Pautas para la selección de moscas

Iniciamos un nuevo trayecto con nuestros socios para acompañarlos en esta nueva realidad que las circunstancias globales imponen. Vamos a ir trayendo a nuestros días muchos contenidos de valor, reeditándolos para tenerlos presentes y conversarlos: artículos actuales, paso a paso de atados y fichas de patrones. Vamos a acompañarnos de la mejor manera para seguir enriqueciéndonos en esta enorme pasión que nos une.
En esta primer oportunidad un exquisito texto que nos ofreciera Jorge Calandra acerca de las distintas pautas a seguir al momento de seleccionar la mosca en las distintas situaciones de pesca. Este artículo fue originalmente publicado en el Boletín Mosquero nro. 29, de la primavera de 1995.


M. Ziegler.




Pautas para la selección de moscas, por Jorge Calandra

Reedición del artículo del Boletín Mosquero nro. 20, primavera de 1995

Una vez que hemos llegado a la orilla y abrimos las cajas de pesca, ¿qué mosca elegimos?
En la edición correspondiente al Verano’94 del Boletín Mosquero hablamos de cómo conviene adoptar los materiales con que atamos las moscas a los tipos de agua que vamos a pescar.
Cuando la corriente es fuerte, sabemos por ejemplo que los hackles deben ser duros.

¿Pero qué vamos a imitar?
Dejando de lado las moscas aptas para aguas lentas, todavía vemos muchas moscas en las cajas: secas, emergentes, ninfas, streamers…

¿Cómo nos manejamos con esa apabullante oferta que se nos presenta?
La primera pieza del rompecabezas Ia identificamos en el párrafo inicial.

La segunda pieza está dada por el cuadro de identificación publicado en el Boletín de Otoño’94.

El cuadro me dice que no empiece con ninfas de Odonata en una corredera, o una ninfa de Plecóptera en un lago.

¿Pero se puede precisar un poco más? La respuesta está en la observación.


Hemos dicho muchas veces lo importante que es acercarse al agua lentamente, con la caña baja y pisando en forma suave.

Tratemos de no recortarnos contra el cielo, y evitemos el sol de frente. La posición ideal es con el sol a la espalda, siempre que nuestra sombra no caiga sobre el agua.

Observando con paciencia, muchas veces podremos ver qué están haciendo los peces. Su comportamiento nos aportará otra pieza del rompecabezas.


EL COMPORTAMIENTO DE LOS PECES

Nuestra observación (por ella tener anteojos polarizados es muy importante) nos puede decir si nuestra presa está comiendo activamente o sólo en forma esporádica. A diferencia de la mayoría de los ejemplares del reino animal (y parecido a algunas personas), los peces comen cada vez que se les presenta un bocado.

El que coman con más abandono coincide con el momento en que se les presenta más comida. Al amanecer y atardecer aprovechan la deriva masiva de insectos (drift), mientras que en las eclosiones (hatches) vemos esos espectáculos de glotonería colectiva y al mismo tiempo selectiva.

Como todos los animales salvajes, los peces están presos en una ecuación de vida o muerte.

No pueden gastar más energía cazando que la que ingieren al comerla presa. Si el balance es constantemente negativo, adelgazan y eventualmente mueren. Si es positivo, crecen y se desarrollan.

Ese es el motivo de la tan mentada “selectividad”. Eligen para comer lo que aporta más alimento con menor esfuerzo, aunque no desprecian un bocado ocasional de un alevino o una páncora que les pase por las narices.

No dejemos de observar el fondo accesible a nuestra vista, la cara sumergida de las piedras que podamos dar vuelta y la recolección de insectos en una malla o red. Esto nos orientará y confirmará nuestras deducciones y, muy importante, nos indicará el tamaño, forma, color y etapa en que se encuentran los insectos prevalentes en ese lugar y ese momento.

De acuerdo a cómo le llegue la comida, el pez puede estar comiendo “arriba”, en la columna de agua o en el fondo.


PECES COMIENDO ARRIBA

Si los peces se están alimentando de esta forma, se puede inferir que están comiendo insectos.

La forma en que comen “arriba”, el tipo de agua y las características del fondo, nos puede indicar qué tipo de insectos es el que están comiendo en ese momento. Cuando el pez come de este modo, los diferentes efectos en superficie (rise forms) son bastantes distintivos.


Suave bulto

Al tomar insectos pequeños cerca de la superficie, el pez “empuja” el menisco hacia arriba; ya que no tiene necesidad de atravesar la superficie.

Generalmente esta forma se repite a intervalos regulares. Lo indicado es elegir “emergentes”, ninfas, “soft hackles”, microcaddis o pupas de “midges” con anzuelos sin lastrar en tamaños del 18 a 22, y de colores de acuerdo a la que encontremos en el muestreo previo ya mencionado.



Marcado bulto desplazamiento de agua

Estas formas también indican que el pez está comiendo cerca de la superficie.

