Boletín Mosquero Otoño 2000

 


BLONDE
Blonde, un bucktail con historia...
Nota publicada en el Boletín Mosquero de Otoño de 2000

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Hace muchos años, cuando empezaba a pescar con mosca, mi amigo Luis Singarenco, que hoy pesca en ríos celestiales, me la presentó. Vas a conocer a la Blonde, había dicho. Pensando que se trataría de una dama de rubios cabellos, me entusiasmé. Cuando la vi noté que sus rubios cabellos no eran femeninos. Bastante decepcionado, porque hasta como mosca me parecía horrible, le pregunté para qué servía esa porquería. "¿Cómo porquería?" exclamó indignado, y siguió diciéndome: "Es una mosca que originalmente se usaba en el mar y la trajo Joe Brooks de USA! ¡Además, con esta pesca el Bebe los truchones de la Boca...!". Con sus palabras la empecé a mirar con desconfiado respeto. "Blonde... debe ser para pescados grandes", pensé yo al ver el gancho marítimo en el que estaba atada y comparándolo con los anzuelos de las pequeñas Woolly Worm que habitaban mis cajas en aquel tiempo. "A esta la tengo que probar..." pensé. Con dificultad conseguí algunas y las archivé en la caja de streamers.

Un par de años más tarde, llegué por primera vez a la boca del Chimehuín. Como tiraba bastante mal, pescaba con shooting para ganar algo de distancia. A mi lado bajaba el río un pescador santafesino (según me confesara más tarde) que sacaba toda la línea y ponía un mechón de pelos horrible en la zona de definición, cerca del tronco, donde están los pescados... Un rato después estábamos compartiendo una de esas profundas charlas en la orilla. Me explicó que pescaba con una mosca llamada Blonde (la suya era naranja y roja: un cocoliche!) y que la usaba siempre a última hora, rayando el agua con línea de flote, dándole muy buenos resultados. Inmediatamente até la única Blonde que yacía en mis cajas: una Honey Blonde. Empecé a castear mejor y poniendo la mosca "casi" en el lugar adecuado. Es curiosa la distancia que significa un "casi" cuando uno no tira bien, es tan largo... La trabajaba del siguiente modo: un tiro en deriva prácticamente muerta apenas corrigiendo para evitar el drag, otro tiro con leves movimientos y otro tiro rayando el agua a alta velocidad. Ya casi cuando la noche era inminente tuve un buen pique. Estaba emocionado, había clavado mi primera trucha en la Boca. No era un gran pescado, no más de 2.5 kilos, pero era la primera y con esa mosca fea que había conocido hacía unos años. Esa noche le saqué viruta a la morsa y, asestándole un golpe implacable a la bolsa de bucktails. ¡Até como 20! Había combinaciones de colores discretas, más fuertes y otras rayando lo carnavalesco. En esa salida la más efectiva terminó siendo la combinada con cola naranja y ala negra. A última hora: letal.

Hoy, han pasado cerca de 15 años de esta anécdota y la sigo usando. Han pasado infinidad de modas en moscas, pero yo sigo llevando unas Blondes en mi caja de streamers. Creo que tiene algunos beneficios para tentar truchas grandes, que no tienen otros diseños, a saber: 1) gran tamaño y volumen; 2) poco peso; y el más importante: 3) la usaban el Bebe y Joe Brooks...

Relato de Joe: "Los gillies (guías de Noruega) entonces miraron una mosca que Bebe les mostraba.  Era un bucktail grande atado sobre un anzuelo 1/0, que ya habíamos usado con sea trout, grandes marrones y arcoiris en Argentina.  Para un pescador americano, es una mosca bien grande.  Los gillies echaron una carcajada, sacudieron sus cabezas y luego nos miraron con condescendencia.  Bebe sostenía la mosca y decía: Buena, buena.   Sacará un salmón grande."

La Blonde es una mosca altamente versátil a la hora de imitar pequeños peces. Nos permite realizar las combinaciones de colores que creamos más atractivas. Así nació la extensa variedad descripta más adelante y nacerán muchas más, producto de nuevas combinaciones de colores las cuales tienen límite en la imaginación del atador, la experiencia del pescador y en la destreza del productor de materiales en el teñido. No dejen de probarla en su próxima salida de pesca.

 

Receta Basica:

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Anzuelo:

Mustad 3407 (o similares) # 2 - 3/0

Hilo:

Monocord 3/0

Cuerpo:

Ribbing de Mylar Tinsel plateado o dorado. La receta original lleva tinsel metálico, pero su atado es menos cómodo que el plástico, y con el tiempo termina opacándose.

