuando el arrastre de material pesado ya cesó.Otras observaciones: En el caso de las marrones que ingresan al río Chimehuin a partir del mes de abril, hemos notado una correlación (no probada) entre la cantidad y la calidad de los peces que se capturan con equipos convencionales de pesca deportiva (fly casting) y los caudales que presenta el río. 
Desde que se inició esta experiencia hemos tenido condiciones hidrológicas totalmente distintas. El primer año (1996): mucha agua, pero con caudales próximos a los valores medios históricos = muy buena pesca.Segundo año (1997): Caudales extremadamente alto en abril = pesca regular y cercanos a la media, durante parte del mes de mayo = pesca excelente.
Tercer año (1998): Caudales extremadamente bajos durante los dos meses = pesca pobre, tanto en el tamaño de las capturas como en cantidad.A partir del cuarto año hasta la fecha se han registrado condiciones más parecidas a los años 1997 y 98 y la calidad de la pesca se ha mantenido con los altos y bajos típicos de estas temporadas. No se han repetido las condiciones del año 1996. Esta situación no implica que los peces no estén presentes en el río. De hecho es una de las cuestiones que tenemos que investigar en el futuro. Respecto a su desplazamiento, por ejemplo entre la boca y la curva del manzano, tenemos como reconocidos un sinnúmero de pozones y correderas importantes donde por lo general tendemos a concentrar nuestra presencia y esfuerzo de pesca, resultando premiados en la generalidad por la cantidad y calidad de capturas.
Es aquí donde observamos que el rendimiento varia en algunos casos ostensiblemente de un dia al otro. ¿Se debe al continuo movimiento de las mismas y en particular en horario nocturno ?
Algunos estudios han registrado hasta unos 10 Km. diarios de recorrido de una trucha con un microtransmisor implantado en la cavidad del cuerpo. Si bien estos datos corresponden a otra especie en otro río, sirven para tener una idea de los desplazamientos que una de nuestras truchas pueden realizar. Sin duda que estos desplazamientos afectan la dispersión de los peces dentro del río, incluso de un día para otro, por lo tanto la efectividad de pesca pude variar de un lugar a otro en distintos momentos.Existen numerosos registros de que los movimientos de ingreso y dentro del río se intensifican durante la noche. No recuerdo haber visto en lo personal o mencionado por algún mosquero amigo, la perdida de huevas en las capturas, como si nos sucede a veces en el inicio de la temporada con las A.I. ¿A fines de mayo a cuanto estamos del desove?
La fecha de maduración de las primeras hembras también varía de un ambiente a otro, pero por lo general unas pocas hembras se encuentran maduras hacia la tercer semana de mayo. El pico máximo de desove de marrones se ha registrado en las primeras semanas de julio. Cabe destacar que los machos se encuentran maduros con anterioridad a las hembras y es 
común capturar machos maduros desde la primer semana de mayo. 
En general tenemos el concepto que en la faces del ingreso, apareamiento y desove estas marrones no comen y que toman nuestras moscas por distintas cuestiones que van desde un reflejo condicionado, excitación, irritación o fastidio, también escuchamos mencionar el temor atávico.Aquí quisiera comentar una experiencia personal de este cierre al devolver una marrón de 2 kg. vimos como regurgitaba un juvenil de A.I. de 12 cm también recuerdo haber visto con asiduidad bocas muy grandes tomar subimagos, eclosiones de mayflies (blue dun), y también recuerdo que esta es la pesca preferida de Don Ginés. 
