El día 8 de junio de este año, en la ciudad de San Bernardo, se realizó la 6°
reunión de asociaciones de Buenos Aires. En esta última reunión se consolidó un
proyecto propuesto por nuestra asociación a todas las asociaciones mosqueras del
país: un periódico mosquero unificado de todas las asociaciones del país. Desde
la AAPM creemos que es un paso más, de los muchos dados en los últimos años,
hacia la futura Federación Mosquera Argentina, anhelo de nuestro ex presidente
Jorge Donovan que no llegó a concretarse en 1988. Hoy estamos consolidando una
unión fuerte, fundada en la práctica del trabajo alineado, desinteresado y
mancomunado, y en objetivos compartidos. Esto es lo importante y esta es la
fuerza que debe empujar a la futura Federación. Hemos escuchado voces ansiosas
por formar la Federación, a ellos les decimos: paciencia, estamos trabajando
para ello. Desde la Asociación creemos que lo prioritario es consolidar el
ejercicio de la unidad y el consenso en el trabajo concreto, y luego, cuando sea
necesario y beneficioso, crear la sociedad formal con el nombre de Federación.
Hacerlo de otro modo, discutir la parte formal antes de comprobar el trabajo
concreto sería poner el carro delante de los caballos, asegurando el fracaso de
la iniciativa. En este sentido, estamos convencidos de la importancia del
proyecto del Periódico Mosquero Argentino porque será un sonoro galope adicional
hacia la unión de todas las asociaciones mosqueras de nuestro país.
Los accesos de pesca:
El día 15 de mayo del corriente, nuestra Asociación emitió un Comunicado de
Prensa con motivo de la sonada operación de Fortín Nogueira (Limay Medio) dónde
manifestó su posición respecto el tema accesos de pesca.
Al respecto, entendimos que el cierre del acceso por la mencionada estancia
consistía en una afectación de los derechos de los pescadores de acceder a ríos
de dominio público. Por tal motivo, nuestra Asociación se vio obligada a
reiterar su posición a favor de los accesos públicos para todos los pescadores,
al tiempo de informar sobre su continua tarea en pos de restablecer éste y otros
accesos que van siendo cerrados.
Como dijimos, la operación tuvo amplia difusión en el ambiente mosquero. Entre
las muchas voces que se alzaron, hemos escuchado algunas que festejan el posible
cierre del acceso porque permitiría un mayor control del recurso. De ningún modo
compartimos esta posición porque consideramos que el río, como bien de domino
público debe ser accesible a todos los interesados. Por lo tanto, la falta de
control, que reconocemos existe, no puede justificar que sólo unos pocos
usufructúen, ya sea para esparcimiento o como negocio, de un bien público
restringiendo el acceso al resto de los pescadores.
Estos hechos de restricción de derechos de acceso a ríos y lagos públicos son
cada vez más frecuentes en nuestra Patagonia. Por eso cada vez es más importante
que los pescadores se agrupen tras las asociaciones para defender sus derechos y
actuar en pos de la apertura de accesos públicos a los ríos.
Un modelo a imitar en Río Negro
En la Pcia. de Río Negro se ha establecido desde esta temporada de pesca un
novedoso esquema de manejo del recurso pesquero, creando una Mesa Honoraria de
Pesca Deportiva de Río Negro con la participación del Club de Caza y Pesca
Nahuel Huapi, la Asociación de Guías del PN Nahuel Huapi, el Emprotur, la
Universidad del Comahue y las Secretarías de Pesca Continental y Turismo de la
Pcia de Río Negro. La Provincia delega en este grupo la actividad de
comercialización de los permisos, como así también el destino de los fondos
recaudados bajo ese concepto, el cuál debe ser destinado al Control, Estudio y
Desarrollo de la pesca deportiva. Los departamentos alcanzados por este esquema
son Pilcaniyeu, Bariloche y Ñorquinco. Creemos que este modelo
interdisciplinario de gestión del recurso puede ser una solución en la
implementación de políticas de manejo pesquero en la provincia. Deseamos que
pronto comiencen a verse los frutos del emprendimiento.
¿Por qué muere un club?
A nadie escapa la situación crítica en la que se encuentra nuestro país. El mal
humor parece cundir en todos los ámbitos y cada vez es más difícil evitar temas
derivados de la economía, la política y el desempleo. En este marco de mal
humor, habitualmente se escuchan comentarios de argentinos que se sienten
acreedores de su país, quizás con alguna razón en la mayoría de los casos.
Se sienten acreedores disconformes en cada ambiente en el que participan: en el
trabajo, en el gobierno, en un partido de fútbol, en el consorcio del edificio
dónde viven, etc. Hoy es muy poco común encontrar personas con vocación a
trabajar y es fácil encontrar gente que se siente con derecho a ser servida y a
criticar sistemáticamente al que sirve. Este hecho, agravado por una crisis
dirigencial y de liderazgo a nivel nacional de dimensiones mayúsculas.
Amigos mosqueros, ningún país puede crecer de este modo. Todos los argumentos
pueden ser entendidos, pero ninguna organización (sea un país, una empresa, una
familia o una ONG) puede crecer únicamente con miembros acreedores, y sin
embargo puede ser muy grande con muchos que ofrezcan su trabajo. Creemos que en
nuestra querida asociación, es hora de sentirse deudor de la pasión que
compartimos y de los ambientes que visitamos y brindar una mano para construir,
la actitud opuesta no hace más que destruir.
Hace unos días hemos recibido un correo con el siguiente texto que un
inteligente socio había pegado en la cartelera de un club al borde de la ruina.
Afortunadamente, no es el caso de nuestra Asociación, pero bien puede servirnos
como guía para un examen de conciencia.
LOS CLUBES MUEREN
Por no asistir a las reuniones y criticar lo decidido
Por asistir a las reuniones y criticar lo decidido
Por criticar al que hace en vez de ofrecer una mano
Por no querer comprometerse aceptando cargos
Por creer que solo la CD tiene las obligaciones y los demás los derechos
Por tratar de encontrar defectos en la Comisión Directiva en lugar de colaborar
con soluciones
Por querer ser perfecto, infalible y superior a los otros, en lugar de construir
juntos
Por aspirar a todos los derechos y no cumplir ningunos de los deberes
Por no aceptar la opinión ajena
Por falta de disciplina y valores éticos en las discusiones
Por insultar sin discutir
Por desautorizar al que opina en lugar de la opinión
Por negar sistemáticamente todo esfuerzo en bien del club
Enterado de cómo muere un club...usted sabrá que hacer para impedirlo.