Cola y ala:

Mechón de pelo de cola de ciervo (Bucktail).   No conviene cargar mucho material porque pierde movimiento y transparencia.

Pasos del atado:

Paso 1: Se fija el hilo en el anzuelo cerca del ojo, dejando espacio para la cabeza de la mosca. Se cubre de hilo el anzuelo hasta la curva, en forma pareja, una vuelta al lado de la otra, dejando una base para el atado del pelo de ciervo. Se regresa, conservando la distancia entre las vueltas, hacia el punto de inicio.

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Paso 2: Se selecciona de una cola de ciervo un mechón de pelos. En general, los pelos más adecuados para esta mosca se encuentran en la zona media hacia la punta de la cola. Se prueba el largo sobre el anzuelo. Se corta el mechón y se emparejan los pelos con la mano o con hair stacker. La primera alternativa (con las manos) da un perfil más natural a la mosca.  

El mechón emparejado se presenta sobre el anzuelo y se controla su largo. Una vez ajustado éste, se corta en ángulo (unos 45°) y se ata desde el punto inicial, cuidando de formar un bajo cuerpo uniforme.

Sobre el final del atado pueden darse dos vueltas de hilo alrededor de la cola para mantenerla levantada. Luego se vuelve a la posición inicial.

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Paso 3: El tinsel se ata en ángulo, cerca del ojo del anzuelo. Se cubre el cuerpo de la mosca, primero hacia la curva del anzuelo y de vuelta hacia el ojo, cuidando que las vueltas de tinsel no queden torcidas o mal encimadas.

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Paso 4: Para el ala se repite el procedimiento para la selección y presentación del mechón de la cola. Ésta se ata en el espacio entre el inicio del atado de la cola y el ojo del anzuelo. El ala debe ser apenas más corta que la cola.

Para que el ala quede bien posicionada sobre el anzuelo, dar una vuelta en falso sobre el mechón de pelo y la segunda vuelta atándolo al anzuelo.

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Paso 5: Se cubre la cabeza, se realiza el nudo y se cementa. Como los ojos son una referencia importante para los peces predadores, es conveniente pintarlos sobre la cabeza.

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Patterns Tradicionales:

Platinum Blonde:
Ala y cola blancas, tinsel plateado. Contra lo que piensa la mayoría, los colores claros funcionan muy bien al mediodía. Cuando crean que es hora de la siesta, dejen que los demás duerman y pongan una Platinum Blonde...

Honey Blonde:
Ala y cola amarillas, tinsel dorado. También para horas de abundante luminosidad.

Black Blonde:
Ala y cola negras, tinsel dorado o plateado. Cuando el sol se acuesta tras la montaña, las sombras se alargan y tiramos de memoria, es el momento ideal para atarla a nuestro tippet.

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Argentine Blonde:
Como nuestra bandera, cola blanca y ala celeste. En el agua tiene un color y transparencia similar a un alevino. Ideal para pescarla en la extensión de temporada porque el día que mejor pesca es el 25 de Mayo. El resto de la temporada es excelente también.

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Patterns Modernos:

Como decíamos, la Blonde es una mosca muy adaptable y permite combinar colores y estilos, dando rienda suelta a la creatividad del atador. Algunas creaciones agregan un simple efecto al pattern original, otras distan mucho de sus antecesoras tradicionales. Estos son los "patterns modernos" de la Blonde, algunos de los cuales me he atrevido a nombrar:

Peacock Platinum Blonde:       Igual a una Platinum Blonde. Al ala se le agrega un sobre ala de fibras de pluma de cola de pavo real. Simulando más adecuadamente lo oscuro del lomo de un pez pequeño.

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Pejerrey Blonde:
Cola Blanca. Ala compuesta por dos mechones de pelo de ciervo, uno color celeste claro y sobre éste un mechón verde oscuro. Sobre el ala unas fibras de pluma de cola de pavo real. Puede agregársele dos tiras de tinsel plateado a los costados, imitando las líneas laterales de un pejerrey. Tenga cuidado que no la confundan y se la sirvan en una fritanga.


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Fire Blonde:    
Cola naranja y ala roja. Irrita de sólo mirarla. Es la que usaba ese pescador santafesino. En realidad es un mamarracho, pero pesca.
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Taxi Blonde:     
Cola amarilla y ala negra. Nunca los deja de a pie...