¿En realidad que estamos pescando, migratorias o residentes, o si las residentes se aletargan y ceden su lugar de privilegio en los pozones, adonde se van? Es importante destacar que tanto migratorias como residentes en época de desove, presentan comportamiento similares en cuanto a su alimentación y comportamiento frente a una presa/señuelo. El ataque a una mosca durante la época de desove, puede ser atribuible a todas las razones que Ud. destaca y realmente no hay certeza al respecto. 
Prueba de esto son algunos estudios de análisis del contenido estomacal de estos peces, en los que se han observado estómagos vacíos o en el mejor de los casos, muy pocas presas o algunas ovas .Se debe tener en cuenta que los peces “residentes” también se desplazan para desovar, si son adultos. Es decir que los sitios habituales de residencia de uno de estos peces, varía en las distintas épocas del año si es que ese pez ha alcanzado su madurez sexual. De tal manera que la competencia por los sitios de desove con los peces migratorios es importante ya que utilizarían los mismos sitios. Es posible que muchos de estos residentes sean desplazados por los migratorios, debido al mayor tamaño de estos últimos. Sin embargo existen estrategias de reproducción que permiten, por ejemplo, que en ocasiones un macho residente pequeño, veloz y “oportunista” fecunde las ovas de una hembra migratoria mientras que el macho migratorio intenta hacer lo propio. También solemos mencionar que una marrón plateada es una recién ingresada, y otra muy oscura hace tiempo que se halla en el rio,
Sin embargo tenemos capturas de machos muy oscuros y el pico de la mandíbula inferior con el gancho muy prominente a metros de la boca. ¿Cuando y como se produce el cambio de coloración y como hacemos para reconocer a las marrones residentes? Es cierto que la coloración es indicativa del estado de madurez. Pero también es cierta la gran variabilidad existente de un individuo a otro en esta variable. Es así que podemos encontrar en marzo algunos machos bien coloreados en el lago y probablemente lejos de su sitio de desove. No sólo la coloración fuera de época de desove permite la identificación de un pez residente. La proporción entre la cabeza, aletas y cuerpo es distintiva, resultando e peces de cabeza y aletas grandes en comparación con un cuerpo chico y generalmente más oscuro. Aquí también es importante destacar que el carácter residente o migratorio no se manifiesta o no es discernible hasta el momento de la madurez sexual, momento en el que los movimientos migratorios asociados a la reproducción comienzan. Entonces es posible capturar peces de buen tamaño (40 cm) en mayo que no han alcanzado la madurez sexual y que podrían ser residentes o migratorios. Este hecho esparticularmente llamativo en la boca del Chimehuín, en donde individuos pre adultos, de gran tamaño y de coloración plateada alternan entre el río y el lago en distintas épocas del año y por razones ajenas a la reproducción. 
Otro tema de importancia: Estamos preparando un programa (probablemente necesitemos la contribución de muchos interesados) que nos permitirá caracterizar genéticamente a las poblaciones de salmónidos de los diferentes ambientes pesqueros de la provincia e incluso poder determinar probables problemas de pérdida de variabilidad genética; separar, con altas probabilidades de éxito, lotes de truchas residentes; etc. 
Estas determinaciones, hoy por hoy, son fundamentales para recuperar la calidad de la pesca que alguna vez tuvimos en nuestros ríos. 
Javier Urbanski - Ambrosio C. Espinós