Nuestra asociación y nuestro país necesitan que reflexionemos sobre este texto,
luego decidamos que actitud tomar. Cada uno desde su ámbito y sus posibilidades.
Los mosqueros tenemos una gran pequeña parte de mundo para cambiar y mejorar y a
través de cada asociación, quizás, podamos colaborar con un granito de arena en
la reconstrucción de nuestro dolorido país en el que ya no hay lugar para
sentimientos acreedores. Los invitamos a hacerlo.
Texto:
Victor Manuel Fuenzalida Mont
Presidente - Coorporación de fomento para
la pesca recreativa "sustentable" Nuevocaudal
Chile
Esta es la pregunta que me hizo mi hijo mayor hace más de 3 años. Yo en esos
momentos lo miro contento y le digo: claro, vamos un poco más arriba de
donde se encuentra la familia gozando del río e intentamos pescar algo. El
resultado ya lo he detallado en el primer artículo que escribí para esta
revista.
Bueno, el resultado de esa aventura ha logrado imbuirme en lo que es el
mundo de la pesca con mosca con niños. Me ha tocado iniciar en la pesca con
mosca a parte de mis hijos Diego y Sebastián, a otros sobrinos e hijos de
mis amigos.
Pero, ¿es sólo llegar y salir a algún río y pasarles la caña para que traten
de pescar? Uds. ya saben la respuesta, y esta es categórica: NO!!!!!
Yo diría que existen varias etapas antes de llevar a un niño de pesca, y
cuando me refiero a un niño, dejo en claro que son aquellos menores de 10
años.
Primero:
Cuando decida llevar de pesca a un niño, debe preparar la salida, lo que
significa entre, otras cosas:
a) Saber las condiciones en que se encuentra el río al que llevará al niño;
b) Preparar varias mudas. Recuerde que los niños “siempre” se mojan, y si es
necesario deberá llevar 3 mudas completas;
c) Preparar el picnic (a veces lo hacen las madres, pero trate de hacerlo
Ud.);
d) Informar a la mamá la hora de salida y de llegada. Recuerden que las
madres son aprehensivas, siempre lo son. Para eso deberá, en caso de fijar
una hora de regreso y se hace tarde (siempre nos pasa ¿o no?) llamar por
teléfono informando que todo va bien;
e) Verificar que el vehículo se encuentre en buenas condiciones. Nada más
frustrante para su hijo y Ud. es que en su primera salida todo se derrumbe
por que el auto los deja botados;
f) Llevar en el auto un botiquín de primeros auxilios. Uno nunca sabe.
Segundo:
Ahora que tenemos preparada la futura salida con el niño, debemos
preocuparnos de su equipo:
a) Estimo que la caña, por peso y facilidad de uso, debiera ser #3 y a lo
más #4 de 7 y 1/2 pies de largo;
b) Línea floating acorde con la numeración de la caña. Incluso podría
“cargarla” con un número mayor;
c) Carrete acorde para la caña y línea.
d) Salvavidas. Este es uno de los artículos que jamás debieran faltar, ya
que en un segundo el niño se nos puede caer al río y pasar una desgracia que
tenemos que evitar a toda costa.
e) Una cuerda, la que deberá ser de a lo menos 10 metros de largo. Esta
cuerda tiene por objeto atar un extremo a la cintura del niño y el otro
extremo a la suya. Si el niño se nos cae al agua, por este medio no
deberemos correr cientos de metros para rescatar al niño, en el caso de que
la corriente se lo lleve, ni arriesgar nuestra vida tratando de alcanzarlo.
f) Si Ud. tiene la posibilidad de comprarle un wader para niños, se lo
recomiendo. A Diego y Sebastián les cambió la vida el hecho de poder meterse
un poco en el río para alcanzar aquellos lugares donde no podían llegar
pescando desde orilla. Otro de los motivos de tener el wader es que si el
niño se cae al agua y al ser de neopren, las mudas son menores, además de
pasar menos frío.
El wader fue encargado por internet y llegó en perfectas condiciones;
g) Gorro, anteojos y factor solar. Son artículos fundamentales.
Con el gorro evitamos insolaciones y protección en la cabeza por alguna
mosca que desdichadamente llegue a nuestra cabeza y no al agua.
Con los anteojos protegemos la vista del niño también de los efectos del sol
y sus reflejos en el agua, pero fundamentalmente de la mosca.
Factor solar, que no es del caso señalar para que se necesita, pues le
apuesto que alguno de Uds. a sufrido las quemaduras en la piel por el hecho
de habernos olvidado de tan preciado artículo. Recuerde que el niño tiene la
piel más fina.
h) Las moscas. Le recuerdo que los anzuelos siempre deben estar sin rebarba,
pues en el caso de que el niño se clave la mosca será mucho más fácil
removerla. Además, será mucho más fácil sacarle la mosca a la trucha, y que
con los nervios de que el niño pescó su preciado trofeo, la manipulación se
nos complica.
i) Por último, la máquina fotográfica. Ya saben para que es.
Tercero:
Recomendaciones finales:
a) Trate que el niño practique, antes de la salida, en alguna plaza o jardín
el lanzamiento. La forma más fácil de hacerlo es sacar unos 10 metros de
línea y que el niño apriete contra el grip de la caña la línea, haciendo un
solo cast. Primero hacia atrás y luego hacia delante. Que sólo trabaje con
una mano. Se dará cuenta la versatilidad y facilidad con que el niño aprende
rápidamente el movimiento, lanzando esos 10 metros.
b) En segundo lugar, “deje su caña en la casa”. Recuerde que la pesca es
para el niño y no para Ud. Ya tendrá oportunidad de pescar con sus amigos o
sólo si así lo desea, pero esta salida es para EL.
c) Acorte el paso. Los niños caminan más despacio que nosotros los adultos.