JPG Blonde:    
Cola naranja y ala negra. Un amigo siempre decía que toda mosca o señuelo debían tener algo naranja porque ese color excita sexualmente a los peces. En su comentario no abunda lo científico, pero he comprobado que la combinación naranja y negro es muy efectiva en gran número de moscas, incluyendo ésta. Recuerden una Woolly Bugger o una Bitch Creek en esos colores.


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Zarigüella Blonde: 
Debe su nombre a que está construida con pelo de ese roedor. Existen muchos otros pelos adecuados para el atado de la Blonde. Especialmente, cuando se ata en tamaños pequeños, con secciones cortas de ciervo, éste se pone rígido y pierde acción. Allí pueden usarse pelos más suaves, los que, atados en secciones cortas, tendrán gran movilidad. La zarigüella es un ejemplo de ello.

 

Tengo algunas otras recetas combinando nuevos materiales naturales y sintéticos, que les confieso, no me animo siquiera a describir por este medio. En persona, gustoso les ampliaré el repertorio.   Y recuerden, no dejen de llevar algunas Blondes a la próxima salida en busca de truchas grandes. Tantos truchones pescados con ellas no pueden equivocarse. Mucho menos el Bebe

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Dedicado a los pescadores pioneros que sembraron la semilla de la pesca con mosca en Argentina 
y a través de su enseñanza, mantienen viva y renovada la tradición mosquera


LAS MOSCAS CLÁSICAS DEL SALMÓN DEL ATLÁNTICO III
(TERCERA PARTE)

por JULIO C. GILARDI

Una serie de herramientas especiales, que pueden conseguirse fácilmente, algunas de ellas en librerías artísticas, son de gran utilidad en el atado de moscas de exhibición. Algunos aficionados advertirán que también pueden aplicarse ventajosamente al atado de moscas para la pesca.

     Desde ya que no describiremos las herramientas que se emplean en el atado de moscas para pescar, por ser por todos conocidas. Pero sí nos permitiremos aconsejar algunas que facilitan la tarea de atar las moscas de exhibición, considerablemente más complejas que las demás.

         Una buena morsa rotativa, preferentemente axial, permite trabajar con una comodidad incomparable. Las tijeras de puntas delicadas son realmente imprescindibles cuando se trata de quitar del camino una simple fibra de una pluma. En cuanto a las pinzas de hackle, es conveniente disponer de una con puntas guarnecidas de goma o vinilo a fin de enrollar las fibras delicadas como las de ostrich en la confección de butts y cabezas. En lo que a  portabobinas respecta, cualquiera de tamaño estándar que no corte el hilo hará el trabajo perfectamente. El uso de un anudador es cuestión de preferencia personal (aunque depende también del estado de las manos del atador).

         Además de las herramientas de uso habitual, los siguientes elementos, empleados en otras actividades, resultan muy útiles para preparar algunos materiales y pasos de atado.

 

EL COMPÁS DE PUNTA SECA

         En toda mosca de salmón bien construida, la simetría debe ser perfecta. De entre las estructuras que deben montarse de a pares, el ala es la más crítica ya que sus partes derecha e izquierda deben ser exactamente iguales. Para cumplir este objetivo, en las Built Wing Flies es imprescindible contar el número de fibras de cada material que se casa para formar el ala, lo cual no es difícil. Pero en los outer wings, formados por fibras de woodduck y teal, demasiado finas para individualizarlas fácilmente a simple vista, no queda otra alternativa que medir su ancho. Y aquí es cuando entra en acción el compás de punta seca: sus extremos aguzados son ideales para separar los segmentos que se van a casar, asegurando así que el ancho de los mismos será igual de un lado que del otro.

EL PISTOLETE DE DIBUJO

         El truco de alterar la curvatura de una cresta de faisán dorado para obtener una  forma perfecta del topping, de modo que “siga” con naturalidad el borde superior del ala, no es nada nuevo; los atadores de la Era Victoriana e incluso anteriores aconsejaban mojar en agua la cresta y luego dejarla secar sobre una superficie curva para que adoptara esa forma. Sin embargo, esto obliga a disponer de superficies con distintas curvaturas de manera de poder lograr todas las necesarias según la forma del topping que se precise.