Algunas serán más violentas y erráticas que otras, no siguiendo el ritmo pausado que caracteriza la forma anterior. El pez está haciendo ataques más violentos a blancos más activos y grandes.

También puede ser causada por insectos que vuelan apenas llegan a la superficie, como los tricópteros. Obviamente al pez le conviene atacar las “emergentes”. Como son ejemplares de insectos más grandes, hay que tratar de individualizar qué insectos están volando sobre el río.

Si esto no es posible, habrá que usar unas “soft hackles” o “emergentes” genéricos.

Los anzuelos serán en el rango del 12 a 18, sin lastrar.

Si se está pescando lagos o aguas muy quietas, de fondo limoso, no dejar de probar ninfas de libélulas (damsel o dragon flies), ¡No olvidar reforzar el “tippet”!


Sorbos

En este caso la punta de la nariz del pez perfora suavemente el menisco y absorbe insectos que están en la superficie o están emergiendo. Su emergencia no es tan súbita como en el caso anterior.

Obviamente esto se nota en aguas de fluir lento. Un detalle que confirma esta forma de comer es una pequeña burbuja de aire, que se aleja con los anillos concéntricos. El pez ha tomado aire en la superficie y lo expele hacia atrás por las agallas.

Por lo dicho en el caso anterior, conviene en principio eliminar la posibilidad de usar caddis secas o sus “emergentes”, ya que éstas causan la forma anterior. Considerar en cambio emergentes de “mayflies, midges” y hormigas.

Los peces se muestran más ariscos en esta toma, conviene alargar el “tippet” y lanzar bien arriba del pez. Como la toma es suave, se puede reducir el diámetro del “tippet”.


Mostrando el lomo

Esta “subida” no es muy común, pero hay pocas más emocionantes cuando sucede. El pez sube lenta y majestuosamente, mostrando primero la cabeza, luego el lomo y por fin la cola, Se desplaza casi como un delfín. Por esta forma de mostrarse, el pez parece siempre más grande de lo que realmente es; y esta impresión está reforzada por saber que los ejemplares pequeños nunca comen de esta forma.

Hay que tener en cuenta que cuanto más lento es el movimiento tanto más pequeño será lo que come. En cualquier caso serán insectos que emergen lentamente, como “midges” y “mayflies”.

En este caso es también útil tratar de observar si el pez genera una burbuja en la superficie. Esto nos indicará mosca seca de “mayfly” si no empezaremos con “emergentes”, ninfas no lastradas o “soft hackles”.

Como generalmente estos peces son muy selectivos, es importante determinar qué están comiendo para adecuar el tamaño, patrón y color de la mosca.


Chapoteo

Esta palabra no termina de convencerme para representar exactamente el comportamiento que tengo en mente, pero no encuentro otra. Es el “splash” de las descripciones en inglés, y su onomatopeya describe bien el fenómeno en nuestro idioma.

Cuando el pez sube de esta forma, es como si tirásemos una piedra mediana al agua. Las causas por las que se comporta de este modo pueden ser varias, pero la táctica a seguir es simple.

Hay que observar bien el fenómeno, pues muchos peces chicos comen de esta manera, y el disturbio hace que parezcan más grandes de lo que realmente son.

Cuando uno ha visto un pez mediano o grande hacer esto, no se confunde más. La razón porque uno de estos peces come de esta forma es porque ataca a insectos que dejan rápidamente el menisco al eclosionar, Las “caddis” son un ejemplo típico.

De vez en cuando también ocurre con insectos relativamente grandes como “stoneflies”, libélulas, grillos y tucuras.

Esta forma se produce generalmente en aguas rápidas, donde el pez debe atacar con premura por miedo a perderla pieza.

También suele observarse este comportamiento en los períodos de mucha iluminación, cuando el pez se siente muy vulnerable cerca de la superficie.

En todos los casos la primer línea de ataque es una mosca seca mediana (12 a 16) con bastante hackle. Es uno de los pocos casos donde no importa tanto hacer un lanzamiento desprolijo, golpeando el agua con la mosca y causando algo de estela (“drag”). Si esta forma de subir se intercala con bultos marcados, con movimiento de agua, cambiar a caddis secas algo más chicas, emergentes o “soft hackles”.

Recordar que conviene ir a un “tippet” un poco más grueso, ya que el pez toma con un tirón.


PECES COMIENDO ABAJO

En la mayoría de nuestros ríos y situaciones encontramos los peces comiendo de esta forma. Las características que podemos observar dependen de la profundidad del agua.

Cuando ésta no es muy profunda, a veces se observan peces sacando parte de la cola afuera, como si se pararan de cabeza en el fondo. Aquellos que han pescado bonefish en los playos tropicales habrán observado muchas veces esta forma.


Coleando

No es muy común en nuestros ríos, generalmente está restringida a aguas lentas o quietas por dos razones.

Le es contraproducente al pez adoptar esta posición cuando hay mucha corriente ya que implicaría un desgaste muy grande (recordemos el comentario sobre la ecuación esfuerzo-ingesta). La segunda razón es que es común que en aguas rápidas el fondo presente mucha menos vegetación.