Se tropiezan más seguido con las rocas y piedras, que para ellos, a veces,
son casi como cerros.
d) No se enoje si el niño se cae al agua. Eso le pasará de todas maneras, ya
sea durante la pesca o al finalizar ésta. Si para nosotros, los adultos, el
término de la jornada es cansadora, imagínese para él.
e) Vaya con un solo niño. Es muy difícil controlar y vigilar a uno solo,
imagine a dos o tres. Eventualmente Ud. podría tener algún buen amigo que
decida sacrificarse y acompañarlo con otro de sus hijos. Yo los tengo y lo
hemos pasado muy bien. Además los niños se cansan rápido y le dará
oportunidad, tanto a Ud. como a su amigo, de hacer algunos lances, pero si
les llegara a picar deben llamar inmediatamente al niño para que sea él
quien pelee la trucha y la saque.
f) Lleve una frazada o algo para cubrir al niño, pues le aseguro que se
dormirá al segundo de hacer partir el auto cuando vaya devuelta a su casa.
g) TENGA PACIENCIA, mucha paciencia. Haga de este viaje algo agradable. El
niño nunca se olvidará de este momento y si es su hijo, su héroe se
convertirá en EL HEROE.
Bueno, este artículo no es una receta y todos podremos tener otras cosas que
agregar. Pero si sale todo bien, les aseguro que el niño que llevó a pescar
y éste además es su hijo, Ud. tendrá “Su Compañero de Pesca Para Toda la
Vida”.
El 28 de noviembre del 2001 falleció en Buenos Aires el Dr.
Julio G Rocca Rivarola. Destacado médico cirujano de niños quien presidió la
Asociación Argentina de Cirugía Infantil. Tenía una extraordinaria vocación
por la medicina y dedicó muchos años de su actividad profesional a la sala
10 del Hospital de Niños. Se caso con Inés Vidal y tuvo tres hijos Inés,
Julio y Manuel.
Allá por los años ‘70 fue llevado al sur por su hermano Joaquín (quien fuera
Presidente del Club de Pescadores de Buenos Aires y socio fundador de
nuestra Asociación). Fue de la mano de su hermano que conoció Junín de los
Andes; y la que sería su segunda casa durante las vacaciones: la Hostería
Chimehuin, comandada en aquellos tiempos por Doña Elena y el muy recordado
turco José Julián. De esa forma Julio Rocca Rivarola se acercó a la pesca
con mosca, la que rápidamente logró atrapar su espíritu de inquieto
investigador.
Siguieron años de grandes excursiones de pesca en las que fue cultivando
amistades, “Bebe” y Carola Anchorena, el “Gallego” Eliseo Fernández, Jorge
Donovan, Charles Radziwill, los hermanos Sacconi, Horacio y Morena Quirno
Lavalle, Guido y Mercedes Matarazo, Pedro y Elena Guisasola y tantos otros.
Julio era para esas épocas un fanático mosquero que disfrutaba de los
encuentros en la boca del río Chimehuin, el Malleo, en la boca del Curruhe.
En ese entorno se fue forjando un grupo de pescadores con algo en común: su
pasión por la pesca y la preservación de la misma, y fue en 1974 cuando
fundaron nuestra Asociación Argentina de Pesca con Mosca. Julio formó parte
de ese grupo de pescadores que fueron la avanzada de la Asociación que hoy
conocemos, entidad que luego presidió exitosamente durante varios años.
Cuando conocimos la noticia de su fallecimiento nos conectamos con sus
familiares y se acercaron a la sede social para conversar y evocarlo, su
hijo Julio nos deleitó con una cálida charla donde recordamos gran parte de
nuestra historia.
En esa oportunidad tuvimos acceso a los “papeles de trabajo” de Julio
(padre) como presidente de la AAPM. Son una larga lista de manuscritos y
cartas escritas por él frente la máquina de escribir que tratan muy diversos
temas como concursos de atado, clínicas de casting, encuentros entre
mosqueros, situación financiera de la AAPM, muchas notas de conservación y
control, formación de subcomisiones para ocuparse de estos y otros temas.
Julio Rocca Rivarola, fue un pescador dedicado y constante, no es recordado
por sus capturas récord, pero fue un Presidente muy ejecutivo y práctico que
supo mantener la administración de la AAPM en funcionamiento y coordinar
ejecutivamente el trabajo de muchos otros socios, incluso en momentos de
dificultades.
Hoy gracias a la huella que él y otros pescadores nos dejaron, logramos en
estos difíciles días continuar y transmitir la esencia de la pesca con mosca
a través de nuestra querida Asociación. Por todo ello es que queremos
despedirlo desde el Boletín Mosquero reafirmando nuestra pasión y compromiso
con la pesca con mosca y la conservación.
Cuando notamos la brisa acariciando nuestros rostros, sentimos las ganas de
gritar: ¡ LA PUCHA, QUE LINDO ES ESTAR VIVO !
No es para menos, estamos frente al majestuoso Parque Nacional LOS ALERCES,
en la Provincia de Chubut, que es la meta de muchos pescadores, famoso por
la excepcional conjugación de la exhuberancia del paisaje con la pesca de
variadas especies de gran tamaño y acción.
El Parque comienza en el Lago Rivadavia; su río homónimo lo une al Lago
Verde, que desagua por el Río Arrayanes. A pocos metros de su naciente,
recibe las aguas del Río Menéndez, para desembocar luego en el Lago
Futalaufquen. Este último se comunica con el Lago Krugger; recibe el tributo
de las aguas del Río Stange, y desagua por medio del Río Frey, al embalse
del Río Amutui Quimei (que significa Belleza Perdida). Aquí nace el Río
Futaleufu.
Todo se inició con la llegada de la nueva temporada de pesca del año 2001 -
2002. Estábamos deseosos por su comienzo, y la espera se nos hizo muy larga.
En nuestras reuniones de los días jueves en el café de Lerma y Scalabrini
Ortiz, se iba gestando la primera salida de nuestro grupo DAM-LUVI, nombre
que responde a las primeras letras de nuestros nombres: Domingo Forciniti,
Antonio Grigi, Marcelo Guido López, Luciano Merino, Vicente Forciniti.
..."Señores, se larga la temporada, ¿a dónde vamos?"... esa es la consabida
pregunta de todo grupo numeroso. No faltaron las mil y una sugerencias de
cada integrante, pero la decisión fue tomada porque Mingo, el más veterano
del grupo, impuso su jerarquía y sugirió lo que le dio por llamar... UN
VIAJE AL PARAISO... a ESQUEL.