         El pistolete de dibujo, creado para trazar sobre el papel todas las curvas imaginables, resulta perfecto para este cometido. Simplemente, una vez terminada el ala de la mosca, si no se encuentra una cresta con la curva ideal, se presenta el pistolete por detrás de la mosca y, observando qué parte del mismo se corresponde con el perímetro superior del ala, se hacen dos marcas con lapiz (si el pistolete es de madera) o con marcador al agua (si es de plástico) delimitando el lugar donde se deberá colocar la cresta. Se remoja ésta durante unos minutos en agua tibia y se la deja secar sobre la superficie de la herramienta. Una vez seca, la cresta tendrá la curvatura exacta para el ala de nuestra mosca.

         Se afirma, y es cierto, que este procedimiento de mojar y dejar secar una cresta sobre una superficie curva, si bien  permite obtener la forma deseada, aglutina todas las fibras perdiéndose el bello efecto de cascada que las mismas producen al caer con naturalidad a los costados del quill. Sin embargo, en buena medida esto puede remediarse deslizando los dedos, reiteradas veces por arriba y por abajo del quill, desde la base hacia la punta de la cresta, de modo que las fibras queden separadas entre sí.

         Por otra parte, los otros sistemas empleados para obtener determinadas curvas en las crestas tampoco son absolutamente satisfactorios. El steaming, que consiste en someter a un chorro de vapor de agua a la cresta sujetándola con una pinza por el quill, produce una cascada de fibras espectacular y ayuda mucho a que la pluma recupere la forma (que perdió durante el almacenamiento en el sobre ziploc), pero no permite obtener una curvatura determinada. El llamado método de Hale, en el que se aprieta cuidadosamente el quill con una pinza en varios lugares hasta obtener la curva deseada, ocasiona que muchas fibras cambien de posición desviándose hacia la parte convexa de la cresta, siendo necesario (una vez atada la pluma) arrancarlas, con lo cual se pierde material; además, es una técnica que requiere práctica para lograr una curva armónica, sin ángulos.

         Mi conclusión, al momento de elegir una cresta para una mosca, es que lo ideal es seleccionar una que naturalmente tenga la curva deseada. Si la pluma tiene algún vicio lateral, lo mejor es tratarla mediante steaming; pero si no se dispone de una cresta con la curvatura apropiada, sobre todo si ésta es muy distinta de la natural, lo más recomendable es mojarla  y dejarla secar sobre el pistolete.

         Respecto del pistolete, los que utilizo habitualmente son antiguos, construidos en madera. Los modernos, de plastico, tienen un pequeño inconveniente: suelen ser demasiado angostos para apoyar cómodamente la cresta sobre su borde. Esta dificultad puede ser resuelta fácilmente con sólo pegar dos pistoletes plásticos de igual forma con cualquier cemento epoxi; una vez fraguado el pegamento, basta lijar el borde con una lija al agua hasta dejarlo completamente liso.

 

LA PINZA DE QUILL

         Como veremos más adelante, es muy común en el atado de moscas de salmón atar plumas por sus quills. En cualquier modelo, al menos hay que asegurar dos crestas de faisán dorado, una para la cola y otra para el topping, y seguramente habrá que disponer además sides y/o cheeks, cuando no veilings.

         Todas estas plumas se atan por sus quills, y estos son generalmente cónicos. Los de las crestas son chatos en la parte webby, pero el resto tiene sección triangular. Esto significa que si atamos una cresta por su parte webby -que es lo que aconsejan la mayoría de los instructores y manuales- no tendremos inconvenientes para lograr que quede en el plano vertical ya que el hilo afirmará al quill sobre el anzuelo por su parte plana. Pero, a veces, la cresta queda ligeramente inclinada hacia un lado. La pinza de quill permite saber cómo se comportará la pluma al atarla: simplemente se aprieta el quill por el lugar donde se va a atar y se observa la cresta para determinar si queda perpendicular a las puntas de la pinza o si se desplaza hacia un costado: en el primer caso, al atarla, la cresta quedará alineada en el plano vertical, pero en el segundo se desplazará hacia un lado. Esto puede corregirse fácilmente (e inmediatamente, sin soltar la pluma) girando el quill con la pinza hacia el lado que la cresta se desvía, al tiempo que se sujeta firmemente ésta con la otra mano; con un poco de práctica se logra alinear la cresta con el quill.

         En ocasiones, es necesario atar una cresta no por su parte webby, sino más hacia la punta, donde el quill es triangular. Esto se hace cuando el quill, en la parte webby, es demasiado grueso y seguramente abultará demasiado, o cuando queremos usar para una cola o un topping una cresta más larga (que la que correspondería); en el último caso, al acortarla forzosamente deberemos atarla por la parte triangular del quill. Desgraciadamente, uno de los vértices del triángulo queda siempre hacia abajo, por lo cual al intentar atarla siempre se desvía la cresta hacia un lado. La solución es aplastar el quill con la pinza y corregir la desviación como se indicó anteriormente, si es que ésta existe.