El pez hurga con su cabeza en ella, buscando pequeños camaroncitos (Hyallelidae) o ninfas de “mayflies” imitadas con mosca atadas en anzuelo tamaño 18 o 20, ligeramente lastrados.

También pueden tener éxito las moscas que imitan ninfas de libélulas (Zigopterae) en color verde oliva. Una vez pasé una tarde muy entretenida haciendo esta pesca en el largo playón del lago Nonthue, al sur de la angostura que lo comunica con el Lácar.


Crucereando

En nuestros ríos y lagos la mayoría de las veces observamos a los peces comiendo de esta manera, nadando en la columna de agua entre el fondo y la superficie. Como en esa zona generalmente no existen líneas de comida definidas llevadas por la corriente, se nota a los peces desplazarse sin rumbo fijo.

Al tomar el alimento, el pez generalmente hace un rápido movimiento lateral, produciendo un destello por el reflejo de la luz en su flanco. También se distingue a veces un fugaz toque blanco, al abrir el pez la boca para engullir agresivamente.

La dieta en estos casos es obviamente oportunista, y puede abarcar todo el rango de comida del pez, desde alevinos hasta pequeños insectos o crustáceos.

Lo importante en esta situación es apreciar lo mejor posible la profundidad en la que está cazando el pez y si está siguiendo un recorrido más o predecible.

En general, cada pez prefiere girar hacia un costado determinado al tomar la comida. Poder predecir hacia dónde va a girar nos ayudará a planear la presentación de la mosca.

El tipo de fondo, su color dominante, la presencia o ausencia de corriente y como hemos dicho, la profundidad y los movimientos que usa el pez al cazar nos ayudarán a elegir las características de la mosca.


COMENTARIOS FINALES

Cuando el pez causa un disturbio en la superficie, genera círculos concéntricos que se desplazarán a la velocidad de la corriente. Aún con corrientes relativamente lentas, a paso normal de una persona (2 a 3 nudos), si tardamos un segundo en hacer llegar la mosca, el centro del disturbio se habrá desplazado corriente abajo un poco más de un metro.

Creo que muchas veces la falta de éxito se debe a no apreciar correctamente la velocidad de la corriente, y estar colocando la mosca -con un lanzamiento perfecto- a espaldas del pez, en la que casualmente es su zona ciega.

También la velocidad dela corriente (unida a la profundidad a la que está el pez) nos dictarán cuánto debe hundirse la mosca y en qué tiempo para causar interés. Este problemita en tres dimensiones influirá en el peso que debe tener la mosca (o el leader) y hacia dónde debemos apuntar el lanzamiento.

No debemos olvidar el comportamiento de la comida que estamos tratando de imitar. Muchas veces, al pensar en “presentación”, nos concentramos en cómo cae la mosca al agua, olvidando la parte más importante de ese concepto. No se comporta lo mismo un alevino, una ninfa de libélula, un camaroncito o una páncora.

Cuanto más pequeña es la presa, o más dificultad tiene para escapar, más lento y deliberado es el movimiento del pez. La situación inversa genera movimientos más violentos y convulsivos.

Habiendo elegido una de las alternativas sobre qué está comiendo el pez que observamos, tenemos que precisar algo más.

Muchos factores inciden para que miembros de una misma familia luzcan colores muy diferentes, y es de acuerdo al ecosistema donde se encuentran. Esto no sucede solamente en diferentes ríos o lagos, sino dentro de un mismo curso de agua.

No nos cansaremos de insistir en la conveniencia de obtener muestras en el momento y en el lugar que estemos pescando.

No solamente el color y el tamaño de lo imitado es importante. Si bien la forma en que come el pez (como he intentado resumir en esta charla) nos da pautas para decidir, nos conviene precisar la información lo más que podamos. La proporción entre adultos y emergentes nos puede indicar, al tomar la muestra, si la eclosión recién comienza o está por terminar. A veces hay eclosiones múltiples donde hay más de una especie.

Estamos llegando al final de esta charla, y hay algo que me preocupa en ella: releyendo lo escrito, noto que algunos comentarios suenan a receta.

En otras charlas relacionadas con la pesca he notado que muchos pescadores buscan una relación simple de causa y efecto; lamentablemente eso sucede muy raramente en la pesca.
Yo lo prefiero así porque me resulta más interesante, pero se pesca menos de lo que uno espera.

Como siempre decimos, profundizar en temas como los de este artículo no es imprescindible ni siquiera necesario para divertimos pescando.

Los dos caminos son respetables.

Pero yo le veo algunas ventajas a sí hacerlo.

Creemos saber un poco más acerca de qué debemos hacer al enfrentar el agua y, para aquellos que se inclinan por ello, les permite exprimir un poco más de anticipación y placer a esa siempre corta excursión que nos costó tanto armar.

Publicado en: Notas

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