-"Habría que empezar a darle forma, así que comencemos por los guías... ¿a
quién contrataremos?". Nos decidimos por los guías más experimentados de la
zona, responsabilidad que recayó en los señores Raúl San Martín (56) y
Álvaro Guillermo Gómez Villafañe (47), reconocidos guías profesionales, con
una excelente disposición al cuidado de la flora y fauna, como a la difusión
de las historias de los diferentes personajes del lugar.
Como los guías designados ya habían sido contratados con anterioridad, nos
sugirieron comenzar la salida 3 días antes en los ámbitos de Chubut, donde
la temporada se inició el día 27 de octubre, a diferencia de Parques
Nacionales, que inició el día 11 de noviembre.
Aceptada la propuesta, nos remitieron el fixture con las fechas y lugares:
1º día: Laguna Wil-manco, 2ª salida: Laguna La Larga, 3ª salida: Río Grande,
4ª salida: Río Rivadavia, aprovechando la apertura de Parques, y por último
la desembocadura del Lago Verde sobre el Río Arrayanes... todo un paraíso.
Primer Día: WIL-MANCO
Nos dividimos en dos equipos: Antonio y Marcelo con Álvaro (AGGV), Mingo y
Luciano con Raúl San Martín (RSM). Los primeros recorrieron por la mañana la
laguna pescando en balsa con líneas de hundimiento y una fatídica mosca
atada por Álvaro: una Bead Head dorada, cuerpo de chenille naranja, hackle
marrón, cola de marabú verde oliva con flashabu) y otra similar a una Wolly
Bugger verde oliva, con flashabu y ojitos plateados, de buen peso, con las
que se lograron excelentes capturas con pesos cercanos a los 5 y 6 kg.,
perdiendo a una gigante por corte de tipet (#3x).
El segundo equipo mientras tanto, se dedicó a vadear la zona oeste de la
laguna, la que por su poca profundidad cercana a la costa y su suelo de
arena volcánica, permiten la pesca muy fina y visual (similar a la pesca del
bonefish en la Florida), la que se hace muy sutil, tanto en el uso de
pequeñísimos camarones, larvas de caddis, stimulators o pequeños wolly
buggers, en la que lograron menos capturas pero igual de interesantes en
portes. Durante la tarde se invirtieron los medios y el equipo de Antonio y
Marcelo también probaron la pesca con flotadores, aparte del vadeo.
Segundo Día: LAGUNA LA LARGA
La mañana siguiente nos encontró en la Laguna LA LARGA, un ambiente
exclusivo para pesca con mosca y devolución obligatoria. La pesca en esta
laguna se dio a inicio de temporada, con abundante agua a consecuencia de
los deshielos y con la población predominante de truchas marrones ya
repuestas de su actividad reproductiva, con muy buena salud y vigor,
manifestada en su lucha al ser clavadas.
La pesca en su primera parte, con mosca seca (en el canal de desague a la
usina) por la mañana, no fue muy buena debido a la claridad del agua y del
día, lo que hacía que las truchas inmediatamente se percataran de nuestra
presencia y escaparan al menor movimiento, aspecto que relativamente cambió
para el regreso por la tarde, que con áreas de sombra permitió la captura de
un ejemplar y algunos piques malogrados por parte del equipo guiado por RSM
(Mingo y Luciano).
El equipo guiado por AGGV (Antonio y Marcelo), luego de dejar el canal
mencionado, cambio su técnica con líneas de hundimiento (Sink Tip), con la
que lograron la captura de unos muy buenos ejemplares de marrones con mucho
vigor y pigmentación corporal en el sector del "Quemado" y la Bahía Sur
algunas capturas muy técnicas de excelentes marrones con ninfas de May Fly.
Tercer Día: RIO GRANDE
(o FUTALEUFU): este río lo pescamos desde el paraje conocido como "Las
Torres" o "Camping La Paz" hasta la localidad de Los Cipreses, dado lo
reciente del inicio de los deshielos.Si bien dio una muy buena pesca, no
pudimos acceder a los mejores lugares de vadeo que se dan a mediados y fines
de temporada, con sus grandes superficies de agua rápidas muy oxigenadas
permiten la captura de numerosos peces con el uso de ninfas de Stone Fly o
sus formas adultas secas.
Así y todo la captura gracias a Streamers fue abundante en ejemplares que
rondaban de los 500 a 1000 g., con una excelente vitalidad que sumado a la
gran fuerza del río hacían las peleas sumamente divertidas.
En el canal que se produce por la que los lugareños denominan "de los
conejos" y otros de "las tijeretas", en campo de la Estancia Los Radales,
frente al poblado Los Cipreses, realizamos la pesca con moscas secas de May
Fly y Grass Hopers.
Cuarto Día: RIO RIVADAVIA
Aprovechamos para realizarlo el primer día de apertura de temporada en el
Parque Nacional Los Alerces, flotando desde el nacimiento del río,
desembocadura del Lago Rivadavia hasta Lago Verde, a bordo de una balsa
guiada por RSM y una Carolina Skiff guiada por AGGV.
Ya en su primer tramo se lograron varias capturas, para hacerse sumamente
divertidas para luego lograr numerosas capturas, entre ellas de varios
salmones encerrados que deleitaron con sus corridas y peleas en el tramo de
cien metros anterior a la desembocadura del Arroyo Colegual, lugar en dónde
también recuperamos y llenamos nuestros estómagos.
Desde allí y hasta "El Canal", seguimos la flotada pescando con ninfas de
Stone Fly y Streamers, con menos capturas que al primer tramo. Dentro del
canal se lograron algunas capturas muy técnicas de excelentes marrones con
ninfas de May Fly.
Quinto Día: LAGO VERDE y RÍO ARRAYANES
El equipo de AGGV, se dirigió a la costa Norte, pescando con imitaciones de
ninfas de Dragon Fly en las zonas de algas y juncos, con algunas buenas
capturas, para luego intentar la difícil pesca de algunas marrones que aún
se encontraban en un pequeño canal de deshielo en el lado oeste a la
desembocadura del Río Rivadavia, con pequeñas ninfas de Pheasant Tail.
Luego de un reparador almuerzo seguimos nuestra pesca por unas horas en el
sector Sur de Puerto Mermoud, en donde ya habían estado el equipo guiado por
RSM, durante la mañana, lugar en el que dado el nivel de agua dejaba un
generoso espacio entre la costa y los juncos donde se permitía la pesca de
excelentes ejemplares usando líneas de flote con Pheasant Tail.