Quiero expresar mi profundo agradecimiento tanto a Javier como a Pocho por todo el trabajo que se tomaron en desentrañar estas preguntas que siempre nos hacemos cuando queremos evaluar nuestra pesca en la extensión de temporada del Rio Chimehuin. 

Saludos a Todos,

Esteban Kutsch


PANCORA MUDDLER


Juan Pablo Gozio

El diseño de una mosca:
Cuando empezamos nuestra vida de atadores lo hacemos imitando. Copiamos diseños, estilos de atado, recetas, equipos, etc. Sin embargo ese proceso de reproducción de obras maestras no dura toda la vida. A medida que entramos en confianza con la morsa, herramientas y materiales empezamos a innovar, a querer inventar “la” mosca más efectiva del mundo. Y esto, lamentablemente, no siempre sucede. Creo que el problema es el procedimiento seguido para el diseño. Es algo así. Nos sentamos frente a la morsa y la miramos de reojo, como con desconfianza, tomamos un anzuelo de la caja al azar (o en su defecto tomamos alguno de los que nos quedaron sobre la mesa de la última vez que atamos algo) y lo aseguramos con fuerza inusitada. Luego, revolvemos los materiales y sacamos del “bolillero” un elemento que nos sirva de cola. Por supuesto que con más entusiasmo si es producto de un “road kill” como llaman los americanos a los bichitos (muchas veces en un estado no completamente fresco...) que encuentran la muerte en las rutas y nosotros pasamos y les hacemos un corte punk post mortem Con similar procedimiento azaroso buscamos materiales para cuerpo, antenas, wing case, alas, etc. Finalmente, después de haber atado ese potpurri de materiales al anzuelo, la miramos admirados y nos convencemos: “esta mosca sacará un “mostro”!!!” No caben dudas de esta afirmación, se necesita ser un mostro para comerse semejante adefesio. El tiempo pasa, días, meses, años, nos encontramos pescando. Hemos fracasado con todo lo tradicional y acabamos de perder la última Conehead Woolly Bugger negra #8 en las piedras de la orilla. Es ahí cuando nuestro querido adefesio está que se sale de la caja. La vemos allí en el fondo mezclada con sus hermanas mucho más ilustres y experimentadas.... la pobre huerfanita producto de una tarde de whisky y atado (mirándola de cerca... más de lo primero que de lo segundo), y nos decimos: “por qué no?” Producto de la desesperación olvidamos las razones por las cuales nunca tocó el agua. Fingiendo seguridad y convencimiento la atamos al tippet, chequeamos el nudo “porque con esta se viene el pescadazo”, hacemos unos tiros con fe decreciente y no tenemos respuestas. Desahuciados la sacamos y la tiramos al fondo de la caja hasta otro milagro diciendo: “Mmmmm, creo que no hay pique, sino con esta mosca las mataba.” En esto que en sicología mosquera se llamaría (perdón Goyo) “círculo vicioso del atador creativo” podemos pasarnos toda la vida y nunca inventar una mosca que funcione. O inventarla de casualidad y no darle la oportunidad de demostrar su eficacia por falta de pruebas. Eso no es diseñar una mosca.

Creo que diseñar moscas debe ser un proceso más racional, con un tiempo para el análisis, otro para el propio diseño y construcción, otro para la prueba y otro para realimentar el análisis con los resultados. 

Análisis:
Esta etapa debería comenzar con la definición del organismo que queremos imitar y con investigar sus características físicas, forma de vida, cómo es comido por las truchas, colores, épocas, ambientes en los que habita (no es lo mismo una imitación para agua rápida que lenta, por ejemplo), etc. 
Pancora B&W 1.bmp


Diseño y construcción:
Al conocer bien a la forma de vida que queremos imitar será más fácil definir qué rasgos físicos, comportamientos o movimientos descollantes tenemos que copiar en nuestro impostor. Luego seleccionaremos los materiales adecuados para lograr ese efecto y ataremos la mosca. Tenemos que tener en cuenta cómo combinamos los materiales o dónde los atamos Por ejemplo, es importante analizar dónde ubicar el lastre porque influirá directamente en la natación de la mosca y en su capacidad de imitación.

Prueba:
Una vez lograda una mosca aceptable yo recomiendo probarla en el agua (pueden hacerlo en una pileta, bañera, pecera u otro recipiente con agua). Verificar su natación y ver si es lo que imaginamos. Así haremos un primer ajuste (por ejemplo correr el lastre, o cambiar un material demasiado rígido) y estaremos listos para ver nuestra creación en acción, en el lugar de pesca. Es conveniente llevar atadas algunas en distintos colores y tamaños y probarlas para sacar conclusiones.





Revisión:
Esta es la etapa más importante y es dónde fallamos los atadores. Generalmente luego de la prueba llegamos a conclusiones bi polares como “pescó” o “no pescó nada”, definiendo en este pequeño juicio el destino final del engaño. El fuego eterno para reciclar el anzuelo o un lugar de privilegio en nuestra caja preferida.
La manera de mejorar un diseño es probándolo y sacando conclusiones de mayor complejidad, del tipo “Hay que sacar lastre porque se da vuelta”, “El material del ala es demasiado rígido” o “Hay que ponerle menos material para que nade más libre” o “El color de las pancoras en esta sección de río es más oscuro”. Con esta nueva información empírica volveremos a la mesa de atado y seguiremos mejorando la imitación, volviendo a la primera etapa de nuestro proceso de diseño: el análisis. Sin solución de continuidad seguiremos circulando por estas etapas e iremos perfeccionando un modelo de mosca realmente efectivo y que tenga, detrás de cada vuelta de hilo o de cada pelo o pluma, un bagaje importante de estudio, reflexión, investigación aplicada y testeo.