         A todas las demás plumas con quill, que se usan para veilings, sides, cheeks, etcétera, se las debe pinzar antes de atarlas, tanto para verificar previamente su comportamiento como para corregirlas. Además, esto previene abultamientos innecesarios, ya que para asegurar un quill achatado se precisan muchas menos vueltas de hilo que para uno de sección circular.

         Y hablando de la herramienta en sí misma, sirve cualquier pinza de puntas delgadas cuyo interior sea plano. De las que conozco, la mejor es la Xuron. .

 

PAPEL, LÁPIZ Y GOMA DE BORRAR

         Algunos atadores de moscas para truchas se sorprenderán al saber que muchas de las moscas de salmón para exhibición se construyen a partir de un dibujo. Y no estoy hablando de crear en el papel una mosca para luego atarla.

         El objetivo principal de dibujar una mosca, en particular si se trata de una Whole Feather Wing, es preservar sus proporciones. Dijimos, al describir la morfología de este tipo de moscas, que sus colas deben adaptarse al ala, y no al revés. Recordemos que esto es así porque las alas tienen dimensiones variables, y como la cola siempre debe llegar al centro del borde posterior de las plumas del ala, su largo dependerá de las dimensiones de ésta. Si atamos la cola dándole la longitud que estimamos correcta, luego de terminar el cuerpo y la garganta, al disponer el ala nos puede ocurrir que la cola nos haya quedado corta, larga, o correcta, pero la última opción es, desgraciadamente, bastante improbable.

         Lo más sencillo y adecuado es, antes de ponerse a atar, hacer un calco del anzuelo sobre un papel y, luego de seleccionar las plumas que conformarán el ala, presentarlas sobre el dibujo del anzuelo en la exacta posición en que quedarán al atarlas. Hecho esto se tiene una idea bastante acabada de adónde debe llegar la cola, es decir qué longitud debe tener, y también qué curvatura para acompañar armoniosamente la parte inferior del borde posterior del ala. Entonces podemos elegir una cresta cuyo largo y curva se adapten perfectamente al ala. Incluso, de ser necesario, podemos darle la curvatura adecuada mojándola y dejándola secar en el pistolete de dibujo, en el cual previamente habremos hecho las marcas que delimiten el lugar donde deberá colocarse la cresta.

         Otro caso en el cual conviene hacer un dibujo antes de empuñar el bobbin es cuando queremos atar una Built Wing grande. Uno de los inconvenientes más comunes que se nos puede presentar es que no nos dé el largo de las fibras de alguno de los materiales del ala casada. Si esto ocurre luego de haber construido el tag, cola, tail tip, butt, cuerpo, velos, hackle, garganta y bajo ala, el ataque al hígado puede ser inevitable. En cambio, si hacemos un calco del anzuelo, construimos el ala y la presentamos sobre el mismo, enseguida sabremos si podemos atar la mosca en ese anzuelo o, en el peor de los casos, la haremos en un tamaño menor.

 

FLOSS SAVERS

         En ocasiones es necesario trabajar con hebras muy largas de floss, obviamente sin desgarrarlas. Además, hay personas que por la naturaleza de su trabajo no tienen siempre las manos en condiciones de manipular un material tan delicado sin romperlo; bastan unas ligeras asperezas en los dedos para destruir algunas fibras y arruinar todo el trabajo. En estos casos están indicados los floss savers.

         El primero y más común es un simple floss bobbin o flared bobbin, cuyo extremo en forma de embudo evita que el material tome contacto con el borde del tubo y se desgarre. La única precaución a tener en cuenta es, más o menos cada cuatro o cinco vueltas, desretorcer el floss para poder disponerlo chato alrededor del anzuelo, salvo que se trabaje con una morza rotativa axial, en cuyo caso puede enrollarse el floss simplemente haciendo girar la mosca.          Pero no deseo que se tome esto como la panacea para construir buenos cuerpos de floss (no lo es): para este cometido los dedos son insustituíbles ya que dan al material, en todo momento, la tensión y el ángulo necesarios.

         El otro floss saver, menos ortodoxo aún, es un par de guantes de los usados para manipular negativos fotográficos o diapositivas, que suelen ser de algodón o seda. Tienen la ventaja, además de ser muy suaves, de no ensuciar el material (siempre que se conserven limpios).