Posteriormente practicamos la pesca flotando a la deriva el Río Arrayanes,
haciendo uso de moscas secas en su tramo correspondiente al puente colgante,
para luego hacer uso de ninfas de Stone Fly y Streamers, logrando muy buena
pesca también.
Ya estamos llegando al final de nuestro camino, y reflexionamos sobre lo
afortunados que somos por tener el privilegio de practicar nuestro deporte
en tan espléndido paisaje, y por pronunciar las conocidas palabras de la
canción: -"Mire que lindo es mi país, paisano, si usted lo viera como yo lo
vi" (y lo disfrutara como nosotros lo disfrutamos!).
Orgullo es lo que siente uno al conocer a tan hermoso pueblo como el de
Esquel, con su gente tan sencilla y atenta; en homenaje a ellos queremos
destacar la amabilidad de don Luis Scaglioni, del Residencial Angelina, con
sus espectaculares desayunos, a los concesionarios del Club Español, a
nuestros guías Raúl San Martín y Álvaro Guillermo Gómez Villafañe, que junto
a muchas otras personas nos atendieron con tanta gentileza e hicieron de
esta excursión lo que en un pricipio dimos por llamar como un viaje al
paraíso.
Sencillez y habilidad para capturar grandes truchas
La pesca de truchas en algunos ríos de la patagonia ofrece hoy en día
dificultades adicionales producto, entre otras, de una mayor presión de
pesca lo que se traduce en un mayor disturbio del medio y una mayor
habilidad de los peces para percibir los engaños.
A partir de esta realidad hace unos años decidí extremar los cuidados al
caminar las orillas de los ríos.
Mi pesca pasó a ser mayoritariamente visual, es decir realizar una
presentación sobre la posición de un pez al que previamente había visto.
Al actuar de esta manera noté que a pesar de la merma que muchos sectores
muestran hoy en día los buenos peces todavía existen y por otro lado noté
además que estos peces, en general, no son divisados por los pescadores.
Considero de extrema importancia que a la habilidad de detectar grandes
peces y capturarlos se sume el hecho de pescar solo o acompañado por otro
pescador de habilidades semejantes y fundamentalmente ejecutando un trabajo
coordinado.
Si bien las estructuras de aguas que pueden contener peces grandes, son en
muchos casos similares, es claro que no es lo mismo el Limay Medio que el
Quillén arriba.
Particularmente he desarrollado un gusto por aquellas costas “cortadas”,
barrancas o estructuras salientes ligadas a aguas relativamente lentas.
Grandes peces suelen ubicarse allí, mayormente en solitario y generalmente a
nivel de la superficie.
La excelente visibilidad que brinda el tipo de agua pone al límite la
habilidad para capturarlos.
Intentar pescar una trucha en estas condiciones no es igual a intentar
“barrer” un sector del río en búsqueda de alguna respuesta.
La captura de peces grandes es ligada generalmente al uso de streamers y la
técnica que utilizo en estas ocaciones no escapa a la regla.
La tremenda efectividad que he logrado con esta técnica me ha posibilitado
capturar excelentes truchas en ríos como el Malleo, Chimehuín, Pulmarí y
Quillén.
Una experiencia de pesca que tuve en un hermoso pozón con una hábil trucha
arco iris que “tocó” un par de mis moscas sin que yo pudiera clavarla para
finalmente lograrlo con un pequeño streamer dió origen a una técnica que
buscaba, en principio, mejorar el ángulo de clavada.
La mosca, a la que denominé MAC Streamer, estaba montada sobre un anzuelo
Dai-Riki 730 # 8 y la acción de presentarla a los ojos del pez me indujeron
a perfeccionar el control sobre la mosca intentando una movilidad por demás
realista.
Esta mosca, una marabou “desvestida”, está diseñada para ser usada con línea
de flote, leader largo y lastres de plomo de acuerdo a las tensiones que
toma la línea en la deriva de manera de permitir siempre una natación
horizontal.
Desde ya hace muchos años atrás forma parte de mi arsenal de presentaciones
el método denominado “Leisenring Lift” descripto por James Leisenring & Pete
Hidy en The Art oF Tying the Wet Fly editado en 1941 para presentar algunos
“wets-emergers” o “flymphs” frente a la posición de un pez.
Al ejecutar algo similar pero esta vez simulando un pez fué necesario
desarrollar mucha más habilidad y control pero los resultados fueron de una
extraordinaria efectividad.
Esta técnica resulta perfecta para capturar grandes arco iris y marrones
ubicadas casi a nivel de la superficie en aguas lentas.
El trabajo comienza examinando lentamente orillas con barrancas o salientes,
colas de pozones con cierta profundidad y en lo posible con obstáculos que
sirvan de cobertura a los peces grandes tratando de percibir su presencia y
determinar con exactitud su posición.
Cuando un pez toma posiciones cercanas a las mencionadas normalmente es
difícil capturarlo ya que a su experiencia se suma el hecho de una mayor
capacidad para percibir toda perturbación del medio. Normalmente estos peces
huyen al ser asustados por los pasos de los poco atentos pescadores.
En general las marcas que producen en el agua los peces grandes son muy
sutiles por lo que se debe observar con mucha atención.
No descarte permanecer varios minutos observando, recuerde que la idea es
lanzar sobre la presencia de un pez y no “rastrear” aguas por lo que en
general ejecutaremos muy pocos lanzamientos.
Una de las marcas clásicas en aguas lentas es la formación de una angosta
línea en la superficie de agua producto del roce de una aleta con la
superficie. En ocasiones puede percibirse la aleta dorsal y cola lo cual es
en extremo excitante. Por lo general este movimiento es ejecutado para
restablecer una posición dentro de la masa de agua.
Otra marca apreciable, producto de un movimiento mayor, es un “abultamiento”
de la superfie del agua lo que además puede estar indicando que el pez ha
realizado el movimiento al interesarse por alimento. Los peces de mayor
tamaño generan movimientos más elegantes y con un menor consumo energético
que los más pequeños.
Una observación en detalle puede indicarnos el nivel de “actividad” del pez
y, si su experiencia se lo permite, el “nivel de aceptación” a una eventual
posibilidad de alimento si es que no notamos mayor actividad.
Un pez activo es generalmente más facil de capturar que uno que muestra poco
interés. Determinar esta sutil diferencia a la que denomino “nivel de
aceptación” es fundamental ya que una presentación en el momento inadecuado
puede causar la alarma del pez y su posterior retirada.