La Pancora Muddler
Siguiendo este procedimiento llegué a la mosca que quiero presentarles hoy: la Pancora Muddler. Se trata de una mosca que imita una pancora en plena natación, simulando la forma, el movimiento y la posición corporal de estos crustáceos. En realidad tiene origen en una mosca que descubrí en la sorprendentemente única caja de moscas que portaba Billy Pate en un casual encuentro en la Boca hace ya unos años atrás. La mosca de Billy era una Spuddler, con una cabeza grande y achatada, creo marca Boyadel. Ahí se me ocurrió que una cabeza muddler con un collar extenso y con una adecuada sesión de peluquería podrían ser la mejor combinación para imitar la forma de una pancora. La Spuddler estaba atada en anzuelo largo, por lo que imitaba mejor un pez que un crustáceo, aunque no se que pensaban las truchas. Cabe mencionar que la pancora nada con las patas y pinzas plegadas hacia atrás. Para ajustarla al modelo pancora decidí atarla en anzuelo más corto. Todavía me quedaba por resolver la imagen de las pinzas y patas plegadas hacia atrás en la natación. Pensé que unas rubber legs podrían tener el movimiento y la consistencia adecuada para las patas y se las até de a pares a lo largo del cuerpo como en una Rubber Legs. Para las pinzas y cabeza, lo mejor sería un mechón de marabou o una pluma ancha tipo pato o wooduck. El conjunto estaba listo con unos segmentos de pavo real en el lomo y una colita corta de tippets de faisán dorado, agregándole un toque de color. La cabeza debía ser cortada bien al ras en la base y con un ángulo pequeño arriba, debía ser ancha, imitando el abdomen de una pancora. Me faltaba un problema por resolver.... la mosca era un corcho, pescaba alguna trucha, pero no imitaría el comportamiento de una pancora si flotaba como un may fly. Le agregué lastre en el cuerpo y a menudo se daba vuelta (pescaba mejor, pero no me convencía trabajando con el anzuelo hacia arriba). Entonces agregué unos ojos de plomo justo antes de empezar el collar de ciervo. Estos ojos se cubren con el collar, le dan un destello de brillo y lastran en la parte delantera de la mosca, permitiéndole hacer un movimiento ondulante con la apropiada acción de la caña. Ahí estaba la mosca, simple y muy pescadora.

Suelo pescarla con las técnicas tradicionales para streamers pero también en deriva muerta, brindando excelentes resultados en ambos casos. Espero que mi querida Pancora Muddler les regale tantas alegrías como me ha regalado a mí, y que sea la idea que ustedes mismos sigan mejorando.

Receta:
Anzuelo: Mustad 3906B o similar #2 a #6
Hilo: 3/0 del color de la mosca
Cola: tippets de faisán dorado
Cuerpo: dubbing color beige o naranja
Lastre: si se desea lastrar en la cabeza de la mosca, lead eyes de acuerdo al tamaño del anzuelo, si desea lastrar sobre el cuerpo utilice lead tape cortado en triángulo y enróllelo sobre la pata del anzuelo.
Patas: 4 pares de rubber legs blancas o negras (en anzuelos más pequeños pueden atarse 2 pares)
Ala: Pluma de wooduck teñida de oliva claro o marabou grizzly teñido de marrón u oliva o negro, no más extenso que la cola. Pueden agregarse unas fibras de pavo real.
Cabeza: Pelo de cuerpo de ciervo del color del ala.