Medir el “nivel de aceptación” de un pez que no privilegia su alimentación
es algo que se aprende en el río.
Mayoritariamente, lo cual no debe sorprerder, me he encontrado con peces en
idéntica actitud: no activos pero con aceptable nivel de aceptación ante un
eventual bocado.
En general los períodos de actividad en las truchas se reducen a unos
minutos a lo largo de un día completo, permaneciendo la mayor parte del
tiempo restante en una actitud “oportunista”.
El uso del streamer esta justificado ya que explotaremos este “oportunismo”
del pez para tomar algo de comida.
Pescar truchas activas que intentan alimentarse de peces menores es una
tarea mucho más sencilla pero emocionante por la agresividad de las tomadas.
Esta situación es más común de observar donde peces de mayor tamaño
comparten sectores con pequeñas truchas.
Un marcado nivel de actividad originado por otro tipo de alimento nos
obligaría a imitar lo que el pez está tomando.
Una vez detectada la posición del pez el mejor sitio para tomar postura es
dentro del río, ligeramente aguas arriba del pez, buscando lanzar hacia la
posición de este sobre la orilla.
Es de fundamental importancia determinar la línea de corriente donde se
encuentra el pez, determinar las líneas de corriente entre éste y la orilla
y también la velocidad de la corriente en estas líneas y en las que separan
al pez de nuestra posición. En estas últimas es donde se apoyará nuestra
línea de flote.
La cantidad de peso a agregar a nuestro leader contra el nudo de la mosca
está en directa relación a estas velocidades.
La mosca debe trabajar a escasos centímetros de la superficie siempre en una
trayectoria horizontal.
El MAC Streamer deberá simular los movimientos “despreocupados” de un
pequeño pez que baja las aguas en una trayectoria principalmente corriente
abajo y ligeramente hacia el centro de la corriente pasando en forma oblicua
frente a los ojos del pez.
Nuestro lance debe ser dirigido aguas arriba de la posición del pez y la
mosca debe caer en las líneas de corriente situadas entre el pez y la
orilla, es decir donde normalmente se ubicarían los pequeños peces.
La punta de la línea no debe invadir este sector o por lo menos deberemos
tener cuidado de que en ningún momento le sea visible al pez.
En general utilizo un leader de 3,60 metros y ejecuto un lance recto, aunque
esto depende de las velocidades de los flujos de agua. Si los considero
“algo” veloces entonces busco un tiro con “cierta línea floja”, generalmente
un ligero “reach” corriente arriba, impidiendo así que el streamer tome
excesiva velocidad al inicio pero siempre intentando estirar por completo el
leader. Al estirar el leader evito que este gane rápidamente profundidad.
En lo inmediato permito que las líneas de corriente entre el pez y mi
posición tensen la línea corriente abajo haciendo nadar al streamer en un
ángulo cercano a los 45° con respecto a la corriente y siguiendo una
trayectoria oblicua con dirección a un punto ubicado al frente y ligeramente
río adentro de la posición del pez. Este punto bien puede pertenecer al
límite entre dos líneas de corriente si es que este límite no está muy
alejado de la posición del pez. Un "arreglo" corriente abajo puede ser
ejecutado para favorecer al streamer nadar corriente abajo.
La idea es lograr que el streamer cruce corriente abajo desplazándose sobre
una misma línea de corriente para detenerse ligeramente en el punto indicado
frente al pez y luego pasar a otra, la cual, al buscar una trayectoria hacia
el centro del río suele ser más rápida y exige otros cuidados.
Los movimientos del streamer son controlados con enmiendos o correcciones
sobre la línea, nunca con la mano de la línea.
El trabajo del streamer comienza ni bien toma contacto con el agua.
Los enmiendos nos permitirán controlar la trayectoria y velocidad de
desplazamientos además de otorgar movimientos naturales.
Cada enmiendo puede significar un movimiento “corto” del streamer lo cual
también logramos con un “toque” de la puntera de la caña.
Cuando el streamer llega al punto indicado frente al pez debemos provocar
una pausa en sus movimientos, es aquí donde comienza el desenlace.
Para lograr la pausa ejecutamos una pequeña corrección corriente arriba
sobre la línea tensa, tras la cual, con algo de habilidad y generalmente
pequeños y sucesivos “toques” con la puntera de la caña podemos colocar al
streamer por un breve instante a 90° con respecto a la corriente o a veces
“casi mirando” corriente arriba, lo cual resultaría perfecto.
El traspaso de una línea de corriente a otra se realiza permitiendo que la
línea se tense rápidamente con la corriente o con pequeños arreglos
“corriente abajo”.
Se debe tener particular cuidado en esta segunda etapa del desplazamiento
que el streamer no siga una trayectoria que lo aleje “transversalmente” en
demasía de la posición del pez.
El pez no saldrá a buscar una mosca a una posición tan alejada, por lo que
en general la trayectoria del streamer en esta segunda etapa sigue una línea
con una inclinación ahora menor a los 45 grados.
Variaciones en la velocidad de desplazamiento del streamer pueden lograrse
no sólo con la ejecución de arreglos de línea sino que al producir “puntos
flojos” en la línea tensa logramos un efecto igualmente natural.
Estos “puntos flojos” pueden provocar una disminución en la velocidad de la
natación cuando ésta se ve incrementada por la excesiva tensión en la línea
o pueden generar un mayor desplazamiento corriente abajo, lo cual es
beneficioso si la trayectoria oblicua del streamer en la segunda etapa
comienza a alejarse en demasía de la posición del pez.
Estos puntos flojos pueden generarse mediante un mecanismo similar al
utilizado generalmente para “alimentar línea”, el que tiene por finalidad
prolongar una deriva cuando pescamos con ninfas o secas.
Para lograr esto debemos mantener cierta cantidad de línea floja entre la
mano de la línea y el primer pasahilo de la caña para luego ejecutar un
movimiento de vaivén de abajo hacia arriba y viceversa buscando que la línea
salga por la puntera. La mano de la caña se mantiene en una posición baja y
la vara llega a generar en el momento de realizar el movimiento un ángulo de
aproximadamente 30° o más con respecto a la horizontal.
Los punto flojos pueden ser ubicados en distinta posición a lo largo de la
línea; normalmente son ubicados sobre la porción más tensa de la línea.
La clave del movimiento del streamer es usar la corriente para regular su
natación la cual es controlada con las correcciones sobre la línea. Es
posible así lograr una gran naturalidad en todos los movimientos.
Es importante destacar que no estamos imitando un pez herido o con
dificultades, sino todo lo contrario, un pequeño pez que nada normalmente y
no ha advertido la presencia de un posible depredador. Los movimientos
descriptos son más propios de un juvenil que de un alevino.
Todos nuestros arreglos o correcciones deben realizarse sin dudar y en el
momento preciso.
Es evidente que un pescador avanzado con ninfas o secas tiene ventajas para
lograr estas manipulaciones de línea que quien practica el clásico
“lanzamiento y recuperación”.
Las tomadas de peces de menor tamaño son agresivas, demostrando una marcada
menor precaución, mientras que por el contrario los peces grandes se
muestran en extremo más cautos.
Esto lo adjudico a que los peces de menor tamaño tienen la tendencia a
quemar más energía frente a una presa veloz. En varias ocasiones he visto
reiterados intentos fallidos de arco iris sobre parientes menores.
Los peces grandes realmente se interesan al notar el movimiento
despreocupado del streamer pero acuden sin grandes derroches de energía
producto de su conocimiento de la dificultad que resulta ganarle en
velocidad a un pez más pequeño.
Ver salir a un pez grande de su posición tras nuestra mosca con cierta
displicencia es extremadamente excitante.
El interés del pez se acrecienta en la medida que reduce la distancia a la
mosca.
Por esta razón no es conveniente permitir demasiada velocidad al streamer ni
tampoco que la trayectoria lo aleje demasiado, sobre todo cuando se
encuentra a la misma altura en la corriente que el pez.
El streamer pesca desde el momento que se presenta frente al pez y continúa
su natación cruzando y bajando despreocupadamente la corriente.
Si bien el pez podría salir a interceptar al streamer en cualquier momento
dentro de la presentación en una notable mayoría de ocasiones los peces
grandes lo hacen principalmente a partir del momento en que detenemos al
streamer. Unos pocos de ellos salen a su búsqueda en una posición casi a la
misma altura en que se encuentran, mientras que casi todos los hacen aguas
abajo de la posición que ocupaban.
Los primeros muestran un mayor nivel de aceptación de la “presa veloz”, los
segundos una extrema cautela.
Si el pez no sale de su posición o no toma la mosca aguas abajo no tiene
mayor sentido continuar con la deriva en búsqueda de la tomada pero sí
prolongarla un poco para “sacar” la mosca del campo de trabajo y no alertar
al pez antes de ejecutar otro lanzamiento.
Esta pesca, en ese sentido, es corta.
Los peces grandes en corrientes suaves generalmente no dan chances a lanzar
una y otra vez.
La mejor oportunidad de pesca está en las dos primeras aproximaciones.
Si tiene dudas acerca de las líneas de corriente y cómo sus distintas
velocidades afectarán su línea, realice un primer y único lanzamiento “más”
corto y ligeramente “más arriba” trabajando sobre las líneas de corriente
que están frente al pez y las que lo separan de su posición.
“Mida” la corriente y luego ejecute un tiro de pesca, pero ahora sí frente a
los ojos del pez.
En general no tendrá muchas más chances de repetir con éxito otras
presentaciones.
Ante la presencia de un pez grande, descarte lanzar sobre los más pequeños y
si una tomada de un pez chico lo sorprende “quítelo” de la zona de trabajo
lo más rápido posible.
La altura de la caña puede regular la cantidad de línea apoyada en el agua,
lo cual incide en la habilidad para ejecutar los arreglos o generar mayor o
menor velocidad en los desplazamentos del streamer. Es necesario recordar
que no buscamos profundizar en ningún momento, los desplazamientos de la
mosca son ejecutados a un mismo nivel de profundidad o plano horizontal en
la columna de agua.
La posición de la caña es para mi usualmente baja buscando la puntera de la
misma seguir la trayectoria de la línea lo que me permite un mejor control
sobre las correcciones a ejecutar sobre la línea. Cuando el pez sale tras la
mosca debemos estar preparados para clavar llevando la caña en un plano
horizontal y hacia la orilla del pescador.
Generar una extrema habilidad sobre la puntera de la caña es crucial para
dominar los movimientos del streamer en todo momento. Mis preferidas para
este trabajo son las Loomis GLX y las Vector de Thomas & Thomas, las que uso
en #5. Ambas poseen una extrema precisión, sensibilidad y realzan
notablemente la habilidades para el control de línea.
Los movimientos del streamer son realizados casi permanentemente a la vista
del pez, razón por la cual, no hay chances para el error.
Marcos Córdoba
Notas sobre el gráfico que acompaña la nota:
1) La línea curva que está al pie de la(s) línea(s) de pesca indica el
sentido de desplazamiento de la punta de la caña.
2) Las líneas onduladas que corren "casi horizontalmente" son los límites
entre las líneas de corriente ( masa de agua que sigue un recorrido "cuasi"
igual con velocidad semejante: esto en el plano horizontal y a nivel de la
superficie). Estas líneas en las correderas son estrechas y en este ejemplo
de aguas "lentas" son anchas. La líneas de corriente difieren en velocidad y
dirección.
3) X: punto donde debe caer la mosca luego del lanzamiento.
4) Línea de puntos. Demuestran los instantes previos a que el streamer
comience a trabajar al tensarse la línea con la corriente.
5) Símbolo: onda con dos barritas paralelas, acción de crear un "punto
flojo".
6) Símbolo: flecha con el cuerpo quebrado (para la izq. o derecha), acción
de ejecutar un arreglo o enmiendo.
7) Peces pequeños: siguen la trayectoria que debe seguir el MAC Streamer la
que está duplicada con una línea contínua. Importante: muestra el punto de
la "pausa".
8) Flechas que parten del pez: muestran los movimientos clásicos de ataque.
La flecha más grande muestra el mayor % de ataques.
Esta es una de tantas moscas que los atadores en el tiempo se encargaron de
modificar.
En muchas oportunidades la escuché nombrar y también la vi en distintos
colores y formas de atarla lo cual no hacía más que confundirme. Las únicas
constantes eran las patas de goma y un hackle palmer en la parte anterior.