Pasos de atado:
1. Poner el anzuelo en la morsa y asegurar el hilo. Atar unas fibras de faisán dorado, aproximadamente 2/3 del largo del anzuelo. Atar los ojos de plomo (en caso de desear lastrar el cuerpo se debería hacer antes de atar las patas)

2. Atar los 4 pares de patas de goma en dos X
3. Hacer el cuerpo con dubbing flojo para luego levantarlo con un cepillo
4. Atar el ala de marabou o wooduck. 
Pueden agregarse unas fibras de peacock (por encima del marabou o debajo de la pluma de wooduck)

5. Atar la cabeza muddler con un collar largo, que llegue hasta la curva del anzuelo y recortarlo chato en la base y en un ángulo de unos 30°, vista desde arriba debe ser ancha como una vez o una vez y media el largo del anzuelo. Cuando se recorta la cabeza se pude eliminar una sección de collar en la “panza” dejando al descubierto parte del dubbing y los ojos.

VISTA LATERAL
VISTA SUPERIOR
VISTA VENTRAL

IRSE DE VIAJE - un chapuzón -


Por Yellow Humpy

Cuando pescamos vadeamos ríos y veriles en lagos y lagunas. Muchas veces vadeamos por que necesitamos llegar a sitios de pesca, otras veces por espíritu aventurero y otras veces por que nos gusta estar en el río y pasear por su lecho, muchos pescadores disfrutamos de esto último casi tanto como de pescar, pero sobrevuelan los fantasmas de una caída al agua. 

Es muy agradable vadear e internarse en el agua, yo lo comparo con lo que hacen los buceadores, claro que ellos se sumergen en el mundo submarino y nosotros permanecemos fuera de él pero sin dudas el contacto con el medio es mayor cuando vadeamos que cuando pescamos desde costa o desde una embarcación. Personalmente he pasado muy lindas 
jornadas de pesca que aunque no fueron muy rendidoras en capturas si lo fueron en cuanto a la actividad misma de estar en el río. 
Para ello contamos con equipos cada vez mas cómodos, los waders que nos protegen del contacto con el agua fría y los zapatos de vadeo que nos ayudan a transitar lechos pedregosos y nos cuidan los tobillos.
Pero siempre sobrevuela el fantasma de una caída, de un chapuzón, de una “fondeada” de “irse de viaje”.
Casi siempre solo se trata de una anécdota y de motivos de rizas en los campamentos y charlas entre pescadores, ¡quien no tiene alguna anécdota!.
Pero también hay temores y bien fundados.

Caerse al agua.

 En realidad ya estamos en el agua, es mas propio decir caerse en el agua, aunque suena raro. Pienso en dos tipos de caídas “El resbalón o el tropezón” a diferencia de cuando vadeamos y poco a poco superamos la altura de nuestros waders sin que exista una caída brusca.
El resbalón es lo mas desagradable y peligroso, por que puede venir acompañado de golpes en la cabeza, las extremidades y el cuerpo.Entre lo que nos puede pasar esta golpearse, mojarse, perder el equipo y pasar frío, prefiero no nombrar cosas mas graves. He participado de muchas conversaciones referidas a que pasa si te “vas de viaje” y como influyen los waders y los zapatos, “...se llenan de agua y te vas a pique...”, “...flotas patas para arriba por efecto del aire que queda adentro...”, etc.
Tanto me intrigaba que decidí hacer una prueba, zambullirme de cabeza en la piscina con los waders y zapatos puestos. 
Parece un poco loco pero les cuento mi experiencia.
Primero probé con los waders de neoprene, me zambullí y trate de nadar en dónde no hacía pie. 

la zambullida

Noté ciertas dificultades pues la ropa impedía que mis movimientos fueran ágiles, poco a poco el agua fue ingresando dentro del wader y permanecí flotando en posición de parado unos momentos, hasta sentir que el agua llegaba hasta mis pies. Seguí en ese estado nadando en la piscina siempre con alguna dificultad, pero nunca tuve la sensación de “irme a pique”, mas por el contrario descubrí que la posición mas cómoda era hacer la plancha y nadar de espaldas pues mis piernas tendían a flotar con facilidad pues los zapatos y el wader parecían ayudarme. En esa posición de espalda podía recorrer la piscina. Decidí quitarme el cinturón para forzar el ingreso de agua y con ambas manos separé la pechera del wader forzando el ingreso de líquido, pero nada cambió. 
hacer la plancha

Salí de la piscina y comprobé que estaba lleno de agua, en tierra era muy incomodo caminar, parecía el muñeco de la famosa marca de neumáticos.
Entonces me cambié y me puse los waders de gore-tex, con cinturón. Me zambullí y repetí la experiencia, los resultados fueron parecidos, pero las piernas tendían a flotar menos, es una situación mas cercana a nadar sin waders. 

flotando parado la plancha 

Siempre de espalda es mas cómodo y la patada “estilo pecho” es mas fácil que si pretendemos nadar “estilo libre”. Pasados unos minutos me saque el cinturón y forcé el ingreso de agua, no fue muy diferente. No noté grandes cambios entre un tipo y otro de wader, solo que el neoprene parece forzar un poco la flotación de las piernas. En cuanto al temido efecto “plomada” ello no se desprende de mi experiencia.Otro apunte importante que quiero hacerle es que mis zapatos de vadeo flotan, puesto que tienen una entresuela de goma eva que los hace muy livianos y flotan, aún llenos de agua. Esto influye en el resultado de 
la prueba. Pero aún cuando flotan la patada es mas costosa y con toda la indumentaria avanzar cuesta mas, solo pensemos en los nadadores de competición que hasta depilan su cuerpo para desplazarse mas rápido, imagínese nadando vestido y con waders.

zapatos que flotan nadando pecho

El ingreso de agua no resultó definitorio respecto a la flotabilidad, pero si lo es respecto del frío, es por ello que el cinturón es importante para controlar y demorar el ingreso de agua fría que puede ser causa de una hipotermia.


lleno de agua al salir de la piscina

Las diferencias entre mi experiencia y la situación real de pesca es que el agua no estaba fría, no había correntada y no tenía puesto un abrigo grueso, como el que usamos muchas veces. Todo ello influye negativamente. No interprete mi relato como que nada le va a pasar, los golpes y el frío, son enemigos peligrosos. Y nadar se hace mas dificultoso.

Que hacer?

Frente a una caída debemos saber que conviene y que no conviene hacer. 
Quiero decirles que quien escribe no tiene experiencias en “viajes largos” solo algunos resbalones e inundaciones leves en el río además de las pruebas apuntadas. Las caídas no son programadas y siempre sobreviene el susto, por ello es bueno tener algunos conceptos.

Pero puedo ensayar algunos consejos.
1.- no se desespere, no se preocupe mas por el equipo que por Ud., use las manos para cubrirse de posibles golpes.
2.- trate de ver hacia adónde lo arrastra el agua e improvisar un escape.
3.- la posición mas segura (mi opinión) es flotar haciendo la plancha con los pies hacia adelante, evitará golpearse con rocas y palos.
4.- patalee y bracee suave para no agitarse.
5.- es preferible “viajar” unos metros mas que desesperarse y perder la calma.
6.- si lo necesita y puede hacerlo, sáquese la campera y el sweater que lleva puesto, nadará mas cómodo.
7.- al salir del agua sáquese toda la ropa, aunque haga frío, y séquese frotando su cuerpo. Si no tiene ropa seca a mano solo póngase la ropa de nylon que estuviera húmeda y descarte el algodón y la lana mojados. Si tiene un polar retuérzalo y revoléelo por el aire como centrifugándolo, podrá ponérselo húmedo en unos minutos. Si tiene una bolsita de polietileno póngasela en la cabeza como un gorro.
8.- si puede coma y beba algo caliente, si esta dentro de sus posibilidades encienda fuego y recupere calor.
9.- preventivamente podemos llevar salvavidas, y no olvide de usar cinturón cuando vadea.

Todos los mosqueros esperamos que “los viajes” solo sean motivos de risas y anécdotas, pero también debemos pensar un poco en la seguridad, le recomiendo para ello leer el artículo “Vadear por lo seguro“ por Fernando Uhía, del Boletín Mosquero de Otoño 97 en la pag. 25.
Nos vemos en la AAPM, me cuenta sus anécdotas y yo las mías, así nos reímos un rato y aprovechamos las experiencias.

Yellow Humpy



Torneo de Lanzamiento