A principios de este año fue para mi un placer tener la oportunidad de
conectarme a través de Tati Taquini, -experto guía del Limay- con Jesús
Héctor Leoni, el creador de esta mosca, quien mate de por medio me relató
parte de su historia.
La creó en 1975 y la estrenó con asombroso éxito en la desembocadura del río
Correntoso. Más tarde con iguales resultados la utilizó en la “Boca” del
Chimehuín, en el Río Grande de Tierra del Fuego y también con salmones en
Alaska. Atadas en medidas pequeñas obtuvo también buenos resultados con
truchas en un arroyo cercano a la localidad de Los Toldos, en la provincia
de Salta.
En una oportunidad, en la desembocadura del río Paimún, Pepe Delgado al ver
que ya que llevaba sacadas varias truchas, se le acercó para preguntarle que
mosca usaba, pues casi nadie había tenido éxito. Como respuesta le obsequió
tres de sus moscas. Luego de comprobar su eficacia Delgado le solicitó
permiso para comercializarla con su marca “Boyadel” y al obtener su
aprobación la bautizó con el nombre de “Leoni´s Barbarous”.
Asiduo concurrente de la Hostería Chimehuín, en una de las tantas
oportunidades le regaló a Charles Ratziwill algunas de estas moscas. Al
atardecer regresó el príncipe de pescar en las cercanías y comentó: “¡esta
mosca es horrible... ¡pero como pesca!!!”
Se trata de una mosca de diseño complejo, con una cantidad de patas de goma
poco usual en esa época, aún en los catálogos extranjeros. Destaco esto ya
que, como material de atado, las patas de goma eran de difícil obtención en
nuestro país, lo que nos obligaba a comprar gruesos elásticos utilizados
para confección de prendas los cuales había que desarmarlos para sacarles
las “gomitas” o cortar tiritas de planchas de goma con la tijera, las cuales
casi nunca quedaban prolijas.
Teniendo en mi poder tres de estas moscas atadas por su creador, paso a
describir su receta original y su secuencia de atado.
RECETA
Anzuelo Mustad 9672 #4
Hilo: 3/0 negro.
Bajo cuerpo: De hilo negro en forma de huso.
Cuerpo: Lana o chenille negro.
Hackle: Gallo bataraz.
Panza: Vernille, Chenille o lana; verde, amarilla o naranja.
Antenas y cola: Material para patas de goma negras.
Patas: Tres pares también negras.
1
Conformar sobre la pata del anzuelo un bajo cuerpo de hilo en forma de huso.
2
Colocar antenas y colas y atar la lana o chenille en la base de las colas.
3
Atar el tercer par de patas en la dos terceras partes del cuerpo y a
continuación una pluma bataraz atada por su punta y en el mismo sitio pero
en la parte inferior del cuerpo, cuatro hebras de vernille, lana o chenille
amarillas, naranjas o verdes.
4
Agregar el segundo y primer par de patas.
5
Enroscar la lana o chenille a lo largo de la pata del anzuelo conformando
así el cuerpo y fijarlo con el hilo hasta el primer par de patas.
6
Enroscar la pluma bataraz en palmer y fijarla con el hilo.
7
Estirar las hebras de vernille, chenille o lana y fijarlas con el hilo
conformando así la panza de la mosca.
8
Completar el cuerpo de la mosca con el chenille o la lana negra,
confeccionar la cabeza y cementar.
La pesca con mosca, como actividad que se practica desde
muchos siglos atrás, tiene un alto componente tradicional Esa tradición,
expresada a través de códigos compartidos por todos los mosqueros y
difícilmente reconocibles por los no-mosqueros forma parte de un idioma
común, una forma de ver las cosas, quizás, una filosofía de vida. Entre los
aspectos que guardan un importante contenido tradicional se encuentran, sin
dudas, las moscas. No sorprende ver en las librerías innumerables libros
foráneos dedicados a la historia de las moscas, con análisis profundos sobre
los motivos o hechos que derivaron en su creación. Sin embargo esto no ha
sido así en nuestro país. Con más de 6 décadas de pesca con mosca en
Argentina, es muy poco lo que se ha escrito sobre las moscas “argentinas”,
sobre aquellas diseñadas por nuestros atadores locales respondiendo a
necesidades específicas de nuestros ríos. Nunca hubo un registro oficial
detallando las recetas, por lo que, en muchos casos los modelos originales
fueron mutando, haciendo una tarea casi imposible saber cuál es el auténtico
modelo del creador. Así encontramos en las cajas de los pescadores, moscas
diferentes a la original pero con igual nombre.
Creemos que rescatar los orígenes de nuestras moscas no es una tarea
sencilla ya que la información, no habiéndose registrado oportunamente, se
fue diluyendo a medida que sus creadores se fueron perdiendo.
Sin embargo, creemos que esta ardua tarea debe ser encarada para mantener la
tradición mosquera argentina. Por ello nos hemos propuesto llevar a cabo,
por primera vez en la historia de la pesca en nuestro país, una catalogación
de moscas argentinas. La idea es recopilar, fotografiar y llevar un registro
de antiguos y nuevos diseños generados por nuestros atadores.
Para llevar a cabo esta tarea es necesario apelar al interés y buena
voluntad de todos los pescadores que practiquen esta modalidad y hayan
diseñado alguna mosca o tengan en su poder alguna de vieja data con origen
cierto.
Las moscas podrán ser enviadas a la AAPM en carácter de donación o en
calidad de préstamo, en cuyo caso les serán devueltas, luego de su
catalogación, a su propietario. La AAPM publicará en el Boletín Mosquero las
novedades respecto a la recepción de las moscas recibidas.
Además de las moscas, también agradeceremos nos envíen números completos o
fotocopias de viejas publicaciones donde figuren diseños de moscas
argentinas.
En el caso de moscas nuevas, la AAPM hará una evaluación a través de
calificados atadores, quienes solo tendrán en cuenta aquellas que se
destaquen por su creatividad o la armonía en su diseño y proporciones.
Todas las moscas presentadas en el concurso de atado en la categoría mosca
libre serán incluidas en este catálogo.
El registro de moscas argentinas será entonces un banco de datos que estará
a disposición de todos los atadores e instituciones y, deseamos, que pronto
pueda convertirse en un libro de consulta permanente.
Agradecemos desde ya todo tipo de colaboración para dar el primer paso que
permitirá recuperar y conservar los orígenes de nuestras moscas.